Un diagnóstico elaborado por profesionales de distintas disciplinas bajo el nombre de “Diseño de un proceso de Ordenamiento Urbano-Territorial para la gestión del desarrollo sostenible
de la ciudad de Ushuaia” expone las falencias estructurales que condicionan el presente y el futuro de Ushuaia. La arquitecta Lucila Soledad García Álvarez aseguró que la capital fueguina creció sin una planificación integral, con infraestructura insuficiente, normas urbanísticas desactualizadas y una fuerte orientación hacia el desarrollo turístico por sobre las necesidades de quienes viven en la ciudad. El trabajo propone un proceso de planificación basado en diagnósticos, objetivos, implementación y revisión permanente para evitar que la expansión urbana continúe profundizando problemas sociales, ambientales, económicos y de gobernanza.
Ushuaia.- El crecimiento de Ushuaia vuelve a instalarse en el centro del debate público. La expansión urbana, la presión inmobiliaria, las dificultades en los servicios básicos, la pérdida de espacios naturales y las excepciones permanentes al Código de Planeamiento son parte de una realidad que desde hace años preocupa a distintos sectores profesionales. En ese contexto, un grupo interdisciplinario de especialistas elaboró un estudio de diagnóstico que busca sentar las bases para una verdadera planificación de la capital fueguina.
La arquitecta Lucila Soledad García Álvarez, una de las integrantes del equipo, explicó los alcances del trabajo durante una entrevista en el programa ‘Buscando el Equilibrio’, por Radio Provincia, donde sostuvo que la ciudad necesita dejar de tomar decisiones aisladas y comenzar a proyectar un modelo de desarrollo pensado a largo plazo.
La profesional explicó que la iniciativa nació en el marco de una diplomatura organizada por la Universidad Nacional de Tierra del Fuego junto con la Municipalidad de Ushuaia, orientada al desarrollo de gobiernos locales.
“La UNTDF, la Universidad Nacional de Tierra del Fuego, en conjunto con la Municipalidad realizaron una diplomatura el año pasado, que comenzó en septiembre, sobre desarrollo de gobiernos locales, cuatro profesionales que estamos trabajando en una mesa de trabajo decidimos exponer lo que nos compete a todos, sobre todo a nosotros como profesionales, que es una propuesta y un proceso de planificación, que básicamente es algo que para nosotros se está faltando acá en la provincia”, explicó.
Un trabajo interdisciplinario para pensar la ciudad
García Álvarez detalló que el estudio fue desarrollado junto a las arquitectas Fank, Lucia
Muriñigo, Néstor y el ambientalista Kong, Suikee, quienes abordaron la problemática desde distintas especialidades con un objetivo común: construir una metodología que permita ordenar el crecimiento urbano de Ushuaia.
Lejos de presentar únicamente un listado de problemas, el equipo diseñó un proceso metodológico que parte de una pregunta fundamental: qué ciudad quiere construir la sociedad fueguina para las próximas décadas.
En este marco, García Álvarez sostuvo que “nos enfocamos en armar un proceso de planificación, que es lo que estaría faltando acá en la provincia, sobre todo nos centramos en Ushuaia particularmente”.
Según explicó, todo proceso de planificación debe comenzar definiendo un “objetivo general que oriente cada una de las decisiones posteriores, tenemos que proyectar qué tipo de ciudad queremos, hacia dónde vamos, después eso pasa a una etapa diagnóstica, que es interpretar y buscar la base de datos de todo, de qué es lo que tenemos y qué es lo que está pasando primero en la ciudad”.
La arquitecta remarcó que “recién después de conocer con precisión el estado de situación resulta posible avanzar hacia propuestas concretas, tenemos que ver si estamos utilizando bien los recursos que tenemos. A partir de todo lo que diagnosticamos pasaríamos a una etapa de propuesta para hacer acciones”.
El problema no es solamente la falta de tierra
Uno de los ejes de la entrevista estuvo relacionado con la histórica discusión sobre la falta de suelo urbano en Ushuaia y la posibilidad de ampliar nuevamente el ejido.
Siendo que hoy Ushuaia dispone de aproximadamente 10.000 hectáreas, aunque apenas unas 2.000 se encuentran actualmente aprovechadas, mientras que el resto presenta importantes condicionantes geográficos debido a la presencia de montañas y áreas naturales.
