El ex presidente de la Dirección Provincial de Energía, ingeniero Sergio Raymundo, cuestionó con dureza la situación que atraviesan vecinos de sectores urbanizados de Ushuaia que deben afrontar el costo del pavimento mientras continúan sin alumbrado público, transporte ni condiciones mínimas de seguridad. Advirtió además por los intereses que comenzarían a aplicarse a quienes no cancelen el total de la obra vial dentro del plazo establecido y aseguró que existen más de $300 millones en una cuenta destinada al alumbrado público. “Lo pagamos los vecinos si quieren, pero alguien lo tiene que hacer”, reclamó. También apuntó contra el Municipio y el Concejo Deliberante por impulsar obras sin contemplar suficientemente la situación de quienes deben financiarlas y exigió una respuesta concreta: “Este verano se dejen de embromar y hagan las obras que tienen que hacer”.
Ushuaia.- El ingeniero Sergio Raymundo, ex presidente de la Dirección Provincial de Energía (DPE), lanzó fuertes cuestionamientos contra la Municipalidad de Ushuaia por las condiciones de infraestructura y servicios que enfrentan vecinos de sectores que pasaron de tener características rurales a convertirse en áreas urbanizadas, donde, pese al crecimiento habitacional, todavía persisten serias falencias de alumbrado público, transporte y seguridad vial.
En diálogo por Radio Provincia, Raymundo puso inicialmente el foco sobre el esquema de financiamiento de una obra de pavimentación que deben afrontar los propietarios de la zona. Explicó que, tras haber realizado el anticipo correspondiente, los vecinos ahora enfrentan la obligación de cancelar el saldo y advirtió que, según le informaron al efectuar un trámite municipal, vencido el plazo comenzarían a correr intereses.
El ex titular de la DPE relató que tomó conocimiento de esa situación cuando debió renovar su licencia de conducir y gestionar el correspondiente libre deuda. “Me dice el chico que me va a dar el libre deuda: ‘¿Pero usted tiene una deuda?’. No, le digo, mirá, estoy al día. ‘No, bueno, le vence el 30 ahora’. Digo, ¿de qué? ‘Y, del pavimento. Tiene que pagar el total antes del 30’”, reconstruyó.
Según explicó, la preocupación no pasa por desconocer el “compromiso asumido por los vecinos para financiar la obra, sino por las condiciones aplicadas sobre el saldo pendiente, si no pagamos antes del 30 los montos que habían anticipado, empiezan a correr con intereses bastante onerosos”, sostuvo.
Raymundo indicó que “trasladó la inquietud a concejales para determinar exactamente cuál será el mecanismo y reclamó que alguien intervenga antes de que comiencen a acumularse intereses sobre montos que, dependiendo de las características de cada propiedad, pueden representar varios millones de pesos”.
“No un interés bancario usurero”
El ingeniero recordó que “participó desde las primeras reuniones realizadas en el Municipio y que planteó personalmente la problemática ante autoridades municipales”.
Si bien reconoció que “podría comprender algún mecanismo de actualización vinculado con los costos efectivos de la obra”, marcó una diferencia tajante con la aplicación de tasas financieras al sostener que “si a mí me dicen: ‘Mirá, te lo vamos a ajustar de acuerdo al índice que le van a ajustar a la empresa’, por ahí puedo llegar a aceptarlo, pero no un interés bancario usurero que me van a aplicar si yo no pago el 30”, cuestionó.
Durante la entrevista se aclaró que el porcentaje inicial necesario para avanzar con la contratación de la obra ya había sido alcanzado y que la discusión actual se concentra en la cancelación del saldo restante.
“La cuestión es que, si ahora no pagamos el total, nos empiezan a correr los intereses, de acuerdo con lo que me informaron en la ventanilla. Y eso es lo que a mí me parece que está mal”, remarcó.
El ex funcionario provincial señaló además que “se trata de sectores con características particulares, donde todavía existen numerosos terrenos sin edificar y una cantidad relativamente reducida de residentes permanentes”. Aun así, explicó que “decidió afrontar el pago porque sabía que la deuda terminaría condicionando cualquier trámite administrativo que necesitara realizar”.
