El presidente de la Cámara de Comercio de Tolhuin, Manuel Barrientos, advirtió que la actividad comercial se desplomó un 60% en apenas un año y que la localidad perdió más de 30 comercios. La caída del turismo interno, la pérdida de empleo, el cierre de aserraderos y emprendimientos, la migración de vecinos y el desplome del consumo configuran un escenario que, según sostuvo, requiere abandonar “el egoísmo” y articular entre el sector público y privado para recuperar la economía local. También reclamó activar las termas como motor turístico y económico.
Tolhuin.- La crisis económica golpea con particular fuerza a Tolhuin, una localidad de apenas unos 6.000 o 7.000 habitantes cuya actividad depende en buena medida del turismo interno, el comercio y los servicios.
En ese contexto, el presidente de la Cámara de Comercio de Tolhuin, Manuel Barrientos, trazó un diagnóstico contundente al manifestar que la actividad comercial cayó un 60% respecto del mismo período del año pasado y ya cerraron más de 30 comercios, una cifra que, según estimó, podría ser incluso mayor.
En diálogo con el programa Buscando el Equilibrio, por Radio Provincia, Barrientos explicó que “la situación se profundizó durante el invierno, una temporada que históricamente representa una baja en el movimiento turístico, pero que esta vez encontró a la ciudad con un consumo interno fuertemente retraído”.
“A comparación de lo que fue el año pasado para la misma época, bajó un 60% lo que es la actividad comercial dentro de la localidad de Tolhuin”, afirmó.
El dirigente comercial remarcó que el cierre de más de 30 establecimientos tiene un “impacto particularmente fuerte en una localidad pequeña, ya han cerrado más de 30 comercios, creo que son más hoy en día. Se nota mucho, teniendo en cuenta que es una localidad chica. Vivimos del turismo interno, del poco turismo interno”, señaló.
Comercios que se achican y familias que sostienen los negocios
El deterioro de la actividad también se refleja directamente en el empleo. Barrientos explicó que los “comerciantes están reduciendo estructuras, limitando gastos y apelando al trabajo familiar para intentar mantener abiertas las puertas, todos los comercios nos estamos achicando, aguantando hasta donde podemos, pero todos nos estamos achicando en los diferentes rubros que hay en la localidad”, sostuvo.
La consecuencia es una pérdida progresiva de “puestos laborales y una mayor participación de los propios propietarios y sus familias en los negocios, como para sostenerlos”, describió.
Aunque no pudo precisar cuántos comercios habilitados permanecen actualmente en la ciudad, Barrientos consideró que “podrían quedar menos de la mitad de los que existían anteriormente”.
Además, agregó que “la crisis no se concentra en un sector determinado, sino es en todos”, respondió al ser consultado sobre los rubros más afectados.
La explicación está vinculada con la propia estructura económica de Tolhuin, siendo que es una comunidad pequeña que necesita del movimiento generado por quienes llegan desde Río Grande y Ushuaia durante los fines de semana.
“Nosotros prácticamente vivimos el fin de semana del poco turismo interno que viene a la localidad”, explicó.
Y el problema se transforma rápidamente en una cadena porque “si la población no tiene capacidad de consumo, tampoco puede sostener a los comercios, los servicios, la gastronomía ni el resto de las actividades”.
“La gente arreglando está pasándola mal y no puede venir, y así, todo, es una cadena esto”, resumió.
El turismo interno dejó de consumir
Uno de los principales cambios que observa Barrientos es el comportamiento de quienes todavía llegan a Tolhuin durante los fines de semana.
Antes, explicó, la llegada de visitantes significaba consumo en “restaurantes, almacenes, cafeterías y comercios, pero, hoy, muchos llegan con las compras realizadas previamente y prácticamente no gastan en la localidad”.
“La gente que viene, la mayoría viene a controlar su casa de fin de semana, pero ya no se ve el movimiento como antes, que salía a comer o compraba acá. Ya viene con la vianda, ya viene con las cosas hechas como para pasar el finde”, señaló.
