El senador (mc) cuestionó la política del Gobierno nacional sobre Malvinas, advirtió sobre el alineamiento con Estados Unidos y sostuvo que la provincia carece de una planificación estratégica. Además, reclamó que los recursos del Fondo para la Ampliación de la Matriz Productiva (FAMP) se destinen a la reconversión económica y la generación de empleo, especialmente en la zona norte.
Río Grande. -En diálogo con el programa ‘Buscando el Equilibrio’ por Radio Provincia, Pablo Blanco cuestionó la política exterior del Gobierno de Javier Milei, particularmente su posicionamiento respecto de la soberanía argentina sobre las Islas Malvinas y la relación con Estados Unidos. También advirtió sobre la falta de planificación estratégica en Tierra del Fuego, la crisis de la actividad industrial y el deterioro económico y social de Río Grande.
Blanco opinó sobre el ultimo discursivo que dió el presidente Javier Milei y consideró que “me parece una total falta de respeto hacia todo el mundo. Reírse, un poco más, reírse en la cara de aquellos que tienen dificultades para transitar el mes, me parece realmente una locura, realmente una falta total de respeto”.
“Me sorprende cómo la sociedad acepta esta barbaridad, porque no olvidemos que el presidente de la Nación es la máxima autoridad. Entonces, ¿cómo pretendemos nosotros exigir respeto, no solamente el respeto personal, sino el respeto al funcionamiento de las instituciones y todo, si la figura máxima de la Nación se maneja de la manera que se maneja?”, planteó.
Malvinas y el alineamiento con Estados Unidos
Blanco sostuvo que los acontecimientos recientes dejaron al descubierto las contradicciones entre el discurso oficial sobre la soberanía y el alineamiento internacional de la administración de Milei.
“La mentira tiene patas cortas. Toda la campaña que se armó respecto a este descubrimiento repentino que hizo el Gobierno nacional sobre el tema de Malvinas, la defensa de la soberanía, la malvinización, quedó claro con lo que sucedió en los últimos días”, señaló.
Para el dirigente radical, el Ejecutivo interpretó las declaraciones iniciales de Donald Trump como una oportunidad para instalar una nueva posición estadounidense sobre el conflicto y luego construyó un discurso político alrededor de esa posibilidad. Sin embargo, consideró que “vieron ahí la veta y armaron toda una pantomima con respecto a la defensa de Malvinas, y a poco de transitar ya están mostrándole el hacha”.
Blanco también cuestionó “Argentina todavía no se ha manifestado ante el pedido de disolución del Comite de Descolonización, dice que está analizando el tema. El vocero presidencial, en el día de ayer, ante una requisitoria que le hicieron, dijo que están analizando la situación, cuando lo primero que tienen que hacer es rechazar”.
El exsenador recordó su participación en numerosas reuniones del organismo internacional y destacó el acompañamiento de distintos países a las resoluciones que respaldan la posición argentina.
También puso en duda la estrategia oficial frente a la participación de empresas extranjeras en la explotación de recursos naturales en Malvinas. Según explicó, el proyecto legislativo que contemplaba sanciones para esas compañías habría perdido impulso después de las objeciones de Estados Unidos por el posible impacto sobre sus propias empresas.
“Lo que en su momento parecía que el Gobierno nacional había descubierto y se había puesto los pantalones para defender los legítimos derechos de Malvinas, se cae todo, se cae como un castillo de naipes. Parece ser que el amigo Trump cambió de idea y ahora el Gobierno nacional cambia de idea”, afirmó.
La relación con Chile y la falta de planificación
Blanco también se refirió a las tensiones vinculadas con la conexión marítima entre Punta Arenas y las Islas Malvinas y a las posibles consecuencias para Tierra del Fuego. En particular, cuestionó que “hay compromisos, hay acuerdos firmados que se deben respetar, te guste o no te guste. Entonces, me parece que están jugando, están jugando porque ven que la situación económica y política del país por ahí no los favorece y encontraron la veta de Malvinas”.
“Me hace acordar a lo que hizo la Junta Militar con el tema de la guerra de Malvinas, por supuesto en otra intensidad, pero es lo mismo: vieron la veta de Malvinas y ya nos agarramos Malvinas. Y, bueno, a poco de andar, la realidad está demostrando que lo usaron únicamente como una cuestión electoral o para tratar de desviar la opinión de la gente”, manifestó.
El dirigente contrastó esa situación con la planificación de largo plazo que, a su juicio, caracteriza a Chile. Puso como ejemplo el desarrollo de infraestructura en Puerto Williams y la continuidad de proyectos estratégicos más allá de los cambios de gobierno.
“Chile, nos guste o no nos guste, es un país que planifica y lleva adelante la planificación. Nosotros no, nosotros vamos para un lado, para otro”, afirmó. Como ejemplo provincial, mencionó la ruta del Atlántico, una obra que consideró fundamental para diversificar la conectividad de Tierra del Fuego y reducir la dependencia de la ruta nacional 3.
Asimismo, comentó que “en Tierra del Fuego ya es la segunda o tercera vez que se empieza esa ruta del Atlántico, que no solamente es necesaria, sino que es imprescindible, porque tenemos únicamente la ruta 3, y siempre hay un cambio de gobierno y siempre se encuentra la quinta pata al gato para pararla”.
Para Blanco, la falta de continuidad de las políticas públicas impide consolidar proyectos que podrían modificar la estructura productiva y turística de la provincia. En ese marco, recordó las críticas que recibieron en su momento iniciativas como el Cerro Castor y la doble Maipú en Ushuaia, que posteriormente se convirtieron en obras de relevancia para el desarrollo local.