“Yo lo pago porque sabía, por algunos años que tengo en Ushuaia, que cuando quisiera hacer un trámite no iba a poder. De hecho, se me iba a vencer el registro. Tuve que hacer el trámite de renovación y me pidieron un libre deuda, y eso entraba dentro del libre deuda”, relató.
A partir de esa experiencia, Raymundo amplió sus críticas tanto hacia el Ejecutivo municipal como hacia el Concejo Deliberante.
“Yo creo que algunas cosas las hacen mal, tanto los concejales como el Poder Ejecutivo Municipal. Se ponen las camisetas de hacer la obra, hacer la obra, y piensan poco en los vecinos”, cuestionó.
Pavimento, pero sin luz
El reclamo por el pavimento terminó abriendo otro frente que Raymundo considera incluso más grave: la ausencia de alumbrado público en una zona donde, según afirmó, los vecinos llevan años abonando conceptos vinculados al servicio sin que la infraestructura llegue efectivamente al sector.
“Estamos pagando hace meses”, señaló inicialmente sobre las obras, pero inmediatamente centró su crítica en lo que definió como una “falta de empatía” de las autoridades municipales.
“Más que la luz, te digo la falta de empatía que tiene la Municipalidad de Ushuaia y los funcionarios municipales”, disparó.
Raymundo aseguró que llevó el planteo ante distintos funcionarios y describió especialmente la situación de trabajadores que deben desplazarse a pie hacia viviendas ubicadas en el sector sin contar con transporte público ni iluminación adecuada.
“Es peligrosísimo. No tiene servicio de bus, de colectivo, de transporte. Se tienen que bajar en la calle de la estancia, cruzar frente a mi casa por un predio que en invierno no podían porque estaba lleno de nieve. Ahora sí cruzan ahí, en el medio de la oscuridad, vienen con lucecita en la cabeza. Es patético lo que está pasando en esa zona”, describió.
El ex presidente de la DPE explicó que “el crecimiento residencial generó además una circulación cada vez mayor de trabajadores vinculados con tareas domésticas y cuidado de personas, muchos de los cuales deben llegar caminando”.
“Se ha llenado de gente. Vamos a hablar claro: gente que dentro de nuestra sociedad es bastante pudiente, que se fueron a hacer tremendas casas al fondo. Entonces tienen servicios de mucama, servicios de cuidado de chicos, que van caminando”, explicó.
Por eso propuso, como alternativa mínima, implementar algún servicio que permita conectar la zona con puntos donde actualmente llega el transporte.
“Por lo menos que pongan un transporte desde el supermercado La Anónima hasta el fondo de la calle Los Ñires. Y no, no pasa nada, no hay combi, no hay esto. Yo entiendo que está difícil todo, pero, muchachos, busquen alguna forma. Tiene que haber alguna forma de solucionarle a la gente de a pie que tenga luz, que tenga un medio de transporte”, reclamó.
“Es una conjunción letal”
La ausencia de iluminación y transporte se combina, según describieron durante la entrevista, con otros problemas de infraestructura vial que profundizan los riesgos para peatones y residentes.
En ese sentido, se mencionó la falta de veredas y espacios seguros para caminar, además de la velocidad que desarrollan algunos vehículos. Raymundo afirmó que “los reductores de velocidad fueron retirados durante el invierno y no volvieron a colocarse, no tenés vereda, no tenés espacio, los autos van rápido, es una conjunción letal”, se planteó durante la conversación.
Raymundo agregó que frente a su propia vivienda observa vehículos circulando a velocidades extremadamente altas.
“La sacaron, la loma de burro, para el invierno y no la volvieron a colocar. Entonces yo le puedo asegurar que adelante de mi casa pasan a más de 100 kilómetros por hora”, advirtió.
Ante ese escenario, reclamó directamente una intervención municipal y pidió que “las áreas responsables atiendan una zona que, pese a su expansión, continúa acumulando déficits de servicios, le pido que por favor nos den un poco de bolilla, un poco de atención para aquella zona”, expresó.
Raymundo aseguró que hay más de $300 millones para alumbrado
Uno de los puntos más fuertes de su planteo estuvo relacionado con los recursos que, según aseguró, se encuentran disponibles para obras de alumbrado público.
