El hecho ocurrió el 2 de julio de 2016 en Tolhuin y fue el primer femicidio juzgado como tal en la historia penal de Tierra del Fuego. El entonces fiscal de la causa, Eduardo Tepedino —hoy defensor oficial— repasó en el programa PERIODISMO, de Radio Provincia, cómo se investigó el crimen, qué pruebas resultaron decisivas y qué pasó con la defensa del condenado, Aldo Núñez.
Río Grande.- Este 1 de julio se cumplen diez años del femicidio de Nilda Mabel Núñez, una joven de 25 años asesinada y descuartizada por su expareja, Aldo Javier Núñez, en una vivienda de la ciudad de Tolhuin. El caso conmocionó a toda la provincia y se convirtió en el primero en ser juzgado bajo la figura penal de femicidio en Tierra del Fuego.
Para reconstruir aquel proceso, el programa PERIODISMO dialogó con el doctor Eduardo Tepedino, quien en 2016 se desempeñaba como fiscal de la causa y hoy es defensor oficial. La entrevista estuvo a cargo de Gabriel Ramonet, desde Ushuaia, y Lorena Uribe, desde Río Grande.
El hallazgo y la investigación
Según pudo reconstruirse, el 24 de junio de 2016 un grupo de amigas de Nilda Núñez presentó un pedido de paradero al no tener noticias de ella. La Policía se presentó en el domicilio de la pareja, en calle Pedro Oliva de Tolhuin, donde Aldo Núñez sostuvo primero que su expareja había viajado a Río Grande. Las contradicciones en su relato llevaron a que se ordenara el allanamiento de la vivienda.
En la noche del 1° y la madrugada del 2 de julio de 2016, durante ese allanamiento, se encontró una de las piernas del cuerpo de la mujer debajo de la cama donde dormían sus propios hijos. Horas más tarde, un rastrillaje permitió hallar el resto de los restos dentro de una valija arrojada en un turbal del barrio Los Naranjos.
Tepedino recordó el peso de esa primera evidencia: «El hallazgo de uno de los miembros inferiores del cuerpo de Nilda en la misma vivienda, debajo de la cama, bueno, ya era un indicio probatorio muy fuerte.»
Y agregó sobre el resto del proceso probatorio: «Luego, obviamente, esas pruebas requerían exámenes genéticos, muchas pericias científicas, muchos testimonios, pero había prueba bastante contundente.»
El rol clave de los vecinos y las amigas
Consultado sobre la importancia de los testimonios del entorno de la víctima, Tepedino fue categórico: «El valor de esos testimonios hoy, mirando para atrás, fue fundamental, que le dio vida a esta investigación y permitió en definitiva llegar al hallazgo del cuerpo de Nilda, fueron los vecinos.
El fiscal explicó que a nadie le resultaba creíble que Nilda hubiera abandonado a sus hijos: «Era una circunstancia muy extraña para todos que deje a sus hijos con el amor que ellos sabían que le tenía les parecía muy poco probable que fuera capaz de dejarlos e irse a una ciudad distinta.»
Sobre la trascendencia de esa reacción comunitaria para las investigaciones futuras, sostuvo: «Es una gran enseñanza para todas las investigaciones que continuaron: buscar en el ámbito cercano o más próximo testimonios que puedan dar cuenta de pequeños detalles que sean determinantes en la investigación.»
El testimonio del hijo de Nilda
Uno de los elementos más sensibles del expediente fue la presencia, en la vivienda, de Sebastián, el hijo mayor de Nilda, de cinco años en ese momento. Tepedino explicó que en los primeros tiempos de la instrucción no fue posible recabar su relato:
«Lo que nos estaba faltando y lo que nos faltó a lo largo de toda la instrucción era un relato de algún testigo que hubiese presenciado alguna parte de ese episodio esa prueba no se pudo recopilar en los primeros tiempos de la investigación, se pudo lograr cuando la causa ya había pasado a la instancia de juicio.»
Los dos hijos de Nilda —de un año y cinco años al momento del hecho— quedaron al cuidado de su abuela materna, que reside en Formosa.
La figura del femicidio, discutida primero en los medios
Tepedino remarcó que la calificación de femicidio se incorporó desde el inicio mismo de la investigación: «Desde el primer momento que hice la acusación inicial ya lo plasmé en esa primera acusación y lo implementé en el primer momento de la investigación y sostuve hasta el fin del juicio la figura de femicidio.»
Aldo Núñez fue finalmente condenado por homicidio doblemente agravado: por el vínculo y por mediar violencia de género. Según explicó el propio Tepedino, la pena no habría variado aunque no hubiera prosperado la calificante de femicidio, ya que el agravante por el vínculo ya conllevaba la perpetua: «Sin esta figura del femicidio, igual por las circunstancias del caso, la única pena posible en este caso era la perpetua, porque se trataba de un homicidio calificado por el vínculo.»
Una investigación en pleno cambio de paradigma
Tepedino describió el contexto de formación judicial en el que se dio el caso, con capacitaciones en curso sobre perspectiva de género y jurisprudencia novedosa proveniente de España: «Nosotros estábamos en plena formación sobre esta nueva temática nos encontró esa mañana, esa madrugada en realidad nos encontró a todos un poco desprovistos de la práctica necesaria para trabajar con casos así. Teníamos mucha teoría, por suerte no teníamos casos.»
