“La industria textil está al borde del colapso”

El secretario general de SETIA Tierra del Fuego trazó un panorama dramático sobre el presente del sector textil fueguino y aseguró que la crisis ya golpea no solo al empleo, sino a toda la estructura económica y social de la provincia. Denunció que de las 11 fábricas textiles apenas sobreviven cinco, funcionando con producción mínima, en un contexto marcado por caída del consumo, apertura indiscriminada de importaciones, tarifas elevadas y ausencia de políticas de protección industrial. “Esto no tocó piso, al contrario, cada vez se agrava más”, alertó. Además, sostuvo que cientos de trabajadores especializados quedaron fuera del sistema laboral y que quienes aún conservan sus puestos viven “con una incertidumbre terrible”.

Río Grande.- El secretario general del Sindicato de Empleados Textiles de la Industria y Afines (SETIA) de Tierra del Fuego, Rodrigo Cárcamo, describió un escenario crítico para el sector textil de la provincia y aseguró que la actividad atraviesa una de las peores crisis de su historia, con fábricas paralizadas, despidos masivos, caída del consumo y una estructura productiva que, según afirmó, “está al borde del colapso”.

En diálogo con Radio Provincia, el dirigente sindical confirmó que “de las 11 fábricas textiles que históricamente funcionaron en Tierra del Fuego, actualmente solo cinco permanecen operativas y ninguna trabaja siquiera cerca de su capacidad normal”.

“Cinco fábricas de once son las que están funcionando”, precisó Cárcamo, antes de enumerar cuáles son los establecimientos que aún sostienen actividad como “Armavir, Australtex, Badisur, Landería Fueguina y Sueño Fueguino, que retomó tareas después de una suspensión, aunque veremos hasta cuándo”.

El dirigente explicó que “la crisis no es nueva” y remarcó que desde el “sindicato venían advirtiendo desde hace tiempo el rumbo que estaba tomando la economía nacional y su impacto sobre la producción industrial”.

“Nosotros veníamos advirtiendo esta situación desde un comienzo, más allá de la cuestión política o partidaria, la cuestión económica es lo que atraviesa toda la industria en cualquier país del mundo”, sostuvo.

Según explicó, el problema responde a una combinación de factores que terminó dejando a la industria nacional prácticamente sin herramientas para sostenerse.

“Hay un combo de situaciones, el bajo consumo, la apertura de importaciones y también los tarifazos, que afectan enormemente a las empresas”, señaló.

Y agregó que “siempre sostuvimos que, si el Gobierno no cambiaba el rumbo, esta situación iba a desembocar en lo que hoy está sucediendo”.

 

Producción mínima y fábricas funcionando al límite

 

Consultado sobre el nivel de actividad actual, Cárcamo fue contundente al asegurar que “las pocas plantas que continúan abiertas apenas trabajan al 25% de su capacidad instalada, estamos hablando de un 25% de funcionamiento, y eso siendo optimistas”, afirmó.

El sindicalista explicó que la principal dificultad es la “brutal caída del consumo interno, que hace inviable incluso sostener niveles mínimos de producción o compra de insumos”.

“Todo depende de lo que se venda, si no hay ventas, es inviable llenarse de insumos que sabés que no vas a poder colocar en el corto plazo”, indicó.

Cárcamo aclaró además que, si bien la apertura de importaciones generó un fuerte daño sobre la industria local, no es el único problema que enfrenta el sector y al respecto explicó que “las importaciones hicieron un daño importante, pero tampoco es lo único que está destruyendo a la industria, el problema es que tampoco hay capacidad de compra”, explicó.

En ese sentido, advirtió que “muchas empresas abandonaron directamente la producción nacional para convertirse solamente en importadoras, dejaron de producir y hoy directamente importan, compran en el exterior y venden acá en Argentina”, denunció.

Y remarcó el impacto laboral que genera ese cambio de esquema económico al sostener que 

“no es lo mismo una producción donde necesitás cien empleados que una estructura donde solo necesitás gente para logística y ventas, ahí hablás de diez o veinte personas como mucho”, señaló.

 

“Hay un entramado social entero que se está destruyendo”

 

Cárcamo insistió en que la crisis ya no afecta únicamente al empleo textil, sino que “golpea a toda la estructura económica y social vinculada al trabajo industrial porque hay un tejido estructural de asistencia que hoy está al borde del colapso”, alertó.

