“La inflación que muestran no guarda ninguna relación con la realidad”, afirmó Rivarola

El secretario general del Centro de Empleados de Comercio de Río Grande cuestionó el dato oficial de inflación de agosto y advirtió que los salarios pierden poder adquisitivo frente al aumento de servicios, alimentos, combustibles y alquileres. Alertó por la fuerte retracción del consumo, la pérdida de 600 empleos registrados en el comercio de la zona norte desde diciembre de 2023, el avance de la informalidad y el cierre de locales. También apuntó contra la apertura de importaciones y sostuvo que la salida para Tierra del Fuego es “reactivar la industria nacional”. Además, confirmó que Río Grande y Tolhuin tendrán como feriado para los empleados de comercio el cuarto lunes de septiembre de cada año.

Río Grande.- El secretario general del Centro de Empleados de Comercio (CEC) de Río Grande, Daniel Rivarola, cuestionó duramente el dato de inflación oficial correspondiente a agosto, que marcó un 1,7%, y sostuvo que “ese indicador no refleja el verdadero costo de vida que enfrentan diariamente los trabajadores”.

En diálogo con el programa ‘Buscando el Equilibrio’ de Radio Provincia, afirmó que los mecanismos utilizados para construir el índice terminan mostrando una realidad que “no coincide con los gastos cotidianos de las familias, es otra mentira”, sostuvo Rivarola al ser consultado sobre el 1,7% informado oficialmente.

Según explicó, la “cantidad y composición de los productos considerados para elaborar el indicador hacen que el resultado sea artificialmente bajo y funcional a las necesidades del Gobierno, pero que no guardan ninguna relación con la realidad”, cuestionó.

El dirigente mercantil señaló que “mientras el índice oficial exhibe una desaceleración, los trabajadores deben afrontar incrementos muy superiores en servicios esenciales, donde los servicios están subiendo de una manera desmedida, lo que se ha ido el gas, la luz, ahí nomás ya tenés una situación que no condice con la inflación que ellos plantean”, remarcó.

Para Rivarola, el problema central está en que “el promedio nacional no representa lo que efectivamente consume una familia durante el mes, lo que la gente o el trabajador en forma cotidiana, en forma mensual, consume, que no es todos los productos que componen el costo de vida, el número es muchísimo más alto”, afirmó.

En ese sentido, consideró imposible sostener que “productos básicos como la carne y el combustible hayan aumentado solamente en línea con el 1,7% mensual informado”, dijo, al tiempo que expuso que “no hay manera de que podamos hablar de que las cosas, la carne, la nafta y todo lo que consumimos a diario esté en el 1,7 mensual. Es irrisorio”, sentenció.

 

Una inflación que también condiciona las paritarias

 

El secretario general del CEC advirtió además que el problema no termina en la medición estadística, sino que “el índice oficial termina funcionando como referencia para las negociaciones salariales, para discutir una paritaria tiene que ser por debajo del 1,7”, explicó, y cuestionó que “se tome como parámetro un número que, a su entender, ya parte de una medición que no representa el costo de vida real”.

“Es doblemente baja la vara con que nos ponen, porque ya ponen 1,7, que es mentiroso, y sabés que nadie te va a dar más ni igual que la paritaria”, sostuvo.

A partir de ese escenario, anticipó que “los trabajadores volverán a enfrentar una pérdida de poder adquisitivo, vamos a tener otra vez una pérdida salarial, una pérdida del poder adquisitivo, en realidad, que cada vez se come más el salario de los obreros y hace que cada vez se consuma menos”, afirmó.

Para Rivarola, esa caída del consumo es “precisamente una de las causas de la retracción que atraviesa el comercio”.

Respecto de la situación salarial del sector, recordó que “el último acuerdo alcanzaba hasta fines de septiembre y contemplaba un incremento trimestral distribuido en cuotas mensuales y destacó además que, a diferencia de lo que ocurre en Buenos Aires, en Tierra del Fuego se mantiene el complemento regional”.

“Nosotros reincorporamos el complemento regional, que es nuestra zona, y hace que el numerito sirva un poquito más”, explicó.

Sin embargo, aclaró que “incluso con ese adicional los salarios siguen sin acompañar la evolución de los precios, lo que podemos actualizar salarios dentro del ámbito legal que el Ministerio nos homologa no sigue alcanzando para la diferencia de precios que va teniendo el consumidor”, afirmó.

Sobre el ingreso de un trabajador que recién comienza en la actividad comercial, estimó que se encuentra alrededor de los “2 millones de pesos brutos, cifra que luego de los descuentos se reduce considerablemente, siguen siendo salarios bajos”, consideró, aunque aclaró que la situación relativa cambia de acuerdo con el sector laboral con el que se compare.

