Romero Onetto y Fernando Villarreal destacaron el desafío técnico y el potencial de la Patagonia como polo energético

Desde la obra civil hasta la conexión eléctrica, la empresa Lesko logró concretar en tiempo récord una infraestructura clave en condiciones extremas. Eduardo Romero Onetto y Fernando Villarreal destacaron el desafío técnico y el potencial de la Patagonia como polo energético, en una obra que marca un antes y un después para las renovables en el país.

Río Grande.- La inauguración del parque eólico más austral del mundo, ubicado en el norte de Tierra del Fuego, no solo representa un hito en materia energética, sino también una proeza técnica y logística. Detrás de la base estructural y la conexión de los aerogeneradores estuvo la empresa Lesko, conducida por Eduardo Romero Onetto y Fernando Villarreal, quienes en diálogo exclusivo con Provincia 23 dieron cuenta de los detalles de una obra ejecutada en condiciones extremas y sin financiamiento externo.

“Fundé la empresa en 1970, llevamos 56 años en el sector energético”, destacó Romero Onetto, presidente de la firma, al poner en contexto la trayectoria de la compañía.

 Sin embargo, dejó en claro que “este proyecto significó un punto de inflexión, es nuestra primera experiencia montando molinos de esta magnitud”.

“El desafío no fue menor. La obra implicó la construcción de las bases de los aerogeneradores y la conexión eléctrica hacia las plantas productivas, en un entorno climático adverso, ha sido un desafío estar hormigonando con 10 grados bajo cero, 25 horas de trabajo continuo, nadie se movió de su puesto”, relató.

A pesar de ello, el resultado fue contundente porque “cumplimos el plazo de un año y el cliente quedó muy conforme”.

 

Una obra de escala, en condiciones extremas

 

La intervención de Lesko abarcó tareas clave para el funcionamiento del parque.

“Nosotros hicimos todo lo que es la base y la conexión de los molinos a las plantas, con cables enterrados a un metro veinte, a lo largo de 30 kilómetros”, explicó Romero Onetto. “Esa infraestructura permitió dejar todo listo para la posterior instalación de los aerogeneradores, tarea que estuvo a cargo de la firma especializada Goldwind”.

Por su parte, Villarreal, detalló que “se utilizaron 500 toneladas de hormigón y 45 toneladas de hierro” y a eso se sumó una “compleja logística que incluyó el traslado de equipos pesados y la operación de grúas en una zona remota”, describió respecto del volumen de obra que refleja la magnitud del proyecto

El resultado final ha sido “dos aerogeneradores de 4,2 megavatios cada uno, con una potencia instalada cercana a los 10 MW”, subrayaron.

 

Tecnología, viento y oportunidad

 

Más allá de la ejecución, Villarreal puso el foco en el contexto energético actual y el valor estratégico del proyecto.

“Estamos en una República Argentina que está pasando por un cambio de paradigma energético, hoy el mercado energético está cambiando, las regulaciones cambian, todo tiende a ser energías renovables”, afirmó.

En ese escenario, destacó el potencial de la Patagonia al marcar que “acá hay un coeficiente de capacidad del 52%, cuando la media mundial ronda el 32%, el viento es lo más preciado que tenemos”. Ese diferencial posiciona a la región como un territorio clave para el desarrollo de energías limpias.

“Ser pioneros y acompañar a una empresa de primer nivel como TotalEnergies nos llena de orgullo”, agregó Villarreal.

 

Sin financiamiento, pero con ejecución

 

Uno de los aspectos más llamativos de la obra fue su esquema financiero y al respecto explicó Romero Onetto que “no hubo financiamiento externo en esta obra, se cobró por certificaciones, es decir, el avance de la obra fue acompañado por pagos contra cumplimiento de etapas, sin créditos estructurados”.

Sin embargo, ambos coincidieron en que el financiamiento es hoy el principal condicionante para replicar este tipo de proyectos.

 “La mejor financiación disponible actualmente es la china”, señalaron, y revelaron que ya trabajan en iniciativas en otras provincias bajo ese esquema.

“Estamos con proyectos en Chubut, Río Negro, Mendoza, todos sujetos a que exista financiamiento”, indicó Villarreal.

 Incluso mencionó una obra en “Río Negro cercana a los 100 millones de dólares que depende de capitales chinos”.

 

Expansión y mirada a futuro

 

El paso por Tierra del Fuego dejó una marca importante en la empresa.

“Nuestra compañía está preparada para seguir creciendo. Estamos dejando una gran huella para futuros desarrollos de parques eólicos”, afirmó Villarreal.

La experiencia también reforzó su posicionamiento dentro del sector energético, dado que “queremos seguir creciendo en el mundo del petróleo y la energía”, sostuvo Romero Onetto, remarcando la combinación entre conocimiento técnico y estrategia comercial que les permitió llegar a este proyecto.

“Venimos moviéndonos mucho comercialmente, apuntando a la parte hidrocarburífera, parques, renovables. Nos interesaría seguir construyendo con gobernadores y provincias”, agregaron.

 

Una obra que marca el camino

 

El parque eólico no solo representa un avance tecnológico, sino también una señal hacia el futuro energético del país. 

“Es un orgullo impulsar energías renovables en la Patagonia”, coincidieron.

Y aunque el camino no estuvo exento de dificultades, clima extremo, distancias, falta de financiamiento, el resultado final deja una conclusión clara: cuando hay decisión, capacidad técnica y articulación con el sector privado, incluso los proyectos más desafiantes pueden concretarse.

“Fue una muy linda experiencia”, resumió Romero Onetto. Una experiencia que, por su escala y complejidad, ya se inscribe como un capítulo clave en el desarrollo energético de la Argentina.

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