El representante de almaceneros en la Cámara de Comercio, Luis Schreiber, cuestionó el proyecto del Ejecutivo provincial y advirtió sobre el deterioro del sector. Endeudamiento, caída del consumo y desigualdad en el acceso al crédito, en el centro del reclamo.
Río Grande. -El representante de almaceneros, Luis Schreiber, expresó, por FM del Pueblo, un fuerte rechazo al proyecto de alivio fiscal impulsado por el Gobierno provincial, al considerar que no responde a las necesidades reales del sector y que incluso podría perjudicar a los comercios ya establecidos.
En este sentido, comentó que “el proyecto no señala bien si es para proyectos productivos o comerciales, parece que abarca todo, pero igual nos genera una competencia desleal, porque van a tener la mitad de los costos”.
En esa línea, explicó que los nuevos emprendimientos partirían con ventajas impositivas frente a quienes ya están en actividad y sostuvo que “pone alguien un negocio enfrente mío y va a tener la mitad de cargas de ingresos brutos”.
“Si bien habla de un par de años, no creo que sean las medidas que realmente se necesitan”, indicó.
Reclamo por créditos accesibles: “Se necesita otra cosa”
Schreiber remarcó que “se necesita otra cosa, como créditos blandos y no con tantos papeles que te piden. Y a su vez, por otro lado, le están dando a funcionarios. Esto es una locura”.
El dirigente describió un escenario de fuerte presión impositiva, donde el sistema de recaudación impacta directamente sobre los ingresos diarios de los comercios y aseguró que “hoy casi todos los negocios trabajan de forma electrónica, el 90% de su caja es electrónico, entonces el ARCA se agarra de ahí, va a la fuente donde te acreditan y te toman ahí”.
“Parece que el Gobierno lo único que hace es pescar en la pecera y no darte soluciones”, señaló.
En ese contexto, señaló que muchos comerciantes priorizan el pago de salarios por sobre las obligaciones fiscales: “Si uno prioriza no pagar el ARCA, que es bastante difícil comprometerse con eso porque te pueden denunciar penalmente y las consecuencias son graves. Muchos prefieren pagarle al empleado antes de pagar eso, porque no te dan los números, pero tampoco te dan una solución”.
“No se ven ideas importantes, no apuntan a un desarrollo que genere fuentes de ingreso”, manifestó Schreiber.
Schreiber detalló que “hoy estamos muy endeudados con los mayoristas, y los mayoristas a su vez deben estar endeudados porque también miran mucho el crédito”.
A esto se suman los servicios básicos y remarcó que “los comercios también están endeudados en boletas de luz y gas, ya no se paga como antes que del 1 al 10 pagabas todo y ya te quedabas tranquilo”.
La dinámica financiera diaria se volvió crítica y dijo que “hoy entra un mango y salís corriendo a ver qué pagás: si al mayorista, la luz o el gas”.
Críticas al acceso desigual al crédito
Por otro lado, resaltó la importancia de créditos blandos y señaló que “hay gente que con 10 mil dólares se aliviaría un poco su situación, y sin embargo no hay créditos para eso”.
En contraste, cuestionó los préstamos otorgados a funcionarios: “Hay créditos por millones de pesos que jamás los van a devolver, la verdad nos estan tomando por estúpidos. No entiendo como esto no tiene más repercusión en la gente”.
Y agregó que “vos estás luchando día a día por sostener una fuente laboral y te encontrás con que alguien que recién entra a la función pública accede a un crédito de esa magnitud, te toman por idiota”.
Schreiber también apuntó contra las condiciones que imponen las entidades financieras para otorgar créditos a comerciantes. “A un comercio con 25 o 30 años de trayectoria le piden los últimos pagos de autónomos, ingresos brutos, garantías y si tenés todo eso, seguramente no estarías pidiendo un crédito”, ironizó.
Caída del consumo y crisis social
El dirigente advirtió sobre una fuerte retracción del consumo y un deterioro del tejido social que impacta directamente en los comercios de cercanía, “están muy caídas las ventas y muy caída la rentabilidad”.
En ese contexto, destacó el rol social de los almacenes, aunque con límites cada vez más estrechos: “La solidaridad siempre está, pero hoy nuestras espaldas están cada vez peor, se aguanta poco y nada”.
“El vecino trata de sobrevivir llevando lo necesario”, precisó.
Finalmente, Schreiber vinculó la crisis con el aumento de costos estructurales, especialmente en energía. “Los costos de la energía cada vez peor, estamos pagando un petróleo a precio internacional”, cuestionó.
“Esto de darle el negocio a cuatro vivos y el resto sufrir las consecuencias, me parece que no es una política para un Estado”, concluyó.

