Tierra del Fuego lidera la deuda en la Patagonia mientras la mora alcanza niveles récord en la Argentina

La crisis del ingreso y el creciente uso del crédito para cubrir gastos cotidianos empiezan a mostrar una de sus consecuencias más preocupantes. Un informe privado reveló que más de 5,3 millones de argentinos tienen deudas en mora y que casi cuatro de cada diez jóvenes ya no pueden cumplir con sus compromisos financieros. En este escenario, Tierra del Fuego aparece como la provincia con la deuda mediana más alta de toda la Patagonia, reflejando el peso que tiene el costo de vida en el extremo sur del país y las dificultades crecientes de miles de familias para llegar a fin de mes.

Río Grande.- La situación financiera de millones de argentinos encendió una nueva señal de alarma. Un informe elaborado por la consultora Analytica reveló que la morosidad en el sistema financiero ampliado alcanzó niveles récord durante abril y expuso un fenómeno cada vez más preocupante: los jóvenes son el sector más afectado por el incumplimiento de pagos y las provincias del interior muestran indicadores cada vez más delicados.

El dato central es contundente, el 26,9% de las personas que poseen algún tipo de deuda registra mora tardía, es decir, atrasos superiores a los 90 o 120 días, traducido en números concretos, esto significa que más de 5,3 millones de argentinos no logran cumplir regularmente con sus obligaciones financieras.

Detrás de esa cifra aparecen historias atravesadas por salarios que pierden poder adquisitivo, empleos cada vez más precarios, financiamiento utilizado para cubrir gastos corrientes y una economía que continúa exigiendo a las familias un esfuerzo cada vez mayor para sostener su nivel de consumo.

Según el estudio, cerca de 19,8 millones de argentinos mantienen algún crédito activo. De ellos, 14,3 millones tienen compromisos con entidades bancarias, mientras que otros 5,5 millones dependen exclusivamente de mecanismos de financiamiento alternativos como fintech, mutuales, cooperativas, tarjetas de consumo o casas de electrodomésticos.

 

Los jóvenes, la cara más preocupante del endeudamiento

 

Uno de los aspectos más alarmantes del informe tiene que ver con el comportamiento de la mora entre los menores de 30 años.

Los datos muestran que casi cuatro de cada diez jóvenes argentinos presentan atrasos significativos en el pago de sus obligaciones financieras.

Entre los hombres de 18 a 30 años, la morosidad alcanza el 39%, mientras que entre las mujeres llega al 38,1%.

Las cifras reflejan con crudeza el deterioro de las condiciones laborales de las nuevas generaciones, que enfrentan mayores dificultades para acceder a empleos estables, salarios suficientes y perspectivas de crecimiento económico.

La propia consultora vincula directamente este fenómeno con el aumento de la desocupación juvenil.

Entre fines de 2024 y 2025, la tasa de desempleo entre mujeres jóvenes pasó del 13,8% al 16,8%, mientras que entre los hombres aumentó del 12,5% al 16,2%.

En otras palabras, miles de jóvenes tomaron créditos en un contexto donde el trabajo se volvió más inestable y los ingresos más insuficientes para afrontar las obligaciones asumidas.

 

Una deuda cada vez más pesada

 

El informe también refleja que el crédito dejó de ser una herramienta para financiar proyectos o inversiones personales y pasó a convertirse, en muchos casos, en un mecanismo de supervivencia cotidiana.

La creciente utilización de tarjetas de crédito, préstamos personales y financiamiento digital para afrontar gastos básicos terminó generando una situación donde el endeudamiento se expande más rápido que la capacidad de pago.

Los bancos concentran actualmente el 82,4% de la deuda total de las familias argentinas.

Las fintech representan el 10,1%, mientras que el resto de las entidades financieras y comerciales acumulan el 7,5%.

Sin embargo, los niveles de incumplimiento varían significativamente según el tipo de acreedor.

Mientras los bancos registran una irregularidad del 11,9%, las fintech alcanzan el 21,6%.

La situación más crítica aparece en otras entidades no bancarias, donde el 43,1% de las carteras presentan irregularidades y el 96,4% de los deudores se encuentra en mora tardía.