“Ese es el problema que tenemos nosotros, no sabemos planificar, no tenemos conducta. Si viene Juan, hace una cosa; si viene Pedro, todo lo que hizo Juan está mal, y así Tierra del Fuego cada vez está peor”, resumió.
Y advirtió sobre las consecuencias de esa falta de visión estratégica: “Cuando nos descuidemos, Puerto Williams va a ser la base de acceso a la Antártida y nosotros vamos a seguir discutiendo si, sí, o si no”.
La crisis industrial y el futuro de Río Grande
La situación de la zona norte fue otro de los puntos centrales de la entrevista. Consultado sobre el futuro de Río Grande ante el retroceso de la actividad industrial y las limitaciones del sector hidrocarburífero para generar empleo, Blanco reclamó “¿Qué futuro le espera a la zona norte de la provincia sin la actividad industrial? La actividad petrolífera y gasífera está muy limitada, no utiliza mucha mano de obra”, advirtió.
El exsenador cuestionó, además, la distribución de los recursos del Fondo para la Ampliación de la Matriz Productiva (FAMP) y planteó que “¿Por qué la plata del FAMP, en lugar de utilizarla para hacer hoteles en Ushuaia o para hacer cámaras de vigilancia o cámaras de videovigilancia en la provincia, en las ciudades, no se utiliza, por ejemplo, para financiar parte de la obra del Puerto de Río Grande? ¿Qué es el desarrollo de la zona norte? ¿Qué es lo que la zona norte necesita?”.
Blanco sostuvo que “parece ser que para muchos Tierra del Fuego es únicamente Ushuaia y su aledaño, y el resto no existe. Cuando la mayor parte de los recursos del FAMP son producidos o son recaudados por fábricas radicadas en la ciudad de Río Grande, sin embargo, todos los fondos son destinados a Ushuaia, salvo raras excepciones”.
En ese contexto, reclamó mayor compromiso y señaló que “¿Dónde están nuestras autoridades provinciales? ¿Dónde está la Legislatura? ¿Dónde están nuestros representantes nacionales reclamando el tratamiento equitativo y la aplicación de esos recursos, que están únicamente para aplicaciones financieras para justificar el déficit cero de la Nación? ¿Hasta cuándo vamos a seguir aguantando nosotros esto?”.
El dirigente también defendió su trayectoria política frente a las críticas que suelen desestimar las propuestas de quienes llevan años en la función pública. Como ejemplo, mencionó su intervención en la creación del Consejo de Planificación previsto en la Constitución provincial y la ley que reglamentó su funcionamiento.
“Esa es una de las cosas que hice y lamentablemente nunca se aplicó”, recordó.
Puerto de Río Grande y proyectos que quedaron pendientes
Blanco también repasó antecedentes de proyectos estratégicos que, a su entender, podrían haber contribuido al desarrollo de la zona norte. Entre ellos, mencionó el puerto de Río Grande y el proyecto IFUSA, y cuestionó que las disputas políticas internas hayan obstaculizado su continuidad.
Al referirse al puerto, sostuvo que las diferencias dentro del Movimiento Popular Fueguino durante la segunda gestión de José Estabillo condicionaron el avance de la iniciativa. “Si José dice que él tiene una espina, que es el puerto de Río Grande, él tenía la facultad para sacarse esa espina, porque la interna de su segundo mandato, en el Movimiento Popular Fueguino, es lo que hizo retroceder a la provincia de Tierra del Fuego”, afirmó.
También atribuyó el fracaso de IFUSA a las disputas internas del partido provincial y comentó que “el problema del IFUSA fue la interna del Movimiento Popular Fueguino, de la línea blanca contra el resto, y ahí armaron todo un engendro, y ahí el IFUSA fue un desastre”, a lo que agregó “un crédito se aprobó por el Cerro Casto y el otro por IFUSA. No quiero ser mal pensado pero el proyecto de la zona sur, funcionó y el de la zona norte, no”.
Para Blanco, la falta de continuidad de las iniciativas estratégicas también se relaciona con el comportamiento de dirigentes de la zona norte que, una vez que accedieron a cargos ejecutivos en el sur, dejaron de priorizar las necesidades de su región de origen.
“Muchos dirigentes de la zona norte, cuando fueron al sur, no a los cargos legislativos, sino a los cargos ejecutivos, parece ser que deslumbraron las luces del sur y se olvidaron del norte”, cuestionó.
“Río Grande se está apagando”
En el tramo final de la entrevista, Blanco expresó “hay cosas que realmente, pasa el tiempo y cada día me dan más bronca. Veo que Río Grande se está apagando, es la primera vez en mucho tiempo que Río Grande se está yendo la gente”, manifestó.
El exsenador señaló que observa una creciente cantidad de propiedades en venta y una situación social marcada por la tristeza y la incertidumbre. En ese marco, volvió a cuestionar el destino de los recursos del FAMP y la decisión de financiar cámaras de videovigilancia en las tres ciudades fueguinas.
Aunque reconoció la importancia de las medidas de seguridad, consideró que “me parece que es importante, pero eso lo podían hacer con otros capitales, y los recursos del FAMP destinarlos a lo que realmente era el objetivo de ese fondo, a la reconversión económica de la producción, a generar puestos de trabajo, porque las cámaras de seguridad, ¿qué van a dar trabajo para que las instalen? Salvo que las fabriquen acá”.
