Dachary pidió endurecer sanciones y convertir a Tierra del Fuego en un nodo estratégico

El secretario de Malvinas, Antártida, Islas del Atlántico Sur y Asuntos Internacionales de Tierra del Fuego, Andrés Dachary, reclamó transformar la cuestión Malvinas en una política de Estado integral y sostenida en el tiempo, que combine presión diplomática, sanciones económicas, defensa de los recursos naturales y fortalecimiento de las capacidades estratégicas argentinas. Respaldó la Base Naval Integrada de Ushuaia, aunque diferenció el proyecto militar del desarrollo de un polo logístico, para el cual propuso una articulación entre Nación, Provincia y empresas privadas fueguinas. Además, planteó que las compañías que colaboren con la actividad británica deben elegir entre operar en las Islas o hacerlo en el resto del territorio argentino y advirtió que Tierra del Fuego adquirirá cada vez mayor relevancia frente a la disputa internacional por las rutas marítimas, el Atlántico Sur y la Antártida.

Río Grande.- En medio de una renovada centralidad de la cuestión Malvinas en la agenda nacional, Andrés Dachary planteó la necesidad de que la Argentina avance hacia una política de Estado que trascienda los anuncios coyunturales y abarque dimensiones diplomáticas, económicas, científicas, tecnológicas y militares.

En diálogo con el programa ‘Buscando el Equilibrio’, por Radio Provincia, el funcionario fueguino valoró las recientes medidas vinculadas con la defensa de los intereses argentinos, aunque contrastó ese escenario con la política que, según sostuvo, desarrolló el Gobierno nacional desde diciembre de 2023.

“Desde el Gobierno de la Provincia, por supuesto que celebramos que Malvinas haya ocupado la centralidad que siempre requirió dentro de la agenda nacional”, afirmó.

Sin embargo, consideró “muy difícil” interpretar los últimos acontecimientos como una continuidad de la política aplicada hasta ahora por la administración nacional, sobre la cual Tierra del Fuego mantuvo fuertes cuestionamientos.

Para Dachary, existe actualmente un punto de coincidencia transversal respecto de la necesidad de construir una estrategia más efectiva. En ese contexto, consideró fundamental observar cómo evoluciona el debate en el Congreso y qué herramientas concretas terminan implementándose.

Uno de los puntos centrales, sostuvo, debe ser detener la extracción de recursos naturales en el área en disputa. Si bien buena parte de la atención está concentrada actualmente en los hidrocarburos, advirtió que la problemática pesquera lleva décadas.

“El mayor saqueo está dado con lo que tiene que ver con la pesca”, señaló, aunque reconoció que “una eventual explotación petrolera produciría un impacto patrimonial considerablemente mayor y podría modificar de manera profunda el escenario existente”.

Dachary vinculó esa situación con reclamos históricos sostenidos desde Tierra del Fuego y mencionó los acuerdos de Madrid y Nueva York y la normativa vinculada con la protección de inversiones británicas. “Ojalá, a partir de esa centralidad que tuvo el tema Malvinas, sea finalmente abordado como una verdadera política de Estado”, expresó.

 

La cautelar y el reclamo de una estrategia internacional

 

Respecto de la medida cautelar dictada por la Justicia Federal de Río Grande para frenar actividades vinculadas con el desarrollo hidrocarburífero en Malvinas, Dachary consideró que “constituye una herramienta importante, pero advirtió que no puede funcionar de manera aislada”.

“Por supuesto que sirve, por supuesto que es importante”, afirmó, aunque remarcó que “debe entenderse como una condición necesaria y no suficiente”.

Según explicó, la discusión no puede quedar reducida únicamente a los aspectos ambientales de la explotación petrolera, sino que “debe complementarse con otras acciones judiciales y diplomáticas”.

En ese sentido, sostuvo que “el Gobierno nacional debería acompañar el proceso mediante actuaciones ante organismos internacionales y recordó que, además de la legislación argentina, existe un marco de resoluciones de Naciones Unidas aplicable a la controversia”.

Dachary puso especialmente el foco en la Resolución 31/49 y planteó que “la estrategia argentina debería apuntar nuevamente hacia la Asamblea General de las Naciones Unidas, sin limitarse al Comité Especial de Descolonización”.

“Si Argentina definitivamente quiere tener una política seria, volvamos a la Asamblea General”, sostuvo.

Reconoció que semejante decisión demandaría “otro tipo de negociación, uno a uno, con los distintos países”, pero consideró que ese es el camino necesario “si verdaderamente queremos cambiar definitivamente la situación de Malvinas”.