 

El norte argentino concentra los peores indicadores

 

Las diferencias geográficas también son significativas y las provincias del norte del país encabezan los rankings de morosidad.

San Juan lidera con un 36% de deudores en mora, la siguen La Rioja con 35,3% y Catamarca con 34,8%.

En el otro extremo aparecen jurisdicciones con una situación relativamente más estable.

La Ciudad Autónoma de Buenos Aires presenta el índice más bajo del país con 16,1%.

Detrás se ubican La Pampa con 19,5% y Neuquén con 23,6%.

El informe advierte además que las provincias más comprometidas no sólo exhiben elevados niveles de incumplimiento, sino también un bajo acceso al crédito formal.

Esto significa que una parte importante de la población queda excluida del sistema financiero tradicional y termina recurriendo a mecanismos alternativos generalmente más costosos y riesgosos.

 

Tierra del Fuego lidera la Patagonia en nivel de deuda

 

Aunque la provincia fueguina no aparece entre las jurisdicciones con mayor porcentaje de morosidad, sí encabeza otro indicador que resulta igual de relevante, el volumen de deuda por persona.

De acuerdo con el informe, Tierra del Fuego registra la deuda mediana más alta de toda la Patagonia y una de las más elevadas del país, donde la cifra alcanza los 1.126.000 pesos por deudor.

Detrás aparecen Neuquén con 842.000 pesos y Santa Cruz con 819.000 pesos, incluso la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se encuentra considerablemente por debajo, con una deuda mediana de 796.000 pesos. La provincia de Buenos Aires y Chaco figuran con 537.000 pesos de deuda mediana, mientras Formosa registra el valor más bajo (457.000 pesos).

Los números reflejan una realidad conocida por los fueguinos: el alto costo de vida, los mayores gastos de transporte, logística y servicios, sumados a una economía provincial que en los últimos meses enfrenta incertidumbre en sectores estratégicos como la industria electrónica.

En un contexto donde los precios continúan presionando sobre los ingresos familiares, el acceso al crédito se convirtió para muchos hogares en una herramienta para sostener el consumo y cubrir gastos corrientes.

Sin embargo, cuanto más elevado es el endeudamiento, mayor es también la vulnerabilidad frente a una eventual caída de ingresos o pérdida de empleo.

 

La preocupación del Gobierno nacional

 

Los datos se conocieron pocos días después de que el ministro de Economía, Luis Caputo, admitiera públicamente que mantuvo conversaciones con entidades bancarias para modificar las condiciones de refinanciación de deudas.

Según explicó el funcionario, el objetivo es extender plazos y reducir tasas de interés para evitar un deterioro aún mayor de la capacidad de pago de familias y empresas.

Desde el Gobierno sostienen que parte del aumento de la mora responde al proceso de reconfiguración del sistema financiero, luego de años en los que gran parte de los créditos estaban orientados al financiamiento del sector público.

Sin embargo, el crecimiento sostenido de los incumplimientos empieza a generar preocupación tanto en el sector financiero como en la administración nacional.

 

Una señal de alerta para la economía real

 

Más allá de los números, el informe deja al descubierto una realidad social que atraviesa a millones de argentinos.

Cuando la deuda deja de utilizarse para invertir y pasa a emplearse para comprar alimentos, pagar servicios o llegar a fin de mes, el sistema financiero se convierte en un reflejo de las dificultades económicas cotidianas.

El crecimiento de la mora entre los jóvenes, el fuerte endeudamiento en provincias como Tierra del Fuego y las crecientes dificultades para cumplir compromisos financieros muestran que el problema ya no es exclusivamente bancario.

Se trata de una señal de alerta sobre el deterioro de los ingresos reales y la fragilidad económica de amplios sectores de la sociedad.

En Tierra del Fuego, donde los niveles de endeudamiento encabezan los registros patagónicos, el fenómeno adquiere una dimensión aún más sensible. La provincia exhibe salarios históricamente superiores al promedio nacional, pero también enfrenta uno de los costos de vida más elevados del país. Esa combinación parece estar empujando a miles de hogares a depender cada vez más del crédito para sostener su economía cotidiana, en un escenario donde el riesgo de sobreendeudamiento crece al mismo ritmo que la incertidumbre económica.

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