El medallista panamericano y ex entrenador de la Selección Cadete Juvenil de Chile, Arnaldo Moraga Millapel, llegó por primera vez a Río Grande para compartir su experiencia en un campus de Taekwondo WT que reunió a jóvenes argentinos y chilenos. Tres jornadas de entrenamiento, integración y sueños deportivos que fortalecieron los lazos de amistad entre ambos países.
Río Grande.- El deporte tiene la capacidad de unir culturas, acortar distancias y construir amistades que perduran más allá de una competencia. Bajo esa premisa, el Taekwondo WT reunió a deportistas de Argentina y Chile en un campus de entrenamiento e integración que se desarrolló los días martes 20, miércoles 21 y jueves 23 de octubre, en el dojang ubicado en Alberdi N° 656 de nuestra ciudad.
La propuesta contó con la presencia de una delegación procedente de la comuna de Valparaíso, encabezada por Arnaldo Moraga Millapel, medallista panamericano y ex entrenador de la Selección Cadete Juvenil de Chile. En su primera visita a Río Grande, el técnico compartió sus conocimientos con las nuevas generaciones de taekwondistas fueguinos, en una experiencia que combinó preparación deportiva, intercambio cultural y compañerismo.
Chicas y chicos de ambos países tuvieron la oportunidad de entrenar juntos, conocer otras realidades y ampliar sus experiencias dentro de la disciplina. El campus también se vinculó con la actividad competitiva prevista para este fin de semana, que será organizada por el maestro Marcelo Villarroel y Alan Ojeda, brindándoles a los participantes una instancia de preparación y roce internacional.
Una década de trabajo con la selección chilena
La trayectoria de Moraga respalda la importancia de su presencia en Tierra del Fuego. Desde 2016 estuvo vinculado al proceso de la Selección Nacional Cadete Juvenil de Chile, al que dedicó prácticamente diez años de trabajo, acompañando a deportistas en su formación y desarrollo competitivo.
Al recordar aquella etapa, destacó que fueron años exigentes, de mucha entrega, viajes y preparación constante. Bajo su responsabilidad, los equipos participaron en mundiales, clasificatorios para los Juegos Olímpicos de la Juventud, campeonatos panamericanos, Juegos Sudamericanos y Juegos Bolivarianos.
Pero el balance de Moraga no se limitó a los resultados. También valoró la evolución de los deportistas que pasaron por aquel proceso y que, con el tiempo, continuaron su camino hacia el alto rendimiento. Entre ellos mencionó a Joaquín Churchill, quien llegó a los Juegos Olímpicos después de haber transitado una etapa de formación bajo su conducción.
Ver a aquellos jóvenes avanzar hacia escenarios internacionales constituye una de las mayores satisfacciones de su carrera. La experiencia acumulada durante esos años es hoy una herramienta que busca transmitir a quienes recién comienzan, alentándolos a entrenar con compromiso y a perseguir sus propias metas.
Una amistad que cruzó la frontera
La llegada de la delegación chilena fue el resultado de una relación deportiva construida a lo largo del tiempo con el profesor Óscar Velázquez, de Punta Arenas.
Moraga recordó que uno de los alumnos de Velázquez había comenzado su recorrido con él y posteriormente llegó a integrar la selección chilena. Durante ese proceso, pudo complementar sus conocimientos y acompañar su crecimiento competitivo.
Uno de los momentos más significativos se produjo en México, durante un campeonato panamericano, donde el deportista consiguió una medalla de bronce bajo la dirección de Moraga. Aquella experiencia fortaleció el vínculo entre ambos entrenadores y dejó en evidencia la importancia de compartir conocimientos para impulsar el desarrollo de los atletas.
A partir de las conversaciones con Velázquez y de la posibilidad de coincidir con la actividad competitiva que se desarrollaría en Argentina, tomó forma el campus que finalmente reunió a los jóvenes de ambos países.
La intención fue generar un espacio para entrenar, intercambiar ideas y conocer otras experiencias. Como explicó Moraga, no se trataba solamente de enfrentarse en el tatami, sino de compartir una realidad que los deportistas conocen muy bien: el esfuerzo cotidiano, el cansancio, las dificultades y la ilusión de llegar cada vez más lejos.
