El desafío de pensar, jugar y aprender más allá de las pantallas

En el marco del Desafío de Ingenio desarrollado en el Paseo Canto del Viento, el profesor Santiago Marfil, integrante del Club Peón Peón, compartió la propuesta de una institución que busca acercar a niñas, niños, jóvenes y adultos a disciplinas como el ajedrez y el Speed Cubing. Con el Cubo Rubik como uno de sus grandes atractivos, el club apuesta al desarrollo de la concentración, la memoria, el razonamiento y los vínculos sociales, mientras proyecta nuevos torneos y actividades culturales para toda la comunidad.

Río Grande.- El Paseo Canto del Viento se transformó durante el último fin de semana en un particular escenario donde la imaginación, la concentración y la capacidad de resolver desafíos fueron las grandes protagonistas. Allí, el Club Peón Peón dijo presente con una propuesta que reunió dos disciplinas que, aunque diferentes en su formato, comparten una misma esencia: pensar, analizar, aprender y encontrar la mejor solución posible.

En ese espacio, y a través del denominado Desafío de Ingenio, el ajedrez y el Cubo Rubik captaron la atención de quienes se acercaron a conocer una actividad que viene ganando terreno en Río Grande. El profesor Santiago Marfil, integrante del Club Peón Peón, fue uno de los encargados de presentar las propuestas de la institución y explicar el sentido de un proyecto que trasciende ampliamente la competencia.

La participación surgió a partir de una invitación del Municipio de Río Grande para que el club pudiera promocionar sus actividades y mostrar a la comunidad parte de todo aquello que desarrolla durante el año.

“Estamos muy contentos de participar en esta actividad. Nos invitaron desde el Municipio de Río Grande para promocionar nuestras actividades como club”, explicó Marfil.

Pero detrás de la presencia del Peón Peón existe una idea central que atraviesa cada una de sus propuestas: recuperar espacios donde chicas, chicos, jóvenes y adultos puedan encontrarse, jugar y ejercitar la mente sin que la tecnología sea necesariamente el centro de todo.

“Tenemos una idea de alejarnos un poco de las pantallas. No renegamos de la tecnología, pero sí nos parece que está bueno preservar un poco el ejercicio mental, conectar con nuestro propio cerebro y ponerlo en funcionamiento”, señaló el profesor.

La reflexión plantea una mirada que va más allá de una simple actividad recreativa. En tiempos donde gran parte del entretenimiento transcurre frente a una pantalla, el club propone volver a tomar contacto con juegos y disciplinas que requieren paciencia, concentración, memoria, análisis y perseverancia.

 

Ajedrez y Speed Cubing, dos caminos para el mismo objetivo

 

Río Grande cuenta con una importante tradición ajedrecística y el Club Peón Peón busca sostener y ampliar ese camino incorporando nuevas alternativas. En ese sentido, el Speed Cubing se convirtió en una de las grandes apuestas de la institución.

La disciplina consiste en resolver el Cubo Rubik en el menor tiempo posible, utilizando distintos algoritmos y técnicas que requieren entrenamiento constante. Lo que para alguien que observa desde afuera puede parecer simplemente girar las piezas de un rompecabezas, para quienes lo practican representa un verdadero ejercicio intelectual.

Marfil explicó que el Speed Cubing no es exclusivamente una actividad destinada a los más chicos. Si bien son ellos quienes muchas veces se acercan inicialmente por curiosidad, el profesor considera que también existe un enorme campo para los adultos.

“Siempre digo que la actividad de Speed Cubing no es solamente para chicos. Si bien la mayoría del público está más conectado con este tipo de disciplinas, también es una gran actividad para los grandes”, sostuvo.

Y lo dice desde su propia experiencia como adulto que practica la disciplina.

“Invito a cualquiera que tenga curiosidad, porque realmente es divertido”, afirmó.

Al igual que sucede con el ajedrez, la edad no aparece como una barrera. Incluso, existe una particularidad que Marfil remarcó con humor: muchas veces son los más jóvenes quienes terminan superando ampliamente a los adultos.

“Hay excelentes Speed Cubers que son muy jóvenes. En estas actividades no importa tanto ser más grande. De hecho, creo que todo lo contrario, porque los chicos son mejores que la mayoría de los adultos”, comentó entre risas.

 

Peón Peón: Mucho más que ajedrez y cubos

 

Aunque el Desafío de Ingenio permitió mostrar especialmente las propuestas de ajedrez y Cubo Rubik, el Club Peón Peón posee una oferta mucho más amplia.

