Leguizamon repasó cómo se gestó la llegada de los vuelos chárter desde Brasil, aseguró que esa estrategia transformó la temporada invernal de la ciudad y sostuvo que el principal desafío actual pasa por adecuar la infraestructura al crecimiento del destino. También advirtió sobre la necesidad de recuperar mercados internacionales y fortalecer la planificación turística.
Ushuaia. -Por Radio Provincia, Daniel Leguizamón, realizó un repaso histórico sobre el desarrollo del turismo brasileño en la capital fueguina y afirmó que la decisión de impulsar vuelos chárter desde San Pablo fue el punto de partida de una transformación que convirtió al invierno en una de las temporadas más fuertes para la economía local.
Según explicó, el trabajo comenzó incluso antes de asumir como secretario municipal, cuando presidía el Infuetur durante la década del noventa. “Ni bien se empieza con la obra del Cerro Castor, también se empieza desde el Infuetur con distintas acciones en Brasil. Yo venía de trabajar diez años en Optar y ahí tomé noción de cómo se maneja el mercado brasileño. Vi el poderío económico que tiene Brasil y el amor que tiene por la nieve. Ahí entendí que Tierra del Fuego tenía muchísimas más alternativas para ofrecer que otros centros de esquí”, comentó.
Leguizamón recordó que “los operadores te dicen: ‘Yo no voy a correr el riesgo de poner un nuevo destino sin saber si va a funcionar’. Y la línea aérea responde: ‘Yo menos’. Por eso era necesario que el Estado acompañara esa primera etapa y sacara el riesgo tanto al mayorista como a la compañía aérea”.
El nacimiento de los vuelos chárter
Al asumir como secretario de Turismo durante la gestión de Federico Sciurano, Leguizamón retomó aquella iniciativa y recordó que “cuando Federico Sciurano me convoca en 2007 le dije: ‘Con mucho gusto voy a la Municipalidad, pero este es el proyecto que tenemos’. Había que hacer un esfuerzo económico al principio para bancar los vuelos. Era fundamental sacarles el riesgo a los operadores y a la línea aérea”.
“En el invierno de 2007 había solamente dos vuelos por día. Había una gran campaña de promoción de Ushuaia, pero los operadores me preguntaban: ‘¿Y con qué los traen si no hay vuelos?’. Por eso el planteo fue tener vuelos directos, donde el pasajero se subiera en Brasil y se bajara en Ushuaia sin tener que hacer migraciones en Buenos Aires”, destacó.
Asimismo, destacó que “el primer año hicimos cuatro vuelos chárter desde San Pablo con casi un 90% de ocupación. Vinieron muchos operadores turísticos para conocer Ushuaia y los recibimos con centolla, merluza negra, chocolate y espectáculos. La primera impresión era fundamental y fue un éxito”.
“Después incorporamos Porto Alegre, Curitiba y San Pablo. Los vuelos venían llenos. Más adelante incluso hicimos dos series con Airbus porque muchos operadores nos decían que sus clientes elegían Chile porque podían viajar en primera clase”, manifestó.
“La temporada baja pasó a ser una temporada alta”
Para Leguizamón, la llegada del mercado brasileño modificó profundamente la economía de Ushuaia. “Todo eso rindió muchísimo. La histórica temporada baja se transformó en una temporada alta muy próspera. Para cualquiera que invierte no es lo mismo tener cuatro meses de temporada que tener diez. Ahí explotaron los autos de alquiler, los alquileres temporarios y toda la actividad económica asociada al turismo”, indicó.
Asimismo, lamentó que un proyecto para establecer vuelos regulares directos desde Brasil no pudiera concretarse en 2015 y comentó que “ya teníamos los contratos, los slots en Guarulhos y todo listo para empezar con los vuelos directos. Pero era un año político y finalmente nos bajaron el proyecto. Lo más triste fue que ya existía una demanda muy fuerte del público brasileño”.
Respecto del presente de la actividad, sostuvo que “Ushuaia tiene una estrella propia. Acá es muy importante destacar el trabajo público-privado. El Estado puede hacer todo lo que quiera, pero si el privado no invierte no alcanza. Los principales referentes del turismo reinvierten permanentemente en Ushuaia y eso hace que la calidad de los servicios sea muy buena”.
Sin embargo, advirtió que “uno de los principales problemas es la ruta hacia el Parque Nacional y los centros invernales. Es una vergüenza que todavía no se haya concretado una solución. Faltan dársenas de ingreso, una tercera vía y mejoras que permitan acompañar el crecimiento del tránsito. El Cerro Castor se hizo en cuatro años, pero hace más de 25 años que esperamos esas obras”.
Pensando en el futuro, Leguizamón consideró que “en invierno estamos bien. El gran desafío está en el verano. Hemos ido perdiendo parte del mercado europeo, que es un turista que planifica con mucha anticipación y eso nos da previsibilidad, incluso para que las líneas aéreas programen vuelos”.
También remarcó que “Ushuaia es como un chico que creció y nunca le cambiamos los zapatos. Tenemos posibilidades de crecer respetando los parámetros ambientales y de sostenibilidad, pero hoy usamos de manera intensiva una porción muy pequeña del territorio. Hay muchísimo potencial para desarrollar”.
Finalmente, sostuvo que “Tierra del Fuego y especialmente Ushuaia tienen un potencial enorme por ser la puerta de entrada a la Antártida, por ser el vértice entre el Atlántico y el Pacífico y por toda la oferta turística que pueden brindar. Tenemos una base muy sólida para seguir creciendo si planificamos correctamente”.
