El legislador Luciano Selzer cuestionó la falta de acuerdo entre el Ejecutivo provincial y el SUTEF y advirtió que el conflicto educativo dejó a estudiantes durante semanas sin clases, con contenidos que considera prácticamente imposibles de recuperar. Apuntó especialmente contra el Gobierno por no recurrir a herramientas que permitan encauzar la disputa y sostuvo que “no vemos una voluntad política de resolver el problema”. Además, puso en duda que la emergencia salarial docente anunciada por Gustavo Melella sea suficiente, reclamó auditar el Ministerio de Educación y anticipó un pedido de informes por el uso de las horas cátedra, al considerar que existe “un uso bastante liberal y poco responsable”. También defendió avanzar en consensos para declarar a la educación como servicio esencial, aunque advirtió que garantizar las clases es apenas el primer paso de una discusión más profunda sobre la calidad educativa en Tierra del Fuego.
Río Grande.- El legislador Luciano Selzer trazó un duro diagnóstico sobre la crisis educativa de Tierra del Fuego y cuestionó tanto al Ejecutivo provincial como al SUTEF por la prolongación de un conflicto que, según sostuvo, terminó colocando a los estudiantes como principales perjudicados. Advirtió que los días de clases perdidos difícilmente puedan recuperarse en lo que resta del calendario escolar y reclamó que las partes alcancen un acuerdo que permita normalizar definitivamente la actividad.
En diálogo con el programa ‘Costo Político’ por Radio Provincia, Selzer calificó como “muy preocupante” la actitud de ambos sectores por no haber logrado encontrar hasta ahora un punto intermedio.
“Resulta muy preocupante la actitud de ambas partes de no intentar llegar a un punto intermedio en la negociación y alcanzar un acuerdo, porque los que están siendo perjudicados no son ninguna de las partes, sino que son los chicos, los alumnos que no están teniendo clases”, afirmó.
El legislador señaló que “la extensión del conflicto, sumada al receso invernal, provocó que haya alumnos que acumulan un período considerable sin concurrir normalmente a las aulas”.
Además, cuestionó que “el Ejecutivo no haya recurrido a una instancia de conciliación que permitiera sostener las clases mientras continuaban las negociaciones”.
“Hay chicos que hace más de dos meses que están sin clases, contando los días de vacaciones y recesos. Es muy preocupante toda esta situación, porque tampoco el Gobierno plantea alguna medida de conciliación obligatoria como para, por lo menos, que mientras se están llevando las negociaciones los chicos puedan volver a tener clases”, expresó.
El impacto del conflicto más allá de las escuelas
Selzer también se refirió al acampe instalado sobre la avenida San Martín de Ushuaia y recordó el planteo realizado por representantes de la Cámara de Comercio durante una reunión en comisión de la Legislatura.
Según relató, los “comerciantes solicitaron al sindicato que levantara el acampe debido a las consecuencias que atribuyen a la interrupción de la circulación y mencionó estimaciones expuestas por el sector comercial que hablan de una caída de hasta el 50% en la facturación, no solamente entre los establecimientos ubicados frente a la protesta sino también en otros sectores de la principal avenida de la ciudad”.
Sin embargo, para Selzer la consecuencia central sigue estando dentro del sistema educativo. Consideró que “aun cuando el conflicto pudiera resolverse inmediatamente y existiera voluntad de recuperar contenidos, el calendario disponible resulta insuficiente”.
“Por más que haya buena voluntad de ambas partes, el tiempo no alcanza para que los chicos puedan recuperar todas las clases”, afirmó.
“No vemos una voluntad política de resolver el problema”
Aunque comenzó repartiendo cuestionamientos entre el Gobierno y el sindicato, Selzer endureció posteriormente su posición respecto del Ejecutivo y sostuvo que “no observa una decisión política suficientemente firme para encauzar la situación”.
Ante la consulta sobre los motivos por los cuales el Gobierno provincial no avanzó con una conciliación obligatoria, afirmó que “me parece que ahí hay una convivencia entre lo que es el gremio y el Ejecutivo provincial, de que el Ejecutivo deja que el gremio haga lo que tiene ganas y no aplica las herramientas que tiene para poder poner orden a esta situación, básicamente”.
