Marcos Martínez acompaña a Thiago Martínez y Álvaro Tomás a competir en el Iberoamericano

El instructor riograndense será segundo entrenador de la Selección Argentina de Powerlifting en el certamen que se desarrollará en Villa María, Córdoba. Thiago Martínez y Álvaro Tomás competirán el 3 y 4 de octubre, en una nueva cita internacional que vuelve a poner a Tierra del Fuego en el centro de la escena. Detrás de cada levantamiento hay meses de sacrificio, entrenamiento, lesiones superadas y un esfuerzo económico enorme para poder salir de la Isla.

Río Grande.- Hay viajes que comienzan mucho antes de subir a un avión. Empiezan en un gimnasio, entre barras, discos, madrugadas, cargas que parecen imposibles y sueños que se persiguen durante meses. El viaje de Marcos Martínez hacia Villa María, Córdoba, es uno de ellos.

El instructor riograndense será parte del cuerpo técnico de la Selección Argentina de Powerlifting como segundo entrenador y acompañará a dos exponentes riograndenses que representarán a Tierra del Fuego: Thiago Martínez y Álvaro Tomás, quienes afrontarán el Campeonato Iberoamericano que se desarrollará del 29 de septiembre al 4 de octubre.

La delegación fueguina llegará a esta competencia internacional con objetivos concretos, pero también con la experiencia que entregan años de competencia. Para Thiago, el desafío tendrá además un condimento especial: buscará cerrar de la mejor manera su etapa internacional como Sub Junior y, si las condiciones se dan, intentar trasladar su dominio a una nueva categoría.

Thiago y el desafío de conquistar una nueva categoría

“Los chicos se vienen preparando muy bien y están muy motivados. Es el último torneo internacional fuerte del año y el más importante que se hace en Argentina”, explicó Marcos Martínez, quien valoró especialmente que el certamen tenga como sede nuestro país.

La situación económica convierte cada viaje internacional en un desafío adicional para los deportistas argentinos. En el caso de Tierra del Fuego, la condición insular agrega todavía más dificultades a la hora de afrontar traslados, alojamiento, alimentación e inscripciones.

“Por la situación económica que está pasando el país, menos mal que nos tocó la sede en Argentina, porque cuesta mucho salir afuera”, señaló.

En ese contexto, el grupo afrontó nuevamente el proceso “a pulmón”, con una colaboración que, según explicó el instructor, este año fue más reducida debido a las dificultades económicas y laborales. Pero si algo no faltó fue entrenamiento.

En el caso de Thiago Martínez, el desafío es mayúsculo. Actualmente posee los récords nacionales, mundiales e internacionales de la categoría Sub Junior hasta 100 kilogramos, incluyendo las marcas de sentadilla, banco, despegue y total, y ahora buscarán dar un paso más.

“Vamos a ver si podemos entrar en la categoría de 110 kilogramos para intentar batir los récords también y adueñarnos de dos categorías”, explicó Marcos.

El cambio no será sencillo. Se trata de una nueva categoría para Thiago, con rivales diferentes y, potencialmente, más fuertes. Sin embargo, el nivel alcanzado por el joven riograndense permite soñar con nuevas marcas internacionales.

“Viene con un nivel muy alto. Vamos a ver si podemos batir algún récord internacional”, sostuvo.

El recorrido reciente explica por qué la expectativa es tan grande. Thiago ganó el Panamericano y el Iberoamericano en 2023, volvió a conquistar el Iberoamericano en 2024 y durante 2025 afrontó el Mundial. Ahora, en 2026, buscará nuevamente subir a lo más alto del podio iberoamericano. Y todo ello mientras transita los últimos capítulos de su etapa como Sub Junior.

Una carrera construida entre récords y dificultades

Marcos sabe perfectamente que las grandes marcas no siempre aparecen cuando uno las necesita. El entrenamiento puede mostrar cargas extraordinarias, pero una competencia tiene sus propias reglas.

Así ocurrió recientemente en el Nacional, donde una molestia lumbar condicionó la actuación de Thiago.

