La ministra de Bienestar Ciudadano y Justicia advirtió que Tierra del Fuego atraviesa una situación social cada vez más compleja producto del contexto económico nacional y confirmó un fuerte incremento de la demanda de asistencia en toda la provincia. Aseguró que actualmente el Gobierno provincial acompaña de manera permanente a 7.000 vecinos con módulos alimentarios, destacó la reducción de la lista de espera de la RUPE de 200 a 45 personas y reveló que cada vez más trabajadores de la industria requieren ayuda estatal para afrontar necesidades básicas. “Los contextos socioeconómicos cambian de la noche a la mañana y el Estado tiene que estar presente”, sostuvo.
Río Grande.- La ministra de Bienestar Ciudadano y Justicia de Tierra del Fuego, Lucía Rossi, reconoció que la provincia atraviesa una profunda crisis social y económica que ha provocado un crecimiento sostenido de la demanda de asistencia por parte de familias fueguinas. Sin embargo, aseguró que el Gobierno provincial mantiene intactas las políticas de acompañamiento alimentario y social, e incluso ha reforzado distintas herramientas para responder a un escenario que se torna cada vez más complejo.
En diálogo con FM Aire Libre, la funcionaria sostuvo que “la situación que atraviesa Tierra del Fuego no puede analizarse por fuera del contexto nacional” y remarcó que los “equipos territoriales del Ministerio trabajan diariamente para contener el impacto que la crisis genera en los sectores más vulnerables”.
“Tierra del Fuego está atravesando una crisis muy profunda y desde el Gobierno de la provincia, específicamente desde el Ministerio de Bienestar Ciudadano y Justicia, trabajamos con los sectores más vulnerables de la provincia”, afirmó.
Rossi explicó que “la demanda social ha crecido de manera significativa durante los últimos meses y que frente a esta realidad se activaron distintos mecanismos de intervención para garantizar la presencia del Estado allí donde las necesidades se vuelven más urgentes”.
“La realidad es que hay una demanda social que se ha incrementado de manera significativa y desde los diferentes equipos que componen estos sectores de ayuda a las familias con vulnerabilidad se están activando distintos protocolos para acompañar a cada uno de los vecinos y vecinas y generar herramientas alternativas en este contexto de crisis para asegurarnos que las familias que necesiten puedan disponer de un Estado presente”, señaló.
Uno de los datos más relevantes aportados por la ministra tiene que ver con el sostenimiento de los programas alimentarios, un aspecto que consideró prioritario en el actual escenario económico.
“Por supuesto que continuamos con el programa de bienestar ciudadano, no hemos tenido ningún tipo de recorte en materia de acompañamiento alimentario ni en materia de acompañamiento en vulnerabilidad social”, afirmó.
La funcionaria destacó que “mantener estos programas representa un importante esfuerzo financiero y operativo por parte del Estado provincial”.
“Eso es muy importante destacarlo porque hay un gran esfuerzo del Ministerio, del Gobierno y del área de Economía por sostener cada uno de estos programas”, indicó.
Actualmente, según detalló Rossi, unas 7.000 personas reciben asistencia alimentaria de manera regular en toda la provincia, cifra que refleja la magnitud de la demanda existente.
“Respecto a las asistencias sociales con módulos alimentarios, se está acompañando a 7.000 vecinos en toda la provincia de manera fija, por así decirlo, y después trabajamos también con demanda espontánea de acuerdo a situaciones puntuales que vayan surgiendo”, explicó.
Asimismo precisó que más de la mitad de esos beneficiarios se encuentran en el norte de la provincia y al respecto dijo que “de esos 7.000 vecinos, aproximadamente 4.000 son de la zona norte”, puntualizó.
Otro de los temas abordados durante la entrevista fue la situación de la RUPE y en ese sentido, Rossi reconoció que “todavía existe una lista de espera, aunque destacó los avances logrados para agilizar el acceso al beneficio”.
“Hay aproximadamente en este momento una lista de espera de 45 personas, se ha disminuido bastante porque hemos logrado trabajar para dar las altas que debíamos desde hace algunos años”, sostuvo.
