La directora técnica de Autofarma, Luciana Gutiérrez, describió un escenario crítico para la empresa al asegurar que la deuda cercana a los 6.000 millones de pesos que mantiene la Obra Social del Estado Fueguino (OSEF), sumada al atraso en el pago de salarios, dejó a la cadena de farmacias prácticamente sin capacidad de reponer medicamentos e insumos. Reveló que la mayoría de las droguerías cortó el suministro por falta de pago, que hoy apenas reciben una mínima parte de los productos que ingresaban meses atrás y que deben salir a comprar medicamentos a otras farmacias, incluso sin margen de ganancia, para cumplir con las guardias obligatorias. Advirtió que la empresa atraviesa la peor crisis de su historia, reclamó una respuesta urgente del Gobierno provincial y alertó que, sin el pago de la deuda, peligra la continuidad de las sucursales y las fuentes laborales.
Río Grande.- La crisis financiera que atraviesa Autofarma alcanzó un punto límite. Así lo describió la directora técnica de la empresa, Luciana Gutiérrez, quien aseguró que la falta de pago por parte de la Obra Social del Estado Fueguino (OSEF) está provocando un efecto devastador sobre el funcionamiento cotidiano de las farmacias, comprometiendo el abastecimiento de medicamentos, el pago de salarios y la continuidad misma de la empresa.
La profesional explicó que “el problema ya no se limita únicamente a la deuda salarial que padecen los trabajadores, sino que afecta directamente la capacidad operativa de la cadena, nosotros estamos en una situación muy compleja, porque más allá de los sueldos que tenemos atrasados, el problema es operativo con la farmacia”.
Según relató, el sistema de abastecimiento se encuentra prácticamente paralizado debido a que las droguerías suspendieron las entregas ante la acumulación de deudas.
Las droguerías dejaron de vender por falta de pago
Gutiérrez explicó que “el funcionamiento de una farmacia depende de la reposición permanente de medicamentos por parte de las droguerías, pero esa cadena se rompió por completo debido al incumplimiento en los pagos, las droguerías, a los quince días, si vos tenés deuda, te cortan”.
La directora recordó que “el precio de los medicamentos está regulado en todo el país, por lo que las farmacias no tienen margen para modificar valores y compensar las pérdidas, una farmacia en Jujuy y una farmacia en Tierra del Fuego tienen el mismo precio público y prácticamente el mismo porcentaje de descuento”.
Sin embargo, sostuvo que “la diferencia aparece cuando las obras sociales dejan de cancelar sus obligaciones, al tener deuda con las obras sociales, las droguerías no nos venden; tenemos cortadas las droguerías”.
Según explicó, hoy apenas cuentan con algunos proveedores que “todavía aceptan venderles mercadería, tenemos muy pocos proveedores que nos venden porque, si OSEF no paga, nosotros tenemos cheques rechazados y las droguerías ya no confían”.
El desabastecimiento ya afecta a todos los pacientes
La consecuencia inmediata de esa situación es la falta de medicamentos para atender no sólo a los afiliados de OSEF, sino también a pacientes de otras obras sociales y prepagas.
“Tenemos muy pocos medicamentos y eso genera que venga una persona de una prepaga o de otra obra social y mayormente no la podamos atender porque no tenemos la medicación”.
La directora describió ese fenómeno como un verdadero efecto dominó que amenaza con “paralizar completamente el funcionamiento de la empresa, es un efecto en cadena y nos está complicando muchísimo porque no sabemos hasta cuándo vamos a poder sostenernos si no vendemos”.
Ya faltan hasta los medicamentos más básicos
Gutiérrez aseguró que el nivel de desabastecimiento alcanzó productos esenciales que históricamente nunca faltaban en las góndolas.
“Hay veces que no tenemos un frasco estéril, no tenemos un Sertal, un Alikal, una Aspirina o un multivitamínico”.
Subrayó que “ya no se trata únicamente de medicamentos de alto costo, sino también de productos de venta libre y de uso cotidiano, lo más básico no lo tenemos”.
