La concejal de La Libertad Avanza cuestionó el contenido de la exposición del intendente Vuoto, pidió “menos campaña de desprestigio y más contenido” y advirtió que el Concejo tendrá un año “muy complejo”, atravesado por la crisis y la tensión política.
Ushuaia.- La apertura de sesiones ordinarias en el Concejo Deliberante de Ushuaia dejó algo más que el mensaje protocolar del intendente Walter Vuoto. También expuso, desde el arranque del año legislativo, las diferencias políticas que marcarán el tono de 2026.
La concejal de La Libertad Avanza, Marjorette Saldías Cárcamo, fue clara al marcar que “no compartí buena parte del diagnóstico ni de los anuncios del jefe comunal”, aunque definió su primera apertura como “una experiencia grata”, dejando en evidencia que la distancia política es profunda.
“Por supuesto que no concuerdo con muchas de las cosas que se dijeron”, sostuvo en diálogo con FM Espectáculo y aunque eligió un tono moderado, la crítica fue explícita.
Una experiencia nueva, pero con mirada crítica
Saldías asumió el 1° de diciembre y esta fue su primera apertura como concejal. Reconoció que “el acto institucional tuvo un valor simbólico personal, pero rápidamente corrió el eje hacia el contenido político del discurso”.
“Creo que hay mucho por trabajar y muchas cuestiones por corregir en la política en sí misma”, planteó, en una frase que funciona como síntesis de su posicionamiento, dado que no se trata solo de diferencias ideológicas, sino de cuestionamientos al modo en que se gestiona.
En un Concejo compuesto por diez bancas, la edil remarcó un dato político que suele diluirse en el relato oficial al sostener que “de los diez concejales, nueve son oposición para esta banca”.
Con esa definición buscó marcar que su espacio no comparte agenda ni visión con el resto del Cuerpo, más allá de coincidencias circunstanciales.
“Todo es prioridad”
La concejal anticipó que 2026 será “un año muy complejo”, atravesado por una crisis económica que impacta en la demanda ciudadana y en la capacidad de respuesta del Estado municipal.
“Hoy todo es prioridad”, afirmó, y describió una situación donde las necesidades vecinales requieren “precisión de bisturí, pavimento, servicios, ordenamiento urbano, aplicaciones de transporte, empleo joven, el menú de demandas es amplio y urgente”.
Sin nombrarlo directamente, el trasfondo es el mismo que atraviesa a todas las administraciones locales, menos recursos y más exigencias.
Trabajo en conjunto, pero con identidad propia
Saldías insistió en la necesidad de “construir consensos”, aunque advirtió que “eso no implica diluir diferencias”.
“Tenemos que cambiar la campaña del desprestigio y dar discusiones con más contenido”, lanzó, en un mensaje que puede leerse tanto hacia el oficialismo municipal como hacia la dinámica política en general.
La edil reivindicó la sesión extraordinaria reciente que aprobó proyectos por unanimidad como “ejemplo de que el diálogo es posible, pero también rechazó que la agilidad legislativa sea leída como una anomalía”.
“Son prácticas políticas que ya existían”, señaló, en respuesta a quienes cuestionan la velocidad con que se tratan algunos temas.
El debate por las plataformas
Uno de los puntos más sensibles del último período fue la regulación de aplicaciones de transporte, un debate atravesado por tensiones sectoriales y presiones cruzadas.
Saldías defendió la “ordenanza aprobada y negó que se trate de una norma restrictiva”.
“No es una ordenanza para prohibir, sino para regular”, sostuvo, aunque dejó la puerta abierta a futuras modificaciones si el cuerpo legislativo lo considera necesario.
La crítica implícita apunta a una gestión que, según su mirada, muchas veces demora el tratamiento de temas sensibles hasta que el conflicto estalla.
“Lo que no es opción es que no se traten las cuestiones”, advirtió.
Juventud y revisión de lo existente
Consultada sobre sus prioridades, la concejal adelantó que “pondrá foco en la población joven, un segmento que considera subrepresentado en las mesas de decisión, pero también fue pragmática, lo que tenemos necesita muchas mejoras”.
Lejos de prometer una batería de proyectos disruptivos, planteó la “necesidad de revisar y perfeccionar ordenanzas vigentes, una postura que puede leerse como autocrítica del sistema político en general, más preocupado por la novedad que por la eficacia”.

