La presidenta de la Asociación de Taxis Unidos de Río Grande (ATURG), Griselda Fuentes, describió como “caótica” la situación que atraviesa el sector y aseguró que la actividad no logró recuperarse durante el año. Advirtió que la caída del poder adquisitivo redujo fuertemente la cantidad de viajes, mientras la competencia del transporte informal y los crecientes costos profundizan la crisis. De las 255 unidades de taxi existentes, estimó que entre 70 y 80 actualmente no están trabajando. Además, señaló que la tarifa permanece sin modificaciones desde febrero y alertó que, con vehículos que cuestan entre 25 y 30 millones de pesos, la renovación de unidades se vuelve cada vez más difícil. Frente a este escenario, ATURG analiza impulsar una plataforma digital de carácter local.
Río Grande.- La crisis económica que atraviesa Río Grande impacta de lleno en el servicio de taxis. Menos pasajeros, una creciente competencia con servicios informales, dificultades para afrontar los costos de la actividad y decenas de vehículos fuera de circulación conforman un escenario que desde la Asociación de Taxis Unidos de Río Grande califican directamente como “caótico”.
En diálogo con Provincia 23, la presidenta de ATURG, Griselda Fuentes, trazó un duro panorama sobre la actualidad del sector y sostuvo que la actividad no consiguió recuperarse respecto del año pasado.
“En el sector del taxi, tanto taxi como el transporte en general, la verdad que es bastante caótica la situación con respecto a lo económico”, afirmó.
Fuentes vinculó directamente la caída de la actividad con la pérdida de poder adquisitivo de las familias y explicó que “frente a una economía doméstica cada vez más ajustada, el transporte se convierte en uno de los gastos que pueden recortarse”, dijo, al tiempo que marcó que “sabemos que cuando la gente no tiene dinero puede dejar de tomar el transporte. Hasta camina, anda en bicicleta. Lo que no va a dejar nunca es de comer, y así y todo está dejando de comer. Fijate si estaremos mal”, graficó.
“No levantó nada”
Consultada sobre la evolución de la actividad durante 2026 y la comparación con igual período del año anterior, Fuentes fue categórica al afirmar que “no levantó nada”.
La dirigente sostuvo que uno de los principales problemas continúa siendo la convivencia entre quienes desarrollan la actividad dentro del sistema regulado y aquellos que prestan servicios de transporte por fuera de las normas vigentes y en este marco dijo que “si bien hay una regulación, sabemos que hay gente que se niega a regularse, o sea, a estar de una forma legal, entonces también tenés que estar pasando información continuamente para que esto suceda”, señaló.
Aunque no brindó un porcentaje específico de caída en la cantidad de viajes, aseguró que “los registros de las centrales reflejan claramente la magnitud del retroceso. Incluso advirtió que, en determinados momentos, la recaudación es insuficiente para sostener los costos básicos de funcionamiento”.
“Es caótico. Yo podría traerte la cantidad de viajes. A veces, como hablábamos de esto el otro día en una reunión, no tiene sentido hasta tener las puertas abiertas porque no alcanzás a pagar sueldos con lo que se recauda”, afirmó.
El inicio de clases y los distintos movimientos estacionales tampoco consiguieron revertir el escenario. “No repuntó nada”, insistió Fuentes.
La preocupación ahora está puesta en los próximos meses y, particularmente, en enero, cuando muchas empresas reducen su actividad por vacaciones y vuelve a caer la demanda.
“Estamos tratando de prever el problema que se nos va a venir en enero. Sabemos que las empresas se van de vacaciones, que el taxista no recauda, entonces, para no tener que pagar centrales, vamos a hacer algún evento para que eso no ocurra”, explicó.
La pérdida de empleo golpea dos veces al taxi
Fuentes también relacionó directamente la situación del sector con la crisis laboral que atraviesa Río Grande, particularmente por la pérdida de puestos de trabajo en actividades industriales y petroleras.
Según explicó, cada trabajador que “pierde su empleo puede representar para los taxis no solamente un pasajero menos, sino también un nuevo competidor si decide incorporarse a servicios de transporte no regularizados como alternativa para obtener ingresos”.
“A nosotros nos golpea doble. ¿Por qué doble? Porque tenemos la gente de fábrica que, al no estar, ya no la llevamos, y esa gente, a su vez, sale a hacer transporte ilegal. Muy pocos son los que se han regularizado, entonces, por eso es que nos golpea doble”, sostuvo.
La presidenta de ATURG reconoció que existen controles municipales, aunque consideró que deberían intensificarse. Al mismo tiempo, planteó que la discusión no debe quedar limitada exclusivamente a la fiscalización estatal, sino que también debe existir conciencia entre los propios usuarios respecto de las condiciones en las que contratan un servicio.
“Control se hace. Una cosa es lo que me gusta y otra cosa es lo que se hace, y otra cosa es lo que se puede también, que eso estamos siempre discutiendo”, señaló.
En ese sentido, agregó que “necesitamos más controles, sí, necesitamos más, pero también necesitamos que la gente tome conciencia de que tomar un transporte ilegal corre peligro su vida también”.
Hasta 80 taxis fuera de servicio
Uno de los datos más preocupantes aportados por Fuentes está relacionado con la cantidad de unidades que actualmente permanecen fuera de circulación.
