El secretario general de UTHGRA Tierra del Fuego, Ramón “Moncho” Calderón, trazó un duro diagnóstico sobre la actividad hotelera y gastronómica y aseguró que la temporada invernal estuvo muy por debajo de las expectativas. Advirtió que establecimientos que habitualmente incorporaban 20 trabajadores temporarios este año contrataron apenas cuatro, señaló que cuatro hosterías históricas cerraron sus puertas y afirmó que un hotel de gran porte pasó de 170 empleados en temporada a solamente 90. En Río Grande describió una situación todavía más crítica, atravesada por la caída industrial y petrolera, que impactó directamente sobre hoteles, restaurantes y comedores. Frente a este escenario, reclamó más vuelos para Ushuaia y Río Grande y pidió avanzar en una estrategia turística integral que permita extender las estadías y sumar a Tolhuin y al norte provincial a los circuitos que hoy se concentran mayormente en la capital fueguina.
Río Grande.- El secretario general de UTHGRA Tierra del Fuego, Ramón “Moncho” Calderón, describió un escenario preocupante para la hotelería y la gastronomía fueguina luego de una temporada invernal que, según afirmó, dejó una fuerte caída en la contratación de trabajadores temporarios, cierres de establecimientos y una retracción del consumo que contrastó con la cantidad de visitantes que pudo observarse en las calles de Ushuaia.
En diálogo con el programa ‘Buscando el Equilibrio’, por Radio Provincia, Calderón sostuvo que “las dificultades no comenzaron este invierno, sino que se vienen profundizando durante los últimos años”.
Desde su perspectiva, vinculó ese deterioro con la “ausencia de una política turística nacional y consideró que 2026 terminó exponiendo con mayor crudeza los problemas que arrastra el sector”.
“Viene hace dos o tres años. La verdad que uno no quiere volcarlo desde lo político, pero la realidad es esa”, señaló y cuestionó al Gobierno nacional al afirmar que “al no tener ninguna política turística, pasa esto justamente. Vamos cada vez peor. Este año ha sido el que mostró la situación cada vez más complicada”.
Una temporada que perdió el 80% del empleo temporario
Uno de los datos más fuertes planteados por Calderón estuvo relacionado con los trabajadores contratados exclusivamente para afrontar la temporada alta.
Según explicó, desde el comienzo del invierno UTHGRA comenzó a “detectar demoras en las incorporaciones y posteriormente comprobó que numerosos establecimientos directamente decidían funcionar con sus planteles permanentes”.
“Empezábamos a ver que se nos demoraban los contratos de temporada por la situación que vivía el sector”, recordó.
A partir de allí, aseguró, comenzaron a comprobar la magnitud de la retracción al sostener que “en vez de tener el 100% del trabajador de temporada, se perdió el 80% en los puestos de trabajo de temporada”.
Para graficarlo con números concretos, precisó que “sectores donde se tomaban 20 trabajadores, se llegaron a tomar cuatro”.
De acuerdo con el dirigente gastronómico, hoteles, restaurantes, bares y cafeterías optaron mayoritariamente por “mantener las dotaciones con las que funcionan durante el resto del año, sin realizar los refuerzos que tradicionalmente acompañaban la temporada invernal”.
Calderón definió el invierno como una temporada “gasolera”, donde si bien hubo movimiento de turistas, ese “flujo de visitantes no necesariamente se trasladó al consumo gastronómico ni a nuevas contrataciones, la verdad que para nosotros es triste, porque no se llegó a cubrir la expectativa de los trabajadores”, lamentó.
“Si la temporada fue tan buena, que se vea reflejado en los salarios”
Calderón también cuestionó las evaluaciones positivas realizadas desde algunos sectores empresarios (Cámara de Comercio de Ushuaia) sobre el desempeño turístico de Ushuaia. Particularmente, marcó una contradicción entre quienes sostienen públicamente que la temporada fue buena y las dificultades que aparecen posteriormente cuando UTHGRA reclama mejoras salariales.
“Ellos apoyan que fue buena, bueno, yo les diría entonces: ¿por qué no hay aumento de sueldo cada vez que uno les pide paritaria? Para ciertas cosas sí son buenas, para otras no”, cuestionó.
Y agregó que “estaría bueno verlo reflejado en los sueldos de los trabajadores, que están cada vez peor”.
Para Calderón, la situación que “observa diariamente el sindicato no coincide con una lectura optimista del sector, algunos plantean que la temporada fue muy buena; bueno, no se ve reflejado”, sostuvo.
En ese contexto, también destacó el valor internacional que conserva Ushuaia como destino y la ventaja que representa la marca “Fin del Mundo”.
Según consideró, se trata de un “atractivo que continúa movilizando visitantes por sí mismo y que fue construido durante años mediante políticas de promoción desarrolladas desde la Provincia y los municipios”.
De más de 10 mil trabajadores a alrededor de 6.500
El deterioro del empleo no se limita, según Calderón, a la última temporada. El titular de UTHGRA indicó que “el gremio llegó a representar a más de 10 mil trabajadores en Tierra del Fuego, mientras que actualmente la cifra ronda los 6.500”.
