La fundadora de ID Estudio relató cómo atravesó momentos difíciles durante su juventud, su regreso a Río Grande, el nacimiento de su emprendimiento y los desafíos de construir una empresa vinculada al marketing digital y la creación de contenido en Tierra del Fuego. “Si algo tengo claro es que quiero que mi trabajo deje una huella y que todo lo que construya tenga un propósito más grande que el éxito en sí mismo”, manifestó la fundadora de ID Estudio, Río Grande, Brisa Pérez.
Río Grande. -Brisa Pérez tiene 24 años y se define como una mezcla de sus dos lugares de pertenencia. “Nací en Río Negro, en Cinco Saltos. Tengo 24 años y soy un poco fueguina y un poco rionegrina”, contó.
Su historia familiar estuvo marcada por cambios profundos desde muy pequeña, en este sentido, recordó que “mi familia es de Río Negro. Parte de mi historia comienza con una mamá muy joven. Ella me tuvo a los 14 años y le tocó asumir responsabilidades enormes siendo todavía una niña. Atravesamos momentos difíciles y muchos cambios hasta que logró llegar a reunirse con su familia y encontrar estabilidad. A mis 8 meses, nos mudamos a Río Grande, donde construimos gran parte de nuestra vida”.
“Creo que conocer de dónde vengo me ayuda a valorar mucho más todo lo que fui logrando con el paso de los años”, resaltó.
A los nueve años conoció por primera vez a su padre, que residía en Río Negro. Tiempo después, con apenas 12 años, se mudó definitivamente con él, una experiencia que significó un fuerte proceso de adaptación. Sobre aquella etapa agregó que “a los 12 años mi mamá me mandó a vivir con mi papá, fue una etapa que me marcó muchísimo, siempre fuimos mi mamá, mi abuela y yo, las tres solitas. Separarme de mi mamá fue algo que me dolió muchísimo”.
En la misma línea, continuo: “En ese momento pase de ser hija única a tener hermanos. La verdad que fue un cambio muy grande que me costó mucho adaptarme. Sin embargo, tuve mucha contención de mi madrastra y eso hizo que se haga todo más fácil”.
Durante la adolescencia comenzó a trabajar y muy joven tuvo que independizarse. Sin embargo, atravesó una situación emocional compleja que la llevó a replantear su vida. “En casa éramos muchos y mi papá estuvo casi 2 años sin un trabajo estable, yo veía que la situación no estaba bien así que comencé a generar mis propios ingresos cuando tenía 15 años. Preparaba tortas fritas, tartas dulces y distintos productos para vender, con el objetivo de poder tener dinero hacerme cargas en el celular o poder tener para mis gastos personales”, contó.
“Siempre me gustó trabajar y tener mis cosas. Creo que desde chica entendí el valor del esfuerzo y del trabajo”, remarcó.
Asimismo, aseguró que “a los 19 años me independicé por primera vez y comencé a vivir sola. Atravesé una etapa difícil marcada por la incertidumbre laboral y emocional. En ese momento no tenía un trabajo estable y muchas veces no sabía cómo iba a seguir. Fue una etapa complicada”.
Fue entonces cuando apareció una figura fundamental en su historia: su abuela. “En ese momento mi abuela me dio la oportunidad de poder volverme a vivir a Río Grande. Me abrió las puertas de su casa y ahí me vine nuevamente con 20 o 21 años”, señaló.
Aunque reconoce que logró reconstruir su vida en la ciudad, admite que la distancia con parte de su familia sigue siendo una de las cuestiones más difíciles. “Me costó mucho adaptarme. Hasta el día de hoy me cuesta mucho, por ejemplo, los domingos en familia no tener a mi familia cerca. Creo que uno nunca deja de acostumbrarse a estar lejos de la familia”, expresó.
El nacimiento de ID Estudio
La emprendedora explicó que desde muy joven sintió interés por las redes sociales y la comunicación digital: “Trabajar con las redes sociales era algo que me fascinaba. Mi familia es muy comerciante y desde muy chica le gestioné las redes. Me quedé sin trabajo en Río Grande, estaba con depresión y no sabía qué hacer. Oré y le pedí a Dios que sea él quien me guíe el camino a lo que me tengo que dedicar”, relató.
“Empecé a capacitarme y dije: ‘si esto es lo que me gusta, ¿por qué no? ¿Por qué no voy a apostar a hacer lo que me gusta?’ Con mucho miedo e inseguridades lo hice. Y así fue surgiendo ID”, afirmó.
