La UTN fueguina sostiene la formación con esfuerzo docente y compromiso social

El Decano de la Universidad Tecnológica Nacional Facultad Regional Tierra del Fuego, Mario Félix Ferreyra, advirtió sobre el impacto de la reducción presupuestaria en la educación pública, destacó el crecimiento en el ingreso 2026 y valoró la inserción laboral de los graduados, aunque alertó sobre la deserción vinculada a factores económicos.

Río Grande.- En un contexto nacional marcado por restricciones presupuestarias y tensiones en el financiamiento educativo, el decano de la Universidad Tecnológica Nacional Facultad Regional Tierra del Fuego, Mario Félix Ferreyra, trazó un panorama complejo pero sostenido por el compromiso institucional y docente, durante una entrevista en el noticiero Info3Noticias de Canal 2 TV Fuego.

Ferreyra fue claro al describir el escenario actual: la falta de actualización del presupuesto universitario y el incumplimiento de la ley de financiamiento sancionada el año pasado han generado serias dificultades para el funcionamiento de la casa de estudios. “Las funciones sustantivas de la universidad, como la investigación y la extensión, son prácticamente imposibles de desarrollar”, explicó, señalando que la actividad académica se sostiene “a fuerza de la buena voluntad de los docentes”.

En ese marco, destacó que la Facultad Regional —con una matrícula que oscila entre 400 y 500 estudiantes— mantiene una lógica de trabajo cercana y personalizada. “Es una facultad chica, lo que nos permite acompañar a los alumnos y evitar que abandonen por problemas económicos o académicos”, subrayó.

 

Ingreso récord y carreras con alta demanda

 

En relación al ciclo lectivo 2026, el decano informó que hubo alrededor de 430 ingresantes, una cifra significativa para la institución. La carrera más elegida volvió a ser la Tecnicatura en Programación, con aproximadamente 130 inscriptos, impulsada por su rápida salida laboral.

Sin embargo, ese mismo factor genera una preocupación: muchos estudiantes abandonan tempranamente para insertarse en el mercado laboral. “A los seis o siete meses ya son convocados por empresas y dejan de cursar. Eso lo lamentamos”, indicó Ferreyra, quien agregó que el número de graduados en esa tecnicatura ronda los 16 por año.

En el caso de las ingenierías, el ingreso promedio fue de unos 100 estudiantes, aunque la capacidad edilicia limita la cantidad de cursantes efectivos. Aun así, el mensaje institucional es claro: sostener la permanencia y la formación profesional. “Que no abandonen su esperanza de ser profesionales”, enfatizó.

 

Formación, empleo y vínculo con la industria

 

Uno de los puntos fuertes señalados por el decano es la inserción laboral de los graduados. Según explicó, prácticamente todos los egresados logran incorporarse al mercado laboral, tanto en empresas locales como en el exterior, muchas veces impulsados por las propias compañías.

En ese sentido, destacó el reconocimiento del sector productivo hacia la calidad formativa de la UTN fueguina. Mencionó, por ejemplo, el caso de la empresa Tecnomyl, dedicada a la producción de agroquímicos, que cuenta con nueve egresados de la institución. “La satisfacción más grande es escuchar que nuestros ingenieros están bien formados, incluso comparados con profesionales de Europa”, remarcó.

Asimismo, empresas del sector energético como Total Austral ––TotalEnergies–– continúan incorporando graduados, incluyendo mujeres, en un proceso que refleja una creciente participación femenina en carreras tradicionalmente masculinizadas.

Todas las carreras incluyen prácticas profesionales supervisadas (PPS), requisito indispensable para la graduación, que puede desarrollarse tanto en empresas como en proyectos internos de la universidad.

 

Deserción, esfuerzo y realidades sociales

 

Ferreyra evitó hablar de “deserción” en términos estrictos, y prefirió describir trayectorias educativas atravesadas por múltiples factores. “Abandonan en distintas etapas por problemas económicos, familiares o porque la carrera se vuelve muy exigente”, explicó.

Las estadísticas muestran que, de aproximadamente 160 ingresantes en carreras de ingeniería, se gradúan unos 20 por año, una proporción que —según indicó— es similar al promedio nacional.

El desafío es aún mayor en estudiantes que trabajan, tienen familia o retoman estudios en la adultez. “Ahí siempre destacamos el esfuerzo no solo del estudiante, sino de su entorno familiar”, sostuvo.

 

Universidad pública, formación y sentido nacional

 

Más allá de las dificultades, el decano reivindicó el rol estratégico de la universidad pública en la formación de profesionales. En un tono crítico hacia el contexto económico nacional, cuestionó la falta de políticas orientadas al desarrollo industrial y la obra pública.

Sin embargo, también planteó una visión de largo plazo: formar profesionales preparados para el mundo, pero con una fuerte identidad nacional. “La universidad les tiene que enseñar que la oportunidad se la dio la Argentina, la sociedad que sostiene este sistema con sus impuestos”, expresó.

En ese sentido, destacó que la formación no es solo técnica, sino también ética y social: reconocer el valor colectivo detrás de cada trayectoria educativa.

 

Un horizonte desafiante, pero con expectativas

 

Finalmente, Ferreyra remarcó que, pese al escenario adverso, la UTN en Tierra del Fuego continúa formando profesionales con altos estándares y manteniendo un fuerte vínculo con la comunidad y el sector productivo.

“El país no puede limitar las posibilidades de nuestros jóvenes”, concluyó, dejando en claro que, aun en tiempos de incertidumbre, la educación pública sigue siendo una herramienta central para el desarrollo individual y colectivo.

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