Leonardo Herrera, de 24 años, denunció haber sido víctima de una violenta agresión durante la madrugada del sábado cuando esperaba un Uber en la zona de Perón y 9 de Julio. Según relató, dos hombres lo interceptaron, lo acusaron falsamente de vender drogas, lo golpearon durante casi una hora con puños, patadas, hierros y escombros, le robaron el celular, lo obligaron a realizar transferencias bancarias y hasta lo forzaron a grabar un video autoincriminatorio bajo amenazas de muerte. El joven sufrió fracturas, heridas y múltiples lesiones en distintas partes del cuerpo. Además, cuestionó la falta de ayuda por parte del conductor del Uber y de otras personas que presenciaron la situación. La investigación continúa y la Policía trabaja para identificar a los agresores.
Río Grande.- Lo que comenzó como una madrugada más terminó convirtiéndose en una verdadera pesadilla para Leonardo Herrera, un joven de 24 años que denunció haber sido víctima de un brutal asalto y una feroz golpiza en la ciudad de Río Grande.
En una entrevista concedida a FM Aire Libre, Herrera reconstruyó minuto a minuto el violento episodio ocurrido durante la mañana del sábado, cuando esperaba un vehículo solicitado a través de una aplicación de transporte.
Según su relato, todo ocurrió alrededor de las 6:40 de la mañana, en inmediaciones de las calles Perón y 9 de Julio y al respecto contó que “yo había pedido un Uber. En eso que solicité el Uber, esperé ahí entre Perón y 9 de Julio”, comenzó relatando.
Lo que parecía una espera rutinaria cambió abruptamente cuando dos desconocidos se acercaron al lugar.
“Primero me querían vender unas zapatillas, les dije que no, pero me tapaban la puerta del vehículo y no me permitían entrar”, recordó.
Del intento de venta al secuestro callejero
Herrera explicó que inicialmente los hombres insistían para que “comprara un par de zapatillas por unos 30 mil pesos, me pedían que les compre las zapatillas, me pedían 30 mil pesos”, señaló.
Al intentar ingresar al vehículo por la otra puerta para evitar la situación, volvió a ser interceptado y al respecto dijo que “doy la vuelta para subir del otro lado y nuevamente me vuelven a negar la entrada, ahí es cuando me agarran a la fuerza y me llevan para la calle Antuna”, relató.
Uno de los aspectos que más indignación le genera es que el conductor del Uber habría presenciado la situación.
“El Uber estaba viendo todo lo que estaba pasando, estaba viendo y escuchando, y se fue”, afirmó.
Por ese motivo adelantó que “realizará una ampliación de la denuncia para intentar identificar al conductor y sumarlo como testigo de la causa”.
“Querían que les entregue droga”
Una vez reducido y trasladado por la fuerza, comenzó la parte más violenta del ataque.
“Entre los dos me sujetaban y me llevaron a la fuerza”, explicó.
Según contó, los agresores estaban convencidos de que él vendía estupefacientes.
“Ellos lo que querían era que yo les dé merca. Era lo único que querían”, relató.
Ante la negativa y la imposibilidad de encontrar droga entre sus pertenencias, comenzaron los golpes.
“Me empezaron a golpear exigiéndome. Me revisaron por todos lados, me metieron la mano en los calzones, me sacaban las zapatillas para revisar”, recordó.
En medio de la agresión, uno de los hombres le lanzó una acusación que, según Herrera, jamás había escuchado antes
“El tipo me dice, ‘Vos le vendés merca a mi hijo’ y yo le respondí ‘Flaco, yo no vendo ni consumo’”, contó.
A pesar de las revisiones y de las acusaciones, los agresores no encontraron nada.
“Porque yo no consumo ni llevo eso encima”, sostuvo.
Golpes, amenazas y una hora de terror
La violencia escaló rápidamente.
Herrera relató que “le rompieron la ropa, le sacaron el celular y continuaron golpeándolo mientras intentaban obtener información que él no podía brindar”.
“Me rompieron el pantalón, me sacaron el celular y me sacaron el cinto”, detalló.
Luego, uno de los atacantes se alejó brevemente.
“Había un gordo que dijo ‘voy a buscar la punta’ y se fue por la cuadra”, recordó.
Aunque no pudo confirmar si efectivamente regresó con un cuchillo debido al estado en que se encontraba, el miedo comenzó a dominar toda la situación.
“Me habían pegado una piña en la nariz y estaba tratando de frenar la sangre que me caía. Además, tenía mucho miedo”, expresó.
Posteriormente fue llevado hacia una zona oscura cercana a la costa y al respecto dijo que
“me llevaron para el lado de la costa, estaba todo oscuro”, señaló.
Allí recibió golpes con distintos elementos contundentes.
“Agarraron un hierro y me golpearon con eso, también me pegaron con un pedazo de escombro”, denunció.
La agresión continuó durante varios minutos.
“Me dejaron en mal estado, me revolcaron en todo el barro”, recordó.
El video forzado: “Me hicieron decir que era transa”
Uno de los momentos más impactantes del relato ocurrió cuando los agresores lo obligaron a grabar un video.