Como ejemplo, mencionó la situación crítica que atraviesan las obras sociales debido a la “caída de aportantes producto de los despidos y cierres”.

“Todo esto desencadena situaciones gravísimas, al achicarse la cantidad de aportantes, todo se resiente”, explicó.

También cuestionó las políticas nacionales de reducción impositiva para productos importados mientras se mantienen altos costos para la producción nacional.

“Esto perjudica no solamente a las empresas, sino a toda la estructura, porque el Estado deja de recaudar y además genera desempleo. Es un combo muy peligroso para toda la economía del país”, sostuvo.

 

De mil trabajadores a apenas 245

 

Uno de los datos más impactantes de la entrevista fue la confirmación del derrumbe del empleo en el sector.

“Hoy quedan aproximadamente 245 trabajadores”, indicó Cárcamo.

La cifra representa una caída brutal respecto de los casi mil puestos que llegó a tener la actividad textil fueguina pocos años atrás y el dirigente explicó que “muchos trabajadores calificados quedaron directamente fuera del mercado laboral y enfrentan enormes dificultades para reinsertarse”.

“Estamos hablando de gente de planta permanente, con promedios de 25 años de antigüedad y edades de 45 o 50 años. Es muy difícil reinsertarse laboralmente”, lamentó.

Según detalló, parte de los “despedidos abandonó la provincia buscando oportunidades laborales en otros puntos del país o incluso en países cercanos, mientras otros intentan sobrevivir permaneciendo en Tierra del Fuego”, dijo, al tiempo que agregó que “hay compañeros que se han ido y otros que están tratando de remarla acá porque tienen su vida, su familia, sus hijos y toda su historia en la isla”, señaló.

Cárcamo remarcó además una diferencia importante respecto de otros sectores industriales como el metalúrgico.

“El trabajador textil históricamente fue un trabajador de planta permanente, con muchísimos años dentro de las fábricas”, explicó, al tiempo que agregó que “los que siguen trabajando viven con una incertidumbre terrible”.

El dirigente sindical también describió el clima de angustia que atraviesan quienes todavía conservan sus puestos laborales dentro de las fábricas que continúan funcionando, donde describió que “la mayoría de los compañeros tiene una incertidumbre terrible porque ven que cada vez se agrava más la situación”, afirmó.

Según explicó, en muchas plantas el ingreso de materia prima es “mínimo y en otras directamente inexistente, lo que genera temor permanente sobre el futuro inmediato, no saber qué va a pasar el mes que viene es muy angustiante”, resumió.

Cárcamo recordó además que el sector ya había sufrido un fuerte golpe durante la reformulación del subrégimen industrial fueguino, cuando las textiles quedaron relegadas frente al fortalecimiento del sector electrónico.

“En ese momento tuvimos un golpe duro, se pudo trabajar y revertir parcialmente alguna situación, pero lamentablemente después el resultado terminó siendo el mismo por la cuestión económica”, indicó.

“Si no cambia el rumbo, el futuro es gravísimo”

Sobre las perspectivas hacia adelante, el titular de SETIA fue extremadamente pesimista al advertir que “si el rumbo no cambia, la perspectiva para la industria textil es prácticamente nula”, advirtió.

Pero aclaró que la crisis ya excede al sector textil y alcanza al conjunto de la economía provincial.

“El petróleo está en una situación complicada, la industria metalúrgica también y después eso repercute en el comercio, es una cadena”, señaló.

Incluso alertó sobre el posible impacto futuro en el propio Estado al remarcar que “si la industria no funciona como debería, después van a empezar a sobrar empleados públicos también, es muy grave lo que va a pasar”, sostuvo.

Finalmente, Cárcamo confirmó que “existe diálogo tanto con autoridades provinciales como con representantes nacionales, aunque reconoció que hasta ahora no hubo respuestas concretas”.

“A nivel provincial siempre tuvimos diálogo y vemos que han tratado de encontrar respuestas, aunque de manera infructuosa. A nivel nacional también hubo intentos junto con las cámaras empresarias, pero no hemos tenido ningún tipo de eco a los reclamos”, concluyó.

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