Con plantas operando al 50% de su capacidad y proyectos energéticos frustrados por falta de aval nacional, el ministro de Producción y Ambiente de Tierra del Fuego, Francisco Devita, pone el foco en la diversificación productiva como única salida frente al nuevo escenario económico. Resaltó que hay 700 empleos menos en 2025 y fábricas trabajando a media máquina. Además, reconoció el impacto de la apertura importadora, la pérdida de empleo, y apuesta a la exportación, la acuicultura y nuevos nichos para evitar un deterioro mayor del empleo fueguino. Recordó que “21.000 empresas cerraron en el país y advirtió que, sin políticas industriales activas, la reconversión será una carrera contra el tiempo”. Adelantó, que el 4 de marzo tendrá una reunión con la Secretaría de Industria nacional.
Río Grande.- El ministro de Producción y Ambiente de la provincia, Francisco Devita, no esquivó el diagnóstico y en diálogo con FM del Pueblo describió un “panorama industrial adverso, con fábricas operando al 50% de su capacidad instalada, caída del empleo y un horizonte 2026 marcado por la incertidumbre”.
Los números que expuso no son menores, según datos oficiales citados por el funcionario, a nivel país cerraron “21.000 empresas hasta octubre de 2025 y se perdieron 260.000 puestos de trabajo”.
En Tierra del Fuego, solo en 2025 se registró una caída de más de “700 empleos industriales, de los cuales casi 600 corresponden al sector electrónico”.
“Estamos en un contexto adverso”, admitió, con retracción del consumo, freno de la obra pública y cambios en la política tributaria nacional que configuran un escenario que impacta de lleno en la competitividad fueguina”.
Fábricas a media máquina
Devita fue aún más gráfico al marcar que “el promedio de utilización de capacidad instalada ronda el 57,7%, pero en recorridas por plantas de Río Grande constató casos del 50% e incluso menos, con empresas que redujeron turnos y operan solo en uno cuando antes tenían dos”, expuso ante la gravedad de la situación.
La combinación de apertura importadora y caída del poder adquisitivo aparece como el núcleo del problema, para lo cual, el ministro evitó confrontar de manera directa, pero dejó entrever la crítica al señalar que “la falta de políticas industriales y la apertura indiscriminada impactan en sectores como el textil, el metalúrgico y el electrónico”.
En el trasfondo está el modelo económico del gobierno de Javier Milei, con fuerte reducción de aranceles e incentivo a la importación, una estrategia que tensiona el esquema industrial fueguino basado en el subrégimen de promoción.
Reconversión o declive
Frente a ese cuadro, Devita plantea una palabra clave como lo es la “reconversión”.
El Ministerio trabaja en un “proyecto de transición laboral y desarrollo de capacidades productivas para adecuar perfiles y evitar que la caída industrial se transforme en desempleo estructural”.
Pero la pregunta central es si los nuevos sectores pueden absorber la pérdida de empleo electrónico.
El ministro mencionó un caso emblemático como lo es “Comal Log, empresa radicada en Río Grande que invirtió 40 millones de dólares y logró exportar productos premium para mascotas a Estados Unidos, Rusia y Europa bajo un modelo de economía circular, es, hasta ahora, el ejemplo más visible de diversificación con perfil exportador”.
También adelantó un proyecto en estudio para producir fertilizantes con destino externo, compitiendo incluso con el mercado chino, aunque su desarrollo demandaría al menos dos años y requiere garantías de provisión de gas natural.
PyMEs, financiamiento y asistencia
Devita defendió el rol del Estado provincial como “facilitador técnico”.
Durante 2025, según detalló, más de “200 productores y emprendedores fueron asistidos, se gestionaron 2.200 millones de pesos en financiamiento privado para PyMEs y más de 100 empresas recibieron apoyo para apertura y posicionamiento en nuevos mercados”.
En este marco, sostuvo que “se lanzarán programas de gestión empresarial, capacitaciones productivas y asistencia gratuita para empresas con potencial exportador, tenemos que evitar que las industrias se conviertan en meros distribuidores y que sigan produciendo”, afirmó.
Energía eólica frustrada
Uno de los puntos más sensibles fue la caída del proyecto eólico de 65 millones de dólares financiado por un banco asiático. Requería garantía soberana de Nación y no fue avalado. El mensaje fue claro al señalar que “sin respaldo nacional, ciertas inversiones estratégicas quedan truncas”.
Acuicultura y pesca: el otro eje
La provincia sancionó en diciembre la Ley 1601 para ordenar la política acuícola y al respecto sostuvo que “se proyectan capacitaciones técnicas, investigación aplicada, trazabilidad genética y agregado de valor, se invierten 325 millones de pesos en infraestructura y equipamiento, y se inauguró en 2025 un laboratorio de toxinas con tecnología de última generación”.
“El objetivo es profesionalizar la actividad y convertirla en herramienta de reconversión laboral”, sin embargo, Devita fue prudente cuando se le preguntó si estas iniciativas podrán reemplazar los empleos industriales perdidos al indicar “ojalá, apuntamos a eso”, respondió, admitiendo que el horizonte no es alentador.
Diálogo con Nación
El ministro confirmó que solicitó reunión con la Secretaría de Industria nacional y que el primer contacto fue “muy bueno, la reunión está prevista para el 4 de marzo, quiero saber cuál es la hoja de ruta”, señaló, dejando entrever que la provincia necesita claridad sobre el rumbo industrial nacional.
De esta manera, en un contexto donde el empleo formal se reduce y crece el trabajo precarizado y monotributista, el Ministerio de Producción y Ambiente se convierte en una de las carteras más observadas del gabinete provincial, donde Devita asume el desafío en un momento crítico: caída industrial, incertidumbre exportadora, proyectos energéticos frustrados y necesidad urgente de diversificación.

