Albatros hizo vibrar el Carlos Margalot con su primer festival provincial

La Asociación Albatros escribió una nueva página para el pugilismo riograndense con una velada que reunió exhibiciones, música, combates de alto voltaje y representantes de Río Grande y Ushuaia. Gustavo Vera, integrante de la institución, destacó el orgullo de recuperar el histórico escenario de Chacra II para el boxeo, el crecimiento de la escuela y la posibilidad de repetir la experiencia antes de finalizar 2026.

Río Grande.- El Polideportivo Carlos Margalot recuperó durante el último fin de semana una de esas postales que permanecen grabadas en la memoria deportiva de Río Grande. El sonido de las campanas, el roce de los guantes, la adrenalina de cada intercambio y el aplauso de un público que acompañó con entusiasmo marcaron el pulso del primer Festival Provincial de Boxeo organizado por la Asociación Albatros.

La entidad riograndense asumió el desafío de llevar adelante una velada de estas características, reuniendo a exponentes de distintas escuelas de la provincia en una propuesta que trascendió lo estrictamente deportivo. Seis exhibiciones, una presentación musical y cuatro combates estelares conformaron el programa de una jornada que devolvió al gigante de Chacra II el protagonismo del pugilismo.

En diálogo con Provincia 23, Gustavo Vera, integrante de la Asociación Albatros, expresó su satisfacción por el desarrollo del acontecimiento y por la respuesta de los deportistas y del público.

“Para nosotros es un orgullo poder realizar un evento de esta magnitud, porque ya hacía varios años que no se organizaba un evento de boxeo en el Polideportivo. Si bien hubo actividades en la ciudad, hacía muchísimo tiempo que el boxeo no volvía al gigante de Chacra II”, señaló.

La emoción no era menor. Organizar un festival implica mucho más que disponer un cuadrilátero y convocar a los protagonistas. Detrás de cada combate existe una tarea de coordinación, preparación y responsabilidad, desde la confirmación de los púgiles hasta el cumplimiento de las condiciones reglamentarias y sanitarias necesarias para que cada presentación pueda concretarse.

Albatros superó ese desafío y encontró en la velada una oportunidad para mostrar el trabajo que viene desarrollando desde hace años.

Seis exhibiciones, música y cuatro combates estelares

La actividad comenzó con seis exhibiciones que permitieron apreciar el trabajo de distintas escuelas y el crecimiento de sus jóvenes representantes.

Entre los primeros protagonistas estuvo un pequeño boxeador llegado desde Ushuaia, seguido por las presentaciones de Dante Sánchez, Bernardo Mercado, Ismael García, Joaquín Figueroa, Daniel Jofré y Ainara Quiroga.

Uno de los momentos destacados fue la aparición de Ainara, considerada una de las grandes exponentes del boxeo riograndense, quien se encuentra a la espera de concretar su presentación profesional. Durante la jornada realizó un guanteo con Lourdes Flores, ofreciendo al público una muestra del nivel que viene alcanzando el pugilismo femenino local.

También se presentaron Luciano Córdoba y Eric Garelli, dos exponentes de primer nivel que aportaron jerarquía a la programación.

El espectáculo tuvo además un espacio para la cultura. La presentación de Javito de la Banda introdujo un intervalo musical que le dio otro color a la propuesta, reafirmando la identidad de Albatros como una asociación que integra el deporte, la cultura y la vida comunitaria.

Luego llegó el momento más esperado: los cuatro enfrentamientos pactados, con representantes de Río Grande y Ushuaia, que terminaron de encender el ambiente del Carlos Margalot.

Cuatro combates que levantaron al público

La primera pelea enfrentó a Lucas Oyarzabal, representante de Guantes del Fin del Mundo, con Kevin Benítez, de la Escuela 2 de Abril. El triunfo quedó en manos de Oyarzabal, quien abrió la serie de combates con una presentación que puso en marcha la intensidad de la noche.

En el segundo compromiso, Braian Santander, de Sur Box, se impuso ante Mauro Mansilla, también perteneciente a la Escuela 2 de Abril, en otro cruce que mantuvo la atención de los espectadores.

La tercera contienda tuvo como protagonistas a Diego Pereyra, de la Escuela de Camioneros, y Eric Barroca, de Sur Box. Pereyra consiguió quedarse con la victoria en un enfrentamiento que aportó nuevos pasajes de emoción a la programación.

Finalmente, el cierre estuvo a cargo de Alexis Salinas, de la Escuela 2 de Abril, y Daniel Lincopar, de la Escuela de Camioneros. En una pelea intensa y disputada, Salinas se llevó la victoria por puntos, coronando una noche de boxeo que tuvo al público como permanente protagonista.

Cada salida al cuadrilátero estuvo acompañada por la expectativa de los presentes. Hubo intensidad, dinámica, adrenalina y entrega, en una sucesión de enfrentamientos que permitió disfrutar de distintas expresiones del pugilismo provincial.

El aplauso final fue también un reconocimiento al esfuerzo de los deportistas y de quienes hicieron posible la organización.

Albatros: una historia que comenzó con el boxeo

La realización del festival representa un nuevo capítulo en el recorrido de una institución que tiene al boxeo en sus raíces.

Vera recordó que Albatros se encuentra constituida como asociación desde aproximadamente 2011 y que, con el paso del tiempo, fue ampliando sus actividades hacia otras disciplinas, entre ellas el futsal.

