El vicepresidente de FAGDUT en Tierra del Fuego analizó la quinta marcha universitaria, cuestionó el incumplimiento de la ley de financiamiento y advirtió sobre el deterioro de las condiciones sociales y económicas. Además, criticó la falta de inversión educativa en la provincia y reclamó una discusión sobre la distribución de los recursos entre el Gobierno provincial y los municipios.
Río Grande. -El vicepresidente de FAGDUT en Tierra del Fuego, Hugo Schneider, sostuvo que la quinta marcha universitaria expresó un conjunto de reclamos que exceden el ámbito educativo y reflejan el malestar social frente a la situación económica.
En diálogo con el programa Buscando el Equilibrio, por Radio Provincia, cuestionó que “la marcha en principio fue muy importante porque evidentemente la lucha universitaria va logrando de alguna manera catalizar y reunir los múltiples reclamos que existen en la sociedad en este momento”.
En ese sentido, vinculó la movilización con “la caída del empleo, la caída del consumo, la caída del salario real” y destacó la participación de partidos políticos y organizaciones gremiales.
“Lo importante es la movilización de la gente, es decir, alumnos, docentes, no docentes de las universidades y del resto de la comunidad, porque no se vislumbra ninguna posibilidad de cambio de estas políticas”, señaló.
El dirigente también cuestionó los incidentes registrados durante la jornada de protesta y consideró que “en principio es obvio que son infiltrados. ¿Por qué? Porque, digamos, está calculado milimétricamente”.
En esa línea, cuestionó el accionar de las fuerzas de seguridad y sostuvo que “si uno tiene semejante operativa policial, resultaría sencillo para el Estado esgrimir su potencialidad legal del uso de la coerción y de la fuerza, porque eso está legalmente establecido ante la inminencia o la flagrancia de un delito, capturar a esas personas. Pero nunca los agarran”.
Schneider también advirtió que los episodios de violencia pueden generar temor y desalentar la participación ciudadana, aunque consideró que esa estrategia no impedirá que las movilizaciones continúen creciendo. Al mismo tiempo, sostuvo que “los pueblos, históricamente, se han defendido ante la agresión de Estados que toman ribetes autoritarios”, afirmó.
“Porque si no nos ponemos, con una suerte de una moralidad que instalan los medios de comunicación, en realidad. Mirá, acá están los violentos”, manifestó.
El DNU 70/2023 y la situación de Tierra del Fuego
Consultado sobre la ausencia del diputado nacional Agustín Tita en la sesión en la que se buscaba avanzar contra el DNU 70/2023, Schneider consideró que “es un sistema extorsivo que han construido con las provincias. Ahora, desde un punto de vista, pragmático, ¿qué hacés como gobernador si no podés pagar los sueldos?”, preguntó.
El dirigente aclaró que “no lo estoy defendiendo a Melella, porque no me parece tampoco, el mejor de los gobernadores. Pero bueno, la provincia está ahorcada”.
Para explicar esa situación, describió una dinámica económica que combina la caída de la actividad, el cierre de empresas, la pérdida de puestos de trabajo y la disminución del consumo. Ese proceso, advirtió, también repercute sobre la recaudación y limita los recursos disponibles para sostener los servicios públicos.
En ese contexto, cuestionó el comportamiento político de quienes modifican sus posiciones frente al Gobierno nacional a cambio de recursos y sostuvo que “lo juzgo desde el punto de vista desde el accionar político”.
“Cambia el jefe de gabinete y vas y agarrás y hacés un acuerdo para que tengas más guita, pero habría que preguntarle a un empleado público a ver qué prefiere”, comentó.
Un panorama económico “negro” y el impacto del ajuste
Al referirse a las perspectivas para el próximo año, Schneider pronosticó un escenario de mayor deterioro económico y social. En particular, cuestionó el rumbo del Gobierno de Javier Milei y su impacto sobre el sistema productivo y educativo.
“Se está reseteando la Argentina a una primarización extrema que no requiere educación”, afirmó.
El dirigente consideró que la política económica favorece a determinados sectores empresarios y multinacionales, mientras reduce las posibilidades de desarrollo de otras actividades. En ese marco, cuestionó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) y aseguró que “obviamente que lo que se ve es un panorama muy negro, muy oscuro para el resto del mandato, para el año que viene, con un empeoramiento de las condiciones materiales de la vida de las personas, en términos generales, yo creo que vamos a estar peor”.