 

“O trabajás en Malvinas o trabajás en el resto de la Argentina”

 

Otro de los ejes centrales de Dachary fue el régimen de sanciones para las compañías que mantienen negocios relacionados con las actividades británicas en las Islas.

El funcionario sostuvo que “la compleja estructura empresarial internacional, con fusiones, adquisiciones y sociedades radicadas en distintas jurisdicciones, obliga a desarrollar mecanismos capaces de identificar los vínculos comerciales detrás de cada operación”.

Como ejemplo mencionó a Starlink y afirmó que “la empresa presta conectividad en las Islas y a embarcaciones vinculadas con la actividad pesquera”.

“La decisión tiene que ser clara respecto a estas empresas. O trabajás en Malvinas o trabajás en el resto de la Argentina”, afirmó.

Para Dachary, resulta “incompatible sostener negocios” con empresas o personas que, directa o indirectamente, favorezcan la presencia británica.

Explicó que “el esquema de sanciones puede abarcar tanto a las compañías como a los integrantes de sus directorios”.

También se refirió a las modificaciones legislativas impulsadas en el orden nacional y a la posibilidad de incorporar herramientas que permitan avanzar judicialmente aun cuando los responsables no comparezcan físicamente ante los tribunales argentinos.

En el caso de las empresas, mencionó entre las alternativas la prohibición de desarrollar actividades en el resto del país y la acumulación de sanciones económicas. Pero agregó otro componente que consideró determinante: el impacto reputacional.

“A ninguna empresa le gusta tener la cocarda, por llamarlo de alguna manera, de estar en litigio contra un país”, señaló, especialmente cuando la controversia involucra el incumplimiento de resoluciones internacionales.

 

Dachary sostuvo que “las señales políticas pueden modificar las expectativas de los mercados y mencionó la reacción de las acciones de Navitas y Rockhopper luego de los últimos anuncios nacionales”.

Sin embargo, advirtió que “el verdadero desafío será sostener las medidas a lo largo del tiempo”.

“Una cosa es lo que vos podés decir en la cadena nacional, otra cosa es lo que pueda decir gente de tu espacio político, pero después creo que el enorme desafío viene en mantener esto en el tiempo y deshacer todas las cosas que se hicieron mal”, afirmó.

En ese punto volvió a cuestionar la falta de continuidad institucional y recordó que, según indicó, el “Consejo Nacional de Asuntos Relativos a Malvinas lleva tres años sin sesionar, pese a que Tierra del Fuego forma parte del organismo”.

“Todavía me parece que hay un gran camino que recomponer, pero si, sea por el motivo que sea, esto es bueno para la cuestión Malvinas, ahí estaremos acompañando”, sintetizó.

 

Respaldo a la Base Naval, pero con una distinción clave

 

Dachary también se refirió a la Base Naval Integrada proyectada en Ushuaia y manifestó el acompañamiento del Gobierno provincial a la iniciativa.

Según señaló, las Fuerzas Armadas necesitan infraestructura y medios adecuados para cumplir sus responsabilidades vinculadas con la defensa territorial, la vigilancia marítima, la protección de los recursos naturales y las operaciones de búsqueda y rescate.

“Para la Armada Argentina es una necesidad imperiosa contar no solamente con mejor infraestructura, sino con mayores medios”, sostuvo.

No obstante, estableció una diferenciación que consideró fundamental, “una cosa es una base militar y otra cosa es el polo logístico”.

La Provincia, explicó, acompaña ambos proyectos, pero pretende que “el polo logístico tenga una estructura público-privada en la que participen el Estado nacional, Tierra del Fuego y capitales privados, con prioridad para empresas radicadas en la provincia”.

El Gobierno nacional confirmó recientemente que el predio del Anexo Península de la Base Naval Ushuaia será el lugar de emplazamiento de la Base Naval Integrada.

Para Dachary, incluso la denominación de “polo logístico antártico” comienza a resultar insuficiente frente al nuevo escenario internacional.

“Hoy ese nombre queda chico”, sostuvo, al señalar la creciente importancia estratégica de Tierra del Fuego, el Estrecho de Magallanes, el Canal Beagle y el Cabo de Hornos dentro de las rutas bioceánicas.

Por eso propuso pensar el proyecto en una escala mucho mayor, “creo que es mucho más coherente hablarlo como nexo entre continentes, como un hub entre continentes”.

Desde esa perspectiva, consideró que “el desarrollo de infraestructura marítima y servicios privados podría convertirse en una oportunidad estratégica y económica para Tierra del Fuego”.