Frente a ese escenario, García Álvarez, sostuvo que “antes de pensar en crecer territorialmente resulta indispensable analizar cómo se está utilizando el espacio disponible”, dijo, al tiempo que agregó que “la etapa diagnóstica que nosotros proponemos es ver cuáles son los espacios que se encuentran libres y cuáles necesitarían reforzar algún tipo de situación”.
La profesional señaló que “hoy el crecimiento se produce ocupando pequeños espacios vacantes dispersos dentro de la ciudad, sin responder a un plan integral, sabemos todos que es bastante evidente que se van utilizando diferentes espacios intersticios que van quedando en la ciudad y se va construyendo sobre lo que hay”.
Pero el diagnóstico elaborado por el equipo va más allá y al respecto detalló que “según lo que nosotros estuvimos analizando, no es que necesitamos expandirnos tanto, sí hay una falta de demanda, pero también hay una mala utilización de los recursos que tenemos, está derivado para otro lado”.
Una ciudad pensada para el turismo y no para quienes viven en ella
Uno de los conceptos más fuertes de la entrevista apuntó al modelo de crecimiento que, según García Álvarez, privilegió durante años la actividad turística por encima de las necesidades de los residentes.
La arquitecta sostuvo que “buena parte del desarrollo inmobiliario estuvo destinado a ese sector, mientras quedaron relegadas cuestiones esenciales para la calidad de vida cotidiana, hay muchos edificios que se han hecho exclusivamente para el turismo, se enfoca mucho en el turismo y no nos enfocamos tanto en las personas que vivimos acá”.
A su entender, la planificación debe contemplar de manera conjunta “infraestructura, servicios públicos, movilidad urbana y desarrollo habitacional”.
“Todo lo que es instalaciones sanitarias, electricidad, transporte, pasa también por hacer que todo coordine y que todo fluya, todo esto se revisa y se ve en la etapa de diagnóstico”.
Antes de crecer hay que resolver los servicios básicos
Durante la entrevista, García Álvarez cuestionó la lógica de seguir extendiendo el área urbana cuando todavía existen importantes dificultades para sostener la infraestructura actual.
Tomó como ejemplo los reiterados cortes de energía que afectan a distintos sectores de la ciudad y planteó un interrogante que resume buena parte del diagnóstico elaborado por el equipo que es que “¿Nos conviene expandirnos cuando en realidad la electricidad no puede abastecer lo que tenemos porque se nos corta la luz cada tanto? ¿Sirve ampliarnos cuando eso implica que nosotros tengamos que poner más recursos en mejorar la electricidad? ¿O mejoramos primero lo que tenemos?”.
Para la arquitecta, estas preguntas deberían ser el punto de partida de cualquier decisión relacionada con el crecimiento urbano.
La conclusión del grupo de trabajo es clara: antes de habilitar nuevas urbanizaciones resulta imprescindible consolidar la infraestructura existente, garantizar servicios básicos eficientes y ordenar el funcionamiento general de la ciudad.
La planificación no puede quedar solamente en manos de los técnicos
Otro de los aspectos que destacó García Álvarez es que un “verdadero proceso de planificación urbana no puede depender únicamente de arquitectos o ingenieros, sino que debe involucrar a todos los actores institucionales y sociales vinculados al desarrollo de la ciudad”.
Al ser consultada sobre problemas concretos, como la escasez de estacionamientos, el crecimiento edilicio y distintas propuestas para construir playas de estacionamiento en altura, aclaró que “el estudio no buscó resolver casos puntuales, sino brindar una metodología que permita abordar integralmente todas esas problemáticas, lo que nosotros en realidad nos centramos en nuestro estudio es brindar las herramientas para poder realizar este proceso de planificación”.
Explicó que la planificación urbana requiere una mirada mucho más amplia que la estrictamente técnica, dado que “todo este proceso de planificación no sólo incluye a los técnicos, a los ingenieros, a los arquitectos o a los maestros mayores de obra, sino también va más allá; va al gobierno, a diferentes estudios”.
Incluso sostuvo que deben incorporarse instituciones académicas, organismos profesionales y especialistas ambientales para enriquecer la toma de decisiones.
“Nosotros proponíamos que también participe la universidad, que participe el CADIC, hay un montón de otras instituciones. El ambiente también es fundamental”.
Construir sobre turba y en una zona sísmica exige mayor responsabilidad
Uno de los puntos que el equipo considera prioritarios dentro del diagnóstico es la necesidad de contemplar las condiciones naturales del territorio antes de autorizar nuevos desarrollos urbanos.
