Así lo marco Ángel Brisighelli, integrante de la Cámara de Turismo de la provincia, aunque resaltó que a temporada quedó hasta un 7% por debajo del récord 2025. Asimismo, resaltó
que “creció el turismo internacional de larga distancia, pero cayó el regional y el nacional”. Por otro lado, cuestionó con dureza la expansión urbana al marcar que “no tiene sentido crecer sin servicios” y advirtió que sin planificación “los cuellos de botella pueden frenar el destino”.
Río Grande.- El cierre de la temporada de verano en Ushuaia dejó un balance que combina alivio, moderación y advertencias. Sin repetir los números extraordinarios del año anterior, el principal destino turístico de Tierra del Fuego logró sostener niveles de actividad considerados buenos por el sector, aunque con señales claras de cambio en la dinámica del turismo.
Así lo expresó Ángel Brisighelli, integrante de la Cámara de Turismo de Tierra del Fuego, quien en diálogo con Radio Provincia trazó un análisis minucioso del comportamiento de la temporada, sus contrastes internos y los desafíos que ya se proyectan hacia el invierno y el mediano plazo.
“No fue una mala temporada, arranquemos por ahí”, planteó de entrada, marcando el tono del balance.
Sin embargo, rápidamente puso el contexto al marcar que “no fue una temporada histórica, no batimos ningún récord, fue un poco menor que la del año pasado”.
La comparación no es menor, dado que recordó que “el verano anterior había marcado cifras récord para Ushuaia, por lo que la caída actual debe leerse en ese marco, estaríamos entre un cinco y un siete por ciento menos en movimiento que el año pasado, pero el año pasado fue récord, así que estar un poquito abajo no es malo tampoco”, explicó.
Cruceros estables y un internacional que superó previsiones
Al analizar los distintos segmentos, Brisighelli destacó la estabilidad del turismo de cruceros, uno de los pilares de la actividad en el extremo sur del país y en este sentido dijo que “tuvo un desempeño muy parecido al del año pasado, más o menos la misma cantidad de recaladas”, señaló.
Incluso, adelantó que “la tendencia se mantendrá, ya tenemos el panorama del año que viene y va a ser muy similar, con un volumen de trabajo parecido”.
Más llamativo aún fue el comportamiento del turismo internacional de larga distancia, que superó las expectativas iniciales del sector y en este marco manifestó que “tuvo un desempeño mejor del que estábamos esperando, esperábamos muchas cancelaciones que finalmente no ocurrieron”, afirmó, al tiempo que agregó que “este segmento, proveniente principalmente de mercados europeos y americanos, mostró una resiliencia que ayudó a sostener el balance general”.
Golpe al turismo regional y caída del nacional
En cambio, el panorama fue distinto en otros segmentos, donde el “turismo regional, especialmente desde Brasil, Chile y Uruguay, evidenció una retracción vinculada al contexto económico”.
“Ese sí sintió un golpe por el cambio de condiciones económicas, el año pasado era muy barato venir a la Argentina, este año no tanto”, explicó.
Pero el impacto más claro se dio en el turismo nacional, particularmente en el viajero independiente, dado que “el turismo nacional tuvo una recaída, más que nada el pasajero que llega por su cuenta”, detalló.
En contraste, el turismo organizado mostró “mayor estabilidad, el que llega a través de agencias se mantuvo más o menos en los mismos números”.
La combinación de estos factores explica el “leve retroceso global, en la integración de todo ese movimiento, ha sido más o menos un siete por ciento menos que el año pasado”, sintetizó.
Más argentinos viajando al exterior: una constante que se profundiza
Consultado sobre el creciente flujo de argentinos viajando al exterior, y el consecuente déficit turístico, Brisighelli aportó contexto histórico señalando que “es una condición normal en la Argentina, de los últimos 46 años, solo cinco tuvieron saldo positivo”, indicó.
Sin embargo, reconoció que “en el último año la brecha se amplió, la diferencia fue importante, hubo muchos más que lo normal”.
Aun así, relativizó el dramatismo al sostener que “no es el déficit más alto de la historia, el mayor fue de unos seis mil millones de dólares, y este año estamos cerca de tres mil”, indicó.
Nuevos hoteles: inversión fueguina y efecto derrame
Entre las noticias positivas de la temporada, el dirigente destacó la apertura de dos nuevos hoteles en Ushuaia, ambos de capital local y al respecto expresó que “son hoteles medianos, de unas treinta habitaciones, en la banda de tres estrellas”, precisó.
Más allá de su tamaño, subrayó su impacto económico, resaltando que “cada vez que se abre un hotel es un engranaje con proveedores locales, genera empleo y derrame en la ciudad”.
Sin embargo, advirtió que “el crecimiento debe ser cuidadosamente planificado, el turismo tiene varios cuellos de botella, la capacidad hotelera, la capacidad aérea, los servicios”, enumeró.
Y dejó una definición clave al señalar que “si habilitás muchos hoteles y no tenés transporte, los hoteles quedan vacíos y si tenés transporte y no hoteles, los aviones quedan vacíos”.
Por eso, insistió en que “el crecimiento tiene que ser parejo en todos los elementos de la cadena”.
