Los Ñires celebró sus 17 años con una final histórica y el orgullo de ver crecer a sus jóvenes bochófilos

El Club Social y Deportivo Los Ñires vivió un fin de semana inolvidable con la realización del séptimo Torneo Interprovincial de Bochas, disputado desde el viernes 25 hasta el domingo 27 de septiembre en Río Grande. La competencia reunió a representantes de Ushuaia y distintos puntos de la Patagonia, pero tuvo un desenlace que quedará grabado en la historia de la institución: por primera vez, cuatro equipos riograndenses alcanzaron las instancias decisivas y la final se definió íntegramente entre jugadores locales. Para su presidente, Ramón Tévez, el resultado fue mucho más que un título: la confirmación de que abrir las puertas, brindar oportunidades y apostar por los jóvenes comienza a dar sus frutos.

Río Grande.- Hay celebraciones que se recuerdan por una fecha, otras por una reunión y algunas, sencillamente, porque terminan convirtiéndose en una página imborrable de la historia de una institución. Para el Club Social y Deportivo Los Ñires, su 17° aniversario tuvo todos esos ingredientes, pero encontró en las bochas una manera extraordinaria de expresar lo que significa crecer colectivamente.

Desde el viernes 25 hasta el domingo 27 de septiembre, la entidad riograndense llevó adelante la séptima edición de su Torneo Interprovincial, una competencia que convocó a jugadores de Ushuaia y diferentes puntos de la Patagonia, transformando sus instalaciones en escenario de encuentros, reencuentros, camaradería y un nivel deportivo que sorprendió incluso a los propios protagonistas.

Sin embargo, el acontecimiento que terminó de darle una dimensión especial al certamen fue la definición. Cuatro equipos de Río Grande lograron instalarse entre los protagonistas de la competencia y, por primera vez, la final tuvo sello exclusivamente local.

Un resultado que no solamente habla de una jornada deportiva excepcional, sino también de un proceso de trabajo que comienza a mostrar sus consecuencias.

Al dialogar con Ramón Tévez, presidente del Club Social y Deportivo Los Ñires, la satisfacción era evidente. Entre el cansancio acumulado por tres jornadas intensas y la emoción de haber alcanzado un objetivo largamente esperado, el dirigente no ocultó su felicidad.

“Feliz de este momento, porque desde hace tan poco que nos hicimos cargo de la comisión, lograr esto ya es mucho”, expresó, reconociendo que lo sucedido representa un impulso enorme para una conducción que asumió con la intención de trabajar por el crecimiento de la institución.

Abrir las puertas, dar oportunidad y recuperar jugadores

 

Detrás de los resultados deportivos existe una decisión dirigencial que Tévez considera fundamental: permitir que cualquier persona interesada en practicar bochas tenga la posibilidad de acercarse, entrenar y encontrar un espacio dentro del club.

En ese sentido, destacó que la institución dejó de lado cualquier actitud restrictiva para poner sus instalaciones al servicio de quienes desean desarrollarse en la disciplina.

“Nosotros abrimos la puerta del club y le dimos participación a todos aquellos que quieran entrenar. No tuvimos esa mezquindad de darles la posibilidad de venir. Para ellos está la cancha; si algo se rompe, se refacciona. Para eso el socio paga una cuota mensual”, explicó.

Esa política de puertas abiertas comenzó a producir un efecto que hoy se refleja en las canchas. Algunos jugadores que habían representado a otras instituciones o participado en competencias fuera de la provincia, pero que por distintas circunstancias se alejaron de la actividad, encontraron nuevamente en Los Ñires un lugar para regresar.

El presidente recordó especialmente a esos deportistas que retomaron las bochas y que, gracias a la posibilidad de entrenar y contar con un espacio disponible, recuperaron el entusiasmo competitivo.

“Son chicos que han crecido, que vienen de jugar en otras provincias, pero por distintas cosas de la vida dejaron de jugar y hoy se volvieron a reincorporar al deporte. Nosotros les dimos la oportunidad de entrenar y de llamarnos a cualquier hora para que les abriera el club si querían practicar. Hoy vemos los frutos, y eso a mí me hace inmensamente feliz”, manifestó.

La presencia de cuatro equipos locales en la definición del Interprovincial adquiere así un significado especial. No se trata únicamente de una buena actuación en un torneo, sino de la consecuencia visible de una comunidad deportiva que encuentra oportunidades para crecer.

