Se realizó el segundo examen anual a 82 alumnos de los diez centros de enseñanza

La Escuela Municipal de Taekwondo ITF llevó adelante el segundo examen anual de graduación en el Polideportivo Alejandro “Guata” Navarro, donde 82 alumnos provenientes de diez centros de enseñanza de Río Grande fueron evaluados para ascender de categoría. El maestro 7º Dan Ramón Balbuena destacó el excelente nivel técnico, el compromiso de las familias, el trabajo de los instructores y el permanente acompañamiento del Municipio, remarcando que el verdadero objetivo del Taekwondo trasciende lo deportivo y apunta a la formación de ciudadanos comprometidos con los valores de esta disciplina.

Río Grande.- El Polideportivo Municipal Alejandro “Guata” Navarro volvió a convertirse en el escenario de una de las jornadas más importantes del calendario anual de la Escuela Municipal de Taekwondo ITF. Allí se desarrolló el segundo examen de graduación del año, una instancia que reunió a 82 alumnos pertenecientes a los diez centros de enseñanza que funcionan en distintos barrios de Río Grande.

El examen no solamente permitió evaluar el avance técnico de los practicantes, sino que volvió a poner en evidencia el notable crecimiento que viene experimentando la institución, consolidándose como uno de los proyectos deportivos y formativos más importantes de la ciudad.

Finalizada la extensa jornada, el maestro 7º Dan Ramón Balbuena dialogó sobre el desarrollo del examen, el nivel demostrado por los alumnos, la importancia del acompañamiento familiar y el verdadero sentido que tiene el Taekwondo como herramienta de formación humana.

“Hoy (por domingo) realizamos el segundo examen anual de la escuela. Es uno de los exámenes más numerosos que tenemos durante el año y en esta oportunidad rindieron 82 alumnos que accedieron a una nueva graduación”, expresó con satisfacción.

Diez centros de enseñanza distribuidos en toda la ciudad

Uno de los aspectos que más orgullo genera dentro del equipo de trabajo es la amplia presencia territorial que tiene actualmente la Escuela Municipal de Taekwondo ITF.

Balbuena explicó que los alumnos que participaron pertenecen a los diez centros de enseñanza distribuidos estratégicamente en distintos sectores de Río Grande.

“Tenemos centros de enseñanza en los barrios Malvinas Argentinas, Perón, Austral, CGT, Chacra XI y Aeropuerto. También trabajamos en los dos Centros Jóvenes, uno ubicado en Margen Sur y otro en el barrio AGP. Además desarrollamos nuestras actividades en los dos gimnasios de la Agencia Municipal de Deportes, el gimnasio de Escuelas de Artes de Combate y el gimnasio de Deportes de Combate ubicado en Chacra IV”.

Toda esta estructura permite que cientos de niñas, niños, adolescentes y adultos puedan acceder gratuitamente a la práctica del Taekwondo, llevando esta disciplina a distintos puntos de la ciudad y ofreciendo igualdad de oportunidades para todos los vecinos.

Actualmente, este importante despliegue territorial es acompañado por cinco instructores que trabajan diariamente para sostener el crecimiento permanente de la escuela.

Desde los primeros pasos hasta la antesala del cinturón negro

El examen estuvo destinado exclusivamente a alumnos de cinturones de color, es decir, aquellos practicantes que se encuentran transitando las distintas etapas previas al cinturón negro.

Balbuena explicó que participaron alumnos de todos los niveles.

“Rindieron para todas las graduaciones, desde Punta Amarilla, que son los alumnos que ingresaron este año cuando abrimos la inscripción en abril, hasta alumnos mucho más avanzados que vienen desarrollando toda su currícula durante el año”.

Entre los exámenes más importantes de la jornada sobresalió el de cinco practicantes que rindieron para obtener Punta Negra, la última graduación antes de acceder al cinturón negro.

“Ese es un paso antes de convertirse en cinturones negros. Para nosotros es una enorme satisfacción porque demuestra que la escuela sigue manteniendo un nivel muy alto y una muy buena calidad técnica”.

El maestro también valoró especialmente el compromiso demostrado por los alumnos.

“Se nota el esfuerzo que hacen para entrenar, el compromiso con la práctica y las ganas permanentes de seguir creciendo”.

El rol fundamental de las familias

Si hubo un aspecto que Balbuena quiso destacar especialmente fue el permanente acompañamiento que reciben los alumnos por parte de sus familias.

Durante toda la jornada las tribunas permanecieron colmadas por padres, madres, abuelos, tíos y demás familiares que acompañaron atentamente cada una de las evaluaciones.

“Eso es muy importante para nosotros. Hoy pudimos ver nuevamente a muchísimas familias acompañando durante todo el día. Estuvieron presentes, alentando, esperando cada examen y compartiendo este momento con los chicos”.

Para el maestro, este respaldo constituye una parte fundamental del proceso educativo que propone el Taekwondo.