También recordó que “el sindicato había anunciado medidas antes del inicio de las clases y cuestionó que la convocatoria gubernamental a negociar, según su descripción, se produjera cuando la medida ya estaba en marcha”.
“No vemos que haya una voluntad política de resolver el problema porque el gremio, además, había anunciado antes de que empiecen las clases que iba a haber paro por tiempo indeterminado y el Gobierno recién llamó al gremio a sentarse a negociar el primer día de paro, cuando ya había avisado hacía tiempo”, sostuvo.
Para Selzer, las consecuencias de esa dinámica terminan recayendo sobre quienes no participan de la negociación.
“Nos parece que hay una falta clara de voluntad política de resolver el problema y que las consecuencias de todo esto las están pagando los chicos, porque son perjudicados y no son parte de este problema”, manifestó. Y sostuvo que los intereses de los estudiantes, como derecho constitucional, deberían ocupar un lugar central frente al conflicto.
Dudas sobre la emergencia salarial docente
Selzer también se mostró escéptico frente al anuncio del gobernador Gustavo Melella de avanzar con una emergencia salarial docente.
“No sé si esta declaración de emergencia va a resolver el problema. Yo tengo mis dudas”, afirmó.
Como antecedente, recordó la declaración de emergencia en infraestructura escolar y sostuvo que, pese a aquella herramienta, continúan existiendo serios inconvenientes edilicios en establecimientos de la provincia.
“No vemos cómo esta declaración de emergencia pueda mejorar realmente las cosas. Por lo menos yo tengo muchas dudas de que vaya a mejorar realmente la situación. Ojalá así sea”, señaló.
A partir de allí, planteó que la discusión debería avanzar hacia una revisión mucho más profunda del funcionamiento del Ministerio de Educación.
“Me parece que habría que hacer una auditoría del Ministerio de Educación y ver bien en qué se está gastando la plata”, reclamó.
Más recursos y los mismos problemas salariales
El legislador explicó que desde su espacio analizaron la ejecución presupuestaria informada por el Ministerio de Economía hasta el 30 de junio y la compararon con ejercicios anteriores.
Según afirmó, ese análisis mostraría que, medido en términos reales, aumentaron los recursos destinados a salarios dentro del Ministerio de Educación. Sin embargo, observó que los conflictos salariales con los docentes continúan.
“En pesos reales se ha ido aumentando la cantidad de plata que se invierte en sueldos en el Ministerio de Educación. Pero seguimos teniendo problemas con los gremios por el tema salarial, entonces hay que ver dónde se está yendo esa plata”, planteó.
Para Selzer, esa contradicción justifica profundizar los “controles, si se está gastando más, evidentemente no se está gastando en lo que es necesario, en los sueldos de los maestros que dan clases”.
Horas cátedra: anticipó un pedido de informes
Otro de los puntos centrales de la entrevista fue la utilización de las horas cátedra. Durante el diálogo se mencionó una cifra cercana a 1,2 millones para este año y alrededor de 1,1 millones proyectadas para el próximo.
Selzer confirmó que “impulsarán un pedido de informes para conocer cómo se utilizan esos recursos y cuestionó la transparencia del sistema”.
“Nosotros vamos a hacer un pedido de informes respecto al uso de las horas cátedra, que la verdad es, por lo menos, poco transparente por lo que escuchamos de lo que comentan las personas que trabajan en los distintos ámbitos”, anticipó.
El legislador aseguró haber recibido referencias acerca de “horas utilizadas para afrontar funciones que no corresponden directamente a docentes frente a alumnos, mencionando choferes, tareas de mantenimiento y personal de la Agencia de Innovación Fueguina”.
“Nos parece que se hace un uso bastante liberal y poco responsable de las horas cátedra para pagar cuestiones que no hacen, por lo menos directamente, al docente que está frente a alumnos”, cuestionó.
Selzer aclaró que “no pone en discusión la necesidad de contar con trabajadores para mantenimiento u otras funciones dentro del sistema educativo, sino el mecanismo presupuestario utilizado para pagar esos servicios”.