La ministra recordó que “el panorama era muy diferente tiempo atrás, cuando cerca de 200 personas aguardaban la incorporación al sistema”.
Asimismo, manifestó que “esta lista de espera era de aproximadamente 200 personas, pero hemos podido articular tanto con el Ministerio de Economía como con la Secretaría de Discapacidad para incrementar el presupuesto y poder hacer una incorporación de altas nuevas en la RUPE”, explicó.
A ello sumó la implementación de mecanismos de control y seguimiento que permitieron optimizar el funcionamiento del sistema.
“También trabajamos fuertemente en todo lo que tiene que ver con caducidades y con herramientas que nos permiten tener un mayor control sobre las altas y las bajas, lo que hace que hoy las altas se vayan dando en un período mucho menor del que venía sucediendo”, indicó.
Consultada sobre la posibilidad de que la demanda continúe creciendo durante los próximos meses, Rossi reconoció que “el escenario económico no resulta alentador, aunque ratificó el compromiso de la Provincia de sostener e incluso ampliar la asistencia”.
“El panorama no es muy alentador, pero desde el Gobierno de la provincia no se ha recortado ningún programa de asistencia alimentaria ni de acompañamiento social. Por el contrario, se han incrementado y estamos acompañando cada vez a más familias”, aseguró.
La funcionaria también advirtió que la crisis ha modificado profundamente el perfil de quienes requieren ayuda estatal y según explicó ya no se trata únicamente de “familias históricamente vulnerables, sino también de trabajadores que hasta hace poco tiempo podían sostenerse económicamente por sus propios medios”.
“Han cambiado mucho los paradigmas respecto a la asistencia. Antes se hacía un control muy riguroso respecto a posibilidades económicas y eso hoy ha cambiado mucho”, expresó.
En ese marco, Rossi hizo especial referencia a la situación que atraviesan numerosos trabajadores industriales de Río Grande, afectados por la caída de la actividad económica y las dificultades del sector.
“Tenemos, sin ir más lejos, en la ciudad de Río Grande, muchos compañeros del área de la industria afectados económicamente que no pueden llevar el alimento a su mesa y es una situación económica que les cambió de la noche a la mañana”, afirmó.
La ministra confirmó que “estos trabajadores también están siendo incorporados a los programas de asistencia alimentaria a través de un trabajo coordinado con organizaciones sindicales y distintos sectores productivos”.
“Venimos trabajando con compañeros de diferentes gremios y de la industria. Se viene haciendo un trabajo articulado y un acompañamiento mensual con personas que se acercan a través de listados y también con gente que espontáneamente concurre a las oficinas de Inclusión”, explicó.
Según indicó, todas aquellas personas que “cumplen con los criterios de evaluación son incorporadas al sistema de asistencia y reciben acompañamiento de manera mensual”.
“Se las acopla a este sistema de acompañamiento alimentario y se las asiste mensualmente”, sostuvo.
Finalmente, Rossi se refirió a los cambios implementados en los mecanismos de evaluación para acceder a los beneficios sociales y aclaró que “no se trata de una flexibilización indiscriminada de requisitos, sino de una adecuación a una realidad social cada vez más dinámica y cambiante”.
“No se han minimizado los requisitos, sino que se han adecuado a esta nueva realidad”, explicó.
La funcionaria insistió en que las evaluaciones continúan realizándose de manera integral, contemplando las particularidades de cada familia y entendiendo que muchas situaciones de vulnerabilidad aparecen de forma repentina.
“Hoy los contextos socioeconómicos de las familias, tristemente, cambian de la noche a la mañana, entonces hacemos una evaluación completa de lo que viene pasando y entendiendo que hay situaciones en las que el Estado debe estar presente”, afirmó.
En ese sentido, concluyó que “el desafío actual consiste en mantener la capacidad de respuesta frente a una demanda creciente sin perder de vista a quienes atraviesan situaciones de mayor vulnerabilidad, tratamos de hacerlo sin quitar el ojo de las situaciones de vulnerabilidad y de acompañar a las familias que necesitan que estemos presentes”, concluyó.

