El letrado advirtió sobre fallas estructurales en la investigación de delitos sexuales, cuestionó la “inversión de la carga de la prueba” y planteó la necesidad de una reforma integral del sistema judicial en Tierra del Fuego.
Río Grande. -El abogado Francisco “Paco” Giménez analizó un caso de presunta falsa denuncia por abuso sexual que, según sostuvo, deja en evidencia graves falencias del sistema judicial. En ese contexto, relató la situación de un hombre que logró probar que la acusación en su contra era falsa, pero que aun así permaneció bajo investigación durante años.
Por FM del Pueblo, explicó que “sirvió de prueba lo que él aportó en una investigación por violación. Nadie le creyó cuando negó los hechos. Él dijo que la relación había sido consentida, que de ninguna manera había sido una violación, pero lo siguieron investigando”.
Según detalló, “el acusado incluso presentó una grabación donde la denunciante se retractaba. Él aporta estas afirmaciones, dice ‘mire, acá está la verdad, me está pidiendo perdón’, sin embargo y a pesar de eso, cuando se debería haber resuelto su situación procesal y desvincularlo de la causa en forma inmediata, lo siguieron sometiendo a proceso por dos años más con todo lo que significa estar sometido a proceso y con todo el estrés, el trauma, la estigmatización y los años de vida que se van perdiendo en una investigación de uso sexual falsa, que la justicia ya sabía que era falsa porque él aportó la prueba”.
Giménez remarcó que “lo sobreseen finalmente después de dos años, pero no diciendo que la mujer mintió o que el hecho no existió, sino que lo sobreseen porque hay duda sobre si realmente cometió el hecho o no”.
En ese sentido, advirtió que “la duda lo va a seguir toda su vida, más allá de que hoy está purgando una condena de 12 años de prisión por otra causa en la que estoy absolutamente convencido que condenaron a un inocente”.
El abogado también señaló la existencia de presiones externas en algunos casos e indicó que “una de las protagonistas era activa militante de un colectivo que escrachaba a denunciados. La propia mujer, hoy procesada por falsa denuncia, afirma ante el juez que fue presionada para incriminarlo falsamente”.
Críticas al funcionamiento del sistema judicial
Uno de los ejes centrales de su análisis fue el cuestionamiento al modo en que se investigan los delitos de abuso sexual. “Todo el sistema judicial, peritos, psicólogos, fiscales, jueces, no es imparcial y tiene un fuerte sesgo de confirmación de la denuncia”, sostuvo.
Y agregó que “si parten de que la denuncia es cierta, solamente queda determinar quién fue el culpable. Entonces toman los elementos que confirman su hipótesis y descartan aquellos que la contradicen”.
Para Giménez, este mecanismo deriva en conclusiones sesgadas y sostuvo que “si ese es el sistema de investigación penal, van a llegar a la conclusión de que todos los hechos son ciertos y todos condenables”.
El letrado planteó además que, en la práctica, se invierte la carga de la prueba en este tipo de delitos y explicó que “salvo en los delitos de abuso sexual, donde los jueces han invertido la carga de la prueba de hecho, el acusado tiene que probar que no cometió el delito”.
En ese sentido, ejemplificó que “la única forma de probar que no realizó el hecho es demostrar que no estaba en la provincia, o que estaba en coma, o preso, o rodeado de testigos, y aun así van a dudar”.
Con respecto a la perspectiva de genero dentro de la justicia, opinó que “esto tiene que ver con esta nefasta justicia con perspectiva de género que se inquisto como un cáncer en las mentes, como un parásito mental en la mente de cada operador judicial y en cada psicólogo en todo el mundo”.
“Es decir, con esta nefasta ideología de la perspectiva de justicia con perspectiva de género -que todavía no alcanzo a comprender qué significa eso-, pero sí tiene fuertes consecuencias en los hechos, nos dice que la mujer nunca miente, que hay que creerle a la mujer, que los chicos nunca mienten, que no son influenciables y que con una pericia psicológica, que más o menos diga que no miente o que no fabula, que son cosas distintas entre no mentir y fabular”, indicó.
Asimismo, continuó en que “todo esto ha infectado la mente de los operadores judiciales y se ha transformado esto en una pequeña inquisición, a pequeña escala de lo que fue la inquisición del medioevo, en donde hoy las brujas son los hombres”.
Giménez también hizo hincapié en las consecuencias personales y familiares de estas denuncias y señaló que “es muy fácil en un divorcio conflictivo apartar al hombre de la casa y de los hijos mediante una denuncia. El sistema judicial lo expulsa inmediatamente”.
Por su parte, resaltó que “hay padres que pasan tres, cinco o seis años sin ver a sus hijos. Y no solo eso: tampoco los abuelos, tíos o primos pueden tener contacto por la existencia de una denuncia”.
“La ley está y es la constitución nacional, y los tratados internacionales que nos garantizan a todos presunción de inocencia y beneficio de la duda”, aseguró.
Un sistema que “no puede condenar inocentes”
Desde una perspectiva más amplia, el abogado planteó que “el sistema debe garantizar que los condenados sean culpables. Puede soportar que un culpable quede libre, pero no puede soportar que haya un inocente preso”.
Sin embargo, advirtió que “esto es lo que está pasando en Tierra del Fuego”.
Frente a este diagnóstico, Giménez planteó la necesidad de reformas profundas. Entre ellas, destacó la implementación del juicio por jurados: “Ahí podremos empezar a tener un poco de sentido común en la justicia”.
También cuestionó la falta de actualización normativa y manifestó que “tenemos códigos procesales desde 1990, cuando no había internet ni ADN en la Argentina”.
Finalmente, reclamó una transformación estructural: “Se necesita una reforma integral de todo el sistema: desde los códigos procesales hasta el funcionamiento del Poder Judicial, las licencias, la feria judicial y la política judicial en la provincia”.