“Se ha perdido muchísimo”, señaló, y estimó una caída superior al 45% respecto de los niveles que llegó a registrar la organización sindical.
A ese escenario se sumó un cambio en los hábitos de consumo de quienes visitan Ushuaia. Calderón aseguró que “muchos turistas, especialmente brasileños, regresan de los centros invernales y compran alimentos en supermercados en lugar de consumir en restaurantes”.
Alojamientos informales
Según explicó, departamentos que “anteriormente alojaban a un máximo de cuatro personas actualmente llegan a recibir hasta diez huéspedes, incorporando colchones para aumentar su capacidad”.
Ese fenómeno, consideró, termina afectando tanto a la “hotelería formal como a la gastronomía y profundiza las dificultades para sostener puestos laborales”.
Cuatro hosterías históricas cerraron
La ocupación hotelera tampoco alcanzó, según UTHGRA, los niveles esperados. Calderón estimó que “se movió generalmente entre el 65% y el 70%, aunque con importantes variaciones y momentos de ocupación considerablemente menor”.
El dato más preocupante fue el cierre de establecimientos, para lo cual, señaló que “hemos tenido cuatro hosterías históricas que han cerrado sus puertas porque esta temporada no alcanzó”, reveló.
La ecuación, explicó, se agravó por el incremento de los servicios y los costos de funcionamiento, que, con menor ocupación y menor consumo, afrontar tarifas de gas, electricidad, impuestos y demás gastos operativos se convirtió en un problema creciente para los establecimientos.
A las dificultades económicas se sumó además un invierno con condiciones climáticas desfavorables. La menor cantidad de nieve acortó considerablemente la actividad de algunos centros invernales.
“Tenemos centros invernales que han cerrado la temporada el 1º de septiembre”, afirmó Calderón, contraponiendo ese escenario con temporadas anteriores en las que la actividad podía extenderse “hasta el 15 de octubre”.
Para el gremialista, confluyeron varios factores como ha sido “menor nieve, una temporada que comenzó tarde, dificultades económicas nacionales y menor capacidad de consumo”.
De 170 trabajadores a 90 en un hotel de gran porte
El impacto sobre el empleo quedó reflejado también en uno de los principales establecimientos hoteleros de Ushuaia.
Sin identificarlo, Calderón explicó que “un hotel de gran tamaño que durante una temporada normal podía alcanzar aproximadamente 170 trabajadores funcionó este invierno con apenas 90”.
“En temporada tiene 170 trabajadores, que en esta temporada se quedó con 90 trabajadores”, puntualizó.
UTHGRA mantuvo conversaciones tanto con propietarios como con gerentes para intentar preservar las incorporaciones temporarias. “Nosotros, ¿qué hacemos? Insistir, insistir en que tomen al trabajador de temporada”, explicó.
Sin embargo, admitió que “cuando el sindicato accede a los números de determinados establecimientos también observa las dificultades económicas existentes”.
Frente a eso, sostuvo que “el objetivo inmediato es conservar los empleos actuales e intentar recuperar la mayor cantidad posible de contratos temporarios”.
Acuerdos, indemnizaciones y hasta mercadería como parte de pago
Los cierres dejaron situaciones particularmente complejas. Calderón mencionó el caso del histórico Refugio del Mochilero, que había sido remodelado y contaba con 14 trabajadores.
Según relató, los “empleados llegaron a un acuerdo con el propietario con intervención del sindicato y del Ministerio de Trabajo, la situación económica era de tal magnitud que algunos trabajadores recibieron incluso materia prima como parte de pago, por decir, por parte de pagos, así que la situación bastante complicada ha sido para algunos”, explicó.
También mencionó casos de empresarios gastronómicos que habían realizado fuertes inversiones en Ushuaia y llegaron a administrar más de “siete establecimientos, pero terminaron desprendiéndose de prácticamente todos hasta conservar solamente uno”.
Río Grande, golpeada por la caída industrial
Si el panorama de Ushuaia preocupa, Calderón describió la situación de Río Grande en términos todavía más severos. La retracción de la industria electrónica y la actividad petrolera tuvo, según explicó, un “efecto directo sobre hoteles, restaurantes y empresas de servicios gastronómicos”.
“Río Grande, te digo, para nosotros realmente ha sido una catástrofe”, afirmó.
El dirigente explicó que “la actividad industrial y petrolera históricamente generaba movimiento hotelero por el arribo de profesionales y trabajadores provenientes de otros puntos del país. La reducción de esas actividades derrumbó también esa demanda”.
Según Calderón, existen “hoteles históricos de Río Grande atravesando ocupaciones extremadamente bajas y dificultades incluso para afrontar los salarios”.
Mencionó establecimientos que “comenzaron a pagar los haberes en cuotas” y explicó que el “sindicato interviene frente a esas situaciones, aunque reconoce la gravedad económica existente”.