La misma situación alcanza a las hosterías y cabañas, para lo cual, Barrientos mencionó el caso de un emprendimiento que actualmente “trabaja apenas al 10% de su capacidad”, dijo, al tiempo que agregó que “el problema se vuelve todavía más grave cuando se incorporan los costos fijos, que según relató, uno de los establecimientos consultados debe afrontar solamente 2,5 millones de pesos mensuales de gas, a lo que se suman electricidad, agua, empleados y mantenimiento, entonces, imagínate el movimiento que tenés que generar para aguantar eso”, planteó.
Y sintetizó el escenario al considerar que “es insostenible”.
Del comercio a los aserraderos: una crisis que atraviesa toda la economía
La contracción tampoco se limita al comercio, dado que, Barrientos señaló que los “aserraderos atraviesan una situación crítica” y puso como ejemplo a conocidos que “antes tenían una dotación de alrededor de 12 trabajadores y actualmente funcionan con apenas tres o cuatro”, relató.
También mencionó el caso de los corralones, donde la “reducción de personal es similar”.
La expectativa está puesta en que termine la veda y pueda comenzar a recuperarse parte de la actividad, aunque Barrientos reconoció que el “panorama es complejo”.
Uno de los pocos emprendimientos que aparece como excepción es “Lenga Patagonia, que mantiene alrededor de 60 trabajadores y opera en doble turno”.
En contraposición, recordó la pérdida de otros emprendimientos históricos de la localidad y la falta de alternativas capaces de absorber mano de obra.
Confiterías, textiles y comercios: cada vez quedan menos
El impacto alcanza a rubros muy diversos y en este marco Barrientos ejemplificó la situación de las confiterías al sostener que “de seis o siete establecimientos que funcionaban anteriormente, hoy quedan apenas tres”.
En el sector textil, actividad a la que está vinculado familiarmente desde hace décadas, también se “redujo considerablemente la cantidad de comercios habilitados, siendo que lo que es textil, que toda mi vida laburé de eso, porque ya viene de familia, creo que quedan seis, siete, lo que es habilitado”, señaló.
A ese escenario se suma el crecimiento de los “showrooms, ferias sociales y otros formatos de comercialización que son comprensibles en el contexto actual porque muchas personas necesitan generar ingresos”.
Pero la consecuencia es una “reducción cada vez mayor de los comercios tradicionales”.
La venta ambulante como síntoma de la crisis
Otro de los fenómenos que Barrientos identifica como consecuencia directa de la situación económica es el “crecimiento de la venta ambulante, dado que hoy estás viendo lo que se vio hace muchos años y no se veía acá, gente vendiendo un bolso, ropa, vendiendo pancito en la calle”, describió.
A la vez, señaló que muchas personas directamente “abandonaron Tolhuin en busca de nuevas oportunidades, realmente, la isla está viviendo una situación complicada, es en general”, sostuvo.
La migración es especialmente visible entre trabajadores vinculados con el sector forestal y los aserraderos, que según, Barrientos, una “importante cantidad de habitantes provenientes del litoral argentino regresaron a sus lugares de origen, la mayoría de la gente que trabaja en las turbas, en los aserraderos, es de ahí, así que la mayoría ha vuelto”, explicó.
También mencionó casos de comerciantes que “cerraron sus negocios y se fueron o intentaron reinventarse”.
Vender un comercio también se volvió imposible
La crisis llegó a un punto en el que incluso desprenderse de un negocio se convirtió en una tarea prácticamente imposible porque “hoy vender un fondo de comercio es imposible”, afirmó Barrientos y agregó que la razón es sencilla porque con los “números actuales, resulta muy difícil encontrar compradores dispuestos a asumir un negocio en un contexto de bajo consumo y alta incertidumbre”.
El dirigente explicó que “muchos propietarios terminan haciendo ofertas o buscando alternativas para recuperar parte de lo invertido y evitar que el negocio se convierta en una pérdida total”.
