Familiares del Belgrano brindaron testimonios

Integrantes de la Armada Argentina llevaron adelante el tradicional acto en conmemoración por el hundimiento del ARA Gral. Belgrano. La ceremonia fue encabezada por el Comandante de la Fuerza de Infantería de Marina Austral, Capitán de Navío Mario Bilesio. Participaron Veteranos de Malvinas y familiares de desaparecidos en el navío argentino.

Río Grande.- La Fuerza de Infantería de Marina Austral (FAIA) llevó a cabo el acto en memoria de los caídos y náufragos del crucero ARA “General Belgrano”. La ceremonia fue encabezada por el Comandante de la FAIA, Capitán de Navío Mario Bilesio, quien fue acompañado por comandantes y jefes delas otras unidades de la Armada Argentina con asiento en esta ciudad. Junto a los integrantes de la Armada Argentina estuvieron integrantes del Centro de Veteranos de Guerra de Malvinas, encabezados por su presidente, Raúl Villafañe. En tanto estuvo la esposa de Mario Trocello, Liliana Giles y su hijo Emanuel Trocello. Finalmente, participó Sofía Roldán, hija de Nicanor Roldán quien fue sobreviviente del Belgrano y dejó de existir el domingo 4 de octubre de 2020.

Cabe destacar la presencia de las demás autoridades de la Armada Argentina como el Comandante del BIM N°5 (Ec) Capitán de Fragata IM Sebastián Marino Carrasco, el Jefe de la Base Aeronaval Río Grande, Capitán de Fragata Luís Matías Arbini y el Comandante del Destacamento Naval Río Grande, Capitán de Corbeta de IM, Sebastián Andrés Peña.

 

La ceremonia

 

Comenzó alrededor de la hora 10:30 con la entrada del Comandante de la FAIA, Capitán de Navío IM Mario Bilesio. Luego, se entonaron las estrofas del Himno Nacional Argentino. Acto seguido fue el Teniente de IM Mauro Marcelo Bitancourt el encargado de leer una cronología del navío. En tanto, el Comandante de la FAIA encabezó la deposición de una ofrenda floral junto a los familiares de los héroes del Belgrano y luego hizo lo propio con los veteranos de la Guerra de Malvinas.

De inmediato se dio un toque de silencio para continuar con la Marcha de la Armada. Finalmente se dio por concluido el acto con el retiro de las autoridades y de la Bandera de Ceremonias.

 

Discurso

 

En su alocución, el Teniente IM, Mauro Marcelo Bitancourt brindó su discurso alusivo en el que señaló que “hoy conmemoramos un nuevo aniversario del hundimiento del Crucero A.R.A. General Belgrano en las heladas aguas del Atlántico Sur durante la Guerra de Malvinas. Este crucero, de origen norteamericano, participó en numerosas misiones contra las fuerzas japonesas en el Teatro de Operaciones del Pacífico durante la Segunda Guerra Mundial. Finalizada la misma fue adquirida por el gobierno argentino y en 1951 arribó a la Base Naval de Puerto Belgrano.

Desatado el conflicto de Malvinas, el 16 de abril de 1982zarpó de Puerto Belgrano formando parte del Grupo de Tareas 79.3. Estando en el teatro de operaciones con su grupo de tareas navega hacia al Este en aproximación a la fuerza enemiga.

La mañana del sábado 1º de mayo el ARA General Belgrano completó el reabastecimiento de combustible que había quedado interrumpido la tarde anterior.  Al mediodía el crucero y dos destructores iniciaron la navegación hacia el Este para cumplir la misión asignada. A bordo de los buques argentinos se tenía plena conciencia que, en un encuentro con submarinos nucleares ingleses, las probabilidades de éxito disminuirían mucho. La velocidad en inmersión y la casi inagotable capacidad de permanecer sumergidos, les daban una superioridad imposible de contrarrestar con los medios patriotas.

El submarino nuclear HMS “Conqueror” zarpó el 4 de abril de 1982 de Escocia. Y en la noche del 30 de abril, cerca de Isla de los Estados, escuchó ruido de hélices en su sonar, y en la mañana del 1º mayo observó con su periscopio la figura inconfundible del Crucero ARA General Belgrano en plena tarea de reabastecimiento. Pero como narraron sus tripulantes «aún no tenía órdenes de lanzar sus torpedos».