La institución trabaja también con el taller de Pokémon y Trading Card, una propuesta que combina estrategia, juego y aprendizaje. Se trata de juegos de cartas donde los chicos desarrollan diferentes estrategias y mantienen sus particulares batallas Pokémon, incorporando herramientas de análisis y planificación.

La intención del club es continuar ampliando esta propuesta y sumar próximamente otros juegos de cartas estratégicos.

“En ajedrez se aprende táctica y, en este caso, también se aprende, pero desde otro lado”, explicó Marfil, quien entiende que cada actividad puede convertirse en una puerta de entrada al conocimiento.

A esta propuesta se suman los talleres culturales, que con el tiempo se transformaron prácticamente en un clásico para la comunidad. El club de lectura y cuentos y el taller de cine infantil son parte de ese universo de actividades, pensado para que los chicos puedan descubrir intereses que muchas veces desconocen simplemente porque nunca tuvieron la oportunidad de probarlos.

“Vamos investigando y explorando junto con los chicos diferentes actividades que por ahí les llaman la atención y no saben dónde probar”, relató.

Y la búsqueda continúa. Próximamente, Peón Peón incorporará también un taller de percusión, ampliando todavía más un abanico que ya no se limita al ámbito deportivo.

La propuesta, en definitiva, apunta a explorar el juego, el pensamiento, la cultura y la recreación desde diferentes perspectivas.

“Vamos explorando no sólo lo que sería el ámbito deportivo, tanto en ajedrez como en cubo, sino también un poco el disfrute de explorar nuestra cultura”, resumió Marfil.

 

Río Grande, camino a ser epicentro del Cubo Rubik

 

El crecimiento del Speed Cubing en Tierra del Fuego comienza además a generar nuevos desafíos competitivos.

Marfil confirmó que Río Grande ya fue escenario de una competencia oficial de Cubo Rubik durante el año pasado y adelantó una noticia especialmente importante para los seguidores de la disciplina: existe una alta posibilidad de que el Campeonato Provincial, previsto para fin de año, se traslade a Río Grande.

“Este año muy probablemente se mueva el Campeonato Provincial, que va a ser a fin de año, acá a Río Grande por primera vez”, anticipó.

Para el profesor, que es oriundo de nuestra ciudad, la posibilidad tiene un significado especial.

“Yo, al ser de acá, estoy súper emocionado porque para mí es muy especial”, reconoció.

Pero antes de ese gran compromiso, el club trabaja en la organización de un nuevo torneo destinado a toda la comunidad, que tendría lugar hacia el comienzo de la primavera.

La fecha todavía no fue confirmada porque el evento se encuentra en plena preparación, pero Marfil adelantó que será abierto a todo público y tendrá como objetivo acercar aún más el Speed Cubing a la sociedad.

La idea es que quienes todavía no conocen la disciplina puedan observar de cerca cómo se desarrolla una competencia, descubrir sus características y, quizás, animarse a tomar un cubo entre sus manos.

 

Una competencia donde ganar también significa ayudar al otro

 

Uno de los aspectos que más entusiasma al profesor Marfil es el crecimiento de la comunidad de Speed Cubing en Río Grande. El aumento de chicos y chicas que se acercan al club no sólo se refleja en la cantidad de participantes, sino también en la manera en que comienzan a relacionarse entre ellos.

Muchos llegan después de haber aprendido a resolver el cubo de manera individual. Practican en sus casas, buscan sus propios tiempos y avanzan a su ritmo. Sin embargo, todo cambia cuando encuentran a otros jóvenes que comparten exactamente la misma pasión.

Allí aparece la competencia, pero también aparece la amistad.

“En el momento en que empiezan a juntarse con chicos que hacen lo mismo que ellos, comienza una competencia sana”, explicó.

Y esa competencia tiene una particularidad: los participantes no guardan celosamente sus conocimientos. Por el contrario, comparten consejos, recomiendan fuentes de información, analizan las resoluciones de sus compañeros y se ayudan mutuamente a mejorar.

“Se genera una dinámica en donde uno forja una amistad, mejora su propia práctica y también puede ponerse un objetivo”, señaló Marfil.

Así, el desafío de superar al mejor convive con la posibilidad de que quien hoy ocupa el primer lugar deba esforzarse para mantenerse allí.

Una dinámica competitiva que, lejos de generar rivalidades negativas, construye vínculos.