El roce internacional como impulso para crecer
Uno de los principales objetivos del campus fue brindarles a los participantes la posibilidad de medirse con deportistas de otra nacionalidad. Para Moraga, esa experiencia resulta fundamental, especialmente durante las primeras etapas de formación, cuando no todos los chicos tienen la posibilidad de viajar y competir fuera de su lugar de origen.
La presencia de una delegación chilena en Río Grande permitió que los jóvenes fueguinos vivieran ese contacto internacional sin necesidad de trasladarse a otro país. Enfrentarse a un rival de Chile, compartir una práctica y conocer otras formas de entrenamiento puede convertirse en un recuerdo que permanezca durante muchos años.
Moraga recordó que los jóvenes entrenan, sienten cansancio, tienen sueño, soportan el frío y realizan sacrificios para avanzar. Incluso llegar a una ciudad con condiciones climáticas diferentes representa una experiencia que amplía sus conocimientos y les permite comprender otras realidades deportivas.
Por eso, el campus no se limitó a una sucesión de ejercicios técnicos. Fue también un espacio para observar, preguntar, aprender y entender que el crecimiento deportivo se construye tanto con la preparación individual como con la capacidad de compartir.
El sueño de representar a sus países
Para muchos de los chicos que participaron, competir internacionalmente todavía parece un objetivo lejano. Sin embargo, encuentros como este permiten acercar ese sueño a la realidad y demostrar que el camino comienza con oportunidades que, sostenidas por el entrenamiento y la constancia, pueden abrir nuevas puertas.
Moraga expresó su deseo de que, dentro de algunos años, quienes hoy compartieron estas jornadas vuelvan a encontrarse en un Panamericano, un Sudamericano o un Mundial. Quizás entonces lo hagan como representantes de sus selecciones, pero conservarán el recuerdo de haber entrenado juntos en Río Grande o en Chile.
El entrenador también reconoció que no todos llegarán a representar oficialmente a sus países en un torneo internacional. Sin embargo, consideró que esa posibilidad no determina el valor de la experiencia ni de los aprendizajes adquiridos.
El deporte ofrece herramientas para la superación personal, el compañerismo y la convivencia, independientemente de los resultados. Para quienes alcancen el alto rendimiento, estos encuentros pueden ser parte de su formación; para los demás, quedarán las amistades, las enseñanzas y los valores incorporados durante el recorrido.
La importancia de invertir en el deporte
Durante la entrevista, Moraga dejó una reflexión dirigida especialmente a las familias, cuyo acompañamiento resulta fundamental para sostener el crecimiento de los jóvenes deportistas.
El entrenador sostuvo que invertir en el deporte es una de las mejores decisiones que pueden tomar los padres, particularmente en una sociedad atravesada por la violencia y otras dificultades. Desde su perspectiva, la actividad deportiva ofrece un espacio positivo para aprender a respetar reglas, compartir objetivos, afrontar desafíos y construir vínculos saludables.
En el Taekwondo WT, la preparación física y técnica convive con la disciplina, el respeto y el autocontrol. Cada entrenamiento representa una oportunidad para reconocer las propias dificultades, trabajar para superarlas y aprender a convivir con los demás.
Esa mirada resume el espíritu del encuentro argentino-chileno: demostrar que el éxito no siempre se refleja en una medalla y que la perseverancia, el aprendizaje y la amistad también forman parte de los logros deportivos.
Una enseñanza que trasciende el tatami
Durante tres jornadas, deportistas de ambos países compartieron una actividad que combinó preparación, integración y amistad, con la posibilidad de conocer otras realidades y ampliar sus horizontes.
El campus también reafirmó la importancia de generar espacios de cooperación entre entrenadores y deportistas, porque cada intercambio puede convertirse en el comienzo de nuevas oportunidades. Las fronteras separan territorios, pero el deporte permite construir puentes a partir de una pasión compartida.
Antes de despedirse, Moraga dejó una frase que sintetiza su manera de entender la competencia y la formación deportiva, un mensaje para los jóvenes que sueñan con llegar lejos y para las familias que los acompañan en cada entrenamiento: “Siempre se gana, nunca se pierde, se aprende”.
Una filosofía que resume el verdadero sentido de este encuentro entre Argentina y Chile: competir para crecer, compartir para aprender y comprender que cada experiencia, más allá del resultado, puede abrir una nueva puerta.




