El ex intendente de Río Grande Jorge Martín cuestionó la falta de planificación en la provincia, alertó sobre el deterioro económico y social, y consideró “inoportuno” impulsar una reforma de la Constitución en el actual contexto de deficit. También dejó definiciones sobre el rol del Estado, la política y el cambio cultural que atraviesa el país.
Río Grande.- En una reaparición pública poco habitual, el ex intendente (MC) de Río Grande, Jorge Martín, volvió a tomar la palabra política y dejó un diagnóstico tan crudo como directo sobre la realidad de Tierra del Fuego, la ciudad y el país.
Lo hizo en una entrevista concedida a FM Stylo, donde combinó memoria de gestión, análisis estructural y una mirada crítica sobre el presente institucional.
Alejado de la función pública desde hace años tras una extensa trayectoria de dos décadas, que incluyó tres mandatos como intendente, Martín habló desde un lugar que él mismo definió como el de “un ciudadano común”, aunque con la autoridad de quien gobernó en contextos de crisis profundas y en ese sentido, no esquivó ninguno de los temas centrales de la agenda fueguina.
Una provincia “que nunca se puso los pantalones largos”
Uno de los ejes más contundentes de su análisis fue la falta de una estrategia de desarrollo sostenida en Tierra del Fuego.
Para Martín, el “problema no es nuevo, sino estructural”, dijo, al tiempo que agregó que “la provincia nunca se ha puesto los pantalones largos”, sentenció, al cuestionar la histórica dependencia de herramientas como el subrégimen industrial sin avanzar en un modelo productivo propio.
En esa línea, planteó que” durante años se priorizó la defensa de beneficios fiscales sin construir una visión integral”.
En este marco, señaló que “Tierra del Fuego cuenta con recursos y una importante masa de ingresos”, pero remarcó que “no hubo decisiones políticas para diversificar la economía”.
Y advirtió que “otras provincias avanzaron mientras la isla quedó rezagada”.
Para graficarlo, comparó con distritos como San Juan o Santa Cruz, que, según su mirada, “supieron aprovechar oportunidades de inversión, incluso en contextos políticos adversos al gobierno nacional”.
Crisis económica: “esto no empezó ayer”
Martín también se refirió a la delicada situación financiera de la provincia, que en los últimos días quedó expuesta tras la presentación de cifras oficiales en la Legislatura.
Lejos de atribuir la responsabilidad exclusivamente al contexto nacional, el exintendente fue categórico al sostener que “esto se sabe desde hace rato”, afirmó, marcando que “la crisis no es repentina sino el resultado de una falta de previsión”.
Incluso apuntó a fallas en los mecanismos institucionales de control y al respecto cuestionó el “rol del Tribunal de Cuentas y la Legislatura”.
En este marco “se preguntó por qué no se detectó antes un déficit de magnitud” y habló de la necesidad de “muchas autocríticas” dentro del sistema político.
Para Martín, la política “no puede reaccionar solo cuando la crisis estalla porque cuando te das cuenta, ya es tarde”, advirtió.
Estado sobredimensionado y pérdida de atractivo
Otro de los puntos centrales de su diagnóstico fue el crecimiento del Estado, al que consideró “excesivo y perjudicial”.
“Los Estados no pueden ser un elefante, porque cuando el elefante come, se come todo”, graficó.
Desde su experiencia de gestión, recordó que “dejó el municipio con poco más de mil empleados para una ciudad de 100 mil habitantes, y sugirió que hoy esa relación se habría desvirtuado”.
A su entender, esto impacta directamente en la “calidad de vida, reduce recursos disponibles para obras y servicios, afecta la presión fiscal sobre los contribuyentes y deteriora la competitividad de la provincia”.
En ese contexto, lanzó una advertencia preocupante al sostener que “hoy hay gente que se está yendo de Tierra del Fuego”.
“La pérdida de atractivo, según explicó, se vincula con la caída del salario real, la falta de oportunidades y la paralización de sectores como el parque industrial”.
Industria en retroceso y un cambio nacional “profundo”
Martín no evitó referirse al impacto de las políticas nacionales sobre la economía fueguina y al respecto reconoció que el país atraviesa “un cambio profundo”, con “transformaciones estructurales que afectan especialmente a la industria”.
Si bien consideró que “ese cambio responde a una demanda social mayoritaria, también alertó sobre sus consecuencias como lo es el aumento del desempleo, dificultades para sostener la producción nacional y el riesgo de desarticulación del entramado industrial local”.
En ese sentido, planteó la necesidad de que “legisladores nacionales intervengan para evitar el deterioro del sector”.
Reforma constitucional: “no es el momento”
Uno de los posicionamientos más claros y políticos de la entrevista fue su rechazo a la posibilidad de avanzar con una reforma de la Constitución provincial en el actual contexto.
Ante la consulta, Martín fue tajante al asegurar que “no es momento de una convención constituyente”.
Su argumento central es económico y político a la vez y sostuvo que “la provincia enfrenta un déficit mensual millonario, no hay previsibilidad sobre el futuro inmediato y la prioridad debería ser ordenar las cuentas”.
“Si me decís que todo está bien, que sobra la plata, se puede discutir. Pero en esta situación, no”, sintetizó.
De esta manera, se desmarcó de la iniciativa impulsada por sectores del oficialismo, dejando en claro que, desde su mirada, se trata de una “agenda desconectada de las urgencias reales”.
Política, cambio cultural y nuevas generaciones
El exintendente también analizó el escenario político más amplio, marcado por la irrupción de nuevas fuerzas y dirigentes sin trayectoria.
Para Martín, este fenómeno responde a una “demanda social de cambio, donde la gente quiere un cambio profundo”, aseguró.
Incluso habló de un “cambio cultural” en curso, donde los “votantes priorizan nuevas opciones por sobre las estructuras tradicionales”.
Sin embargo, advirtió que “ese proceso también tiene costos como sectores sociales que quedan rezagados, pérdida de empleo y mayor desigualdad en el corto plazo”.
Un mensaje a la dirigencia: “se les deben a todos”
Sobre el final, Martín dejó una definición que resume su concepción de la política, construida durante años de gestión.
Sostuvo que la política “es buena cuando se ejerce con respeto”, y remarcó que “los dirigentes deben gobernar para todos, no solo para quienes los votaron”.
Además, apeló a la necesidad de humildad y responsabilidad en un contexto complejo al señalar que “hay que decir la verdad”, planteó.
“Hay que adaptarse a la realidad” y “hay que trabajar para que la gente esté mejor”, sentenció.
Una voz que vuelve, sin intención de regresar
Aunque descartó de plano cualquier regreso a la actividad política, la reaparición de Jorge Martín no pasó desapercibida. Su figura, asociada a una etapa de fuerte obra pública y estabilidad en Río Grande, todavía conserva reconocimiento en amplios sectores de la comunidad.
Desde ese lugar, su intervención pública dejó algo más que un análisis: expuso tensiones de fondo en la provincia, cuestionó prioridades del poder político y puso en debate el rumbo de Tierra del Fuego en un momento de definiciones.
Con un tono medido pero firme, Martín dejó una advertencia que atraviesa toda su lectura del presente al señalar que “sin planificación, sin control y sin prioridades claras, el futuro de la provincia podría entrar en una zona de riesgo cada vez más difícil de revertir”, concluyó.