Sin embargo, el pugilismo continúa siendo una parte fundamental de su identidad.

“Nosotros, en realidad, comenzamos siendo parte del boxeo y después fuimos mutando a varias ramas. Hoy tenemos, por suerte, gente de todas las edades que viene no solamente a conocer el deporte, sino también a buscar un poquito de bienestar en lo que corresponde a la salud”, explicó.

Ese concepto permite comprender una de las características centrales de la escuela: no todos quienes se acercan buscan convertirse en boxeadores de competencia.

Hay jóvenes, adultos, hombres y mujeres que encuentran en el entrenamiento una herramienta para mejorar su condición física, equilibrar su peso, incorporar hábitos saludables y descubrir una actividad que combina disciplina, esfuerzo y superación personal.

“Hay muchos que de pronto dicen: “Yo no quiero boxear, quiero entrenar, practicar, equilibrar mi peso”. Y de a poco hay chicos y chicas que se animan, quieren hacer sparring y por qué no subirse arriba del ring”, relató.

Así, el gimnasio se convierte en una puerta de entrada para quienes desean conocer el boxeo desde diferentes perspectivas, con la posibilidad de avanzar hacia la competencia cuando aparecen la preparación y la decisión personal.

El protagonismo femenino, una marca de identidad

Dentro de ese crecimiento, el boxeo femenino ocupa un lugar especialmente significativo.

Vera destacó que actualmente la institución cuenta con alrededor de seis chicas de Río Grande que presentan un nivel excepcional, algunas de ellas con proyección hacia el profesionalismo.

En ese contexto, recordó un antecedente histórico para el deporte local: “La primera persona que fue campeona en nuestra ciudad fue Rosita Alvarado, fue una mujer”.

La referencia no es menor. El boxeo femenino ha construido su propio camino dentro de la disciplina, ganando espacios, visibilidad y reconocimiento a partir del esfuerzo de sus protagonistas.

En Albatros, esa evolución se refleja tanto en el entrenamiento cotidiano como en la posibilidad de que las deportistas encuentren escenarios donde demostrar sus condiciones.

La presencia de Ainara Quiroga durante las exhibiciones, con su mirada puesta en una futura presentación profesional, fue una muestra concreta de ese proceso.

El trabajo de la asociación apunta a que cada vez más mujeres se acerquen, entrenen y encuentren en el boxeo un espacio de formación deportiva y personal.

El orgullo de recuperar un escenario histórico

Para Albatros, el regreso del boxeo al Carlos Margalot tuvo un significado que fue más allá de la organización de una competencia.

El polideportivo, ubicado en Chacra II, volvió a convertirse en punto de encuentro para deportistas, entrenadores, familias y aficionados, recuperando una imagen que durante años formó parte de la actividad pugilística de Río Grande.

La presencia de representantes de Ushuaia, sumada a los exponentes locales, le otorgó además un carácter provincial a la convocatoria.

“Tener peleadores de nuestra ciudad vecina, para nosotros es un gran logro y un gran orgullo de parte de la Asociación Albatros”, remarcó Vera.

La satisfacción también estuvo relacionada con haber podido desarrollar una programación que combinó exhibiciones, música y combates, con una respuesta que acompañó el esfuerzo organizativo.

Para una entidad que continúa creciendo, concretar su primer festival provincial representa una experiencia que abre nuevas posibilidades y fortalece su vínculo con el deporte de la ciudad.

Un primer paso hacia nuevos festivales

Con el calendario de 2026 acercándose a su tramo final, la pregunta sobre la continuidad de estas propuestas surgió naturalmente.

¿Habrá un nuevo festival antes de despedir el año?

Vera no ocultó sus expectativas y dejó abierta la posibilidad de que Albatros vuelva a convocar a los amantes del boxeo.

“Ojalá esto sea una puerta que se abra para poder gestionar y organizar cada vez más seguido este tipo de torneos. Para nosotros es muy valioso tener estas actividades y esperamos que a fin de año podamos tener otro evento”, manifestó.

En caso de no concretarse una nueva velada pugilística, la institución contempla la alternativa de realizar un acontecimiento cultural como cierre de su calendario anual.

La intención, en definitiva, es sostener una agenda que permita continuar generando espacios de participación y encuentro para la comunidad.

Una invitación abierta a toda la comunidad

En el cierre de la entrevista, Gustavo Vera invitó a los vecinos a conocer la institución y acercarse a sus propuestas.

“Los invito a que nos sigan en nuestras redes, en Facebook e Instagram, donde nos encuentran como @albatrosac. Allí pueden consultar sobre las inscripciones para nuestra escuela de boxeo, tanto masculina como femenina”, indicó.

Y completó con una invitación que resume el espíritu de la entidad: “Invitar a toda la gente a que se acerque a conocer esta hermosa asociación civil, social, cultural y deportiva llamada Albatros”.

El primer Festival Provincial de Boxeo dejó una imagen que vale por mucho más que los resultados. Dejó a una institución orgullosa de su trabajo, a deportistas que encontraron un escenario para mostrar su preparación y a un polideportivo que volvió a vibrar con el sonido inconfundible de los guantes.

Porque cuando el boxeo regresa a un escenario histórico, no solamente se disputan combates: también se recuperan espacios, se construyen oportunidades y se mantiene viva una pasión que, en Río Grande, continúa encontrando nuevas generaciones dispuestas a subir al ring.