La arquitecta recordó que “en distintos sectores de Ushuaia existen suelos de turba, cuya urbanización presenta enormes desafíos técnicos, hay lugares donde la gente va, o hasta los mismos profesionales construyen, y en realidad es turba y es desafiante construir en esos sitios”.
A ello sumó otro aspecto que, según advirtió, muchas veces queda fuera del debate público como es el hecho de que “no perdamos de vista también que vivimos en una zona sísmica”.
Desde esa perspectiva, cuestionó la falta de planificación preventiva frente a eventuales emergencias.
“¿Qué pasa si llega a haber un sismo? ¿A dónde vamos? ¿Hablamos de eso? ¿Tenemos simulacros? Como que han quedado muchas cosas por detrás”.
Para García Álvarez, todas estas variables deben formar parte del diagnóstico previo al diseño de cualquier política urbana.
Una ciudad que necesita revisar permanentemente su desarrollo
La arquitecta explicó que el proceso propuesto por el equipo no termina con el diagnóstico ni con la elaboración de proyectos.
Por el contrario, contempla una cuarta etapa vinculada con la implementación y el seguimiento permanente de las políticas públicas.
“Después de la etapa de propuesta tenemos que tener una etapa de implementación, en donde vamos a tener que ejecutar una normativa, analizar presupuestos y, a partir de ahí, revisarlo”.
Según indicó, las ciudades son “organismos dinámicos y cualquier planificación debe adaptarse constantemente a las transformaciones sociales, económicas y demográficas, la ciudad está en constante cambio. Entonces lo que por ahí planteamos ahora, en tres años, en cinco años o en diez años se va a modificar porque la ciudad es un núcleo vivo”.
El diagnóstico detectó múltiples problemas estructurales
Consultada específicamente sobre cuáles fueron los principales hallazgos del estudio, García Álvarez explicó que “el trabajo permitió identificar numerosos focos de conflicto que afectan el funcionamiento urbano, vemos varios focos. En el diagnóstico no sólo vemos lo que falta, sino también que los marcos normativos se están quedando un poco cortos a la hora de ejecutarlos”.
La profesional sostuvo que “el problema no se limita únicamente a la infraestructura, sino también a las herramientas legales que regulan el crecimiento de la ciudad”.
Un Código de Planeamiento que quedó desactualizado
Otro de los cuestionamientos apuntó directamente al actual Código de Planeamiento Urbano de Ushuaia y según explicó, la normativa original fue “modificada tantas veces mediante ordenanzas particulares que terminó perdiendo coherencia, lo que nosotros también vemos, particularmente yo veo en el Código, es que nos ha quedado obsoleto”.
Explicó que durante los “últimos años fueron aprobándose numerosos proyectos y nuevos barrios mediante ordenanzas específicas que nunca fueron incorporadas al cuerpo normativo principal, hay un código base, pero a su vez se realizaron tantas ordenanzas posteriores de proyectos de nuevos barrios que nunca se incluyeron”.
Como consecuencia, los propios profesionales encuentran enormes dificultades para interpretar correctamente la normativa vigente y en este marco dijo que “uno tiene que entrar a una página, buscar, analizar, y hay ordenanzas que cancelan la anterior. Realmente se vuelve desafiante poder realizar una buena labor”.
La expansión urbana sin planificación tiene consecuencias concretas
El trabajo elaborado por el equipo identifica que el crecimiento desordenado genera impactos que trascienden ampliamente el aspecto urbanístico.
Según explicó García Álvarez, el principal problema detectado fue justamente la “expansión del ejido urbano sin una planificación integral, en base al problema que es la expansión del ejido sin una planificación urbana, una planificación integral, podemos ver que esto genera incremento en el gasto público, que hay ineficiencia territorial y que se depende mucho del financiamiento”.
Pero los efectos no terminan allí porque según sostuvo la arquitecta ese “modelo también termina debilitando el funcionamiento institucional y afectando directamente la vida cotidiana de los vecinos”.
Además, remarcó que “aparecen consecuencias sociales muy visibles porque también hay una vulnerabilidad en todo lo que es habitacional y se deteriora la calidad de vida”.
Como ejemplo volvió a mencionar los problemas energéticos que atraviesa la ciudad y al respecto manifestó que “no estamos teniendo calidad de vida porque cada tanto se nos corta la luz”.