 

El costo de vida fueguino y la distancia con los números nacionales

 

Rivarola también cuestionó los parámetros nacionales utilizados para determinar cuánto necesita una familia para no caer por debajo de la línea de pobreza.

Frente al dato del INDEC que ubicó ese monto por encima de los 1,6 millones de pesos para agosto, señaló que “los promedios pierden sentido cuando se trasladan a la realidad cotidiana de Tierra del Fuego, todo depende dónde lo pares y con qué rubro lo indique”, planteó.

En ese sentido, mencionó especialmente el costo de los alquileres, que “puede ubicarse en torno de los 700.000 u 800.000 pesos, y a eso deben sumarse alimentación, vestimenta y transporte, entonces, los promedios sirven mucho para mostrar en los medios, para poner una página, para hacer historia, pero la realidad cotidiana del obrero es distinta”, afirmó.

También remarcó que “las necesidades de cada trabajador dependen del lugar donde vive y trabaja, algunos pueden trasladarse caminando, mientras que otros necesitan utilizar el transporte público o recorrer diariamente importantes distancias”.

La diferencia territorial, sostuvo, es “determinante, muestran los números nacionales, pero sabemos que nuestra inflación patagónica no es la misma”, afirmó.

Rivarola puso como ejemplo el consumo de gas y el transporte, cuyos costos en Tierra del Fuego no pueden equipararse con los de Buenos Aires y al respecto dijo que “el precio del gas local no es el mismo, el transporte no es el mismo valor”, señaló.

Y concluyó que, aunque “la diferencia zonal colabora mucho, pero no alcanza a la diferencia zonal que tienen estos tipos de consumo, como es el gas, la luz, esas cosas”, expresó.

 

La crisis industrial golpea directamente al comercio

 

Al analizar la situación comercial de Río Grande y Tolhuin, Rivarola ubicó el origen de buena parte de los problemas en la “situación de la industria y el empleo industrial, mucho no hay para hacer”, sostuvo, y explicó que “desde el sindicato siguen con atención la evolución del sector fabril porque es allí donde se generan buena parte de los salarios que posteriormente se vuelcan al comercio”.

“La primera mirada va hacia ahí, y hacia ahí está la incertidumbre”, explicó.

En particular, mencionó el conflicto que atraviesa al “sector metalúrgico y la existencia de numerosos puestos laborales en riesgo”, pero también enumeró las “dificultades que atraviesan la actividad textil, el plástico y el petróleo”.

“La incertidumbre de un sector hace que los trabajadores de ese mismo sector dejen de consumir, porque tienen miedo que les pueda pasar”, explicó.

Así, frente a la posibilidad de perder el empleo, las familias comienzan a “restringir gastos y guardar lo poco que pueden, toda esa gente es la que genera el salario que se derrama y está con situación complicada”, señaló.

La consecuencia termina repercutiendo directamente sobre los “comercios, que dependen de esos consumidores, el comercio es el que espera al cliente, y esperando perdemos compañeros”, afirmó.

Según describió, cuando un comerciante advierte una caída de ventas, puede reducir su plantilla, despedir trabajadores o reemplazar empleo registrado por trabajadores no registrados.

 

600 empleos registrados perdidos

 

Uno de los datos más contundentes aportados por Rivarola fue la cantidad de puestos de trabajo formales que, según los registros del sindicato, se perdieron en el comercio de la zona norte.

“Yo tengo registrados 600 trabajadores despedidos”, confirmó.

El dirigente explicó que “muchos de esos trabajadores no desaparecen de la actividad económica, sino que buscan alternativas para sobrevivir, empleo informal, ferias, paseos de compras o emprendimientos desde sus propias casas, pero perdimos 600 puestos de trabajo registrados”, sintetizó.

Rivarola advirtió además que el problema no se limita al comercio, considerando que “una situación similar se reproduce en otros sectores de la economía, entre ellos gastronomía, seguridad, actividades vinculadas a la metalmecánica y agencias de automóviles, sabemos que ese número se replica en la industria y ese número se replica en otra actividad parecida a la nuestra”, sostuvo.

El dirigente señaló que “algunos sindicatos y sectores hacen pública la magnitud de la crisis, mientras que otros prefieren no difundir sus números”.

Sin embargo, aseguró que cuando se reúnen y conversan informalmente, el diagnóstico es coincidente en que “estamos todos iguales”.

 

La informalidad como mecanismo para sostener la rentabilidad

 

Otro de los puntos centrales de la entrevista fue el avance del trabajo no registrado, para lo cual, Rivarola afirmó que “continúan realizando denuncias ante el Ministerio de Trabajo y llevando adelante controles propios en los comercios de Río Grande y Tolhuin, seguimos encontrando trabajadores sin registrar, registrados al 50 por ciento”, indicó.

