La directora de AFARTE cuestionó con dureza el informe del organismo internacional y aseguró que el análisis “se basa en un Excel” sin contemplar el valor estratégico, la soberanía ni el impacto poblacional del régimen. También rechazó el costo fiscal atribuido y denunció desconocimiento sobre el funcionamiento de la industria electrónica. En ese marco, lanzó una invitación directa al señalar que “me gustaría muchísimo invitar a la gente del Banco Mundial a las plantas fueguinas y que puedan corroborar con sus propios ojos que lo que sucede en las plantas de Tierra del Fuego es lo mismo que sucede en las plantas de Brasil, en Manaos, del norte de México, de Polonia, de Hungría, etcétera, donde se produce electrónica de la misma forma que se produce en Tierra del Fuego”.
Río Grande.- La directora de la Asociación de Fábricas Argentinas Terminales de Electrónica (AFARTE), Ana Vainman, salió con firmeza a responder las recientes críticas del Banco Mundial al régimen de promoción industrial de Tierra del Fuego, al advertir que el análisis del organismo “omite la cuestión geopolítica” y se apoya en “inexactitudes” que distorsionan el debate público.
En una entrevista con FM Del Pueblo, Vainman planteó que “cualquier discusión seria sobre el régimen fueguino no puede limitarse a una mirada estrictamente económica o fiscal”.
“Nosotros insistimos en que cualquier discusión que se encare sobre el régimen de promoción de Tierra del Fuego no puede soslayar la cuestión geopolítica. Esto se plantea en términos económicos, financieros exclusivamente, se habla de un Excel, se sacan cuentas, y no se tiene sobre la mesa la cuestión fundamental de la geopolítica”, sostuvo.
En ese sentido, remarcó que “el régimen no debe interpretarse como un negocio, sino como una política pública estratégica”.
“El régimen de promoción de Tierra del Fuego no es un negocio económico, es una política pública implementada hace más de cincuenta años, con un fin muy claro, que es el de promover la actividad económica en una zona estratégica del país, que, de otro modo, estaría muy complicada para tener arraigo, para tener población”, explicó.
Para respaldar ese argumento, Vainman destacó el “impacto demográfico que tuvo la medida a lo largo del tiempo, de hecho, el régimen de promoción significó el incremento y la multiplicación por trece de la población de Tierra del Fuego antes y después del régimen. Por lo tanto, cualquier discusión tiene que tener en cuenta ese factor, que no es menor y tal vez es el más importante”, subrayó.
Críticas al “desconocimiento” sobre la industria
La dirigente empresarial también apuntó contra lo que consideró una serie de errores conceptuales en el informe del Banco Mundial, particularmente en lo referido al nivel tecnológico y al valor agregado de la industria fueguina.
“Uno escucha un montón de inexactitudes y desconocimientos, como, por ejemplo, decir que no hay tecnología, que no está tecnificado, que no hay agregado de valor”, señaló, y lanzó una invitación directa al señalar que “me gustaría muchísimo invitar a la gente del Banco Mundial a las plantas fueguinas y que puedan corroborar con sus propios ojos que lo que sucede en las plantas de Tierra del Fuego es lo mismo que sucede en las plantas de Brasil, en Manaos, del norte de México, de Polonia, de Hungría, etcétera, donde se produce electrónica de la misma forma que se produce en Tierra del Fuego”.
En esa línea, enfatizó que “el esquema productivo local no difiere del que se aplica a nivel global”.
“Nosotros no inventamos nada, no es nada distinto a lo que sucede en otras partes del mundo, entonces, se habla muchísimo desde el desconocimiento”, remarcó.
Vainman también cuestionó el uso peyorativo del término “ensamblado” para descalificar la actividad industrial y al respecto sostuvo que “decir que el ensamblado no es, o usarlo como palabra peyorativa, también es desconocer el funcionamiento del capitalismo global y de cómo se produce no la electrónica solamente, sino todos los otros productos, hoy esa es la forma moderna de fabricar”, explicó.
En este marco, amplió el concepto al señalar que “Los lugares donde se fabrican autos se llaman terminales. ¿Por qué? Porque es la industria terminal, es la misma forma de fabricar de distintos productos, la industria automotriz, la del calzado, la del juguete, son muchísimas las industrias que trabajan de la misma manera”.
El eje fiscal: “No le mintamos a la gente”
Otro de los puntos centrales de la respuesta de AFARTE fue el cuestionamiento a las estimaciones sobre el supuesto costo fiscal del régimen, que algunos informes ubican en torno a los mil millones de dólares anuales.
“Decir que el régimen de Tierra del Fuego le cuesta al Estado mil millones, eso es falso”, afirmó Vainman.
En este marco, aclaró que “no hay ningún subsidio, es un ingreso renunciado”.
En esa línea, explicó que “ese cálculo parte de un supuesto erróneo, ese cálculo no es una columna del debe que puede pasar al haber o al revés, es un ingreso renunciado, que es el Estado que deja de percibir impuestos y está hecho en base a un cálculo sobre una actividad que funciona bajo determinadas reglas, si esas reglas cambian, porque se elimina el régimen o porque la actividad no tiene mayor sentido, el Estado no se va a ‘embolsar’ esos mil millones de dólares de los que hablan, porque la actividad se va a reducir o va a desaparecer”, advirtió.
Por eso, insistió que “no le mintamos a la gente y no digamos que el régimen de Tierra del Fuego le cuesta al Estado, eso no es cierto”.
Soberanía, Atlántico Sur y sospechas geopolíticas
Más allá de los aspectos productivos y fiscales, Vainman volvió a colocar el foco en la dimensión estratégica del régimen y dejó entrever posibles intereses detrás de las críticas internacionales.
“Esto no es simplemente un objetivo industrial y económico, es un objetivo mucho más amplio, que tiene que ver con la geopolítica, que tiene que ver con la soberanía, que no son temas menores y no hay que soslayarlos nunca”, afirmó.
En ese marco, consideró “sorprendente que el Banco Mundial ponga el foco en Tierra del Fuego y no en otros polos industriales similares, como el de Manaos, en Brasil”. “Sorprende que cuestionen lo que pasa en Tierra del Fuego y no lo que pasa en Brasil, siendo que es tan similar”, señaló.
Y fue un paso más allá al sugerir que “podría haber intereses vinculados a la región, a lo mejor habría que pensarlo si no tiene algún interés en torno a lo geopolítico, sabemos que hay muchas miradas puestas en el Atlántico Sur y el interés internacional es enorme. Entonces, a lo mejor tiene que ver un poco con eso”.
Apertura al debate, pero con información
Finalmente, la directora de AFARTE se mostró dispuesta a discutir alternativas de política industrial, pero reclamó que el debate se dé sobre bases reales y con conocimiento del funcionamiento del sector.
“Si hay políticas industriales mejores, nos encantaría discutirlas, pero muchas veces es por desconocimiento, y no están obligados a saber, ahora, si van a referirse de una manera tan tajante, por lo menos deberían tomarse el trabajo de venir a conocer y saber qué es lo que sucede en las plantas fueguinas”, concluyó.
Con un tono firme y sin concesiones, Vainman dejó en claro la posición de la industria electrónica fueguina frente a los cuestionamientos internacionales, la defensa cerrada del régimen, apelación a la soberanía y una advertencia sobre los riesgos de analizar el desarrollo de Tierra del Fuego únicamente desde una planilla de cálculo.