La reposición, explicó, se “volvió extremadamente difícil debido a la falta de crédito comercial”.
Hacen «malabares» para cumplir con las guardias
A pesar del escenario financiero, Autofarma continúa prestando un servicio considerado esencial.
Por esa razón, explicó Gutiérrez, la empresa está “obligada a garantizar un stock mínimo de medicamentos para atender las guardias farmacéuticas durante la noche y la madrugada, nosotros somos un servicio de salud y tenemos obligaciones”.
Recordó que “no pueden rechazar a un paciente que llega durante un turno farmacéutico con una urgencia, no podemos decirle a una persona que viene a las dos de la mañana con un ataque de asma que no tenemos el medicamento”.
Para cumplir con esa responsabilidad, aseguró que “muchas veces deben salir a conseguir los medicamentos en otras farmacias, hacemos malabares para poder comprar lo que necesitamos”.
Incluso reveló que adquieren medicamentos al “mismo precio de venta al público, resignando completamente cualquier margen de rentabilidad, a veces le compramos a otra farmacia sin tener ganancia, solamente para poder cumplir con nuestro servicio”.
De recibir hasta 150 cajas por día a apenas dos por semana
La magnitud de la crisis queda reflejada, según explicó la directora, en la enorme reducción que sufrió el ingreso de medicamentos.
Mientras meses atrás la reposición era constante, hoy “prácticamente desapareció, en diciembre llegaban entre cien y ciento cincuenta cajas de las droguerías”.
La realidad actual es completamente diferente porque “hoy tenemos una droguería que nos está ayudando desde Ushuaia y a veces manda dos cajitas por semana”.
Según precisó, el stock disponible cayó a una “mínima expresión, la cantidad de medicamentos bajó a un diez por ciento de lo que nosotros solíamos tener”.
Recordó que anteriormente los “depósitos permanecían completamente abastecidos y las entregas se realizaban todos los días, teníamos los depósitos llenos, las cajoneras llenas y reposición constante”.
Hoy, en cambio, la empresa enfrenta una “situación que calificó como desesperante, ya estamos en una situación crítica”.
Luciana Gutiérrez advirtió que Autofarma atraviesa un punto de quiebre y que la continuidad de la empresa depende de que OSEF regularice de manera urgente la deuda que mantiene con la cadena de farmacias.
En este marco, la directora técnica explicó que “la falta de financiamiento y el corte de suministro por parte de las droguerías redujeron al mínimo la capacidad de respuesta de la empresa, ya estamos en una situación muy crítica, si no logramos que la obra social que más debe abone y que alguna droguería nos vuelva a habilitar, ya no nos queda mucho más de medicamentos”.
Según explicó, la empresa intenta sostener el servicio recurriendo a pequeños proveedores o a compras de contado, aunque esa “modalidad resulta prácticamente imposible de mantener, damos manotazos de ahogado, buscamos alguna droguería chica que nos pueda facilitar algo o alguna que nos venda de contado”.
Sin embargo, aclaró que “esa operatoria agrava aún más la situación financiera, después eso que vendemos por una obra social recién se cobra a los sesenta días, mientras que nosotros tenemos que pagarlo de contado porque ya no nos tienen confianza”.
“No sé si el mes que viene vamos a estar”
Gutiérrez reconoció que, de mantenerse el actual escenario, resulta “imposible asegurar cuánto tiempo más podrán continuar funcionando, con esta situación ya estamos en una situación crítica, no te puedo decir si el mes que viene vamos a estar”.
Afirmó que “esa incertidumbre atraviesa a todos los trabajadores de la empresa, esa es la preocupación que tenemos los empleados”.
Actualmente Autofarma cuenta con alrededor de 200 trabajadores en distintas provincias y 40 en Tierra del Fuego, quienes además padecen atrasos salariales mientras observan cómo la empresa pierde capacidad operativa día tras día.
