“Hace 35 años advertíamos que Tierra del Fuego debía mirar al mar y nadie nos escuchó”

El empresario pesquero de Río Grande, pionero en la captura de centolla en la costa atlántica fueguina y uno de los impulsores del desarrollo portuario local, aseguró que la provincia desperdició décadas de oportunidades por depender exclusivamente de la promoción industrial. Defendió la incorporación de la pesca y los recursos naturales al nuevo “super rigi”, reclamó una verdadera reconversión productiva, cuestionó la falta de acompañamiento estatal a los emprendimientos locales y advirtió que Tierra del Fuego aún está a tiempo de construir una industria pesquera capaz de generar empleo, inversiones y desarrollo, aunque para ello será necesario actuar con rapidez, sumar experiencia y abandonar la lógica de depender de un único modelo económico.

Río Grande.-  La discusión sobre el futuro productivo de Tierra del Fuego volvió a instalarse con fuerza en las últimas semanas a partir del debate por la adhesión provincial al denominado “super rigi”, un esquema orientado a promover inversiones vinculadas a los recursos naturales. 

En ese contexto, la voz de Hugo Ponce adquiere un valor particular, empresario riograndense, pionero en la captura de centolla en la costa atlántica fueguina y uno de los primeros en intentar desarrollar una actividad pesquera organizada desde Río Grande, Ponce repasó en Radio Provincia una historia marcada por la inversión privada, la búsqueda de nuevos horizontes productivos y la frustración de ver cómo durante décadas la provincia dejó pasar oportunidades de diversificación económica.

Lejos de plantear una mirada nostálgica, el empresario sostuvo que “aún existe una enorme posibilidad de desarrollo, aunque advirtió que el tiempo apremia y que será necesario un trabajo conjunto entre el sector privado, el Estado y los trabajadores para transformar los recursos naturales en una verdadera alternativa económica”.

 

El pionero de la centolla en el Atlántico fueguino

 

Al recordar sus inicios en la actividad, Ponce explicó que “su incursión en la pesca comenzó con la captura de centolla, mucho antes de que existiera un interés generalizado por explotar ese recurso en la zona norte de la provincia”.

“Nosotros comenzamos con la captura de centolla. Acá algunos sabían que había centolla y otros no. A nivel nacional, por ejemplo, no se sabía que en esta zona del Atlántico Sur había centolla. Se creía que solamente existía en el Canal Beagle”, recordó.

Aquella experiencia permitió demostrar la existencia y viabilidad del recurso, aportando incluso información técnica a las autoridades provinciales.

“Los partes de pesca se los pasábamos a Recursos Naturales de la provincia”, explicó.

Ponce aseguró que “desde aquellos primeros años veía en la actividad pesquera una oportunidad estratégica para diversificar la economía fueguina”.

“Cuando ingresé en esta actividad lo vi allá en el horizonte como una posible reconversión de todo lo que podía llegar a ser la industria pesquera”, señaló.

Sin embargo, destacó que “todo el proceso inicial fue realizado con fondos propios, lo poco que hice, lo hice con mis recursos, con recursos propios”, enfatizó.

 

Dos barcos, una cámara frigorífica y la concesión del puerto

 

Durante la entrevista relató cómo fue construyendo el emprendimiento pesquero prácticamente desde cero.

“Tuve dos barquitos chicos que salían a diario desde el antiguo muelle que está al lado de Prefectura”, contó.

Incluso aseguró que “fueron los únicos que operaron formalmente desde Río Grande bajo despacho de Prefectura”.

“Fuimos los únicos que zarpamos de acá, porque después hubo gente que pescó con botes artesanales, pero ninguno despachaba a través de Prefectura”, afirmó.

A la actividad extractiva le sumó infraestructura para el procesamiento y almacenamiento de la producción y al respecto dijo que “comenzamos con una cámara frigorífica”, recordó.

Posteriormente dio un paso más ambicioso y consiguió la concesión del puerto local.

“Negocié con la Dirección Provincial de Puertos para que me dieran la concesión del puerto de Río Grande, que era todo el muelle, el galpón y las oficinas que están al lado de Prefectura”, relató.

Según explicó, aquella infraestructura le permitía desarrollar toda la operatoria desde un mismo lugar.