“Si uno mira el paisaje de Río Grande nada más, las plazas se han llenado de chiringuitos que venden tortillas y choripanes, en las esquinas llenas de malabaristas y ventas de tortillas”, señaló.
También mencionó la presencia de ferias en las que los vecinos ofrecen productos para generar ingresos y sostuvo que muchas familias atraviesan una situación límite. “La gente va a vender lo que tiene, lo que puede, porque hemos quedado en un límite de la subsistencia”, afirmó.
A esa situación sumó la preocupación por el costo de los servicios públicos, particularmente por el impacto que, según anticipó, tendrá el esquema de subsidios al gas y la zona fría sobre las facturas de los hogares.
La necesidad de reconstruir los lazos sociales
Más allá del diagnóstico económico, Schneider planteó que uno de “los principales desafíos consiste en reconstruir la organización colectiva frente a un escenario de creciente individualismo”.
El dirigente vinculó ese fenómeno con los cambios en las formas de comunicación y con discursos que ponen el acento en el mérito individual y la responsabilidad personal por las dificultades económicas.
“En este momento sucede el movimiento inverso, la gente, por ese discurso que ha calado tanto en estos últimos tiempos, hay una suerte de implosión, es decir, la gente se hace cargo de que el problema, le hicieron creer que el problema es personal, entonces que el problema es individual”, analizó.
Frente a esa dinámica, consideró necesario recuperar los espacios de participación y fortalecer la articulación entre los distintos sectores sociales y sindicales. Como ejemplo, señaló que una mayor organización de los gremios podría contribuir a prevenir enfrentamientos durante las movilizaciones.
“Salvo acá, no estoy diciendo acá, ayer estuvieron en acompañamiento de todos los gremios, los partidos políticos, los CGT, los compañeros de Camioneros, con los que tenemos excelente relación, ayer estuvieron todos acá”, remarcó.
Educación en Tierra del Fuego: salarios, infraestructura e inversión
Schneider, quien aseguró que lleva 34 años como docente, también analizó la situación del sistema educativo fueguino y cuestionó tanto la fragmentación del sistema nacional como la falta de recursos destinados a las escuelas de la provincia.
A su entender, una de las dificultades estructurales del país fue no haber reconstruido un sistema educativo nacional después de la descentralización impulsada durante la década de 1990.
“Cuando se tuvo la oportunidad de volver a hacer una ley de reconstrucción de un sistema educativo nacional, no se hizo, siguieron las provincias manteniendo cada una a su propio sistema educativo y no se reconstruyó un sistema educativo nacional, que eso fue un error estratégico”, afirmó.
En el ámbito provincial, sostuvo que “lo que hay que hacer, es en principio poner la educación en un lugar de privilegio, que se lo sacó, porque si uno mira la Constitución provincial, una cantidad de recursos que deben estar destinados a la educación y que no se destinan desde hace muchos años”.
En ese sentido, planteó que la discusión presupuestaria debe incluir una revisión de los gastos del Poder Legislativo y de la distribución de los recursos coparticipables entre la Provincia y los municipios.
“Si hay que bajar los gastos de la Legislatura provincial, hay que bajar los gastos en alguna cosa, bueno, si los municipios tienen que aportar un poco de esa coparticipación, que en comparación con la provincia, digamos, casi exagerada, bueno, que aporten un poco los municipios también”, propuso.
Para Schneider, la prioridad debe ser garantizar las condiciones básicas para el funcionamiento cotidiano de las escuelas. “Es decir, sentarnos en una mesa de discusión para que los pibes vayan todos los días a la escuela”, sostuvo.
El dirigente remarcó que la educación cumple una función central no solo en el aprendizaje, sino también en la organización de la vida familiar y social. Por eso, consideró que “lo primero que hay que hacer es organizar lo macro, tiene que haber docentes con buenos sueldos, que le permita vivir, buena infraestructura escolar y una inversión educativa y después, cuando tengamos esas bases, configuremos un plan”.
Finalmente, cuestionó que “lo primero que tenemos que hacer es lograr que todos los pibes vayan a la escuela en condiciones buenas y los pibes del secundario también”.
En relación con la gestión del ministro de Educación provincial, Pablo López Silva, Schneider aclaró que “López Silva a mí me cae muy simpático, yo no tengo ningún problema personal con él, pero obviamente no ha sido capaz de eso, ¿por qué? Y porque te restringen de arriba, siempre la educación es lo último, el último renglón del tarro, y hace 30 años que es así en Tierra del Fuego”.