Abril activo, pero llega la temporada baja
En cuanto al calendario turístico, abril funcionó como una extensión aceptable de la temporada alta y en este marco señaló que “ha tenido bastante buen movimiento para hacer abril”, señaló, no obstante, advirtió que “la caída ya comenzó a sentirse, en estos últimos días está aflojando en forma notable”.
“Mayo y junio son siempre los dos meses más pobres que tiene Ushuaia”, resaltó.
En cambio, dijo que “la reactivación llegará a partir de mediados de julio, con agosto y septiembre como los meses más fuertes del invierno, tenemos ahora dos meses de descanso y después no afloja más”, resumió.
Invierno: buenas expectativas, Brasil y la clave de la nieve
De cara a la temporada invernal, el optimismo es “moderado pero firme, tenemos expectativas buenas, se ha trabajado mucho en promoción y Ushuaia está bien posicionada”, afirmó.
Brisighelli analizó que “el destino juega en dos segmentos distintos, el turista general de invierno y el esquiador, con comportamientos diferentes, el esquiador decide en función de que haya nieve, es así de simple”, explicó.
En ese sentido, destacó la fortaleza local del “Cerro Castor, que es bastante más confiable que otros centros, por su ubicación y por la inversión en nieve artificial”.
Además, especificó que “uno de los factores más relevantes para este invierno será la conectividad aérea con Brasil”, sostuvo, al tiempo que agregó que “tenemos nueve vuelos semanales directos, dos de Aerolíneas, tres de Gol y cuatro de LATAM”.
También, detalló que “cada uno con una capacidad aproximada de 170 pasajeros, por lo cual, tenemos expectativa de que eso genere un volumen de turismo brasileño más que importante”, aseguró.
Más infraestructura turística en camino
En paralelo, se suma la expectativa por la habilitación de la aerosilla en el Cerro Martial y al respecto dijo que “están trabajando con la expectativa de que esté funcionando en mayo”, comentó.
Para Brisighelli, su impacto puede ser incluso mayor en verano debido a que “personalmente creo que es más importante en verano que en invierno, pero en todo caso suma una nueva actividad, y eso siempre es bueno para el destino”.
Dura crítica a la ampliación del ejido urbano
Uno de los tramos más contundentes de la entrevista fue su rechazo al proyecto de ampliación del ejido urbano de Ushuaia, para lo cual, explicó que “no estamos a favor de esa ampliación, menos en esos términos”, afirmó.
El posicionamiento no es aislado porque las cámaras empresariales, el Colegio de Arquitectos y otras entidades ya presentaron estudios en contra del proyecto.
“Hay sectores que claramente no deberían estar dentro del ejido urbano”, sostuvo, y ejemplificó marcando que “¿Por qué tienen que estar el Monte Olivia o el Cinco Hermanos dentro del ejido? ¿Por qué el Valle de Tierra Mayor, que es una reserva, debería ser urbanizable?”.
Pero la crítica central apunta a la falta de capacidad del municipio, para lo cual marco que “hoy la ciudad no tiene capacidad económica para mantener los servicios actuales, entonces ¿cómo va a hacer para extenderlos diez veces?”.
Por lo tanto, el diagnóstico es directo al recordar que “tenemos problemas de agua, de energía, de gas, ¿cómo vamos a llevar esos servicios a nuevas zonas?”.
Y dejó una imagen contundente al indicar “¿Quién le va a llevar la cloaca, el agua, la luz a alguien que viva en esos sectores? ¿El municipio va a ir a buscar la basura?”.
Además, recordó el contexto financiero, señalando que “estamos en un municipio que declaró la emergencia económica hace pocos días”.
Fines de semana largos: impacto limitado
Sobre el movimiento esperado para el feriado del 1° de mayo, Brisighelli fue claro al señalar que “no habrá grandes cambios, no esperamos demasiado, Ushuaia es un destino lejano y caro, los fines de semana largos no nos impactan mucho”, explicó.
Si bien puede haber un “leve repunte, no será significativo, no estamos esperando un volumen extremadamente alto de movimiento”.
Aeropuertos y posibles impactos en el turismo receptivo
Finalmente, aclaró que no hay confirmación de cierres en el aeropuerto de Ushuaia, aunque sí habrá restricciones importantes en Ezeiza durante septiembre y octubre, donde expuso que “se va a reducir la pista operativa y eso genera limitaciones para los aviones más grandes”, explicó.
Por lo cual, va a “afectar vuelos internacionales de larga distancia, va a impactar en la operación de turismo receptivo de la Argentina, especialmente en los primeros meses de la temporada”.
Algunas aerolíneas ya “evalúan alternativas, como escalas técnicas, American Airlines, por ejemplo, está planificando cargar combustible en Montevideo”, indicó.
Un destino sólido, pero con desafíos estructurales
El balance final deja una foto clara, donde Ushuaia sigue siendo un destino fuerte, con capacidad de sostener buenos niveles de actividad incluso en contextos cambiantes.
Pero también expone tensiones estructurales, dependencia de factores externos, caída del turismo interno, límites en infraestructura y debates de fondo sobre el modelo de crecimiento.
En palabras de Brisighelli, la clave está en el equilibrio, donde “el crecimiento tiene que ser ordenado y coordinado”.
Porque en el fin del mundo, el turismo no solo se mide en cantidad de visitantes, sino en la capacidad real de sostenerlos.