Al comenzar el día 2 de mayo el crucero recibió un mensaje del Comando Superior que modificó la misión del grupo de tareas. Esa fue la razón por la que cambiaron de rumbo hacia el Oeste, en dirección al área de espera.

A media mañana de ese día se salió del radio de acción de los aviones enemigos y se navegó con rumbo 290ºcon fuertes vientos de proa.

A las 16:00 durante el cambio de guardia el buque se sacudió violentamente. Una poderosa explosión seguida del cese inmediato de energía e iluminación paralizó a los 1093 tripulantes. El primer torpedo, dio en el centro del barco, a babor, en la sala de máquinas. Segundos después se produjo una segunda explosión en la proa. Desde el puente de comando se pudo ver una gran columna de agua, hierros y maderas, que cayó pesadamente. Una vez despejado el humo se logró ver que faltaban 15 metros de proa. Inmediatamente el coloso comenzó a inclinarse hacia babor. Cesó la fuerza motriz y se apagaron las luces. La generación eléctrica de emergencia quedó inutilizada. El crucero pareció comprender que ya nada podía hacer por los hombres que tanto lo admiraban y como distendiendo sus músculos de acero, con fuertes crujidos siguió recostándose.

La situación tendió a agravarse y se llegó al punto de no retorno. Con palabras que seguramente ningún marino desearía pronunciar jamás, el comandante ordenó ¡Abandonar el buque! Esta acción tuvo sus complicaciones, ya que, si bien sobre la banda de babor la maniobra fue más eficaz, por ser la de sotavento y estar las balsas casi al nivel de la borda, por otro lado, la banda de estribor a raíz de la escora dificultaba el salto, dejando caer a muchos en las heladas aguas de nuestro mar argentino.

El Crucero iniciaba su último movimiento, embarcando toneladas de aguas y tumbándose como un gigante herido de muerte.  Cuando ya nadie quedaba a bordo, el comandante se arrojó al agua y nadó hasta la balsa más cercana. Ya nadie fuera de las balsas quedaba con vida. Muchos ojos de esos hombres quedaron nublados por lágrimas de rabia, emoción, impotencia y tristeza al ser testigos de los minutos finales del A.R.A. General Belgrano. El cual se sumergió lentamente en las frías aguas. ¡La proa fue el último adiós!

 

Eran 1.093 tripulantes

 

Las huellas que quedaron marcadas en el recuerdo de aquellos 770 sobrevivientes son un patrimonio exclusivo de quienes mordemos convocación, coraje y sacrificio la decisión de un sentimiento y una convicción. Fueron 323 los héroes quienes ofrendaron su vida por esta justa causa y aún hoy siguen custodiando al viejo crucero en las heladas aguas del Atlántico Sur.

 

Emanuel Trocello

 

El hijo del héroe Mario Trocello, quien fue sobreviviente del hundimiento del Belgrano, señaló que como familiar, “a mi papá lo perdí hace unos años acá en esta ciudad y siempre lo mantuvimos muy cerca de lo que es la causa Malvinas y para nosotros es un momento especial esto de poder recordarlo a él y al resto de los tripulantes del Belgrano”. Entendió y agradeció que a pesar de la pandemia, no se dejen de hacer este tipo de actos con todos los cuidados correspondientes. “Es muy bueno mantener viva la memoria”.

 

Raúl Villafañe

 

En tanto, el presidente del Centro de Veterano de Guerra de Malvinas, Raúl Villafañe, entendió que en estas fechas” se generan sentimientos encontrados». En estas fechas sentimos un dolor muy profundo por nuestros camaradas”, pero “tenemos que seguir adelante y nuestro deber es mantener viva la memoria porque se lo debemos a nuestros compañeros quienes no volvieron de la guerra”. Recordó a sus camaradas como a Félix Aguirre quien fue mi amigo y que murió en combate en las islas y no me debo a él y me debo a mantener vivo el recuerdo de mi amigo que fue uno de los héroes de las Malvinas”.

 

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