“Me obligaron a grabar un video donde ellos me acusaban de ser transa”, denunció.
Según explicó, los hombres pretendían obtener una “especie de prueba falsa para justificar posteriormente sus acciones”.
“Me obligaron a decir que sí, que admitía que era transa porque si no me iba un puntazo”, afirmó.
Para Herrera, el objetivo era claro, “era como una coartada”, explicó.
Incluso aseguró que utilizaron esa grabación para amenazarlo y evitar que realizara una denuncia.
“Me dijeron que no vaya a hacer una denuncia porque ellos a la Policía le iban a mostrar el video”, relató.
Robo del celular y transferencias forzadas
Además de la violencia física, el joven denunció que fue víctima de un robo agravado.
Los agresores le exigieron desbloquear su teléfono celular y acceder a sus cuentas.
“Me hicieron desbloquear el celular, entrar a mi cuenta y hacerles una transferencia”, sostuvo.
Luego continuaron manipulando el dispositivo por su cuenta.
“Ellos ya se manejaban con mi celular. Yo quería manotearlo e irme corriendo porque ahí tengo cosas de trabajo, de estudio y cuestiones personales”, expresó.
Fracturas, hematomas y heridas
Las consecuencias físicas de la golpiza fueron severas, donde Herrera confirmó que “sufrió múltiples fracturas y lesiones, tengo una fractura en el pómulo derecho y otra fractura en el dedo medio de la mano derecha”, detalló.
También sufrió heridas cortantes en la cabeza, “tengo hematomas, tengo puntos en la cabeza”, indicó.
A eso se suman golpes generalizados.
“Tengo toda la parte de los glúteos moretoneada, el brazo izquierdo muy hinchado, golpes en la espalda, en el hombro, por todos lados”, describió.
Explicó que “muchas de las lesiones fueron consecuencia de los intentos por protegerse de los ataques, cuando me quisieron pegar con esa vara yo me cubrí la cara y me pegaron en el brazo”, recordó.
Además de los golpes con elementos contundentes, también recibió patadas y trompadas.
“Sí, fueron patadas, piñas y muchísimos golpes”, afirmó.
Una hora de cautiverio y abandono
Según calculó, toda la secuencia se extendió durante casi una hora.
“Fue alrededor de las 6:40 y habrá durado casi una hora”, estimó.
Durante todo ese tiempo estuvo sometido a amenazas, golpes y exigencias.
“Fue bastante tiempo entre que yo me trataba de resistir a lo que ellos querían”, señaló.
Afortunadamente nunca perdió el conocimiento.
“Por suerte nunca me desmayé”, explicó.
Cuando los agresores finalmente decidieron irse, lo abandonaron en una zona que desconocía.
“Me dijeron que me las tome y se fueron”, relató.
El camino hasta la comisaría
Desorientado, golpeado y cubierto de barro, intentó buscar ayuda.
Primero trató de acercarse a la casa de un amigo.
“Era muy tarde y no pude encontrar ayuda”, explicó.
Finalmente decidió caminar hasta la comisaría. “Me fui caminando como pude hasta la comisaría, todo lleno de barro”, contó.
En el trayecto incluso intentó detener un móvil policial. “Pasó un patrullero, le levanté la mano como pude y siguió de largo”, aseguró.
Una vez en la dependencia policial recibió asistencia. “Me hicieron sentar y llamaron a una ambulancia para que me venga a buscar”, relató.
Testigos que no ayudaron
Otro aspecto que marcó profundamente al joven fue la actitud de las personas que presenciaron parte de la situación.
Además del conductor del Uber, Herrera aseguró que otra persona observó cómo era trasladado por la fuerza.
“Del otro lado de la avenida había un señor mirando y tampoco me ayudó”, lamentó.
Para el joven, la indiferencia de quienes pudieron intervenir o alertar a las autoridades terminó agravando aún más una situación ya de por sí dramática.
Investigación en marcha
Actualmente la causa se encuentra en plena etapa investigativa.
Herrera confirmó que la Policía trabaja en la búsqueda de cámaras de seguridad y en distintas medidas para identificar a los responsables.
“Están buscando cámaras para poder saber quiénes son”, indicó.
También le mostraron fotografías de posibles sospechosos.
“Me hicieron ver algunas fotos para identificarlos, pero hasta ahora no pude reconocer a ninguno”, explicó.
El joven aseguró que nunca había visto a los agresores antes de aquella madrugada.
“Nunca los había visto hasta el sábado”, afirmó.
Mientras continúa recuperándose de las lesiones, Herrera espera que la investigación avance y permita encontrar a los responsables de una agresión que, según describe, le dejó secuelas físicas y emocionales muy profundas.
“Por suerte me acuerdo de todo. Es algo que me va a quedar en la cabeza porque fue algo muy fuerte para mí”, concluyó.
Con la denuncia ya radicada y nuevas ampliaciones previstas para incorporar más elementos y posibles testigos, la investigación continúa en manos de las autoridades judiciales y policiales, mientras la víctima aguarda que el caso avance y que los responsables sean identificados y llevados ante la Justicia.