“Un electricista que está haciendo mantenimiento en la escuela me parece perfecto, pero me parece que tendría que ir por otro lado ese sueldo, no afectarlo a las horas cátedra”, ejemplificó.
A su entender, la utilización de ese mecanismo para funciones diferentes dificulta conocer con precisión el verdadero destino de los recursos: “Es muy poco transparente el uso de las horas cátedra, porque parece que son para docencia, pero al final se terminan usando para lo que sea”.
Expectativa por la nueva propuesta
Frente a la nueva oferta presentada en el marco de la negociación, Selzer expresó expectativas de que “pueda convertirse en una salida al conflicto, la verdad es que personalmente espero que sea el fin de esta medida de fuerza, porque los chicos ya no pueden perder más clases”, sostuvo.
El legislador hizo hincapié en el escaso margen que resta del ciclo lectivo y señaló que, después de septiembre, quedan fundamentalmente octubre y noviembre, además de una parte de diciembre atravesada habitualmente por actividades de cierre.
“Personalmente, por el bien de los chicos, espero que haya un acuerdo y que se cierre el conflicto”, expresó.
A partir de las primeras manifestaciones gremiales sobre la nueva oferta, consideró que podrían existir posibilidades de acercamiento: “Por lo que comentaba el secretario del gremio, me pareció que la propuesta que hicieron fue positiva, que podría llegar a haber un acuerdo”.
No obstante, evitó dar por cerrada la discusión y señaló que corresponderá al sindicato definir si acepta la propuesta. “Yo espero que sí, porque no se pueden perder más días de clases”, insistió.
La educación como servicio esencial
Selzer también ratificó la posición de su espacio respecto de avanzar con la declaración de la educación como servicio esencial en Tierra del Fuego y destacó la necesidad de construir consensos legislativos alrededor de la iniciativa.
La discusión surgió a partir de las coincidencias expresadas públicamente por otros sectores políticos respecto de la necesidad de garantizar la continuidad de las clases más allá de las diferencias partidarias.
“Estamos en un cuerpo colegiado como es la Legislatura y es fundamental buscar los consensos para sacar adelante los proyectos”, afirmó.
Según Selzer, declarar esencial la educación podría constituir una herramienta para garantizar que los estudiantes permanezcan en las aulas, aunque aclaró que esa medida no resolvería por sí sola los problemas estructurales del sistema.
“Quizás declarando esencial la educación solucionamos el problema, en principio, de que los chicos tengan clases, lo que no soluciona después el tema de la calidad educativa, que va por otro lado”, explicó.
Para el legislador, garantizar la presencia en las aulas es apenas el punto inicial: “Si de inicio ya no tienen clases, no podemos discutir ni siquiera la calidad que reciben, porque va a ser imposible que reciban ningún tipo de educación”.
“Estamos empantanados en discutir si van a tener clases o no”
En el tramo final, Selzer amplió el debate y sostuvo que Tierra del Fuego necesita superar la discusión coyuntural entre Gobierno y gremio para comenzar a analizar qué educación reciben efectivamente los estudiantes.
Planteó que existen dificultades que posteriormente se evidencian cuando los jóvenes ingresan a la universidad o intentan desarrollarse profesionalmente.
“Después ven que sus hijos pasan de curso, no aprenden y después se encuentran con la universidad, donde si ya no tenés las herramientas para estudiar, para organizarte, es muy difícil continuar con el camino universitario”, señaló.
Por eso consideró necesario discutir simultáneamente la continuidad de las clases y la calidad de los aprendizajes, para que los jóvenes terminen su escolaridad con herramientas suficientes, independientemente de que posteriormente opten o no por estudios superiores.
Para Selzer, esa debería convertirse en la discusión de fondo del sistema educativo fueguino.
“Esa es la gran discusión que tenemos que dar y estamos empantanados en esta discusión a ver si van a tener clases o no, me parece que cada vez estamos retrocediendo más”, advirtió.
Y concluyó planteando la necesidad de avanzar hacia una “discusión integral, lo que tenemos que hacer es avanzar y empezar a discutir el modelo educativo para poder lograr esta excelencia educativa que tendrían que tener nuestros hijos”.