La situación es todavía más compleja en actividades de mayor escala, como los aserraderos porque “¿a quién le vendés un fondo de comercio de un aserradero de los millones de dólares que vale? Hoy en día un aserradero es imposible”, planteó.
Sin universidades y con pocas alternativas para los jóvenes
La crisis económica también tiene una dimensión social y demográfica, teniendo en cuenta que Tolhuin cuenta con una población joven, pero ofrece pocas alternativas de formación presencial.
Barrientos explicó que “actualmente existen opciones universitarias a distancia y cursos de capacitación y oficios impulsados desde el Gobierno, pero consideró que la oferta sigue siendo limitada, dado que Universidades únicamente a distancia”, afirmó.
Y agregó que también existen “cursos de oficios y espacios vinculados a actividades recreativas, aunque la escala de la localidad limita la cantidad de propuestas, somos pocos y no hay movimiento como para justificar”, señaló.
“Hay mucho egoísmo” y pidió que Municipio y Concejo trabajen juntos
Uno de los tramos más críticos de la entrevista estuvo relacionado con la situación política institucional de Tolhuin y las diferencias existentes entre el Ejecutivo municipal y el Concejo Deliberante.
Consultado sobre cómo debería abordarse la crisis, Barrientos fue categórico al señalar que “los distintos sectores políticos deben sentarse a trabajar juntos, es un momento de crisis, deberían sentarse, juntarse y trabajar en conjunto para el bien de la comunidad”, sostuvo.
Desde su mirada personal, cuestionó lo que definió como “egoísmo” en la dirigencia, dado que “hay muchas cosas para trabajar y siempre buscando la quinta pata al gato”, afirmó.
En ese sentido, reclamó dejar de lado las diferencias políticas y priorizar las “necesidades de los vecinos, de esto se sale todos juntos, tendrían que dejar de lado muchas diferencias y ponerse al lado del pueblo”, expresó.
Y fue todavía más contundente al marcar que “muchos se fijan nada más en lo que conviene a cada uno, no se fijan en el ciudadano común, que la está pasando mal”.
Para Barrientos, la salida requiere una “charla adulta y capacidad de acuerdo”.
“Creo que la única forma es sentarse, no sé si se podrá o no, dejar de lado eso para hacer una charla adulta, dejar de lado las diferencias y empezar a laburar”, planteó.
El sector privado se reúne todos los jueves
Mientras reclama mayor coordinación institucional, Barrientos explicó que desde la “Cámara de Comercio existe una mesa de trabajo permanente entre distintos sectores, donde todos los jueves nosotros nos juntamos, varios rubros como almacén, peluquería, transporte, tenemos varios dentro de la Cámara y nos juntamos todos los jueves”, explicó.
El problema es que las reuniones reflejan semana tras semana la misma preocupación que es “cómo sostener los negocios y encontrar una alternativa, qué se puede hacer, cómo, y esta semana mal, peor, y se puede inventar algo y cómo”, relató.
La expectativa inmediata está puesta en que termine la “veda y, fundamentalmente, que vuelva a activarse el turismo interno”.
Las termas, una oportunidad que Tolhuin no puede seguir postergando
En ese escenario, Barrientos colocó a las termas como uno de los principales recursos que Tolhuin necesita recuperar.
Para el presidente de la Cámara de Comercio, el debate no debería concentrarse exclusivamente en si la “administración debe ser pública, privada o municipal, dado que, lo central, sostuvo, es que el “recurso se active, funcione y tenga mecanismos de control”, afirmó.
Y agregó que “yo te tengo que controlar a vos para que funcionen realmente como tiene que funcionar”.
Barrientos considera que la puesta en funcionamiento de las termas podría convertirse en “un motor para toda la economía local, tiene que activarse porque realmente hace falta y pienso yo que va a ser algo que va a levantar la economía dentro de todo lo que es local”, sostuvo.
