La fiscal de género Paula Schapochnik, que había pedido cinco años de prisión para el exrelator del Superior Tribunal de Justicia Marcelo Guzmán y obtuvo tres en suspenso, habló con Aire Libre FM: dijo que no están conformes con el fallo, descartó que el cargo del condenado haya condicionado la pena y explicó por qué, a su criterio, la historia clínica que presentó la defensa confirma el relato de Carla Kirstein.
Río Grande.- El Tribunal de Juicio en lo Criminal del Distrito Judicial Sur condenó a Marcelo Damián Guzmán a tres años de prisión en suspenso, la pena mínima prevista, por lesiones graves agravadas por el vínculo y por mediar violencia de género contra su entonces esposa, Carla Kirstein. Durante tres años deberá cumplir reglas de conducta, entre ellas informar cualquier cambio de domicilio y quedar bajo el cuidado del Patronato de Liberados. Los fundamentos del fallo se conocerán el 28 de octubre.
El caso se hizo público en agosto de 2022, cuando Kirstein difundió en redes sociales imágenes de su cuerpo con moretones y denunció a quien entonces era relator del juez del Superior Tribunal Ernesto Löffler, cargo del que Guzmán fue apartado después de que trascendieran las acusaciones. La denuncia movilizó a organizaciones feministas, que realizaron marchas y escraches frente al Palacio de Justicia. Kirstein vive hoy en Chaco con sus dos hijas, y Guzmán estuvo con sus funciones suspendidas y sus haberes reducidos. Poco antes del debate, el Tribunal declaró prescriptos otros dos hechos por los que también se lo acusaba, de lesiones simples, y la fiscal dejó planteada la reserva de recurrir esa decisión. La defensa, a cargo del abogado Gabriel Ortega, anunció que irá en casación porque sostiene que Guzmán es inocente.
Consultada sobre la condena, Schapochnik respondió: “Es una condena. Nosotros es lo que salimos a buscar, una condena. Todavía no conocemos los fundamentos de por qué se decidió esa cantidad de años y esas condiciones, así que habrá que estarse a los fundamentos del fallo, pero en principio no estamos conformes”.
Sobre la posibilidad de ir a casación por los hechos que el Tribunal consideró prescriptos, explicó: “Eso es algo que lo consultaron ayer también, lo estamos evaluando. Eso no es una decisión exclusiva de la fiscalía, es algo que requiere también la opinión de la víctima”. Y agregó: “Estamos todavía en conversaciones con Carla Kirstein para ver cuál es el temperamento con el que ella se siente también más cómoda: continuar o pasar de página”.
A la pregunta de si el rol que Guzmán cumplía en el Superior Tribunal condicionó o amortiguó la condena, fue tajante: “No, para nada. Si yo sospechara esa parcialidad no estaría ocupando el lugar que ocupo ni cumpliendo el rol que me toca. Realmente no creo que sea así. Creo que está dentro de las penas o de los montos que se suelen fijar en casos de esta naturaleza”. Y precisó: “Lo que sí es claro es que tuvo el caso repercusión pública, por la función, el trabajo que desempeñaba el señor Guzmán, pero más que eso, no hay parcialidad ninguna”.
La historia clínica y la lesión en el hombro
El argumento central de la defensa fue que Kirstein ya tenía una lesión en el hombro antes del hecho denunciado, y para eso presentó una historia clínica. La fiscal respondió: “Se incorporó a pedido de la defensa un registro de historia clínica de la señora, que por otra parte es un registro que lamentablemente, con una falta absoluta de ética, está haciendo público un medio gráfico”. Según dijo, esa era una de las hipótesis de la defensa y “se ha desbaratado completamente”.
Acerca del contenido de ese registro, explicó: “Lo que hay es un registro de historia clínica de apenas veinte días antes de una resonancia, en donde hay una anotación del médico que escribe que la paciente refiere tener una molestia, un dolor de hombro, y dice que la paciente refiere una tendinitis. Esto, contrariamente a lo que sostiene la defensa, confirma la hipótesis, quizás no en la precisión en fechas que cree la defensa que Kirstein debería tener, pero pone una ventana de veinte, veinticinco días donde efectivamente ella, tal como lo manifestó en su declaración, después de algunos días de no poderse bañar, va al médico”.
La fiscal puso el foco en lo que la víctima callaba en esa consulta: “Al médico no le quiere contar qué es lo que le sucede en su casa. Recién un año después, evidentemente ya habiendo pasado por un montón de otros episodios, es que se decide denunciar”.
También recordó lo que dijo en el juicio el médico que la trató, Facundo Montoya, quien señaló que lo que ella refería no era compatible con lo que surgió de la revisación clínica, y que luego la resonancia confirmó que se trataba de una dolencia aguda: “producto de un golpe traumático, de un impacto, no un desgaste o una artrosis”. Y aclaró el término: agudo es “la definición opuesta a lo crónico”, es decir, “algo que responde a un impacto, a una lesión, algo que no se provocó por desgaste, por uso”.