Los primeros clientes comenzaron a llegar de a poco y el crecimiento del proyecto la llevó a dar un paso más ambicioso. “De a poco empecé a tener algunos clientes y cuando vi que nos estaba yendo muy bien y que nos estábamos haciendo conocidos, aproveché la oportunidad para abrir algo innovador que todavía no había en Río Grande, que es apostar a tener un estudio de marketing, fotografía y un equipo de trabajo”, explicó.
“La inversión fue un desafío importante. Cuando decidí apostar a algo más grande, algunos clientes se suspendieron por la situación económica de la Argentina. Eso fue muy difícil”, precisó. Pese a ello, continuó apostando al crecimiento y a consolidar una identidad propia para la empresa.
Una propuesta basada en la personalización
Consultada sobre las diferencias entre ID y otras agencias de marketing, Brisa destacó el trabajo personalizado y la capacidad de interpretar la identidad de cada marca. “Yo creo que lo que más nos diferencia de otras agencias de marketing es que lo nuestro es 100% personalizado. No todas las empresas tienen los mismos planes ni las mismas necesidades”, explicó.
Asimismo, agregó que “nosotros sabemos entender bien a los clientes y entender también que no todas las marcas tienen la misma identidad. Cada cliente tiene maneras diferentes de comunicar y eso lo sabemos plasmar”.
Esa filosofía también se traslada al vínculo cotidiano con quienes confían en sus servicios. “Quiero que los clientes no sientan la presión de que somos una simple agencia, sino que tengan la comodidad de decirnos las necesidades que tienen o si algo no les gustó. Que se sientan cómodos e identificados”, señaló.
Emprender en Río Grande
Por su parte, también reflexionó sobre las dificultades de emprender en una ciudad como Río Grande y aseguró que uno de los principales desafíos es aprender a convivir con las opiniones externas.
“Para animarse a emprender en Río Grande es necesario aprender a ser oídos sordos. No escuchar las críticas de nadie, estar segura de lo que hace uno mismo y entregarle todas las dudas a Dios para que sea él quien guíe”, manifestó.
Además, remarcó la importancia de asumir que los errores forman parte del aprendizaje: “Voy aprendiendo con los errores y entendiendo que somos humanos y también nos podemos equivocar”.
Los primeros clientes y las experiencias que marcaron el camino
La fundadora de ID Estudio recordó especialmente a sus primeros clientes, quienes continúan ocupando un lugar importante en su historia profesional. “Hoy mi primera cliente se convirtió en una amiga. Arya Río Grande y Taller Ruta 3 fueron los mejores clientes. Los primeros que confiaron y que me hicieron vivir una experiencia muy linda”, contó.
También destacó los resultados obtenidos con la creación de contenido audiovisual. “En Taller Ruta 3 tuvimos muy buenos resultados con todos los videos. No era solo ir a grabar, sino que realmente esperábamos mucho cuando llegaba el día porque lo disfrutábamos. Nos reíamos un montón y lo más lindo era ver que tenían muy buenos resultados, tanto en reproducciones como en clientes. Los chicos se posicionaron muy bien”, recordó.
También recordó las dificultades materiales de sus comienzos y el apoyo recibido por personas cercanas. “Cuando quise comenzar a dedicarme al marketing tenía una computadora que si la movía de la mesa se apagaba y no la podía ni desenchufar. Es importante reconocer y agradecer a quienes estuvieron cuando recién comenzaba. Benja es uno de los primeros que confió en mí, -un amigo de mi novio-, que me prestó una computadora para comenzar con las primeras reuniones que tuve”.
Sueños y agradecimientos
Respecto de sus objetivos a futuro, Brisa aseguró “mi sueño principal está en construcción. Cada etapa me muestra nuevos desafíos y oportunidades. Hoy sueño con seguir creando, aprendiendo y ayudando a otros a crecer. Si algo tengo claro es que quiero que mi trabajo deje una huella y que todo lo que construya tenga un propósito más grande que el éxito en sí mismo”.
Finalmente, dedicó unas palabras de agradecimiento a quienes la acompañaron desde el inicio del proyecto. “Los primeros clientes fueron quienes estuvieron aplaudiendo cada paso y acompañándome. Y alguien muy importante es Agustín, mi novio. Él fue quien más me apoyó. Con muchos miedos, pero apostamos, y fue quien estuvo siempre”, cerró.