 

La juventud riograndense tomó el protagonismo

 

Uno de los aspectos que más llamó la atención durante el certamen fue la participación de jóvenes jugadores, quienes compartieron escenario con deportistas experimentados y representantes de otras localidades.

La final entre equipos de Río Grande terminó de confirmar el crecimiento de una nueva generación de bochófilos, con tres jóvenes locales que se quedaron con el título y dejaron una huella en esta séptima edición.

Tévez reconoció que el nivel alcanzado por los representantes de la ciudad también fue destacado por dirigentes de Ushuaia, quienes observaron la evolución que vienen experimentando tanto los jugadores jóvenes como los veteranos.

“Cuatro equipos de Río Grande no es poco, y me hace inmensamente feliz”, señaló.

La satisfacción del dirigente se apoya en una convicción que atraviesa su gestión: el desarrollo de las bochas no puede limitarse a sostener a quienes ya compiten, sino que debe generar las condiciones para que nuevos jugadores se incorporen, se formen y puedan proyectarse hacia desafíos mayores.

En ese camino, la convivencia entre generaciones constituye una herramienta fundamental. La experiencia de los más grandes y el entusiasmo de los jóvenes se combinan en una disciplina donde la precisión, la estrategia y la lectura del juego tienen tanto valor como la capacidad técnica.

El resultado conseguido en casa dejó una señal alentadora para Los Ñires y para el conjunto de las bochas riograndenses.

 

Una sede que también se convirtió en punto de encuentro

 

La séptima edición del Interprovincial no se agotó en la competencia. La institución también quiso que los visitantes conocieran su vida cotidiana, su capacidad organizativa y el sentido de pertenencia que busca fortalecer entre sus socios.

Durante el encuentro, Los Ñires habilitó su propia cocina y organizó una cena en su sede social, una iniciativa que Tévez recordó con especial emoción.

“Anoche pudimos hacerlo en nuestra sede, habilitamos nuestra cocina y pudimos cenar en nuestro club. Queremos seguir creciendo, esa es la idea. Para eso estamos, para eso nos eligió la gente, para que trabajemos por el club”, expresó.

La organización demandó un esfuerzo considerable. Durante tres días, integrantes de la comisión, socios y colaboradores trabajaron para que cada detalle estuviera a la altura de una competencia interprovincial.

Pero hubo algo que el presidente destacó por encima de cualquier resultado organizativo: la aparición espontánea de personas que, sin formar parte de la comisión, se acercaron para ofrecer su ayuda.

“Había gente que no conocíamos, o que conocíamos de vista, que se acercó y me decía: ‘Ramón, ¿querés que te demos una mano?’. Anoche estaban sirviendo la comida, limpiando las canchas. Eso no tiene precio. A uno como dirigente lo infla un poco y le da ganas de seguir para adelante”, relató.

En esas palabras aparece una de las imágenes más representativas del fin de semana: un club que no solamente recibe deportistas, sino que consigue involucrar a su comunidad en un proyecto compartido.

 

El próximo desafío: la clasificación para el argentino

 

Concluido el Interprovincial, el calendario de las bochas ya comienza a señalar un nuevo objetivo. Durante la conversación con el presidente de Los Ñires surgió una noticia que todavía no había sido comunicada públicamente: Río Grande será sede de la próxima instancia clasificatoria para el Campeonato Argentino, previsto para agosto o septiembre del próximo año.

La organización de esta clasificación fue conversada con dirigentes de Ushuaia y representantes de la Asociación de Bochas de la provincia, quienes plantearon la importancia de anticipar el proceso para que los jugadores que consigan su lugar puedan comenzar a reunir los recursos necesarios para afrontar el viaje.

“Me pedían que el próximo mes estuviera haciendo la clasificación para el Argentino, que es el otro año en agosto o septiembre, pero para darle la posibilidad a aquel jugador que clasifique de ir juntando el dinero para viajar, porque hoy no está fácil la situación”, explicó Tévez.

El dirigente hizo hincapié en los costos que implica trasladarse desde Tierra del Fuego hacia Buenos Aires y, posteriormente, continuar viaje hasta la provincia donde se desarrolle la competencia nacional.

La clasificación se realizará en las modalidades individual, parejas y tríos, bajo un sistema de alternancia entre Ushuaia y Río Grande. El año pasado la sede correspondió a la capital fueguina y en esta oportunidad será el turno de la ciudad del norte de la provincia.

La expectativa es que los representantes de ambas localidades puedan medirse deportivamente y que quienes obtengan la clasificación tengan tiempo suficiente para organizar su participación.