Para Marfil, esa característica no sólo se observa en Río Grande. También es una de las grandes virtudes de la comunidad nacional de Speed Cubing.

“Alrededor del país, creo que la comunidad de Speed Cubing es una de las comunidades más sanas que he visto con respecto a la competencia. Hay muy buena onda entre toda la gente”, destacó.

Incluso quienes recién comienzan pueden acercarse a los mejores exponentes del país y recibir consejos.

“Vos podés ir y hablarle a uno de los mejores del país sin problema, y te va a dar consejos, te va a tratar de enseñar”, afirmó.

Por eso quiso remarcar especialmente la importancia de la comunidad argentina de esta disciplina, a la que definió como “increíble”.

 

Cuando aprender a resolver un cubo también ayuda a estudiar

 

Quizás uno de los aspectos más interesantes del Speed Cubing aparece cuando el aprendizaje deja de estar limitado al juego y comienza a trasladarse a otros ámbitos de la vida cotidiana.

Marfil ha podido observarlo directamente en sus alumnos. El proceso de aprender a resolver un cubo exige concentración, memoria, repetición y comprensión de algoritmos. Y muchas de esas mismas herramientas son necesarias para estudiar.

La diferencia está en que los chicos las incorporan jugando.

“Es una actividad en la cual usamos las mismas herramientas que utilizamos para aprender en la escuela”, explicó.

Para algunos niños, sentarse a estudiar o memorizar puede representar un desafío importante. En cambio, cuando ese mismo proceso aparece asociado a un objetivo que los entusiasma, la experiencia cambia.

Aprenden algoritmos porque quieren ser mejores. Practican porque quieren bajar sus tiempos. Repiten movimientos porque quieren superar una marca.

Y sin darse cuenta, están entrenando capacidades que posteriormente pueden aplicar en el colegio.

“Los chicos lo aprenden de manera lúdica, jugando, aprendiendo algoritmos, sólo por el hecho de querer ser mejor”, sostuvo Marfil.

El resultado puede ser sorprendente. El profesor contó que algunos de sus alumnos ya conocen más de un centenar de algoritmos.

“Yo tengo alumnos que saben probablemente ya bastante más de 100 algoritmos”, relató.

Todo ese trabajo cerebral, esa práctica y esa perseverancia terminan convirtiéndose en herramientas que pueden extrapolarse a otros momentos de la vida.

“Cuando los chicos lo pueden extrapolar a la escuela, descubren que en realidad estuvieron todo el tiempo entrenando lo mismo. Nada más que ahora lo van a aplicar a la escuela”, explicó.

 

Una puerta abierta para toda la comunidad

 

Con una propuesta que combina deporte, pensamiento, cultura, recreación y aprendizaje, el Club Peón Peón continúa consolidando un espacio para todas las edades.

El Desafío de Ingenio realizado en el Paseo Canto del Viento fue una nueva oportunidad para mostrar ese universo y permitir que más familias conozcan las actividades que se desarrollan en la institución.

Para quienes quieran acercarse, el club mantiene sus canales de comunicación abiertos. Nos puede encontrar en: @peonpeon.club en Instagram y Club Peón Peón en Facebook. También se puede realizar consultas por correo electrónico a peonpeon45@gmail.com o comunicarse directamente vía WhatsApp al 2964-690037.

Antes de finalizar, Marfil quiso dejar un agradecimiento especial a toda la comunidad riograndense que se acercó y acompañó la actividad.

“Quería extender un saludo a toda la comunidad riograndense que se ha juntado acá para ayudarnos a promocionar nuestro club”, expresó.

También agradeció el espacio brindado para dar a conocer el proyecto y renovó la invitación para que las familias se acerquen.

“Los esperamos a todos y a todas las familias en Peón Peón para que descubran un poco de todas estas actividades que tenemos”, concluyó.

Y quizás allí esté la verdadera esencia del proyecto: descubrir. Descubrir que detrás de las piezas de un tablero existe una estrategia; que detrás de un cubo hay cientos de posibilidades; que detrás de una carta puede esconderse una decisión; que detrás de un cuento puede nacer una imaginación; y que detrás de cada juego puede existir una nueva forma de aprender.

En tiempos donde todo parece suceder a velocidad de pantalla, Peón Peón propone detenerse un instante, mirar un tablero, tomar un cubo, pensar y volver a jugar. Porque, en definitiva, el desafío más importante no siempre consiste en resolver el cubo o ganar una partida: muchas veces consiste simplemente en volver a poner la mente en movimiento.