Gabriel Quantín destacó el desafío extremo y la calidad de la obra en el aeropuerto de Río Grande

Tras tres meses y medio de trabajo en condiciones climáticas adversas y con una compleja logística, el ingeniero que llevó adelante la obra subrayó el “nivel de ejecución alcanzado, el aporte local y anticipó que el próximo desafío podría ser Ezeiza”. Detalló que “entre camiones con producto asfáltico, combustibles y emulsiones entraron 200 camiones en el término de 90 días, con el pasaje de la aduana, importación y todos esos trámites”, explicó y a eso se sumó el traslado de cemento que “también fueron algo de 200 camiones”. Además, agregó que “se tiraron 14.000 metros cúbicos de hormigón, es una cantidad tremenda”, afirmó y precisó que “se utilizaron 50.000 toneladas de asfalto”.

Río Grande.- En el marco de la reinauguración del aeropuerto de Río Grande, el más austral del país, el ingeniero Gabriel Quantín brindó detalles del ambicioso proyecto que logró completarse en tiempo récord y en un contexto particularmente exigente. La obra, que demandó poco más de tres meses, combinó una logística de gran escala, condiciones climáticas adversas y la articulación entre equipos especializados y actores locales.

“Ante todo, agradecer a la gente de Río Grande por la buena bienvenida que nos dieron y la colaboración que nos extendieron a lo largo de todo el desarrollo de la obra”, expresó Quantín al inicio.

El ingeniero destacó que “el proyecto representó un desafío significativo desde múltiples dimensiones, fue un desafío muy importante por la envergadura del tamaño de la obra, la distancia que tenemos hasta acá por cuestiones logísticas, de todo lo que era la parte de materiales, y la parte climática, que obviamente para ejecutar trabajos a la intemperie tiene una importancia relevante”, explicó.

Esta intervención se suma a una serie de obras similares realizadas por su equipo en distintos puntos del país y al respecto señaló que “este es el séptimo aeropuerto que hacemos en lo que es obra de infraestructura en pista y en plataforma”, detalló, y enumeró que “trabajamos en el aeropuerto Comandante Espora de Bahía Blanca, Trelew, San Martín de los Andes en Chapelco, Santa Rosa en La Pampa, San Rafael en Mendoza, Río Cuarto en Córdoba, y este, Río Grande, que sería el séptimo”.

En ese sentido, subrayó el carácter excepcional del proyecto fueguino al sostener que “obviamente, este es el más austral, fue, creo, el más importante por la logística y la parte climática”.

Quantín remarcó además la satisfacción por el resultado final al considerar que “yo como vicepresidente del grupo y profesional en la materia, quedé muy conforme por el grado de calidad que le estamos entregando”.

Uno de los aspectos más complejos fue el abastecimiento de materiales, para lo cual, señaló que “entre camiones con producto asfáltico, combustibles y emulsiones entraron 200 camiones en el término de 90 días, con el pasaje de la aduana, importación y todos esos trámites”, explicó y a eso se sumó el traslado de cemento que “también fueron algo de 200 camiones”.

 

La producción local tuvo un rol clave en el desarrollo

 

“Los agregados pétreos se fabricaron acá, existen canteras para poder producir esos elementos”, indicó. 

Además, destacó la participación de proveedores locales, indicando que “algunas empresas locales colaboraron y trabajaron en la obra, con mucho interés”.

Sin embargo, aclaró que “la especialización del proyecto requirió también mano de obra específica, son obras muy específicas, la mano de obra especializada ya viene de ejecutar estos aeropuertos, no queríamos fallar”.

Respecto al estado actual, confirmó que “los trabajos están finalizados, la obra está terminada, ya empezamos con la desmovilización y en los próximos quince días no debería quedar nada del obrador”.

En términos técnicos, señaló un elemento novedoso implementado en Río Grande que “es la primera vez que ejecutamos ranurados sobre pavimentos terminados, una condición que se hace para el tema del hielo, este sistema mejora la seguridad operativa en condiciones extremas”.

La magnitud de la obra también se reflejó en los números, dado que “se tiraron 14.000 metros cúbicos de hormigón, es una cantidad tremenda”, afirmó.

Además, precisó que “se utilizaron 50.000 toneladas de asfalto”.

En cuanto a los plazos, destacó el cumplimiento estricto y al respecto explicó que “sabemos que los plazos de aeropuertos son así, de 90 a 100 días, y en ese tiempo uno tiene que entregar, funcionó todo muy bien”.

Finalmente, Quantín dejó abierta la puerta a nuevos desafíos y en este sentido dijo que “el próximo proyecto viene es Ezeiza, eso sería como jugar la Copa del Mundo. Ojalá tengamos suerte en el proceso licitatorio”.

Antes de cerrar, reiteró su agradecimiento al señalar que “muchas gracias nuevamente a toda la población y al público en general por la colaboración que nos dio para poder desarrollar este gran proyecto”.

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