Sobre la estrategia de la defensa, sostuvo: “Lo que intenta hacer Ortega es decir que si ella ubicó esa lesión, ese episodio, días antes del 13 de junio, que es la fecha en que está datada la resonancia magnética, esta consulta médica da cuenta de que miente y que es anterior. Y en realidad es completamente compatible: la señora sufre la lesión, va al médico después de varios días de no poder hacer sus tareas normales y corrientes, en esa fecha que figura en la historia clínica, y apenas algunos días después se hace la resonancia”.
“Una muy poca lectura de los estándares” sobre violencia contra las mujeres
Para la fiscal, el planteo de la defensa pasa por alto cómo se valora el testimonio en este tipo de casos: “Realmente habla de una muy poca lectura de los estándares que se piden para precisar tiempo y lugar de los hechos de violencia contra las mujeres. Es algo que yo también mencioné en el alegato”.
Y explicó el criterio: “Ya la Corte Interamericana viene diciendo que lo que hace falta es que haya coherencia, consistencia en el relato, y que en circunstancias donde una mujer sufre violencia es probable que exista alguna imprecisión en relación a la fecha. No puede haber una imprecisión en relación al autor, o a dónde ocurrieron los hechos, si fueron en su casa o en otra ciudad, o si fue Guzmán u otra persona; eso sería inadmisible. Pero alguna imprecisión vinculada a lo temporal está totalmente admitida, y no porque lo diga esta fiscal, sino porque se supone que hechos traumáticos de esa naturaleza, además denunciados un año y meses después, claramente pueden encontrar alguna falta de especificidad en relación a cuándo sucedieron. Es totalmente normal. Y esto seguramente lo recojan los fundamentos del fallo, aunque todavía no los conozcamos”.
Consultada sobre si existen antecedentes de violencia o denuncias de otras personas contra Guzmán, respondió: “Entiendo que no, porque al menos de sus antecedentes penales no surge”.
Las alumnas y las hipótesis cruzadas
Ortega también marcó una contradicción entre la declaración de Kirstein y la de dos mujeres que concurrían a su estudio de pilates, que habrían dicho que ella ya tenía dolor en el hombro. La fiscal explicó que el aporte de las testigos fue otro: “Lo que vinieron a testimoniar es que efectivamente ya no traía una dolencia crónica de otro momento de su vida”, descartando así otra de las hipótesis de la defensa, la de una lesión que le habría provocado una pareja anterior en 2007.
Y remarcó la incoherencia de plantear todas las versiones a la vez: “Pusieron a jugar todas juntas, fíjese usted qué extraño, no inclinarse por ninguna de las hipótesis, pretender plantar la duda por todas las hipótesis juntas, que unas desarticulan otras. Si la lesión la tenía del año 2007, ¿cómo es posible que hubiera ido en mayo del 2021? Y a la vez, si fue una caída en la calle, ¿cómo es que se la provocó su expareja? Es una cuestión estratégicamente bastante sin sentido”.
Sobre las alumnas, agregó que sirvieron “para dejar acreditado que antes de ese período de tiempo del 2021 ella no había manifestado ninguna molestia, ninguna dolencia”, y que aparece en esa víspera, entre mayo y junio, “con un cabestrillo colocado en el gimnasio, en su espacio”. Y concluyó: “Es un dato complementario. No están asegurando ellas que vieron que la empujó, simplemente aportan elementos de contexto que permiten de alguna manera completar lo que fue la declaración de Kirstein”.
Reparación integral y vía civil
Sobre el pedido de reparación de Kirstein, la fiscal aclaró: “En realidad ella no pidió nada en concreto, manifestó últimamente la intención de ser reparada. Obviamente que la vía ahora, con una condena, es la acción civil, el reclamo civil de una reparación”.
Eso, indicó, es distinto de la etapa previa, en la que hubo un acercamiento de Guzmán para lograr un sobreseimiento, mecanismo previsto en el Código Penal que extingue la acción penal por reparación integral del daño. “Eso es algo que sí se usa en el sistema penal de forma algo más excepcional en los casos de violencia de género y con ningún registro en la provincia, al menos por ahora”, señaló, y explicó que no existía ningún precedente de reparación integral en un caso de lesión grave: “Entonces también eso era de alguna manera una barrera”. En ese momento, recordó, todavía no estaba confirmado que la lesión fuera grave, algo que debía debatirse, “pero en principio esa era la carátula, lo cual también era una limitación para usar esta alternativa al proceso penal”.
Y remató: “Eso no quita que Carla hoy está en todo su derecho a reclamar por la vía civil una reparación. Claramente eso es algo que evaluará ella y, bueno, no nos corresponde a nosotros como Ministerio Público”.
Por último, sobre los plazos, la fiscal indicó: “Las partes tienen diez días para presentarse en casación, pero en el caso de la fiscalía nosotros no tenemos formalmente agravio con este fallo porque pedimos cinco años, el fallo determinó tres, así que nosotros no tenemos motivo para casar”. Consultada sobre la defensa, que anunció que recurrirá, respondió: “Seguramente”.
*Si sos víctima de violencia de género o conocés a alguien que lo sea, podés comunicarte con la Línea 144, que atiende de forma gratuita las 24 horas en todo el país, con la Línea 137 (Programa Las Víctimas contra las Violencias) o, ante una situación de peligro inmediato, con el 911*.