 

También recordó una modalidad que ya había denunciado anteriormente, empleados que trabajan jornadas completas pero solamente figuran formalmente por una parte de esas horas.

Según su análisis, la crisis llevó a que “algunos comercios busquen sostener su rentabilidad trasladando el costo al trabajador, ahora, la rentabilidad pasa por no pagarle al trabajador”, cuestionó.

El dirigente reconoció que “muchas veces los propios empleados se resisten a denunciar porque ese ingreso constituye su única fuente de sustento”.

Sin embargo, remarcó que “el sindicato mantiene la obligación de continuar detectando y denunciando esas situaciones, tenemos la responsabilidad legal y moral de seguir nosotros con este trabajo de denunciar cada empleo en negro”, sostuvo.

Al mismo tiempo, señaló que “corresponde a los organismos de control avanzar posteriormente con el blanqueo y reclamó al Estado nacional políticas destinadas a garantizar el empleo formal”.

 

Inspectores que encuentran trabajadores escondidos

 

Rivarola relató además las dificultades que enfrentan los representantes sindicales cuando realizan inspecciones en los comercios.

Explicó que “en algunos establecimientos los reciben correctamente, mientras que en otros los inspectores son maltratados o amenazados y hay lugares donde tenemos que mandar al inspector acompañado de tres o cuatro delegados”, señaló.

Según relató, algunos “empleadores intentan ocultar a los trabajadores cuando los representantes sindicales ingresan a los locales, entramos a un local medio amplio y, de pronto, no hay ningún vendedor que te atienda, porque los mandan atrás”, explicó.

Incluso recordó un caso particularmente extremo al señalar que “oportunamente, denuncié que encontramos un trabajador adentro de una cámara frigorífica en una verdulería porque la habían mandado a esconderse”.

A pesar de esas situaciones, aseguró que “el sindicato continuará con las tareas de fiscalización y denuncia”.

 

Menos consumo, comercios vacíos y rubros paralizados

 

La caída del consumo también modificó el comportamiento de los distintos rubros comerciales.

Rivarola señaló que la electrónica y los artículos de línea blanca se encuentran “bastante parados”, al igual que el “sector de muebles, donde observa locales prácticamente vacíos, uno pasa por las mueblerías y las ve absolutamente vacías”, describió.

En el caso de la indumentaria, consideró que “todavía existe cierto nivel de consumo, especialmente cuando se mantiene la actividad educativa y existe empleo”.

Sin embargo, el sector enfrenta una “competencia creciente de ferias y paseos de compra”.

El dirigente explicó que “estos espacios ofrecen productos con una estructura de costos diferente a la de un comercio formal que debe afrontar alquileres, salarios y servicios”.

La alimentación, en tanto, continúa siendo uno de los rubros que conserva movimiento, aunque también allí se “percibe una fuerte caída del consumo, la gente no llena los changuitos, y lo que se lo lleva lo paga en dos o tres cuotas”, describió.

 

Ferias y paseos de compra: competencia y subsistencia

 

Rivarola planteó una mirada particular sobre la proliferación de ferias y espacios de comercialización informal. Si bien reconoció que representan una competencia para el comercio formal, también consideró que constituyen una salida transitoria para quienes perdieron sus empleos.

“Si vos mañana me abrís una fábrica o la fábrica empieza a tomar trabajadores, la mitad de las ferias desaparecen”, sostuvo, al tiempo que agregó que “interpreto el crecimiento de estos espacios como una consecuencia de la falta de empleo formal y no como la causa principal de la crisis comercial, es una manera transitoria de ganarse el mango”, afirmó.

Al mismo tiempo, reconoció que “existe una competencia desigual con los comercios establecidos, debido a las diferencias de costos y obligaciones”.

Sin embargo, destacó que el “dinero que generan quienes trabajan en las ferias vuelve a circular dentro de la economía local, lo que vende y gana, lo consume en otro negocio”, explicó.

Y agregó que “quien logra mejorar su situación y posteriormente abre un local comercial puede convertirse en un nuevo integrante del comercio formal, siendo que, para el sindicato, el punto central es que esa actividad no implique trabajadores en negro.

 

La crisis de los supermercados y el caso de La Anónima

 

Consultado por la situación de los supermercados y particularmente por los diez despidos registrados en La Anónima, Rivarola sostuvo que “la incertidumbre entre los trabajadores continúa”.

Explicó que “hubo un acercamiento con la empresa y que está prevista una reunión hacia fines de septiembre con el gerente regional, oportunidad en la que se realizará una evaluación general sobre el comportamiento de las ventas y la comercialización”.

