En su primera entrevista como ministra de Bienestar Ciudadano y Justicia, Lucía Rossi trazó un diagnóstico crítico sobre el impacto del ajuste nacional en Tierra del Fuego. Advirtió sobre el crecimiento de la demanda social, defendió la asistencia inmediata ante despidos masivos y cuestionó la “normalización” de discursos violentos desde la cúspide del poder político. “Vamos a tener una mirada en que aquellos sectores en los que hay que seguir prestando atención para que tengan una optimización de los recursos y para que el vecino no lo note”, destacó Rossi.
Ushuaia. – La nueva ministra de Bienestar Ciudadano y Justicia, Lucía Rossi, asumió en un contexto que ella misma definió como “muy complejo” y anticipó un año de fuerte presión sobre el área social. “Es un año en un contexto de crisis a nivel nacional muy complejo, en un área muy sensible”, destacó por FM del Pueblo.
Según precisó el diagnóstico es claro: aumento del desempleo, migración interna hacia la provincia y deterioro del poder adquisitivo incluso entre quienes conservan ingresos formales. “Es una demanda creciente que además no sólo apunta a familias que están desocupadas, sino también a algunas familias en situación de vulnerabilidad que perciben algún ingreso, pero que hoy, aún teniendo un ingreso, no alcanza para cubrir necesidades básicas como es, por ejemplo, el pago del gas”.
La ministra fue más allá y anticipó un escenario de mayor tensión social y dijo que “sabemos que se va a agudizar por las decisiones del Gobierno Nacional. No solamente por la caída de recursos coparticipables, sino también por las reformas debatidas en el Congreso que impactan sobre el régimen industrial fueguino”.
Zona norte, industria y asistencia urgente
Río Grande aparece como el epicentro de la crisis, en especial por los conflictos en el sector fabril. Rossi confirmó asistencia alimentaria específica a trabajadores de la empresa Aires del Sur y reconoció la gravedad de la situación: “Familias que se ven de un día para el otro desplazado de su lugar y tener que estar en esa situación tan compleja. Vamos a hacer un plan de acción con el Ministro Devita para poder abordar cada una de las situaciones”.
Consultada por presuntas irregularidades en la entrega de módulos alimentarios, defendió el esquema actual, aunque admitió revisiones posteriores: “Uno primero trabaja sobre la urgencia y después, por supuesto, que vamos haciendo el fino de las situaciones de cada familia. Debemos cuidar los recursos”.
La tensión entre asistencia inmediata y control del gasto atraviesa todo su planteo. “No tenemos un excedente de recursos como para poder repartir sin estar atentos realmente a cuál es la necesidad social”, advirtió.
Territorialidad y gestión política
Uno de los ejes centrales de su discurso fue la “territorialidad”, concepto que atribuyó como pedido explícito del Gobernador. “El pedido que me hizo con más énfasis fue el de ser muy territoriales. Vamos a tener mayor presencia en Tolhuin y Río Grande para conocer la realidad de cada una de las ciudades”.
La ministra aseguró que buscará “recuperar el vínculo sobre todo en la zona norte que estaba un poco más perdido por cuestiones de agenda”.
Violencia política y género: una preocupación institucional
Rossi también trazó una lectura política más amplia sobre el clima social. Sin mencionar nombres propios, cuestionó el tono del debate público nacional: “Este permiso de generar violencia en cualquier lado y generar estos discursos de odio desde las altas cúpulas hacen que la gente se sienta habilitada a generar el mismo tipo de violencia hacia cualquier sector”.
Para la funcionaria, existe un efecto cascada y dijo que “esto sea un dominó que después hace que este tipo de violencia se escale hasta todos lados”. Confirmó que el ministerio reforzará acciones en género, infancias y juventudes, con articulación interinstitucional y capacitación bajo Ley Micaela.
Su advertencia es política y cultural a la vez: “No está bien que entendamos que porque la clase política desde el nivel más alto, desde la presidencia, tienen discursos violentos, podamos naturalizarlo. Vamos a trabajar con Educación para que nuestros jóvenes entiendan cuales son las situaciones que no debemos naturalizar”.
Ajuste y desafío presupuestario
Ante la posibilidad de una merma de 60 mil millones de pesos en recursos provinciales, Rossi fue realista: “Cuando hay recortes de los fondos coparticipables, todas las áreas se van resintiendo. Vamos a tener una mirada en que aquellos sectores en los que hay que seguir prestando atención para que tengan una optimización de los recursos y para que el vecino no lo note”.
El desafío, según lo definió, será “hacer los malabares correspondientes para que el recurso sea utilizado de manera inteligente”.
Entre el deseo y la advertencia
La ministra expresó un anhelo que contrasta con su propio diagnóstico: “Ojalá que en este análisis nos estemos equivocando, que se revierta la situación, que salgamos de esta crisis y de este momento tan amargo. Insisto mientras tanto vamos a reforzar el trabajo con todos los equipos de trabajo”.
Pero mientras tanto, dejó en claro que “la gestión se moverá en clave de contención social frente a un escenario que considera adverso”.