El impacto ambiental también preocupa a los profesionales
El estudio dedica un capítulo importante a las consecuencias ambientales derivadas del crecimiento urbano sin planificación.
Según explicó García Álvarez, la ciudad enfrenta un “proceso de deterioro progresivo que debe ser atendido antes de que sus efectos sean irreversibles, no perdamos de vista también lo que se refiere a lo ambiental”.
Entre los problemas detectados enumeró la “pérdida de biodiversidad, la fragmentación ecológica y la degradación del paisaje”.
También advirtió sobre el incremento de distintos factores de riesgo asociados al crecimiento urbano y en este marco enumeró “riesgos de incendios, sobre todo en esta época que la gente necesita calefaccionarse”.
Recordó además que numerosos edificios funcionan exclusivamente con “electricidad, entonces te cortan la luz y te quedás sin nada”.
La profesional consideró que todas estas situaciones demuestran que “la planificación ya no puede seguir postergándose y debe convertirse en una política pública permanente”.
La especulación inmobiliaria agrava la crisis habitacional
Durante la entrevista también apareció otro de los factores que, según el equipo de profesionales, contribuye a profundizar los problemas urbanos de Ushuaia: la especulación inmobiliaria.
Para García Álvarez, el crecimiento desordenado de la ciudad no sólo impacta sobre la infraestructura y el ambiente, sino también sobre el “acceso a la vivienda, además la especulación inmobiliaria que hay en torno a todo eso hace que los alquileres se vuelvan caros y la gente no pueda acceder”.
La arquitecta señaló que “las dificultades habitacionales no pueden analizarse de manera aislada, sino que forman parte de una “cadena de problemas que se retroalimentan, hay muchas ramas de problemas”.
Por esa razón, el estudio decidió ordenar el diagnóstico en cuatro grandes ejes que permiten comprender la complejidad del escenario actual que “son lo social, lo económico y de gobernanza, lo ambiental y lo urbano”.
“En base a eso, el camino sería diagnosticar, ver qué es lo que tenemos, establecer cuál es nuestro objetivo fundamental, proponer y después implementar”.
Riesgos urbanos que fueron quedando atrapados en el crecimiento de la ciudad
Otro de los aspectos abordados durante la entrevista fue la ubicación de infraestructuras consideradas sensibles dentro del tejido urbano.
Consultada sobre los tanques de combustible emplazados prácticamente en el corazón de Ushuaia, García Álvarez sostuvo que “el problema va mucho más allá de ese caso puntual, no es sólo eso, sino que también reflejan cómo el crecimiento urbano fue dejando instalaciones potencialmente riesgosas en lugares donde hoy existe una importante concentración de población, tenemos, por ejemplo, dos estaciones de servicio que están en el medio de la ciudad”.
Incluso advirtió que una de ellas se “encuentra frente a una escuela y otra fue inaugurada recientemente muy cerca de los principales centros de salud”.
Desde su punto de vista, estas situaciones deberían formar parte de “cualquier planificación de largo plazo, si llega a pasar algo, nos quedamos sin salud”.
La profesional insistió en que durante años se fueron resolviendo cuestiones puntuales sin “analizar el funcionamiento general de la ciudad, se ha hecho mucha coyuntura y se ha perdido de vista lo general y lo particular”.
Una ciudad que fue creciendo sin revisar las consecuencias de cada decisión
Sobre el cierre de la entrevista, García Álvarez coincidió en que “la ciudad necesita revisar integralmente muchas de esas decisiones, hay mucha contaminación, no sólo visual, el basural y otros equipamientos urbanos que fueron quedando rodeados por nuevos barrios a medida que aumentó la población y se consolidó el perfil turístico internacional de la capital fueguina”.
En ese contexto, explicó que “tenemos un montón de contenedores apenas llegan los turistas, hay un montón de situaciones que se deberían rever”.
Una planificación colaborativa para recuperar la calidad de vida
La arquitecta sostuvo que el principal desafío consiste en “construir una planificación participativa donde intervengan todos los sectores vinculados con el desarrollo urbano, es algo que nos compete a todos”.
En ese sentido, volvió a remarcar que el proceso debe involucrar a “organismos públicos, instituciones académicas, profesionales, especialistas ambientales y a la propia comunidad, dado que el objetivo principal debe ser recuperar una ciudad pensada para quienes la habitan todos los días, la ciudad es hecha para los habitantes, para los que vivimos acá también”, concluyó.