La explicación vuelve a ser la misma porque la “economía funciona como una cadena, dado que si las termas atraen visitantes, esos turistas pueden consumir en comercios, restaurantes y almacenes, contratar servicios y generar ingresos que luego vuelven a circular dentro de la ciudad”.
“La gente pasa, compra y va al almacén. El almacén le puede pagar a un empleado, el empleado sale al comercio, se toma un café. Genera, lenta la rueda, pero genera”, graficó.
Un fin de semana largo que “parece un domingo”
La situación quedó reflejada incluso durante el último fin de semana largo, para lo cual,
Barrientos describió el movimiento como “extremadamente bajo”, afirmó.
Si bien aclaró que parte de la población se trasladó para asistir a las carreras, remarcó que el “movimiento general continúa siendo muy reducido, los fines de semana vienen muy tranquilos”, insistió.
La razón vuelve a ser el cambio de hábitos de consumo, debido a que “quienes llegan a Tolhuin lo hacen cada vez más preparados para gastar lo mínimo posible”.
La pérdida de oportunidades y el reclamo de trabajar en conjunto
Barrientos también recordó emprendimientos que en el pasado representaron oportunidades para diversificar la economía de Tolhuin, entre ellos el proyecto vinculado a Fernando Campbell y los catamaranes.
Según relató, el empresario terminó retirándose por las “dificultades burocráticas y trasladó parte de su emprendimiento”.
También recordó la historia del aserradero Bronzovich, que llegó a tener más de “80 trabajadores y luego fue reduciendo su actividad”.
Para el dirigente, Tolhuin “no puede volver a perder oportunidades de desarrollo, pero, para remontarlo, creo que todos los sectores que pertenecen a Tolhuin deben manejarse para una propuesta alternativa, que la gente que viene no la maltraten, es decir, que trabajen en conjunto para el crecimiento de la ciudad”, planteó.
Barrientos reconoció que Tolhuin ha “cambiado y que se realizaron obras y transformaciones durante los últimos años”.
Sin embargo, advirtió que los “tiempos de la política no coinciden con los tiempos de quienes deben pagar sueldos, alquileres y servicios, a fin de mes vos tenés tu sueldo depositado en la cuenta, nosotros tenemos que pagar empleados, alquileres, un montón de gastos”, explicó.
Menos empleo, salarios bajos y una población que se va
La reducción de la actividad económica también profundiza las dificultades para quienes permanecen en la ciudad.
Barrientos señaló que los “salarios son bajos y que la estructura laboral de Tolhuin ofrece pocas alternativas”.
Mencionó que un “empleado municipal puede percibir alrededor de un millón o 1,2 millones de pesos, mientras que en comercio los ingresos pueden rondar los 1,7 millones, aunque aclaró que se trata de referencias aproximadas”.
Con ese nivel salarial, sostuvo, resulta prácticamente “imposible acceder a determinados créditos hipotecarios, ¿vos pretendés que yo con esa plata, cobrando, supongamos, un palo, dos palos, el banco me va a dar para una vivienda? Imposible”, afirmó.
Los alquileres, en tanto, se mantienen por “debajo de los valores de Río Grande y Ushuaia, con referencias cercanas a 400.000 pesos para una vivienda de una habitación y alrededor de 600.000 para dos”, según explicó.
Pero esos valores están relacionados directamente con el “nivel de ingresos de la población”.
Al mismo tiempo, muchas viviendas que antes “eran utilizadas como casas de fin de semana comenzaron a ser alquiladas de manera permanente por sus propietarios para generar ingresos”.
“La gente que alquilaba la casa de fin de semana la está alquilando ahora por mes. Por más que se la rompan, necesitan un ingreso”, señaló.
Frente a ese escenario, el presidente de la Cámara de Comercio insiste en que “ningún sector puede salir solo, no nos salvamos solos. Más que en este tipo de crisis hay que dejar un poco el egoísmo, sentarse, decir ‘muchachos, hay que hacer esto’, cada uno sacar una idea y fijarse cómo poder salir. Digo yo que es la única forma”, concluyó.