“Hay más de 300 millones de pesos en la cuenta de alumbrado público que son municipales, que es la que tienen que decidir”, afirmó.
Raymundo recordó el funcionamiento que, a su entender, existía años atrás entre las distintas áreas involucradas y mencionó al contador Dolomayuk, funcionario que pasó por distintas administraciones.
Según sostuvo, mientras existía esa “articulación había mayor capacidad para ejecutar las obras necesarias, hasta que él se fue, funcionaba: ‘muchachos, ¿qué están haciendo con esa plata? ¿Por qué no hacen las obras? ¿Por qué no compran esto?’. Después que se fue ese funcionario, no sé si perdieron el enlace o qué, pero es poco lo que se hace”, cuestionó.
Si bien reconoció que observa trabajos de reparación del alumbrado existente en distintos sectores de Ushuaia, diferenció esas intervenciones de lo que necesitan los vecinos de su zona.
“Veo que están reparando el alumbrado público en la ciudad, pero acá estamos hablando de extensión del alumbrado público”, puntualizó.
Y aseguró que el reclamo no quedó solamente en planteos verbales. “Se lo he pedido, le hemos presentado el proyecto a los concejales, a la secretaria actual de Obras Públicas de la Municipalidad. Lo pagamos los vecinos si quieren, pero alguien lo tiene que hacer”, afirmó.
De parcelas rurales a urbanas
Raymundo también explicó una de las razones históricas que, según su interpretación, ayudan a entender la falta de infraestructura. Originalmente, sostuvo, la urbanización estaba compuesta por parcelas rurales y, bajo aquella condición, no existía la misma exigencia respecto del alumbrado público.
“Cuando se hizo esa urbanización eran parcelas rurales y ahora pasó a ser todo parcelas urbanas. Entonces, cuando eran rurales, al urbanizador no le exigieron el alumbrado público, no era exigible. Ahora sí es exigible”, explicó.
Para el ingeniero, el cambio de categoría y la consolidación habitacional obligan a encontrar una solución independientemente de qué organismo termine ejecutando los trabajos.
“¿Qué vamos a hacer nosotros? Ya estamos viviendo ahí. Bueno, alguien que lo haga. Y si lo tenemos que pagar, lo pagamos, como estamos pagando el pavimento”, manifestó.
Sin embargo, volvió a insistir en que existirían recursos específicamente destinados al alumbrado y al respecto dijo que “más allá de que tiene más de 300 millones de pesos, te reitero, guardados en la cuenta del alumbrado público”.
“Cuando la electricidad no te falta, no decís absolutamente nada”
Con una trayectoria vinculada al sector eléctrico desde muy joven, Raymundo planteó finalmente una reflexión sobre el lugar que ocupa la infraestructura energética dentro de las prioridades políticas.
“A mí me lo enseñaron desde muy chiquito. Estoy en esto desde los 12 años, en la parte eléctrica. Cuando la electricidad no te falta, no decís absolutamente nada. Es algo natural que tengas electricidad en la sociedad”, expresó.
A su entender, justamente esa naturalización provoca que “muchas obras eléctricas queden relegadas porque su realización no siempre genera una visibilidad política inmediata, entonces no da importancia, no tiene rédito político”, sostuvo.
No obstante, diferenció el suministro eléctrico domiciliario del alumbrado público y remarcó que “este último tiene un impacto directo sobre la seguridad y la calidad de vida de los vecinos”.
Sobre el cierre de la entrevista, Raymundo endureció el tono y lanzó un reclamo directo a las autoridades para que aprovechen los meses de mejores condiciones climáticas y ejecuten las obras pendientes.
“Yo pediría a la Municipalidad que este verano se deje de embromar y hagan las obras que tienen que hacer. La Municipalidad, la Dirección de Energía, Obras Públicas, no sé quién sea, pero que hagan las obras”, reclamó.
Incluso reiteró que los propios residentes estarían dispuestos a participar económicamente para destrabar una solución: “Así como estamos pagando el pavimento, también podemos hacer un aporte para el alumbrado público si lo quieren”.
Pero cerró con una frase que sintetizó el núcleo de su cuestionamiento y la prolongación del reclamo al señalar que “hace 20 años que estoy pagando alumbrado público desde que me fui de Energía y todavía no tenemos el servicio”.