“En el Nacional nos pasó que hicimos cargas altas en sentadilla y banco, pero pudimos hacer una sola carga alta en despegue porque había tenido una mini lesión lumbar en el último ejercicio de banco”, recordó.

Aun así, el joven logró imponerse en su categoría y establecer los récords correspondientes.

Para Martínez, esa experiencia sirve también para comprender que el powerlifting de alto rendimiento exige muchísimo más que fuerza.

Las cargas que en un entrenamiento pueden parecer habituales, explicó, representan en realidad marcas que a nivel internacional se observan con mucha menor frecuencia. Y cuando un atleta alcanza semejante nivel, el cuerpo también comienza a pagar el precio del esfuerzo.

“Eso lleva a que el cuerpo llegue a un extremo donde en algún momento puede pasar, por más que tenga un buen entrenador, una buena alimentación y esté todo bien”, manifestó.

Por eso, el trabajo previo a Córdoba contempló una última etapa fuerte de entrenamiento y luego un período de descarga para llegar a la competencia en las mejores condiciones.

El apellido Martínez, una historia que busca seguir creciendo

En el relato de Marcos aparece inevitablemente su propia historia.

Durante años, su apellido estuvo asociado a los grandes logros del powerlifting a nivel mundial. Hoy, desde otro lugar, observa cómo Thiago construye su propia trayectoria.

Y lejos de verlo como una competencia, lo vive como uno de los mayores orgullos que puede tener un entrenador.

“Si tiene una trayectoria a largo plazo como la tuve yo, va a superar ampliamente mis logros. Para un instructor o técnico sé que es más lindo que lo supere un atleta que haya entrenado uno mismo”, reflexionó.

La frase resume una filosofía.

Porque una cosa es conseguir un resultado con el propio cuerpo y otra, muy diferente, transmitir conocimientos, experiencia y metodología para que otra persona pueda alcanzar -e incluso superar- aquello que uno consiguió.

“Es muy fácil, no; es una cosa hacerlo uno como atleta y otra poder transmitirlo en otra persona, en otro cuerpo, para que pueda volver a lograr lo mismo”, explicó.

Y Marcos no habla solamente de Thiago. Su trabajo ya dejó resultados en distintos atletas que pasaron por sus entrenamientos.

Álvaro Tomás: del gimnasio por salud al escenario mundial

El otro representante fueguino será Álvaro Tomás, cuya historia tiene un recorrido completamente diferente.

Tomás comenzó de adulto, inicialmente con la idea de concurrir a un gimnasio por salud. Pero aquel primer acercamiento terminó transformándose en una disciplina competitiva y, posteriormente, en una carrera internacional.

“Empezó de abajo y hoy está rankeando. Salió campeón del mundo el año pasado y está rankeando a nivel internacional muy bien”, destacó Marcos.

Álvaro competirá en la categoría Máster 1, reservada para atletas de entre 40 y 49 años, y llegará a Córdoba con un importante desgaste competitivo, ya que tendrá participación en dos jornadas.

El sábado 3 de octubre competirá en powerlifting y posteriormente volverá a pesarse para afrontar el domingo 4 una nueva competencia en banco equipado.

Ese calendario implicará una exigencia adicional, pero también representa la recompensa a una trayectoria que comenzó casi de casualidad y terminó llevando a un deportista adulto desde un gimnasio de entrenamiento recreativo hasta los escenarios más importantes del mundo.

“Se gana en equipo y se pierde en equipo”

Marcos tiene muy claro que, cuando se encienden las luces y comienza la competencia, son los atletas quienes deben enfrentarse a la barra.

“Marco Martínez fue un atleta, Thiago Martínez es otro atleta. Yo soy el técnico, pero en el tablado es Thiago Martínez el que logra los resultados”, remarcó. La reflexión se extiende a todo el equipo.

Recordó sus propias experiencias junto a Gabriel Coto y Claudio Herrera y destacó que un resultado deportivo nunca pertenece exclusivamente a una persona. “Se gana en equipo y se pierde en equipo”, resumió.