“Queremos seguir trabajando”
Lejos de plantear un reclamo exclusivamente salarial, la directora sostuvo que el “principal objetivo de los trabajadores es preservar la continuidad de la empresa y las fuentes laborales, somos 40 empleados en Tierra del Fuego que estamos en la misma situación”.
Por eso pidió una respuesta inmediata por parte del “Estado provincial, necesitamos que el Gobierno nos dé lo que nos debe porque queremos seguir trabajando”.
Gutiérrez insistió en que “los trabajadores no buscan abandonar la empresa, sino garantizar su supervivencia, nosotros no queremos solamente que nos paguen los dos meses que nos deben; queremos seguir trabajando en este lugar”.
También expresó su preocupación por el contexto laboral que “atraviesa la provincia, sabemos que muchos compañeros, si salen a repartir currículum, tampoco van a encontrar trabajo”.
“Autofarma siempre estuvo cuando OSEF nos necesitó”
Según señaló, Autofarma realizó un enorme esfuerzo para sostener la “prestación sanitaria en los momentos más complejos, durante mucho tiempo, cuando nadie quiso atender a OSEF, nosotros estuvimos repletos”.
Recordó que la empresa amplió su “estructura para responder al crecimiento de la demanda, se llenó de gente, hicimos lo que pudimos y atendimos a todos”.
Incluso se incorporó más personal y equipamiento para mejorar la atención, para lo cual, señaló que “la empresa apostó, puso más empleados, compró máquinas y armó toda una estructura para atender de la mejor manera”.
Hoy, aseguró, esperan el mismo acompañamiento por parte del “Estado, hoy en día necesitamos una mano nosotros”.
La peor crisis de la historia de la empresa
Consultada sobre otras etapas difíciles que atravesó Autofarma, como la crisis económica de 2001 o la pandemia de COVID-19, Gutiérrez fue contundente al sostener que “esta es la peor”.
Recordó que durante la pandemia la “farmacia nunca dejó de funcionar, siempre abierta”.
Explicó que “incluso organizaron equipos rotativos para garantizar la atención y evitar cierres, hicimos grupos de trabajo para que la farmacia siempre estuviera operativa”.
Reconoció que “aquellas etapas fueron complejas, pero aseguró que ninguna alcanzó la gravedad del presente, ha habido crisis, pero nunca una como esta”.
Según indicó, en otros momentos siempre existía algún nivel de pago que permitía mantener la cadena de abastecimiento.
“Antes, aunque fuera, nos pagaban el treinta o el cincuenta por ciento y durante el mes lográbamos comprar medicamentos”.
Hoy, en cambio, la situación es completamente distinta porque “hoy no tenemos droguerías que nos hagan reposición”.
La pérdida de clientes profundizó aún más la crisis
Otro aspecto señalado por Gutiérrez fue el fuerte impacto comercial que sufrió la empresa como consecuencia de las largas filas de afiliados de OSEF que durante años colmaron las sucursales.
Explicó que “muchos clientes particulares y afiliados a otras obras sociales dejaron de concurrir debido a los tiempos de espera, una persona con una prepaga veía cien personas esperando y se iba a otra farmacia”.
Con el paso del tiempo, esa clientela tampoco “regresó, hoy no tenemos a los pacientes de OSEF, pero tampoco tenemos a los pacientes de las prepagas”.
Para la directora, esa pérdida de volumen comercial terminó agravando aún más la delicada situación financiera de Autofarma.
El temor ahora es perder las fuentes de trabajo
En el tramo final de la entrevista, Luciana Gutiérrez dejó al descubierto la enorme preocupación que atraviesa a los trabajadores de Autofarma. La incertidumbre ya no pasa únicamente por el atraso salarial o la falta de medicamentos, sino por la posibilidad concreta de que la empresa no pueda sostener su funcionamiento y deba reducir su estructura.
La directora técnica explicó que el problema dejó de ser una hipótesis para transformarse en un temor cotidiano porque “tenemos miedo de perder nuestro trabajo”.
