Griselda Fuentes, presidenta de la Asociación Taximetristas Unidos de Río Grande, describió un escenario crítico para los trabajadores del volante, golpeados por la caída del consumo, la pérdida de empleo, el avance de las aplicaciones y una recaudación que ya no alcanza ni para sostener los vehículos. “Hoy trabajamos para comer en el día”, sostuvo. Además, alertó sobre el cierre de comercios, la falta de movimiento en la ciudad y una crisis que “se prolonga y se profundiza” como nunca antes.
Río Grande.- En el marco del Día del Taxista en la Argentina, la presidenta de la Asociación Taximetristas Unidos de Río Grande (TURG), Griselda Fuentes, realizó un duro diagnóstico sobre la situación que atraviesa el sector del volante en la ciudad y vinculó directamente la crisis del taxi con el derrumbe generalizado de la economía fueguina y nacional.
En diálogo con FM La Isla, Fuentes sostuvo que el panorama actual es “catastrófico” y describió una actividad que se encuentra atravesada por la caída del empleo, la pérdida del poder adquisitivo, el avance desordenado de las aplicaciones y una profunda transformación de las costumbres de movilidad urbana.
“En este momento la verdad que estamos, creo que, como todo el país, como todo, sobre todo Río Grande en especial, creo que esta es una zona que la estamos sufriendo mucho más”, afirmó.
La dirigente explicó que “el sector depende directamente del nivel de ingresos de los trabajadores y que cualquier golpe sobre el empleo repercute inmediatamente en la actividad de taxis”.
“Cuando cae uno, atrás siempre cae el taxista, porque nosotros trabajamos de lo que gana la gente, de lo que cobra del trabajo, si ese trabajador no tiene trabajo, nosotros no tenemos a quién llevar”, remarcó.
“La calle cambió por completo”
Fuentes señaló que “la irrupción de plataformas como Uber y DiDi transformó radicalmente la dinámica del transporte urbano y reconoció que prácticamente la totalidad de los taxistas hoy trabaja también con aplicaciones”.
“La mayoría, 95%, 98% también, podríamos decir que todos trabajan con aplicación”, indicó.
Sin embargo, advirtió que “el funcionamiento de las plataformas, especialmente Uber, termina perjudicando fuertemente los ingresos de los choferes locales”.
“A nosotros nos complica desde el hecho de la plata, sobre todo, la aplicación de Uber, es peor que la de DiDi, porque la de DiDi nos descontaba un 10% o nos daba algún premio por cierta cantidad de viajes, pero Uber nos descuenta el 40% de cada viaje”, cuestionó.
Y agregó que “a la gente le aparece que paga 5.000 pesos, pero a nosotros nos pagan menos de 3.000, es una lástima porque es plata que no queda en la ciudad”.
La titular de ATURG sostuvo además que “la manera de pedir taxis cambió completamente y que prácticamente desapareció la modalidad tradicional de detener vehículos en la calle”.
“Es muy raro que la gente te levante la mano en la calle. Puede pasar dos veces en el día. La mayoría pide por aplicación o por WhatsApp”, explicó.
Incluso reconoció que los propios conductores ya dejaron de estar atentos a pasajeros sobre la vía pública.
“El conductor tampoco está atento a que le levanten la mano porque se perdió la costumbre”, aseguró.
Recaudación en caída libre y autos imposibles de mantener
Uno de los puntos más críticos del testimonio de Fuentes tuvo que ver con la brutal caída de los ingresos diarios de los trabajadores del volante.
“La recaudación es catastrófica”, afirmó sin rodeos.
Según explicó, “hoy un taxista puede terminar una jornada con apenas entre 40 y 60 mil pesos limpios, después de descontar combustible y gastos operativos”.
“Hoy estaba hablando con los chicos de Ushuaia y ellos me decían imagináte hacer 40 mil pesos allá cuando estaban acostumbrados a otra cosa y acá está pasando lo mismo”, sostuvo.
“Con el combustible aumentando todo el tiempo, llega un momento que uno dice: trabajo porque tengo que comer hoy, después, cómo terminar con el auto y si en algún momento lo podré cambiar, Dios dirá”, lamentó.
En ese sentido, ejemplificó el impacto económico que enfrentan los choferes con una frase demoledora que sintetizó que “ya estamos viviendo el hoy nada más”.
“Hoy una cubierta sale 400 mil pesos”, recordó.
Ante este panorama, explicó que desde la asociación intentan generar mecanismos de ayuda para los afiliados.
“Estamos tratando de llegar a un acuerdo con las gomerías para que el socio pueda comprar y pagar por semana a través de la asociación, es un modo de darle una ayuda”, indicó.
Licencias paralizadas y choferes que abandonan el sistema formal
Fuentes también describió otro fenómeno que atraviesa al sector como lo es la imposibilidad de muchos trabajadores de sostener las cuotas de los vehículos y continuar dentro del sistema formal.
“Muchos no pudieron ir pagando la cuota, fueron perdiendo el auto”, reveló.
Explicó que “varias licencias quedaron sin actividad y que la Municipalidad debió iniciar procesos legales para recuperarlas y volver a adjudicarlas”.
“Pero el tema es que no pudieron pagar el auto por la plata que se está haciendo”, insistió.
La titular de ATURG también advirtió sobre el crecimiento de servicios informales que operan por WhatsApp sin controles ni habilitaciones.
“El que tenía un auto se fue a trabajar trucho, están trabajando sin RTO, sin reincidencia, sin nada”, denunció.
“La palabra es desolación”
Fuentes relató cómo perciben los taxistas el deterioro social y económico de Río Grande después de pasar largas horas recorriendo la ciudad.
“Nosotros estamos todo el día en la calle y vemos todo”, señaló.
Y agregó una definición contundente sobre el clima social actual al resaltar que “la palabra es desolación”.
La dirigente aseguró que “hoy la ciudad perdió gran parte del movimiento económico y comercial que históricamente caracterizaba a Río Grande”.
“Río Grande con frío, con nieve, pero con plata, igualmente salía, había otra actividad”, recordó.
Ahora, según describió, el escenario es “completamente distinto”.
“De noche no hay actividad, de día llega un momento que no ves ni vehículos estacionados alrededor de la plaza, ves negocios cerrados, locales en alquiler, gente que se quedó sin trabajo”, enumeró.
Fuentes confesó además que lo más preocupante es la “ausencia de expectativas de recuperación en el corto plazo”.
“Tampoco se vislumbra una lucecita”, admitió.
Aun así, planteó que la única salida posible es “sostener la solidaridad entre vecinos y trabajadores, hay que tratar de ponerle la mejor onda, reinventarse, porque ya no sabés qué hacer”, expresó.
Y concluyó con una reflexión cargada de preocupación social al marcar que “hay que ser un poquito solidarios con el que puede comer y con el que no puede, porque realmente hay gente que la está pasando muy mal”.
Finalmente, comparó la actual situación con otras crisis económicas que atravesó el país, aunque advirtió que esta tiene una característica mucho más grave como es la “duración y profundidad”.
“Yo soy una mujer de 66 años y pasé otras épocas duras en el taxi, pero capaz que fueron menos tiempo, esta se está prolongando y se está profundizando”, concluyó.

