Julio Cittadini defendió el proyecto, negó prohibiciones y planteó una alternativa cárnica más accesible

El productor aseguró que la iniciativa es legal, está bajo control sanitario y busca abrir una nueva matriz productiva en la Patagonia. Destacó que la carne tiene calidad similar a la vacuna y podría costar menos de la mitad. Rechazó que “el proyecto responda a la crisis económica, no tiene nada que ver con la situación económica que estamos viviendo, este proyecto nace de una cuestión productiva, coincide con este momento, pero es una mera casualidad”.

Río Grande.-  El productor Julio Cittadini salió a aclarar el alcance del proyecto “Burros Patagones” tras la fuerte repercusión que generó en todo el país. 

En una entrevista con AIRE LIBRE FM, defendió la legalidad de la iniciativa, desmintió versiones sobre prohibiciones y remarcó el potencial de esta carne como una alternativa accesible, sin perder calidad.

“El proyecto Burros Patagones se desarrolla en una zona muy próxima a Punta Tombo, acá en Chubut. Punta Tombo lo menciono como lugar de referencia. El campo está muy cerca de ese lugar”, explicó al contextualizar el emprendimiento. 

Allí, indicó, “estamos trabajando con un rodeo de burros y estamos en este momento en la etapa que estamos consiguiendo los permisos definitivos para el faenamiento y la venta al público”.

La iniciativa, aún en fase piloto, despertó un intenso debate al sostener que “ha habido una repercusión inmensa a nivel de todo el país, cosa que yo nunca me imaginé”, reconoció.

En ese marco, cuestionó con dureza algunas críticas al sostener que “han aparecido ONG que plantean erróneamente, yo creo que, a propósito, que la carne de burro está prohibida por el Código Alimentario Nacional, eso es una falacia”.

Cittadini fue categórico al respecto al indicar que “el Código Alimentario Nacional no prohíbe para nada el consumo de carne de burro, sino que lo único que puntualiza es que cualquier carne que se destina al consumo humano debe ser controlada y supervisada por SENASA y por organismos sanitarios”. 

Y subrayó que “en nuestro caso, ocurre desde el primer momento hasta el momento que la carne se vende en el mostrador”.

Consultado sobre las características del producto, buscó despejar prejuicios y manifestó que “la carne de burro es la que más se aproxima, comparativamente, a la carne de vaca, tanto en lo visual como en el gusto”, afirmó.

Incluso planteó un escenario concreto al indicar que “si usted observara en una góndola carne de burro y carne de vaca sin identificar, si no fuera muy conocedor, seguramente la podría confundir”.

También negó que sea más dura, dado que “la dureza no está dada por que sea de vaca o de burro, sino por la edad del animal y el manejo que haya tenido. La terneza es muy similar al vacuno”.

 En la misma línea, destacó su valor nutricional y agregó que “la calidad de la carne y las cualidades son muy similares a la carne vacuna, no tiene absolutamente ningún punto para envidiarle”.

 

Uno de los puntos más destacados es el precio

 

“Se trata de una prueba piloto supervisada por el Ministerio de la Producción. Se puso a 7.500 pesos cualquiera de los cortes”, detalló.

Aunque aclaró que “ese valor podría ajustarse”, y dejó una definición clave, señalando que “de ninguna manera el precio va a superar el 50% de lo que vale un kilo de carne de vaca”.

En ese sentido, rechazó que “el proyecto responda a la crisis económica, no tiene nada que ver con la situación económica que estamos viviendo, este proyecto nace de una cuestión productiva, coincide con este momento, pero es una mera casualidad”.

Sobre los costos, explicó por qué el producto puede ser más económico y detalló que “el burro se cría en los campos de nuestra estepa patagónica absolutamente en forma natural, no necesita ninguna complementación alimenticia y sanitariamente es un animal muy rústico, por lo tanto, los costos de producción son inferiores al de un vacuno”.

A eso sumó un factor regional al considerar que “como en Patagonia no hay suficiente provisión de carne vacuna, está entrando carne del norte, y eso, debido a los fletes, encarece el producto”.

En cuanto a la comercialización, aseguró que “no hay diferencias con la carne tradicional, los cortes son exactamente iguales que los de la carne de vaca”. 

Y precisó que “los animales destinados a faena tendrán entre un año y medio y dos años y medio”, con un rendimiento estimado de “entre 100 y 120 kilos una res en gancho”.

Actualmente, el proyecto es “aún incipiente, tengo aproximadamente 150 animales, que es muy poquito frente a todo lo que se viene”, señaló. 

Sin embargo, anticipó un “crecimiento, se van a incorporar varios productores más que estaban esperando que se resolviera el tema de las autorizaciones de faenamiento y venta al público, superada esta etapa, se va a lograr una masa crítica mucho más importante”.

Finalmente, Cittadini agradeció el espacio y remarcó el objetivo de su intervención al marcar que “soy el agradecido por permitirme clarificar algunos aspectos”, cerró, enviando además un saludo “muy cordial” a la audiencia de Tierra del Fuego.

Con argumentos productivos, respaldo sanitario y una fuerte apuesta a diversificar la oferta, el proyecto “Burros Patagones” busca abrirse camino en medio de la polémica, planteando un debate que recién comienza.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.