Según indicó, la falta de reposición de medicamentos y la caída constante de la actividad hacen que el “futuro de la empresa sea cada vez más incierto”.
Las sucursales de Ushuaia también atraviesan un escenario delicado
Consultada sobre la situación de las distintas sedes de la empresa, Gutiérrez aclaró que Autofarma cuenta actualmente con tres sucursales, una en Río Grande y dos en Ushuaia.
No obstante, reconoció que “el panorama en la capital provincial es incluso más preocupante, tenemos una sucursal en Río Grande y dos en Ushuaia”.
Explicó que las “farmacias de Ushuaia registran un nivel de ventas inferior al de Río Grande, lo que agrava aún más las dificultades para sostener la actividad, Ushuaia vende menos todavía”.
Por esa razón, aseguró que “la preocupación entre los trabajadores de esa ciudad es todavía mayor, los chicos de Ushuaia están todavía más preocupados que nosotros”.
El cierre de sucursales ya no parece una posibilidad lejana
Respecto si la empresa había comenzado a analizar el cierre de algunas farmacias, aclaró que “todavía no existe una decisión en ese sentido para Tierra del Fuego, admitió que el escenario genera enorme incertidumbre, sí tenemos miedo de que se cierren”.
Recordó además que “la empresa ya comenzó a cerrar establecimientos en otras provincias, las sucursales que se están cerrando son las de Santa Cruz”.
Para los trabajadores fueguinos, esa situación constituye una señal de alarma porque “tenemos miedo de perder nuestros puestos porque vemos que no se está pudiendo sostener”.
Sin reposición no hay ventas, y sin ventas tampoco habrá salarios
Gutiérrez explicó que el principal problema ya no es únicamente la deuda acumulada, sino la imposibilidad de generar ingresos para revertir la situación.
Al no contar con medicamentos suficientes, las farmacias “venden cada vez menos, lo que reduce aún más los recursos disponibles para afrontar salarios y obligaciones comerciales, no podemos reponer.»
Y esa realidad desencadena un círculo cada vez “más difícil de romper, al no poder reponer sabemos que, cuando las obras sociales paguen, tampoco lo que entre va a alcanzar para pagarnos”.
La directora sostuvo que el verdadero desafío consiste en recuperar cuanto antes la capacidad operativa de las farmacias.
“Lo que necesitamos es poder reponer para seguir dando un servicio, cobrar nuestros sueldos y seguir trabajando en este lugar”.
Un servicio esencial que hoy lucha por sobrevivir
A lo largo de toda la entrevista, Luciana Gutiérrez insistió en que Autofarma no es únicamente una empresa comercial, sino un prestador de salud que durante años sostuvo la atención de miles de afiliados de OSEF y de otras obras sociales, incluso en los momentos más complejos.
Sin embargo, advirtió que la deuda cercana a 6.000 millones de pesos que mantiene la obra social provincial, sumada al atraso salarial y al corte del suministro por parte de la mayoría de las droguerías, colocó a la empresa en una situación sin precedentes.
Los depósitos, que meses atrás permanecían completamente abastecidos, hoy apenas conservan alrededor del 10% del stock habitual; los medicamentos esenciales escasean, las compras deben realizarse de contado o incluso en otras farmacias sin margen de ganancia, y la incertidumbre crece entre los trabajadores que desconocen si podrán conservar sus puestos.
Para la directora técnica, el escenario exige una respuesta inmediata del Estado provincial porque “necesitamos que el Gobierno nos dé lo que nos debe porque queremos seguir trabajando”.
Ese fue el mensaje que atravesó toda su exposición: un pedido urgente para que se regularicen los pagos de OSEF, se restablezca la confianza de las droguerías y Autofarma pueda volver a abastecerse normalmente.
De lo contrario, advirtió, no sólo peligra la continuidad de una empresa que durante años garantizó la provisión de medicamentos a miles de fueguinos, sino también la estabilidad laboral de cientos de familias y la prestación de un servicio considerado esencial para la comunidad.
