Mientras OSEF adeuda pagos y la Justicia obligó a renovar el convenio, dos directores recién asumidos intentan frenar el acuerdo que sostiene tratamientos por adicciones en la provincia. Stella Lavenia denuncia liviandad, desinformación y una maniobra que podría dejar a pacientes sin cobertura.
Ushuaia.- La crisis que atraviesa la Asociación Reencontrándonos no es nueva, lo que sí es nuevo, y, según su titular, lo más grave, es que ahora el conflicto tiene nombre y apellido. Stella Lavenia, presidenta de la institución dedicada desde hace 25 años a la asistencia de personas con problemáticas de adicciones, apuntó “directamente contra los directores de OSEF Horacio Gallegos y Adriana Soria, a quienes responsabiliza por intentar frenar el convenio que permite sostener los tratamientos”, dijo.
La escena es tan conocida como alarmante, costos atrasados, pagos demorados, expedientes que se empantanan en la burocracia y decisiones políticas que impactan de lleno en pacientes vulnerables. Pero esta vez, la diferencia es que el convenio vigente no nació de un acuerdo espontáneo. Fue firmado el 23 de diciembre, con vigencia desde el 1° de ese mes, por resolución y bajo orden judicial, luego de que el acuerdo anterior venciera el 22 de noviembre y la institución quedara al borde del colapso financiero.
“Nosotros ya no podíamos subsistir, estábamos cobrando valores un 300 por ciento por debajo de los costos reales”, explicó Lavenia en una entrevista con Radio Provincia.
La dirigente recordó que “desde 2021 los aumentos otorgados fueron “irrisorios”, del 5 y 10 por ciento anual, en un contexto inflacionario que pulverizó cualquier ecuación económica, nos dejaron tan atrás que no podíamos sostener más el servicio”, remarcó.
Una firma obligada por la Justicia
El convenio actual no fue fruto de una concesión generosa de la obra social provincial, sino que “fue consecuencia de una orden judicial y de un compromiso asumido también ante el Ministerio de Salud y la Defensoría, para evitar que menores en tratamiento debieran abandonar la provincia por falta de cobertura”.Es decir: el Estado actuó, pero lo hizo forzado.
Sin embargo, dijo que “apenas asumidos en enero, los directores Gallegos y Soria votaron en contra del convenio ya firmado, calificando de excesivo el aumento acordado”.
Según Lavenia, lo “hicieron sin revisar el historial de congelamiento tarifario ni el atraso acumulado”.
“No se meten en la realidad de los costos. Estamos hablando de un aumento que todavía ni nos pagaron”, sostuvo.
La paradoja es tan cruda como reveladora, mientras discuten si el nuevo monto es demasiado alto, OSEF aún “adeuda noviembre y no ha cancelado los valores actualizados de diciembre, por lo cual, la institución debió enviar carta documento para reclamar lo que corresponde”.
La asfixia administrativa
El conflicto no se agota en la negativa política, la falta de “rubricación del convenio por parte del directorio tiene consecuencias administrativas directas: el Gobierno provincial no recibe la información formal y, en consecuencia, no liquida las becas en los montos actualizados”.
El resultado es un círculo perverso porque “OSEF cuestiona el convenio, no lo termina de formalizar, no paga lo adeudado y al mismo tiempo bloquea otros ingresos y la institución queda atrapada en una maraña burocrática que compromete su funcionamiento diario”.
“Nos perjudican de todas las maneras”, advirtió Lavenia.
Internas y prioridades
La titular de Reencontrándonos no ocultó su decepción personal con Gallegos, a quien dijo “conocer desde hace años”.
Aseguró que “tras su designación, lo convocó para interiorizarse del conflicto cuando aún se negociaba con OSEF”.
“Tuvo la oportunidad de involucrarse y no lo hizo”, señaló, sugiriendo que “priorizó otros intereses vinculados al sistema privado de salud”.
Ahora, el mismo director que no participó del proceso cuestiona el resultado.
“A esta altura no estoy para tener una discusión que ya tuvimos todo el año pasado”, lanzó Lavenia, visiblemente molesta por lo que considera un “manoseo”.
Una votación que puede definirlo todo
La presidenta de Reencontrándonos espera que el tema sea sometido a votación formal en el directorio de OSEF y confía en el respaldo de la presidenta del organismo, quien participó activamente en la negociación, y del vicepresidente, conocedor del sistema de salud.
“Si el convenio se sostiene, la institución ganará aire, aunque con pagos todavía pendientes. Si se cae, el escenario es incierto”.
“Esto sí que es grave. Nosotros no podemos ceder más. Estamos en el límite”, advirtió.
Además, resaltó que “la discusión ya no es solo presupuestaria, es estructural, Reencontrándonos trabaja con costos equiparables a los de Buenos Aires, pero en una provincia donde los recursos son más escasos y las decisiones políticas, muchas veces, más lentas”.
La Legislatura: promesas que duermen
Consultada sobre la posibilidad de que la Legislatura retome un viejo proyecto vinculado al financiamiento del sector, Lavenia fue tajante al sostener que “estoy tan decepcionada que no sé”.
“El expediente durmió en comisiones durante todo el año pasado” y, según indicó, “podría perder estado parlamentario”.
Mientras tanto, la institución continúa gestionando pagos, enviando intimaciones y esperando definiciones.
Lo que está en juego
En el centro del conflicto no hay una cifra en una planilla, sino que hay tratamientos en curso, familias que dependen del acompañamiento profesional y pacientes, muchos de ellos menores, que no pueden quedar a la deriva.
La pregunta de fondo es incómoda: ¿puede una decisión política, tomada por dos directores recién asumidos, poner en riesgo un dispositivo de atención que el propio Estado debió sostener por orden judicial?
Lavenia lo resumió con crudeza al manifestar que “reconocer el trabajo no alcanza. También hay que reconocer los costos”.
En un sistema sanitario tensionado, donde las adicciones siguen creciendo y los recursos escasean, la liviandad puede salir demasiado cara.

