Cayzac advirtió que la ciudadanía “tiene que comprender lo que está pasando”

El juez laboral de Río Grande, Hugo Fernando Cayzac, y la abogada Daiana Ortiz Lamontanaro, hablaron sobre la necesidad de que las decisiones judiciales se expliquen de modo accesible. También presentaron la convocatoria abierta de la Revista Fueguina de Derecho del Trabajo y Relaciones Laborales.

Río Grande. – El juez de Primera Instancia del Trabajo de Río Grande, profesor de Derecho del Trabajo y director de la Revista Fueguina de Derecho del Trabajo y Relaciones Laborales, Hugo Fernando Cayzac, fue el invitado especial de la columna “Abogacía y Sociedad” del programa Periodismo que se emite por Radio Provinciaa, junto a la abogada Daiana Ortiz Lamontanaro. Ambos plantearon la importancia del lenguaje claro en el acceso a la justicia y contaron los detalles de la nueva convocatoria de la revista.

Cayzac valoró el espacio de la columna y su propuesta de “unir el derecho con la sociedad, acercar un mundo que normalmente es, no digo inaccesible, pero sí de difícil acceso”. Aclaró que participaba como docente e investigador: “Yo no vengo en carácter de vocero del Poder Judicial, vengo más en carácter de investigador o de docente”. Ortiz Lamontanaro explicó que la idea de la columna es justamente “acercar el derecho a la sociedad” y que el lenguaje claro es el eje de la charla.

El magistrado contó que viene de un congreso de Derecho del Trabajo en Salta, donde expuso sobre cómo la oralidad en los procesos incide en la percepción que tienen las personas de su paso por la Justicia. Según dijo, toda la doctrina coincide en que es fundamental “que el ciudadano sienta que tiene una voz en el proceso, sienta que tiene un rol activo” y remarcó que “para que pueda participar tiene que comprender lo que está pasando”.

Cayzac reconoció que la tradición del derecho, siempre en busca de precisión, generó un tecnolecto que muchas veces aleja a las personas: “muchas veces desarrollamos un discurso que no es comprensible para el ciudadano, que aleja el ciudadano”. Y planteó el desafío en estos términos: “decir lo mismo que decimos de una manera técnica, de una forma accesible”. Aclaró que eso no implica renunciar a la precisión: “el lenguaje claro no supone que dejemos de usar nuestro lenguaje técnico, sino que invita a abrir un espacio extra, adicional, en el que haya una comunicación más directa, más llana”. Además, sostuvo que no es una moda sino una cuestión inclusiva, “mucho más necesaria” en el derecho de familia o cuando hay personas vulnerables.

Ortiz Lamontanaro coincidió y fue directa sobre el desconocimiento de las normas: “el derecho se presume conocido por todos y todas, pero eso es una gran falacia, porque quienes nos formamos en derecho ni siquiera conocemos todo lo que hay en nuestros plexos normativos”. Para la abogada, el cambio implica “una deconstrucción” de la forma en que se comunica, y aseguró que “podemos decir lo mismo en lenguaje claro, sin corrernos de la técnica jurídica que la necesitamos”.

La letrada puso ejemplos cotidianos, como las notificaciones que llegan por la comisaría o las medidas de protección: “para que esa medida sea eficaz y eficiente, tiene que entenderla, porque si no, luego no va a poder saber ni siquiera si hay un incumplimiento”. Y concluyó: “por eso es tan importante que el lenguaje sea claro, para que el ciudadano o la ciudadana entienda sobre esto que estamos hablando, que es el derecho”.

Sobre la oralidad, Cayzac explicó que “no hay procesos totalmente orales, hay mayor o menor oralidad”, y que todos los procesos tienen una instancia oral en las audiencias testimoniales. Ampliar esos espacios, dijo, acerca al juez a las partes y le permite explicar por qué un proceso es largo o complejo, algo que impacta en la percepción del ciudadano. Como ejemplo, planteó que en una audiencia se puede decir que el expediente se llevará al perito contador para hacer la liquidación y luego volverá al despacho para que se redacte la sentencia, en lugar de hablar de “correr vista”: “es lo mismo, es menos preciso, es menos por ahí técnico, pero la persona lo puede entender”.

Para el juez, el uso del lenguaje depende de a quién se le habla: “no se trata de decir esto es bueno y esto es malo, sino que depende del contexto”. Con otro abogado, dijo, se puede usar la jerga porque la comunicación es efectiva, “el problema es cuando yo quiero transmitirle lo mismo a una persona que no maneja la jerga, entonces en ese momento puede ser, te diría que hasta descortés”. Entre las expresiones que prefiere evitar mencionó las que están en latín. Ortiz Lamontanaro coincidió: “no quita que tengamos que ser precisos, que tengamos que tener técnica jurídica, porque es parte de nuestra profesión, pero sí tenemos que pensar el para quién, a quién le vamos a trasladar este mensaje y qué le queremos expresar”. Y agregó que si los abogados se entienden entre sí “está bien”, pero ante una persona de otro ámbito “lo podemos hacer tranquilamente con otras palabras”.

Durante la charla también se mencionó que la jerga no es exclusiva del derecho, sino que atraviesa a la medicina, a la policía y hasta al periodismo, que muchas veces copia términos de los escritos judiciales.

El juez destacó además un reciente fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación sobre responsabilidad en redes sociales, cuyo voto del juez Lorenzetti se redactó en lenguaje claro y con viñetas porque el destinatario era toda la ciudadanía. “Hay sentencias que funcionan como leyes, en el sentido de que son tan importantes”, sostuvo, y agregó: “tienen que ser claras, tienen que ser lo suficientemente transparentes, entendibles”. Y advirtió: “si yo no sé qué es lo que está prohibido, lo que no está permitido, lo más probable es que me equivoque”. Ortiz Lamontanaro señaló que ese fallo “excedía el caso concreto” porque iba a necesitar ser entendido por muchas más personas.

Al cierre, Cayzac dejó una definición y una regla práctica: “El lenguaje claro es un valor transversal, no solamente del derecho”, y si uno quiere saber si entiende algo y puede expresarlo con claridad, “explíqueselo a su hijo”.

 

La convocatoria de la Revista Fueguina

 

En la segunda parte de la entrevista, Cayzac contó que la revista, que comenzó hace poco más de un año, “es un sueño”. Explicó que durante años se consumió doctrina de Buenos Aires “como si fuésemos un barrio de Buenos Aires”, sin conocer lo que resuelven las cámaras de apelaciones de la provincia. La idea, dijo, es hablar de derecho desde una perspectiva fueguina, con sus propias realidades y problemas, y “formar una comunidad, apoyándonos entre todos, citándonos en nuestras doctrinas entre todos” para que la disciplina crezca en la provincia y pueda mostrarse en otros lugares.

“Un orgullo poder hablar de Tierra del Fuego”, dijo sobre su paso por el congreso en Salta, y agregó: “Nosotros en Tierra del Fuego no tenemos sus problemas, tenemos otros problemas y los abordamos de esta manera. Y escribimos, y escribimos bien”. Contó que en esos viajes hay buena recepción y que cada autor va profundizando sus propios temas con el tiempo, como Ortiz Lamontanaro, que escribe sobre violencia.

La revista, que tiene como coordinadora a Ortiz Lamontanaro, mantiene abierta una convocatoria para presentar trabajos para su próximo número, con artículos de investigación y comentarios de jurisprudencia provincial vinculados al Derecho del Trabajo. La fecha límite de presentación es el 25 de noviembre.