Y remarcó el impacto institucional que tuvo el expediente: «A partir de este hecho se han cambiado todos los protocolos de investigación, se han producido muchos cambios en el Poder Judicial, tanto en funcionarios, magistrados, como también en abogados de la matrícula.»
¿Hubo un cómplice?
Consultado sobre versiones que circularon acerca de un posible cómplice, Tepedino confirmó que esa línea de investigación existió pero no pudo sostenerse: «En la investigación hubo algún otro curso de investigación, posibles sospechas de que haya habido alguna otra persona que pudo haber sido autor o coautor del hecho y luego también se investigó si alguien lo había ayudado a ocultar los restos del cuerpo.»
«Las investigaciones no se pudieron avanzar porque sinceramente no teníamos prueba o elementos de convicción como para decir que alguien lo haya ayudado.»
A esto se sumó el silencio del propio acusado durante todo el proceso: «Nos encontramos con una investigación desde el inicio hasta el final con silencio de parte de la persona acusada, que no nos permitió siquiera por ahí abrir algún otro curso de investigación más novedoso.»
La defensa sin alegato: «No puedo defenderlo»
Uno de los momentos más recordados del juicio fue la postura del entonces defensor oficial, Gustavo Ariznavarreta, quien no formuló alegato de defensa. Tepedino, que hoy es su sucesor en la Defensoría, explicó desde su propia experiencia posterior como defensor lo que implicó esa decisión:
«Lo que hizo fue tratar de ejercer una defensa técnica, que es la formal, la que ejercemos los defensores con los elementos del expediente, pero sin tener una defensa material, que es la que ejerce la persona acusada. No hubo a lo largo de toda la investigación y el juicio ninguna versión de él, hubo silencio, no tenía elementos para trabajar sobre esa defensa material.»
Y recordó una frase que se volvió especialmente resonante en la cobertura periodística de la época:
«Puede cuestionar toda la prueba que no puedo atacar son los dichos de Sebastián, del pequeño Sebastián. Fue un momento de conmoción la prensa lo recogió y durante muchos días se habló de eso.»
Una crónica publicada al cumplirse el décimo aniversario del hecho recoge además otra definición del propio Ariznavarreta sobre aquel alegato: calificó a ese juicio como el peor de su carrera en términos de desarrollo técnico, ya que su representado nunca le dio una versión de los hechos sobre la cual construir una estrategia de defensa.
Sobre su trayectoria posterior, Tepedino señaló en la entrevista que, con el paso de los años, Ariznavarreta se jubiló y se retiró de la Defensoría Pública oficial, cargo del que Tepedino es hoy su sucesor tras dejar la fiscalía. Sin embargo, el letrado no se alejó del ejercicio de la abogacía: continúa actuando activamente como defensor particular en causas penales de relevancia en la provincia. Entre sus antecedentes recientes figura su rol como defensor de Gina Cárdenas, condenada a prisión perpetua por el homicidio de su esposo, y, ya en 2025, como abogado patrocinante del juez penal de Ushuaia Andrés Leonelli, investigado por tenencia de material de explotación sexual infantil, causa en la que Ariznavarreta denunció públicamente la desaparición de pruebas clave del expediente.
El expediente, en detalle
El hecho que dio origen a la causa ocurrió el 2 de julio de 2016 en la ciudad de Tolhuin, Tierra del Fuego. La víctima fue Nilda Mabel Núñez, de 25 años, madre de dos hijos —de 1 y 5 años al momento del crimen—. Por el femicidio fue condenado Aldo Javier Núñez, expareja de la víctima, quien quedó detenido de manera incomunicada el mismo día en que se produjo el hallazgo del cuerpo.
La instrucción de la causa recayó en el Juzgado de Instrucción N° 2, a cargo en ese momento del juez Andrés Leonelli, mientras que la acusación estuvo en manos del entonces fiscal Eduardo Tepedino, hoy defensor oficial. La defensa del acusado fue ejercida por Gustavo Ariznavarreta, quien no llegó a formular un alegato de defensa material —al no contar con ninguna versión de los hechos de parte de su asistido— y que en la actualidad está retirado de la Defensoría Pública oficial, aunque continúa ejerciendo como abogado particular en causas penales de la provincia.
El juicio oral y público se sustanció en 2017, y la lectura del veredicto estuvo a cargo del presidente del Tribunal de Juicio, Juan José Varela, quien dictó condena a prisión perpetua por homicidio doblemente agravado por el vínculo y por mediar violencia de género: la primera vez que esta figura se aplicó en la historia penal de la provincia. Actualmente, Aldo Núñez continúa detenido en la Unidad de Detención N° 1 de Río Grande.
Una fecha que la comunidad sigue recordando
Como cierre de la nota, cabe destacar que en Tolhuin distintas organizaciones y colectivos, entre ellos agrupaciones transfeministas de la ciudad, realizan actividades cada año en la fecha para recordar a Nilda Núñez. El caso sigue siendo, según remarcaron los propios entrevistadores del programa, una referencia obligada al hablar de los cambios en el abordaje judicial de la violencia de género en la provincia.