De acuerdo con el relevamiento que manejan desde el sector, Río Grande cuenta con 255 taxis, pero entre 70 y 80 no se encuentran prestando servicio.
“Hay aproximadamente entre 70 y 80 transportes de taxi que no están funcionando, de 255 que somos”, precisó.
La cifra representa aproximadamente entre el “27% y el 31% del total de taxis de la ciudad, es decir, alrededor de tres de cada diez unidades”.
Fuentes aclaró, además, que “esos números corresponden exclusivamente al servicio de taxis y no incluyen a otras modalidades de transporte”.
Detrás de esas unidades paralizadas existen diferentes situaciones económicas. Algunas corresponden a trabajadores que no lograron continuar pagando los vehículos adquiridos mediante sistemas de financiamiento, mientras otros directamente perdieron temporalmente su herramienta laboral después de sufrir accidentes.
“Hay muchos dentro de esa cantidad que te decía que no están funcionando que se quedaron sin el vehículo por no poderlo pagar”, indicó.
A eso se suman casos de unidades chocadas que “sus propietarios todavía no pudieron recuperar, otros han tenido accidentes; los han chocado personas que iban alcoholizadas y no pueden recuperar el auto, entonces, la verdad que se torna muy complicado”, agregó.
Tarifa congelada desde febrero y autos de hasta $30 millones
La ecuación económica se vuelve todavía más compleja por la situación tarifaria. Fuentes confirmó que el valor del servicio permanece sin modificaciones desde febrero.
“La tarifa la tenemos igual desde el mes de febrero, tampoco la hemos podido cambiar”, sostuvo.
Sin embargo, la preocupación central no está puesta únicamente en la rentabilidad cotidiana, sino en la posibilidad de renovar los vehículos a futuro y al respecto la dirigente contrastó los valores que “pagan algunas aplicaciones por determinados recorridos con el costo actual de adquirir una unidad nueva”.
“El problema que se nos va a venir dentro de poco tiempo es el cambio de unidades, porque sabemos que las aplicaciones están pagando viajes, no sé, de cinco kilómetros por 2.000 pesos, de 1.600 a 2.000 pesos”, explicó.
Frente a esos niveles de recaudación, consideró “prácticamente imposible generar el ahorro necesario para renovar la herramienta de trabajo, es imposible juntar para cambiar autos que te salen 25, 27, 30 millones”, advirtió.
De esta manera, la crisis presenta para el sector una doble dimensión como lo es la dificultad inmediata para conseguir pasajeros y cubrir los gastos diarios, y un problema estructural a mediano plazo relacionado con la renovación de una flota cuyo costo resulta cada vez más difícil de afrontar.
Una plataforma local como alternativa
Ante este escenario, desde ATURG comenzaron a evaluar nuevas herramientas para intentar recuperar competitividad sin abandonar el sistema regulado.
Entre las alternativas, señaló que aparece la posibilidad de desarrollar una plataforma digital local que “permita vincular directamente a los pasajeros con los taxis de Río Grande, nosotros queríamos ver la posibilidad de que se arme una plataforma, pero que sea local”, adelantó Fuentes.
No obstante, aclaró que “la iniciativa todavía requiere análisis y acuerdos antes de poder avanzar, eso lleva mucha charla y ver qué se puede hacer con esto”, explicó.
Respecto de las expectativas para lo que resta del año, evitó realizar proyecciones optimistas y aseguró que “el sector intenta atravesar la coyuntura atendiendo los problemas a medida que aparecen”.
“De acá a fin de año, nosotros tratamos de ir pasito por pasito. Así dice el refrán: solo por hoy. Tratamos de estar viendo”, expresó.
“Acá cada vez nos vamos más abajo”
Finalmente, Fuentes marcó diferencias entre la situación económica de Río Grande y Ushuaia, donde, consideró que “la capital provincial conserva una dinámica vinculada al turismo y particularmente a la temporada de cruceros que permite sostener un movimiento económico que Río Grande hoy no posee”.
“Es muy diferente porque allá siguen teniendo los cruceros, la gente que va, y acá no. Acá cada vez nos vamos más abajo”, manifestó.
Para la titular de ATURG, la realidad del taxi no puede analizarse de manera aislada, sino como una consecuencia de un deterioro económico más amplio que atraviesa a distintos sectores de Río Grande.
“Acá no tenemos empresa, no hay, mirás para todos lados. A todos nos pasa”, resumió.
Y cerró con una imagen de la situación que observa diariamente en la ciudad: “Das una vuelta por el centro y ves cada vez más negocios cerrados. Es más gente sin trabajo, los empleados pierden la forma legal de estar trabajando, entonces se complica”.
El diagnóstico de ATURG expone así un círculo cada vez más difícil para el sector: menos empleo implica menos pasajeros; la pérdida de puestos laborales alimenta nuevas alternativas informales de transporte; la menor recaudación dificulta sostener las unidades y la tarifa permanece sin modificaciones mientras aumenta el costo de renovar los vehículos. En ese contexto, con hasta 80 taxis fuera de circulación, la asociación apuesta a encontrar herramientas propias, entre ellas una plataforma local, para intentar sostener una actividad que atraviesa uno de sus momentos más complejos.