“Me quedaba que yo zarpaba de mi lugar, que era el puerto de Río Grande”, indicó.

Por eso insistió varias veces en remarcar que el emprendimiento nació exclusivamente a partir de una decisión personal y una fuerte inversión privada.

“Quiero resaltar eso, que lo hice con recursos propios”, reiteró.

 

“Solo no podés”: la falta de acompañamiento que frenó el desarrollo

 

Aunque valoró el esfuerzo realizado, Ponce sostuvo que “rápidamente comprendió que ningún emprendimiento individual podía generar por sí solo una industria”, dijo, al tiempo que agregó que “de aquella época vengo repitiendo hace 35 años que vos solo, explotando un recurso natural, no podés”, afirmó.

Según explicó, el problema nunca fue la falta de recursos naturales sino la “ausencia de una política integral de desarrollo”.

“Es tan grande la industria y lo que se puede hacer que tenés que tener acompañamiento. Tiene que haber otras personas que se dediquen a lo mismo, tiene que haber quién te asista económicamente y tiene que haber un Estado que permanezca al lado tuyo para que vayas creciendo”, sostuvo.

A su entender, esa fue una de las principales razones por las cuales la reconversión productiva de Tierra del Fuego nunca terminó de concretarse.

 

La dependencia de la promoción industrial

 

Para Ponce, la explicación de fondo se encuentra en la dependencia histórica de la economía fueguina respecto de la promoción industrial.

Recordó que “durante la década del noventa el régimen industrial generaba tal nivel de actividad que prácticamente nadie se preocupaba por explorar otras alternativas económicas”.

“Tierra del Fuego estaba al amparo de la Ley 19.640, vos ponías tu tarjeta en el cajero y sacabas plata. Todo el mundo estaba atrás de la electrónica”, describió.

Según su visión, ese contexto hizo que las propuestas vinculadas a la explotación de recursos naturales fueran vistas como iniciativas marginales.

“Cuando hablábamos de explotación de recursos naturales nos miraban y decían: ‘¿Y este de dónde salió?’”, recordó.

La abundancia generada por la industria electrónica provocó que “la provincia postergara durante décadas la búsqueda de nuevas actividades productivas, no había necesidad de pensar en otra cosa. Había cuarenta empresas y generaban plata”, señaló.

Sin embargo, advirtió que “esa dependencia terminó dejando a Tierra del Fuego sin alternativas cuando comenzaron las dificultades”.

“Un día te dicen que la promoción terminó. ¿Y qué hacés con toda la gente que estaba acá? ¿De qué te disfrazás?”, planteó.

 

“La reconversión nunca llegó”

 

A juicio de Ponce, los problemas actuales evidencian que la reconversión productiva tantas veces anunciada nunca se concretó.

“Las electrónicas están trabajando de la mitad para abajo, las hilanderas se fueron. Decime qué otra alternativa o qué reconversión tuviste. No la tenés”, sostuvo.

Y agregó que “quiere decir que el agua te llegó al cuello”.

A pesar de ese diagnóstico crítico, consideró que “la provincia todavía está en condiciones de revertir la situación”.

“Por supuesto que estamos a tiempo”, aseguró.

 

El “super rigi” como una oportunidad histórica

 

Uno de los aspectos más destacados de la entrevista fue su análisis sobre el nuevo esquema de incentivos para inversiones vinculadas a recursos naturales.

Ponce consideró que “la incorporación de actividades como la pesca, la minería y el sector forestal representa una oportunidad que Tierra del Fuego no debería desaprovechar”.

“Ahora sacaron el super rigi y ahí sí toma el tema de la pesca”, señaló.

Según explicó, el programa está orientado precisamente a “promover la explotación sustentable de recursos naturales”.

“No solamente la pesca, lo forestal, lo minero, todo eso”, detalló.

Por eso considera que el nuevo escenario podría “transformarse en el punto de partida de una verdadera reconversión productiva”.

“Ese super rigi a la provincia le vendría de maravilla”, afirmó.

Aunque reconoció que “pasaron décadas sin avances significativos”, insistió en que “nunca es tarde para comenzar”.

“Olvidate de esos 35 años, nunca es tarde”, expresó.

 

Recursos hay, lo que falta es organización

 

Ponce sostuvo que Tierra del Fuego posee una ventaja fundamental respecto de otras regiones que “cuenta con recursos naturales abundantes”.