En gastronomía, el panorama tampoco escapa a la crisis, donde, algunos establecimientos comenzaron a incorporar menús de mediodía o ampliar horarios como una estrategia para generar ingresos adicionales que permitan sostener los costos fijos.
La comparación elegida por Calderón para dimensionar el momento fue contundente al señalar que “ni la pandemia nos llevó tanto, ni la pandemia fue tan terrible para nuestro sector”.
Y añadió que “perdamos los trabajadores de temporada es terrible. Es terrible para nosotros porque estamos hablando de un porcentaje alto cada vez que viene la temporada, tanto invernal como de verano”.
Comedores de fábrica y petroleros: 70% menos de puestos
La crisis industrial de Río Grande genera además un efecto dominó sobre los servicios gastronómicos asociados a fábricas, empresas y yacimientos.
Calderón identificó allí uno de los sectores más afectados durante los últimos dos años como son los “comedores de fábrica, de campo, privados y petroleros, ahí hemos perdido el 70% de los puestos de trabajo”, afirmó.
Según precisó, en ese segmento quedan “100 y pico de trabajadores” y advirtió que “detrás de cada reducción industrial aparece posteriormente un impacto sobre los gastronómicos”.
“Se están perdiendo puestos metalúrgicos y ahí es donde nos viene el efecto a nosotros, los gastronómicos también”, explicó.
Calderón reconoció que “esas situaciones generan tensiones porque el trabajador despedido necesita respuestas inmediatas y muchas veces dirige su enojo tanto contra la empresa como contra el sindicato”.
Sin embargo, señaló que “en determinados establecimientos el argumento empresario es que directamente ya no existe suficiente cantidad de personas para atender en los comedores”.
La preocupación por los hoteles históricos de Río Grande
El titular de UTHGRA también se refirió a la situación del Hotel Atlántida, que continúa operativo pero atraviesa dificultades económicas.
Según Calderón, el “establecimiento intenta sostenerse recurriendo a diferentes fuentes de financiamiento y buscando alternativas para generar actividad”.
Advirtió, sin embargo, sobre el riesgo de “acumular obligaciones financieras para cubrir gastos corrientes, él inyecta un poco de dinero de un lado, del otro, pidiendo préstamo. Pero eso, como todos sabemos, se va haciendo una pelota que en algún momento no se puede más”, describió.
El hotel continúa funcionando y mantiene también su confitería, además de buscar nuevas propuestas para atraer público. Para UTHGRA, evitar un “eventual cierre resulta fundamental por tratarse de un establecimiento histórico de Río Grande y por los empleos involucrados”.
“Uno trata de evitar que cierre, porque la verdad que el cierre sería algo grave”, sostuvo Calderón, quien también destacó el esfuerzo de los trabajadores que permanecen en sus puestos y acompañan la situación.
Más vuelos y una estrategia turística para las tres ciudades
De cara a la temporada de verano, Calderón sostuvo que una de las principales necesidades es “mejorar la conectividad aérea, la verdad que esperamos lo que más estamos pidiendo: vuelos, más vuelos”, remarcó.
Pero aclaró que “el reclamo no debería limitarse a Ushuaia”.
Para UTHGRA, también es “necesario fortalecer la conectividad de Río Grande y comenzar a pensar la actividad turística desde una perspectiva verdaderamente provincial”.
Calderón destacó que “Tolhuin posee una dinámica diferente y logró sostener cierto movimiento a partir del turismo interno, con familias de Ushuaia y Río Grande que alquilan cabañas y permanecen dos o tres días en la localidad”.
A partir de esa experiencia, planteó la necesidad de “diseñar paquetes que permitan extender la permanencia de los visitantes y romper con el esquema en el cual muchos turistas llegan unos pocos días a Ushuaia para después continuar viaje hacia El Calafate”.
“Tenemos que empezar a trabajar en un proyecto de turismo para toda la provincia y no solo para Ushuaia”, reclamó.
Su propuesta apunta a que los paquetes turísticos incorporen también a Tolhuin y Río Grande. “Tolhuin y Río Grande tienen bellezas que son únicas”, sostuvo, y consideró “necesario aprovecharlas para lograr que quienes hoy permanecen tres o cuatro días puedan quedarse una semana recorriendo Tierra del Fuego”.
Para avanzar en ese objetivo, Calderón aseguró que “UTHGRA mantiene un diálogo fluido con la Cámara de Turismo y especialmente con el sector hotelero gastronómico, mientras que calificó como más limitado el vínculo con la Cámara de Comercio”.
Después de un invierno marcado por la pérdida de contratos temporarios, cierres, menor ocupación y caída del consumo, el desafío planteado por UTHGRA trasciende así la recuperación de Ushuaia. Calderón reclamó transformar la conectividad y la promoción en una estrategia provincial capaz de generar estadías más largas, distribuir el movimiento turístico entre las tres ciudades y, fundamentalmente, volver a convertir la llegada de visitantes en actividad económica y puestos de trabajo.
