“Estamos perdiendo plata para sostener a la gente”

Sergio Ditler aseguró que mantiene a sus diez trabajadores a pesar de que la actividad ya no genera rentabilidad y advirtió que muchas empresas del rubro comenzaron a despedir personal. La caída de la demanda, los bajos precios de la madera, el aumento del combustible y la falta de movimiento económico configuran un escenario crítico para uno de los sectores productivos tradicionales de Tierra del Fuego. “Apenas alcanzamos a pagar los sueldos y las cargas sociales”, afirmó.

 

Tolhuin.- La profunda desaceleración económica que atraviesa el país continúa impactando de lleno en las actividades productivas de Tierra del Fuego y uno de los sectores que comienza a mostrar señales preocupantes es el forestal. Así lo describió el empresario maderero de Tolhuin, Sergio Ditler, quien reconoció que la situación se ha vuelto cada vez más difícil para sostener la actividad, los puestos de trabajo y la estructura operativa de los aserraderos.

En diálogo con Aire Libre FM, el productor trazó un panorama complejo marcado por la caída de las ventas, la falta de demanda, el incremento permanente de los costos y la incertidumbre económica que atraviesan las pequeñas y medianas empresas vinculadas a la explotación forestal.

Según explicó, actualmente continúa sosteniendo a sus trabajadores a pesar de que la “actividad prácticamente dejó de generar ganancias, en el caso mío, todavía hoy estoy manteniendo a la gente. Directamente hoy estamos saliendo derecho o más que derecho estamos perdiendo”, sostuvo.

La afirmación resume el delicado momento que atraviesa el sector. Para Ditler, la combinación entre bajos precios y escasas ventas impide trasladar costos al mercado, generando un escenario donde la rentabilidad prácticamente desapareció.

“La madera hoy está a un precio bajo. No lo podemos subir porque no hay demanda y la estamos siguiendo”, señaló.

El empresario indicó además que “la crisis ya comenzó a impactar en otros establecimientos forestales de la provincia, donde algunos propietarios se vieron obligados a reducir personal para poder continuar funcionando, hay colegas que ya tuvieron que sacar gente y estamos esperando qué va a pasar con este país, porque hoy está todo frenado”, afirmó.

 

Una actividad paralizada por la falta de consumo

 

Ditler consideró que el principal problema que enfrenta actualmente la economía es la “ausencia de circulación de dinero y la caída generalizada de la actividad comercial, no hay plata en la calle, no hay venta”, resumió.

La falta de movimiento económico repercute directamente en la demanda de materiales para la construcción y otros productos derivados de la madera, afectando a toda la cadena productiva.

En ese contexto, el empresario explicó que “su empresa logró sostener parte de la actividad gracias a una producción diversificada, aunque los ingresos siguen siendo insuficientes para recuperar niveles de rentabilidad”.

Actualmente, la firma trabaja en la producción de palenques y distintos tipos de madera destinados a la construcción.

 

“Estamos haciendo algo de palet y algo de madera. Madera larga, madera de primera y de construcción”, detalló.

Sin embargo, aclaró que “ese nivel de producción apenas permite afrontar los compromisos mensuales más urgentes, apenas alcanzamos los sueldos”, reconoció.

 

Mantener el empleo, una tarea cada vez más difícil

 

Uno de los aspectos más sensibles de la crisis es el sostenimiento de las fuentes laborales.

Ditler recordó que “años atrás la empresa llegó a contar con una plantilla considerablemente mayor a la actual, pero la caída de la actividad obligó a reducir progresivamente la cantidad de trabajadores”.

“Hoy tengo diez empleados, los estamos manteniendo ahí, pero estaban quince, dieciséis, hasta dieciocho empleados”, señaló.

Pese a las dificultades, aseguró que “su prioridad continúa siendo conservar los puestos de trabajo, aun cuando la ecuación económica resulte desfavorable”.

No obstante, admitió que “el pago de salarios y obligaciones patronales se ha convertido en un desafío permanente, cuesta, cuesta. Hacemos planes de pago y todo, y así lo vamos llevando”, manifestó al referirse a las cargas sociales y demás compromisos que debe afrontar mensualmente.

Las declaraciones reflejan una realidad que se repite en numerosas pequeñas empresas del interior provincial, donde la caída de la actividad obliga a recurrir a refinanciaciones y planes de pago para poder sostener el funcionamiento cotidiano.

 

El combustible y la distancia al bosque, otro golpe para la producción

 

A la caída de las ventas se suma otro factor que complica seriamente la ecuación económica de los productores forestales, el aumento de los costos operativos.

En particular, Ditler apuntó contra el precio del combustible, un insumo esencial para desarrollar la actividad.

La situación se vuelve aún más compleja debido a las grandes distancias que deben recorrer para acceder a las áreas de extracción.

“Hoy el costo muy grande es el combustible, el bosque yo lo tengo a setenta kilómetros, así que cuesta mucho”, explicó.

La llegada del invierno agrega nuevas dificultades, ya que las condiciones climáticas limitan el acceso a los “campos y encarecen aún más las tareas de extracción y transporte”.

Según indicó, el incremento del combustible terminó desacomodando completamente los “costos productivos, el combustible se ha ido al doble de lo que hoy está la madera”, advirtió.

La comparación expone el deterioro de la rentabilidad del sector: mientras los costos continúan creciendo, el precio de venta del producto permanece prácticamente estancado debido a la escasa demanda.

 

“Necesitamos que vuelva a haber plata en la calle”

 

Consultado sobre posibles soluciones para revertir el escenario actual, Ditler reconoció que no existen respuestas inmediatas y que el sector atraviesa una etapa de resistencia, intentando sostenerse hasta que aparezcan mejores condiciones económicas.

“Hoy no sé. Seguir trabajando. Hasta donde podamos”, respondió.

Sin embargo, identificó dos factores fundamentales para comenzar a revertir la situación: una recuperación del valor de la madera y una reactivación general de la economía.

“Que la madera se pueda poner de vuelta al precio que tiene que estar”, reclamó.

Pero, sobre todo, consideró indispensable que “vuelva el movimiento económico que permita reactivar el consumo y las inversiones, esperar que este país también empiece a ver plata de vuelta en la calle, que es lo que precisamos para que haya movimiento”, concluyó.

Las declaraciones del empresario forestal reflejan el difícil presente que atraviesa una actividad histórica de Tolhuin y ponen de manifiesto las dificultades que enfrentan quienes intentan sostener la producción y el empleo en un contexto marcado por la caída de la demanda, el aumento de los costos y la incertidumbre económica. Mientras algunos establecimientos ya comenzaron a reducir personal, otros, como el de Ditler, continúan absorbiendo pérdidas con el objetivo de mantener abiertas sus puertas y preservar las fuentes de trabajo.

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