El especialista en temas antárticos advirtió que la capital fueguina tiene ventajas únicas a nivel global, pero carece de infraestructura, seguridad jurídica aplicada y una política de Estado que permita captar inversiones y servicios internacionales. “Hay 500 millones de dólares en juego y hoy los está aprovechando Chile”, alertó.
Ushuaia.- El especialista en temas antárticos Daniel Leguizamón puso el foco en el enorme potencial estratégico y económico de Ushuaia como puerta de entrada a la Antártida, aunque advirtió que la provincia está lejos de aprovechar esa ventaja por falta de infraestructura, previsibilidad y decisión política.
En una entrevista con Radio Provincia, Leguizamón fue claro al manifestar que “la ciudad tiene condiciones únicas a nivel mundial, pero sigue rezagada frente a otros competidores”. “Hay más de un millón de ciudades y pueblos en el planeta, pero hay cinco, solamente cinco ciudades que tienen este privilegio de ser la puerta de entrada a la Antártida y la nuestra, la de Ushuaia, es la más privilegiada por la naturaleza”, afirmó.
Sin embargo, ese posicionamiento no se traduce en desarrollo, dado que “paradójicamente, a pesar de ser la puerta más cercana y con todo esto, es la menos desarrollada, salvo un turismo marítimo, estamos desperdiciando oportunidades muy importantes”, advirtió.
Un rol clave: ser puente hacia la Antártida
Leguizamón explicó que el concepto de “puerta de entrada” implica mucho más que “turismo, se trata de convertirse en un nodo logístico, científico y operativo clave para la actividad internacional en el continente blanco”.
“Lo que tiene que hacer una puerta de entrada es ser un punto de apoyo, ser un puente indispensable para acceder a la Antártida”, sostuvo.
Ese rol es fundamental por la complejidad y los costos logísticos que implica operar en la región.
“Imagínense la complejidad logística y el costo sideral que implica llevar todo lo necesario a la Antártida desde el otro lado del mundo, por esa razón, los programas antárticos necesitan y valoran contar con servicios especializados”, explicó.
Pero para captar esos servicios, hay condiciones indispensables, “primero, infraestructura adecuada para operar, segundo, estándares de calidad y tercero, algo importantísimo como es la seguridad jurídica, que garantice previsibilidad y confiabilidad en las prestaciones”.
Falta de infraestructura y leyes sin aplicar
Uno de los principales déficits que señaló el especialista es la falta de infraestructura en el área antártica internacional, un problema histórico que sigue sin resolverse.
“Nos está faltando infraestructura”, afirmó sin rodeos, y sumó otro punto crítico como lo es “la falta de aplicación de herramientas legales ya existentes”.
“Tenemos dos leyes que dan seguridad jurídica que no se aplican, ni siquiera se reglamentaron, hay muchas cosas que se podrían llevar adelante como para rápidamente poder utilizar ese potencial”, remarcó.
Entre ellas, mencionó la “ley 585, cuyos artículos dan seguridad jurídica una vez que un país hace un convenio con el gobierno y pasa por la Legislatura, garantizando estabilidad a largo plazo, también destacó la ley 640, que promueve el desarrollo del sector privado vinculado a la actividad antártica”.
“Ni siquiera esas leyes se aplican”, insistió.
Competencia internacional y oportunidades perdidas
El especialista también comparó la situación de Ushuaia con otros polos de desarrollo antártico, especialmente Chile, que hoy lidera la captación de servicios y operaciones.
“Hay 500 millones de dólares que están en juego, que en este momento los capta todo Chile, porque nosotros no salimos a la cancha a jugar”, afirmó.
Además, agregó que “Chile tiene una política muy clara de competirnos a nosotros y ha encontrado que no hay ningún tipo de competencia por el lado de Tierra del Fuego”.
En ese contexto, subrayó que “la provincia necesita salir activamente a posicionarse en el mercado internacional, hay que hacer todo el trabajo de marketing, de posicionamiento y captación de programas internacionales, trabajando con Cancillería y las representaciones diplomáticas”.
La necesidad de una política de Estado
Para Leguizamón, el problema de “fondo no es técnico sino político, la falta de continuidad y planificación a largo plazo”.
“Esto tiene que ser una política de Estado, especialmente de Tierra del Fuego”, sostuvo, y remarcó la importancia de articular con Nación al exponer que “hay que sentarse con Nación y acordar todo aquello que sea bueno para desarrollar esto”.
En ese sentido, cuestionó la “lógica de cambios permanentes según el signo político de cada gestión: la actividad antártica requiere previsibilidad, continuidad y reglas claras”.
Cluster, inversión y desarrollo privado
Como parte de la estrategia para revertir la situación, el especialista destacó la necesidad de conformar un cluster de empresas que puedan ofrecer bienes y servicios a programas internacionales.
“Tenemos que conformar una asociación de empresas que puedan dar servicios a terceros países con los estándares de calidad que requiere el sistema del Tratado Antártico”, explicó.
Esto permitiría dinamizar la “economía local, generar empleo y diversificar la matriz productiva, uno de los grandes desafíos históricos de la provincia”.
Geopolítica y el futuro de los recursos antárticos
Más allá del presente, Leguizamón puso la mirada en el mediano y largo plazo, especialmente en relación al debate sobre los recursos naturales en la Antártida.
Recordó que en 2048 se revisará el Protocolo de Madrid, que actualmente prohíbe la explotación de recursos.
“Ya sabemos que hay un interés internacional por la explotación de esos recursos, no se sabe si se va a concretar o no, pero en caso que sea, sería ridículo que Tierra del Fuego y la Argentina no estén preparadas”, advirtió.
Y fue más allá al señalar que “todo aquello que pase a la Antártida debería pasar por Tierra del Fuego. Ese debería ser nuestro lema”.
De “puerta de entrada” a “conexión óptima”
En el tramo final, el especialista planteó un cambio de enfoque al sostener que “no alcanza con ser una puerta de entrada, hay que convertirse en un nodo estratégico global”.
“Una cosa es ser puerta de entrada, que ya somos la menos desarrollada, y otra cosa es ser conexión óptima, como dice la ley 640, eso implica inteligencia, determinación y ser competitivos, cosa que hoy no estamos haciendo”, afirmó.
Y cerró con una advertencia y una oportunidad al señalar que “si hacemos las cosas bien, en los próximos años podemos tener resultados muy palpables, sería muy bueno para las generaciones actuales y futuras”.
Con un diagnóstico claro y sin eufemismos, Leguizamón puso sobre la mesa una realidad incómoda, Ushuaia tiene todo para liderar el acceso a la Antártida, pero la falta de decisión política, infraestructura y reglas claras la mantienen relegada. Mientras tanto, el mundo avanza y otros países ya capitalizan un negocio estratégico que Tierra del Fuego todavía mira desde afuera.

