Con una emotiva jornada en el polideportivo municipal Alejandro “Guata” Navarro, la Escuela Municipal de Taekwon-Do ITF celebró su décimo aniversario junto a alumnas, alumnos, exalumnos, familias e integrantes del Municipio de Río Grande. El maestro séptimo dan Ramón Balbuena repasó los inicios humildes del proyecto, recordó a quienes fueron claves en su desarrollo y destacó el crecimiento sostenido de una institución que hoy cuenta con diez centros de enseñanza, más de 150 alumnos y una nueva generación de instructores formados íntegramente dentro de la propia escuela.
Río Grande.- Diez años pueden parecer apenas una cifra dentro del calendario. Sin embargo, detrás de ese número hay historias, sacrificios, sueños, constancia y una construcción silenciosa que con el paso del tiempo termina consolidándose en algo mucho más grande de lo imaginado.
Este sábado, en las instalaciones del polideportivo municipal Alejandro “Guata” Navarro, la Escuela Municipal de Taekwon-Do ITF celebró sus primeros diez años de vida institucional con una jornada cargada de emoción, exhibiciones, reconocimientos y el acompañamiento masivo de familias que colmaron las tribunas para ser parte de una fecha histórica para una disciplina que no deja de crecer en Río Grande.
En ese contexto, el maestro séptimo dan Ramón Balbuena dialogó con Provincia 23 (único medio) y realizó un profundo repaso de estos diez años de trabajo ininterrumpido, recordando los inicios de un proyecto que comenzó casi sin imaginar la magnitud que alcanzaría una década después.
“Estamos cumpliendo diez años de vida. ¿Quién lo diría?”, expresó Balbuena con evidente emoción, mientras observaba a cientos de alumnos compartir la celebración.
Un comienzo humilde en Chacra XI
Todo comenzó un 2 de mayo de 2016 en Chacra XI, en lo que actualmente se conoce como barrio Las Aves. Allí, en un centro comunitario, Ramón Balbuena inició un espacio gratuito de enseñanza de Taekwon-Do ITF destinado principalmente a niñas, niños y jóvenes del sector.
En aquel momento, el proyecto nacía sin grandes estructuras y con una enorme cuota de incertidumbre.
“Aquella primera clase comenzó como algo muy sencillo. Eran clases gratuitas y sinceramente no había demasiada perspectiva de que pudiera generarse semejante movimiento”, recordó.
Sin embargo, rápidamente ocurrió algo que cambiaría el rumbo de aquella propuesta inicial: la respuesta de la comunidad.
Los alumnos comenzaron a acercarse en gran número, pero también lo hicieron las familias y los vecinos del barrio, quienes encontraron en la disciplina una herramienta positiva para el desarrollo de niñas, niños y adolescentes.
“El taekwondo fue recibido con muchísima predisposición, no solamente por los alumnos, sino también por las familias y por los vecinos”, explicó.
Ese acompañamiento inicial resultó determinante para consolidar la propuesta.
El rol clave de Luciana García Bello
En su repaso histórico, Balbuena hizo especial énfasis en reconocer públicamente a una persona que considera fundamental en los primeros pasos de la escuela.
Se trata de Luciana García Bello, quien en ese momento se desempeñaba como coordinadora de centros comunitarios y apostó por el proyecto desde sus primeros días.
“No quiero dejar de nombrarla porque fue una persona muy importante. Ella vio algo en las clases que yo daba y me dijo: ‘profe, esto hay que alentarlo y llevarlo a otros centros comunitarios’”.
Aquella visión fue determinante.
Gracias a ese respaldo inicial, el proyecto comenzó a expandirse gradualmente por distintos sectores de la ciudad.
La expansión por los barrios
Con esfuerzo y mucho trabajo “a pulmón”, la escuela comenzó a crecer de manera sostenida.
Ramón Balbuena recordó que durante aquellos primeros años recorrieron distintos barrios llevando la disciplina a cada rincón posible.
Las clases comenzaron a multiplicarse en distintos puntos de Río Grande:
Chacra XI
Barrio Austral
Barrio CGT
Barrio Aeropuerto
AGP
En cada lugar sucedía prácticamente lo mismo: las clases se llenaban rápidamente y la demanda seguía creciendo.
“Cada barrio donde abríamos se llenaba. Incluso teníamos lista de espera”, recordó.
El crecimiento fue tan acelerado que para el año 2019 la escuela ya había alcanzado los 100 alumnos activos.
Un número que terminó siendo clave para demostrar que el proyecto tenía bases sólidas y un enorme futuro.
El respaldo institucional y un antes y un después
El año 2019 marcó un punto de inflexión.
El crecimiento sostenido llevó a que el proyecto comenzara a ser observado desde otra perspectiva por parte de las autoridades municipales.
Balbuena explicó que, junto al entonces presidente del Concejo Deliberante, Raúl Von Der Thusen, lograron impulsar una ordenanza que permitió formalizar la creación de la Escuela Municipal de Taekwon-Do ITF.
Aquella decisión institucional representó un cambio trascendental.
“Ese fue un punto clave, un punto de quiebre para el desarrollo de la escuela”.