“No estamos en el horno porque no tenemos lo principal, lo principal lo tenemos”, aseguró.

Y enumeró que “tenemos el recurso forestal, el recurso minero y el recurso pesquero”.

Para el empresario, el desafío consiste en organizar un “esquema que permita transformar esos recursos en producción y empleo”.

“Tenés que organizarte, tenés que decir cómo lo hacemos, cómo lo encaramos, con qué fondos y quién lo hace”, afirmó.

 

El potencial del puerto de Río Grande

 

Durante la entrevista también se refirió al histórico puerto local y a las oportunidades desaprovechadas en torno a su desarrollo.

Recordó que “cuando obtuvo la concesión del puerto prácticamente no existía otra actividad que la vinculada a los servicios petroleros”.

“El único que estaba era el supply que trabajaba para la monoboya, después no se hacía otra cosa con ese puerto”, explicó.

A su entender, la infraestructura existente podría haber servido como plataforma para impulsar una actividad pesquera mucho más importante.

 

El pescado como alternativa económica y alimentaria

 

Ponce también puso el foco en una contradicción que considera evidente: una provincia rodeada por recursos pesqueros consume productos que llegan desde miles de kilómetros de distancia.

“Somos una isla y los productos frescos no están”, cuestionó.

Incluso sostuvo que “el pescado podría transformarse en una alternativa más económica que otras proteínas”.

“Si vos tenés un kilo de carne a diez pesos y un pescador te pone el pescado a cinco, la gente va a comprar pescado”, ejemplificó.

Sin embargo, explicó que “la dependencia de productos congelados provenientes de otras regiones termina encareciendo los precios”.

“Como se trae de otro lado, vale más que la carne”, afirmó.

 

Crear una cultura pesquera

 

Otro de los conceptos centrales planteados por Ponce fue la necesidad de desarrollar una verdadera cultura pesquera en Tierra del Fuego.

“Nosotros no somos un pueblo pescador”, reconoció.

Sin embargo, destacó que “existe potencial humano para construir esa actividad”.

“Hay mucha gente que tiene ganas y puede aprender, y hay otros que le pueden enseñar”, sostuvo.

Por eso considera fundamental comenzar cuanto antes porque si bien “no vamos a ser Punta Arenas de un día para otro, ellos llevan cien años pescando”, explicó.

Pero insistió en que “un día tenemos que empezar”.

 

Almanza, un polo de desarrollo todavía pendiente

 

Consultado sobre el potencial de Almanza, Ponce fue categórico al sostener que “es un polo de desarrollo pesquero potencial”, afirmó.

Recordó que “cuando comenzó a trabajar en la zona prácticamente no existía infraestructura ni población estable, cuando nosotros estuvimos ahí no había nada”, señaló.

Por eso considera que “el crecimiento registrado en las últimas décadas demuestra que el desarrollo es posible, aunque todavía insuficiente”.

“En cuarenta años podría haberse hecho un desarrollo importante”, opinó.

“Lo que faltó fue acompañamiento”

Sobre el final de la entrevista volvió sobre una idea que atravesó toda su exposición, la necesidad de acompañar a quienes se animan a emprender.

Como ejemplo recordó el caso de otros pioneros que intentaron desarrollar actividades vinculadas al mar y terminaron enfrentando enormes dificultades.

“Mella Flores fue, sacó erizo con buzos chilenos, lo exportó y lo hizo funcionar”, recordó.

Sin embargo, señaló que “el problema fue siempre el mismo, faltó acompañamiento”, respondió.

Y concluyó con una definición que resume su visión sobre el futuro productivo fueguino al manifestar que “como él tendrían que haber habido diez más, veinte más, el Estado tendría que haberse puesto al lado, así se genera la industria”.

Para Hugo Ponce, Tierra del Fuego todavía tiene una oportunidad histórica por delante. La pesca, los recursos forestales y la minería pueden convertirse en motores de una nueva etapa económica. Pero para que eso ocurra, advierte, será necesario dejar atrás décadas de dependencia exclusiva de la promoción industrial, actuar con rapidez frente a las nuevas herramientas de inversión y construir una alianza entre Estado, empresarios y trabajadores que permita transformar el potencial en desarrollo real.

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