“Cuando la familia acompaña, el alumno crece mucho más rápido porque entiende que no está solo en este camino. Ese compromiso se refleja claramente en el rendimiento que tienen durante los exámenes”.

El cinturón negro: un nuevo comienzo y no el final del camino

Uno de los momentos más interesantes de la charla surgió cuando Balbuena explicó qué significa realmente alcanzar el cinturón negro dentro del Taekwondo.

Lejos de representar la meta definitiva, sostuvo que ese momento marca el inicio de una nueva etapa mucho más exigente.

“Antes de llegar al cinturón negro un alumno debe superar diez graduaciones de cinturones de color”.

Para explicar este proceso utilizó una comparación muy gráfica.

“Es como hacer toda la primaria y toda la secundaria. Cuando uno llega a cinturón negro sería como empezar la universidad”.

El maestro remarcó que, a partir de ese momento, aparecen nuevas responsabilidades.

“Ahí no termina nada. Ahí empieza la parte más difícil. Durante toda la etapa de cinturones de color uno se prepara para asumir una responsabilidad mucho mayor”.

Esa responsabilidad consiste en transformarse en ejemplo para quienes recién comienzan.

“Los cinturones negros ya pasan a estar del otro lado. Son referentes para los cinturones de color, son quienes les muestran el camino y transmiten los valores del Taekwondo”.

La rotura: técnica antes que fuerza

Una de las instancias que más llamó la atención durante el examen fue la prueba de rotura de tablas, destinada a los alumnos de graduaciones superiores.

Balbuena explicó que, contrariamente a lo que muchas personas imaginan, esta evaluación no busca medir la fuerza física.

“Lo que evaluamos es el aprendizaje de la técnica. Todo el secreto de la rotura está en ejecutar correctamente la técnica”.

En ese sentido, explicó que el Taekwondo fue concebido para que cualquier persona pueda desarrollar una gran potencia independientemente de sus características físicas.

“El Taekwondo está diseñado justamente para no depender de la fuerza, sino para generar el máximo rendimiento utilizando correctamente la técnica”.

Por ese motivo, es frecuente observar a niñas y niños de muy corta edad romper tablas sin dificultad.

“Muchas veces uno ve a un chico muy pequeño y piensa que no va a poder romper una tabla de una pulgada. Sin embargo, lo logra porque ejecuta correctamente la técnica”.

Balbuena recordó que el Taekwondo posee un fuerte fundamento científico.

“El Taekwondo es netamente científico. Se basa en leyes de la física y justamente por eso permite multiplicar la potencia mediante una correcta ejecución técnica”.

El reconocimiento al Municipio, a los instructores y a los cinturones negros

Al momento de los agradecimientos, Balbuena hizo especial hincapié en todas las personas que colaboran para que la Escuela Municipal continúe creciendo año tras año.

En primer lugar reconoció el permanente acompañamiento del Municipio de Río Grande.

“La escuela es municipal. El Municipio cree en este proyecto, siempre nos respalda, nos presta los espacios y nos brinda toda la contención necesaria para que podamos desarrollar nuestra tarea”.

Posteriormente destacó el enorme trabajo que realizan los instructores y especialmente los cinturones negros de la institución.

“Quiero agradecer a mis alumnos cinturones negros por el enorme compromiso que tienen. Estuvieron desde muy temprano armando todo el gimnasio. Ayer estuvieron trasladando los pisos, hoy llegaron temprano para preparar todo y ahora están nuevamente desarmando”.

Con una sonrisa, reconoció que son ellos quienes realizan el trabajo más pesado.

“Son los que hacen la tarea fuerte, pero siempre están presentes, lo hacen con muchísima alegría y con una enorme responsabilidad”.

Una escuela que continúa creciendo con un fuerte compromiso social

Finalmente, Ramón Balbuena dejó una reflexión que resume la verdadera esencia del trabajo que lleva adelante desde hace tantos años al frente de la Escuela Municipal de Taekwondo ITF.

“Estamos muy agradecidos por todo lo que nos está pasando como escuela. Seguimos creciendo y seguimos realizando una tarea muy importante dentro de la sociedad”.

Recordó además una de las enseñanzas del creador del Taekwondo ITF, el General Choi Hong Hi.

“Cuando el General Choi creó el Taekwondo y comenzó a difundirlo por todo el mundo, sostenía que mientras existieran cada vez más cinturones negros y más practicantes de Taekwondo, el mundo sería cada vez más pacífico”.

Con esa premisa como horizonte, Balbuena entiende que el verdadero triunfo no se mide únicamente por las graduaciones alcanzadas o por la calidad técnica de los alumnos, sino por la formación integral de cada persona que integra la escuela.

Porque detrás de cada examen aprobado, de cada cinturón obtenido y de cada tabla quebrada existe un objetivo mucho más profundo: formar ciudadanos responsables, respetuosos, solidarios y comprometidos con los valores que promueve el Taekwondo, demostrando que el crecimiento deportivo siempre debe ir acompañado por el crecimiento humano.

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