 

Tierra del Fuego en el centro de una disputa geopolítica

 

Dachary vinculó esta discusión con las transformaciones que atraviesa el sistema internacional y sostuvo que la competencia entre potencias está devolviendo protagonismo a las grandes rutas marítimas.

 

Al analizar particularmente el papel de Estados Unidos, mencionó las discusiones alrededor de Groenlandia y consideró que forman parte de una renovada disputa geopolítica por rutas, recursos y áreas de influencia.

Según su análisis, Washington estaría redefiniendo su atención estratégica sobre el continente americano y esa situación alcanza también al extremo sur.

“Ahí está por qué cada vez Tierra del Fuego es más tapa de distintos diarios, ya no nacionales, sino del mundo, porque yo creo que claramente las distintas potencias han puesto sus ojos sobre nuestro territorio”, afirmó.

Frente a ese escenario, reclamó coordinación entre Nación y Provincia y al respecto dijo que “necesariamente tienen que pensar en conjunto las políticas, pero para sumar más herramientas, para sumar mayor capacidad de acción, porque cada vez es más complejo el escenario que estamos viviendo y cada vez se va a complejizar más”, advirtió.

 

Una política que exceda a la Cancillería

 

Al abordar el papel de Chile y del resto de los países de la región, Dachary sostuvo que “la Argentina necesita construir apoyos capaces de elevar los costos de la presencia británica, en lugar de facilitar las condiciones para su sostenimiento”.

En ese marco cuestionó acuerdos realizados durante diferentes gobiernos nacionales desde el retorno de la democracia y afirmó que, a su entender, “hubo períodos en los que se privilegió una lógica de cooperación que terminó facilitando la situación existente en las Islas”.

“El problema que tiene Malvinas es que es una colonia”, sostuvo, y remarcó que “la cuestión se encuentra incorporada dentro de los mecanismos de descolonización de Naciones Unidas”.

Pero insistió en que los argumentos históricos y jurídicos argentinos, por sí solos, “no alcanzan para modificar la situación”.

“Tenemos que mejorar lo que es la forma en la cual se administra nuestra diplomacia y también tener una política que no solamente dependa de lo que es la Cancillería”, planteó.

Allí condensó uno de los principales conceptos de su intervención al sostener que “Malvinas debe atravesar prácticamente todas las políticas estratégicas del Estado argentino”.

“Nosotros tenemos que tener una política económica que piense en clave Malvinas, una política cultural que piense en Malvinas, una política científica, una tecnológica e inclusive una militar”, enumeró.

Dachary aclaró que “esa última dimensión no supone una posición belicista, las democracias no guerrean, pero tampoco se desarman”, afirmó, y vinculó la situación actual de las Fuerzas Armadas con “muchísimas décadas de desinversión” en el sector.

 

“Argentina tiene que tener una política más ambiciosa”

 

Sobre la situación interna del Reino Unido, Dachary aclaró expresamente que ingresaba en el terreno de su opinión personal y relacionó las tensiones actuales con las consecuencias políticas, económicas y sociales del Brexit.

 

Según su análisis, los movimientos existentes en “Escocia, Gales e Irlanda del Norte también plantean una contradicción para la argumentación británica en torno al principio de autodeterminación”.

A ello sumó las dificultades migratorias y un cambio cultural generacional respecto del colonialismo.

“Quienes nacimos en el siglo XX, por llamarlo de alguna manera, para no decirme viejo, en esa época tenías el orgullo colonial. Los países orgullosamente se presentaban ante el mundo con sus colonias. Hoy eso no existe más”, señaló.

Y profundizó que “hoy es una vergüenza histórica decir que vos tomaste territorios por la fuerza, inclusive, en muchos casos, esclavizaste a la población para saquearle sus recursos naturales”.

Para Dachary, esa transformación cultural, sumada a las tensiones internas británicas y al nuevo escenario geopolítico internacional, abre una “oportunidad que la Argentina debería aprovechar con una estrategia sostenida y de largo plazo”.

“Tenés muchas cosas que están alineadas para que Argentina tenga una política más ambiciosa en torno a Malvinas”, concluyó.

Así, el funcionario fueguino planteó una estrategia que exceda la reacción frente a cada nuevo episodio: presión sobre las compañías involucradas en actividades en las Islas, mayor presencia argentina en organismos internacionales, defensa de los recursos naturales, fortalecimiento de las capacidades estatales y militares y aprovechamiento de la ubicación geográfica de Tierra del Fuego mediante infraestructura y un polo logístico con participación pública y privada.

El objetivo, según la mirada desarrollada por Dachary, es que Malvinas deje de depender de políticas circunstanciales y se transforme definitivamente en una política integral del Estado argentino.