A partir de allí, Balbuena fue designado como instructor mayor y comenzó una nueva etapa de expansión.
El Municipio no solamente fortaleció el proyecto desde lo institucional, sino que también permitió ampliar el cuerpo docente.
Los alumnos que hoy son instructores
Uno de los aspectos más emotivos de la celebración estuvo vinculado al presente de aquellas niñas y niños que comenzaron hace años como cinturones blancos y hoy se transformaron en instructores.
Balbuena destacó con enorme orgullo que varios de sus primeros alumnos alcanzaron el cinturón negro y actualmente conducen distintos centros de enseñanza.
“Eso para mí es muy valioso porque garantiza la continuidad de la escuela”.
Hoy, varios de esos jóvenes que iniciaron siendo niños ya están al frente de distintos espacios de formación dentro de la estructura municipal.
Ese crecimiento interno representa uno de los mayores logros del proyecto.
No solo se forman deportistas.
Se forman futuros líderes.
Se forman instructores.
Se forman referentes.
“Ellos hoy (por sábado) llevaron adelante gran parte de la exhibición y eso demuestra el compromiso y el amor que tienen por esta escuela”.
Actualmente, Balbuena continúa enseñando personalmente en Chacra XI, mientras observa cómo sus alumnos continúan multiplicando el legado.
Una escuela que no deja de crecer
Actualmente, la Escuela Municipal de Taekwon-Do ITF cuenta con:
10 centros de enseñanza
Más de 150 alumnos matriculados
Nuevas familias que se incorporan año tras año
Un cuerpo de instructores formado dentro de la propia institución
Balbuena utilizó una metáfora muy particular para describir el paso constante de alumnos por la escuela.
“Es como un tren. Algunos suben, recorren un tramo y bajan en otra estación, mientras otros continúan el viaje”.
La imagen sintetiza perfectamente el espíritu del proyecto: movimiento constante, renovación y crecimiento permanente.
El rol irremplazable de las familias
Si hubo algo que Ramón Balbuena remarcó durante toda la jornada fue el acompañamiento incondicional de las familias.
Las tribunas repletas fueron una muestra contundente de ese respaldo.
Padres, madres, abuelos, tíos y amigos acompañaron cada exhibición y cada reconocimiento.
Durante la celebración incluso se realizó un homenaje especial a varias madres que colaboran activamente con la institución durante estos años.
“Hoy quedó demostrado que esto no es solamente una escuela. Es una gran familia”.
Ese concepto atraviesa toda la estructura de la institución.
El crecimiento deportivo va de la mano del crecimiento humano.
Mucho más que un deporte
Para Balbuena, el Taekwon-Do ITF trasciende ampliamente la práctica deportiva.
Considera que se trata de una herramienta de transformación social.
En tiempos donde la violencia preocupa cada vez más, el maestro fue contundente sobre el rol de la disciplina.
“El taekwondo forma personas pacíficas”.
Y profundizó aún más: “Forma personas que saben administrar la violencia, pero que eligen no hacerlo”.
La disciplina enseña valores esenciales:
Respeto
Perseverancia
Disciplina
Compromiso
Responsabilidad
Autocontrol
Según explicó, esas herramientas resultan fundamentales para que niñas, niños y jóvenes puedan desenvolverse mejor en sus estudios, en sus hogares y en la sociedad.
Además del aspecto físico, Balbuena destacó el impacto psicológico positivo que genera la práctica deportiva en contextos sociales complejos.
Un futuro que promete seguir creciendo
Lejos de conformarse con lo alcanzado, Ramón Balbuena aseguró que la meta es seguir ampliando la escuela.
Incluso dejó abierta la posibilidad de sumar más centros de enseñanza si continúa creciendo la demanda.
“Tenemos lugar y espacio. Y si hace falta, vamos a seguir abriendo más escuelas”.
El objetivo sigue siendo el mismo que hace diez años: brindar oportunidades.
Generar espacios sanos.
Formar personas.
Construir comunidad.
El respaldo del Municipio
Durante la celebración también estuvo presente la Subsecretaria de Gestión Comunitaria; Débora Galichini, quien transmitió el acompañamiento institucional del intendente Martín Pérez y de toda la gestión municipal. Balbuena valoró profundamente ese respaldo.
“Hoy se volvió a demostrar el acompañamiento incondicional del Municipio”.
Asimismo, agradeció el permanente acompañamiento de los medios de comunicación, destacando la importancia de visibilizar el trabajo cotidiano que muchas veces se realiza silenciosamente.
Diez años de historia… y un futuro enorme
Lo que comenzó en un pequeño centro comunitario con clases gratuitas hoy es una de las escuelas deportivas municipales más sólidas de Río Grande.
Diez años después, aquella primera clase en Chacra XI dejó de ser un simple recuerdo para transformarse en una verdadera política deportiva y social que impacta diariamente en cientos de familias.
La historia de la Escuela Municipal de Taekwon-Do ITF demuestra que cuando hay compromiso, visión, vocación y acompañamiento colectivo, los proyectos crecen.
Y en este caso, crecen formando algo mucho más importante que campeones: mejores personas.