El dirigente indicó que “los diez trabajadores despedidos no fueron reincorporados y que recibieron las indemnizaciones correspondientes”.

Rivarola sostuvo que “desde el sindicato también han solicitado a las grandes cadenas comerciales que utilicen su mayor capacidad financiera para sostener los puestos de trabajo mientras dure la crisis, son los que tienen más espalda y lo han hecho”, señaló.

Pero aclaró que incluso esas empresas tienen un “límite, ellos vienen a ganar plata, no vienen a hacer caridad. Cuando tienen que hacer los ajustes, los hacen”, afirmó.

 

Defensa de las medidas de fuerza de los trabajadores

 

Rivarola también rechazó las críticas que atribuyen parte de la crisis comercial de Ushuaia a las medidas de fuerza del sector docente.

Aclaró inicialmente que “no es su ámbito de aplicación y que no había recorrido la ciudad recientemente”, pero consideró que “una medida gremial realizada en defensa de los ingresos de los trabajadores no puede ser presentada como la explicación de la crisis comercial general”.

“No podemos hablar de la crisis particular de Ushuaia en lo comercial por una medida de fuerza. Lo rechazo absolutamente”, afirmó.

 

En ese marco, recordó que “los trabajadores históricamente han utilizado las medidas de fuerza cuando no encuentran respuestas a sus reclamos, es la medida que tenemos los trabajadores”, sostuvo.

Y fue todavía más contundente al señalar que “si molesta la medida es porque justamente es efectiva”.

Para Rivarola, la situación comercial de Río Grande, Tolhuin y Ushuaia responde a un “contexto económico nacional y no puede atribuirse exclusivamente a un conflicto gremial puntual, la solución para Tierra del Fuego es reactivar la industria nacional”

Frente a este panorama, el titular del CEC planteó que “la salida para la provincia pasa necesariamente por recuperar la producción y el empleo industrial”.

En particular, cuestionó que medidas vinculadas con la actividad de Ushuaia puedan presentarse como una solución integral para Tierra del Fuego y al respecto sostuvo que “la base de Ushuaia no es la solución de Tierra del Fuego, no es la solución, la solución de Tierra del Fuego es reactivar la industria nacional”, afirmó.

Para Rivarola, mientras continúe la incertidumbre sobre la industria, el comercio “seguirá sufriendo las consecuencias porque depende directamente de los ingresos generados por los trabajadores industriales”.

“Estamos resistiéndola hasta que podamos cambiar el presente que tenemos a través de la democracia y a través del que piense más en la industria nacional, en la producción, en el trabajo”, sostuvo.

Según su planteo, la recuperación de la actividad fabril permitiría recomponer el “empleo, recuperar salarios y volver a dinamizar el consumo interno”.

 

El cuarto lunes de septiembre será el feriado de Comercio en Río Grande y Tolhuin

 

En el tramo final de la entrevista, Rivarola confirmó cómo se aplicará este año el Día del Empleado de Comercio y, fundamentalmente, el nuevo acuerdo alcanzado para Río Grande y Tolhuin.

Explicó que “la fecha tiene un significado particular para el sector porque está vinculada con conquistas históricas de los trabajadores, entre ellas las leyes relacionadas con el aguinaldo y las vacaciones”.

Por eso, el “26 de septiembre tiene carácter de feriado para los empleados de comercio y los establecimientos que cuentan con trabajadores no deben abrir sus puertas”.

Sin embargo, la fecha puede coincidir con “jornadas de fuerte actividad comercial, por lo que históricamente se buscó trasladarla a un lunes, por eso, la Federación sacó hace dos días que ya se celebró el acuerdo para cambiarlo al lunes 28”, explicó Rivarola.

“Firmamos el otro día con la Cámara de Comercio el acuerdo local, donde establecimos que el cuarto lunes de septiembre de cada año, fijo, como el feriado del empleo de comercio”, confirmó.

El acuerdo fue firmado la semana anterior y alcanza específicamente a “Río Grande y Tolhuin”.

De esta manera, explicó Rivarola, quedará establecido como criterio permanente que el cuarto lunes de septiembre será el feriado para los empleados de comercio en ambas ciudades.

“De esa manera sabemos, el cuarto lunes de septiembre, feriado para el empleo de comercio. No se trabaja, no se abre el local comercial”, afirmó.

 

Además, aclaró que “ese día no puede utilizarse como franco habitual del trabajador. Si una persona tenía previsto su franco ese lunes, deberá trasladarlo a otra jornada”.

Finalmente, Rivarola remarcó que “el pedido sindical es que los establecimientos que cuentan con empleados permanezcan cerrados durante esa jornada, y, si el dueño quiere abrir, que abra, pero que no obligue al trabajador a ir”, concluyó.