En ese contexto, Tévez remarcó que varios jugadores de Río Grande ya se encuentran federados a través de la estructura asociativa provincial y que cualquier interesado tiene la posibilidad de incorporarse.

La competencia, por lo tanto, no termina con el festejo del Interprovincial: abre una nueva etapa de preparación y aspiraciones para los bochófilos fueguinos.

 

Respeto por los rivales y confianza en el nivel local

 

Durante el diálogo también surgió el nombre de Ariel Lares, reconocido jugador de Ushuaia que, tras una extensa trayectoria recorriendo distintos puntos del país, se encuentra alejado temporalmente de las canchas.

Tévez comentó que el propio Lares se comunicó con él el viernes y le manifestó que los jugadores locales tenían una gran oportunidad de consagrarse.

El presidente no dudó en reconocer sus condiciones: destacó su capacidad para conducir el juego, organizar a sus compañeros y convertir un equipo en un rival competitivo, incluso cuando no cuenta con jugadores de gran experiencia a su lado.

Sin embargo, la ausencia del destacado bochófilo no le restó mérito a lo conseguido por los representantes de Río Grande.

“Hoy me decían: ‘Sí, no vino Lares’. Está bien, pero nosotros clasificamos los cuatro. Los cuatro de Río Grande clasificamos. Capaz que si hubiera venido Lares, hubiéramos sido tres en vez de cuatro, pero estamos felices del nivel que se está logrando”, expresó.

Lejos de plantear una mirada individualista, Tévez insistió en que el objetivo de su comisión es que la disciplina continúe creciendo, que los jugadores tengan oportunidades y que la competencia sirva para elevar el nivel general.

“Yo no tengo mezquindad, esta comisión no tiene mezquindad. Queremos que las bochas sigan creciendo”, afirmó.

 

Diecisiete años de historia y un triunfo que pertenece a todos

 

El cierre del séptimo Torneo Interprovincial coincidió con una celebración que tuvo un significado especial para la familia de Los Ñires: los 17 años de vida institucional.

La coincidencia entre el aniversario y la competencia le otorgó al fin de semana una dimensión que excedió lo deportivo. El club celebró su trayectoria con visitantes, jugadores, socios, colaboradores y, fundamentalmente, con la satisfacción de comprobar que el trabajo colectivo puede traducirse en resultados concretos.

Tévez reconoció el esfuerzo de los integrantes de la comisión, el acompañamiento de los socios y la colaboración de personas que se sumaron para que el torneo y la cena pudieran realizarse.

También agradeció especialmente a Petroleros Privados, por la donación de la Copa Challenger; al Municipio de Río Grande, por su aporte; a diputados y legisladores provinciales y a la Cooperativa Eléctrica, por su permanente acompañamiento.

“Gracias a todos los que hicieron posible esto, porque sin eso nosotros no podríamos ni empezar. Los costos de hoy no nos dan para que el club se banque semejante gasto”, reconoció.

El agradecimiento fue extensivo a cada persona que aportó su tiempo, trabajo y colaboración durante las tres jornadas.

Al finalizar, el presidente volvió sobre una sensación que atravesó toda la conversación: el agotamiento físico después de días de intensa actividad, pero también la satisfacción de haber cumplido con lo que se habían propuesto.

“Estoy cansado, muy cansado. En estos tres días, dormir ahora es mucho, pero feliz de los resultados”, confesó.

Y acaso allí se encuentre la síntesis más genuina de este aniversario: un dirigente que termina exhausto, pero con la certeza de que el esfuerzo valió la pena; un club que abrió sus puertas y encontró nuevos protagonistas; y una ciudad que comienza a ver cómo sus jóvenes bochófilos escriben su propia historia.

Porque en Los Ñires, los 17 años no se celebraron solamente mirando hacia atrás. Se festejaron proyectando el futuro, con una final riograndense como testimonio, una nueva clasificación argentina en el horizonte y una comunidad que entendió que el crecimiento de un club es, ante todo, una construcción de todos.

 

Detallando a continuación las posiciones finales

 

Primer Puesto: Walter Urquiza, Rodrigo Flores y Rodrigo González

Segundo Puesto: Carlos Suarez, Armando Chiama, Víctor Pousa y Jorge Fernández

Tercer Puesto: Sergio Carrizo, Jorge Picatto, Alejandra Zárate y Raúl Schliter

Cuarto Puesto: Patricio Ellena, Hugo Fernández, Fabio Cortinez y Eduardo Villegas