Es una mirada que adquiere especial valor cuando se habla de deportistas de elite, porque detrás de cada sentadilla, cada press de banca y cada despegue existen entrenadores, preparadores, familias, instituciones y muchas personas que hacen posible que el atleta llegue al momento decisivo.

Pocos días para ajustar los últimos detalles

El grupo tiene por delante pocos días de entrenamiento fuerte antes de iniciar la descarga previa al torneo. El objetivo será llegar a Villa María con el trabajo ya realizado y el cuerpo preparado para responder cuando llegue el momento.

La delegación estará en Córdoba desde hoy lunes 28 de septiembre, mientras que Thiago y Álvaro competirán el sábado 3 de octubre. Ambos deberán realizar el pesaje el viernes 2.

Thiago afrontará el powerlifting completo, compuesto por sentadilla, banco y despegue, mientras que Álvaro tendrá además su participación del domingo 4 en banco equipado. No será solamente una competencia de fuerza. Será el resultado visible de meses de preparación.

Salir de la Isla también es levantar una enorme carga

Para cualquier deportista fueguino, viajar representa un esfuerzo. Para quienes compiten a nivel internacional, ese esfuerzo se multiplica.

Traslado, inscripción, alojamiento, alimentación y todos los gastos propios de una competencia de estas características deben ser afrontados por los atletas y sus equipos.

“Ya salir de la Isla es muy caro para cualquier deporte”, reconoció Marcos.

La frase, lejos de sonar como una queja, refleja la realidad que acompaña a numerosos deportistas fueguinos cuando deben trasladarse al continente.

A pesar de las dificultades, el equipo volvió a hacer cuentas, ajustar gastos y continuar adelante.

“Con soñar no cuesta nada, pero el trabajo está hecho”, expresó Marcos.

Y quizá allí se encuentre la verdadera esencia de esta historia: el sueño puede ser gratuito, pero convertirlo en realidad requiere sacrificio.

El agradecimiento detrás de cada resultado

Antes de cerrar, Marcos quiso detenerse en quienes acompañan este proceso.

Agradeció especialmente el espacio que les brinda el Centro de Rendimiento Deportivo, al que definió como “nuestra casa” y destacó la disponibilidad de sus responsables, incluso durante feriados y horarios especiales.

También reconoció el acompañamiento de Claudio Herrera y Johnny, director y coordinador respectivamente, y extendió su agradecimiento a la Agencia Municipal de Deportes, mencionando a Sebastián Bendaña y Diego Radwanitzer, además del intendente Martín Pérez.

Para Marcos, ese respaldo forma parte de una construcción colectiva que hoy permite que atletas de Río Grande puedan competir y conseguir resultados de relevancia nacional e internacional.

En ese sentido, destacó también que Thiago haya sido ternado este año, en una distinción que vuelve a colocar al powerlifting dentro de una consideración que ya había alcanzado años atrás.

Córdoba espera y Río Grande vuelve a soñar

Allí estarán Thiago Martínez y Álvaro Tomás, dos historias diferentes unidas por una misma disciplina, y junto a ellos estará Marcos Martínez, esta vez desde el rol de segundo entrenador de la Selección Argentina.

Thiago llegará con récords que ya forman parte de su nombre y con la posibilidad de intentar conquistar una nueva categoría. Álvaro lo hará después de haber demostrado que nunca es tarde para descubrir una pasión y transformarla en una carrera deportiva.

Y Marcos viajará con algo más que el orgullo de acompañar a dos representantes fueguinos.

Llevará consigo años de experiencia, la responsabilidad de formar parte de un cuerpo técnico nacional y, sobre todo, la satisfacción de comprobar que aquello que alguna vez consiguió como atleta hoy puede multiplicarse en otros cuerpos y en otras generaciones.

Porque cuando la barra vuelva a elevarse en Córdoba, no solamente se pondrán a prueba tres movimientos.

También se pondrán en escena años de sacrificio, sueños, aprendizaje y una historia que Río Grande continúa escribiendo a fuerza de levantar cada vez más alto.