El presidente de FEDECATUR cuestionó la escalada de las medidas de fuerza en el puerto de Ushuaia y advirtió que los perjuicios ya alcanzan al turismo, al transporte de cargas y a los trabajadores de la estiba. Sostuvo que las consecuencias más graves podrían aparecer en las próximas temporadas de cruceros, cuando las empresas deban definir sus itinerarios y destinos. Reclamó que los gobiernos nacional y provincial se sienten a negociar una salida política, cuestionó la falta de respuestas de las autoridades y alertó que la continuidad de los bloqueos podría favorecer a puertos chilenos como Punta Arenas. “Si vos tomás la decisión de cambiar porque tuviste problemas, te vas a otro lado y en el otro lado te atienden bien, no tenés ningún motivo para volver”, advirtió en diálogo con Radio Provincia.
Río Grande.- El conflicto que atraviesa el puerto de Ushuaia comienza a generar consecuencias que exceden ampliamente la disputa entre las autoridades nacionales y provinciales por la intervención de la terminal portuaria. Así lo planteó Ángel Brisighelli, presidente de la Federación de Cámaras de Turismo de la República Argentina (FEDECATUR), quien advirtió que la profundización de las medidas de fuerza está ampliando el universo de sectores perjudicados y comprometiendo una actividad económica que considera estratégica para Tierra del Fuego.
En diálogo con Radio Provincia, el dirigente turístico sostuvo que “el escenario se vuelve cada vez más complejo y que los daños sobre terceros se incrementan a medida que transcurre el conflicto sin una solución, el problema que uno veía desde el inicio es que, a medida que vaya pasando el tiempo, las posiciones se van a ir poniendo más extremas y los daños, los perjuicios para los terceros que no tienen nada que ver con el problema van a seguir incrementándose, ese es, desgraciadamente, el escenario”, señaló.
“Nosotros en la Cámara de Turismo y en lo que está relacionado con el turismo no tenemos ninguna capacidad de generar soluciones. Es decir, no somos parte del problema, somos damnificados por el problema”, afirmó Brisighelli.
En ese sentido, ubicó el origen del conflicto en la “discusión entre Nación y Provincia respecto de la intervención del puerto, su continuidad y las condiciones para una eventual devolución de la administración, la pelea que tienen la Nación y la Provincia por el tema del puerto, a ver si está intervenido, no está intervenido, si está bien intervenido o no, cuándo lo van a devolver o no, es un problema que tienen que solucionar ellos”, remarcó.
“Nosotros somos simplemente usuarios del puerto y estamos damnificados por esta situación. Lo que pedimos es que, en un conflicto entre dos partes, las dos partes se pongan a conversar y a solucionar el problema”, expresó.
Y fue todavía más contundente al cuestionar la intensificación de las medidas de fuerza al sostener que “incrementar la agresividad de las medidas, incrementar o ampliar el abanico de los damnificados por la medida, hacer más daño todavía de lo que ya venían haciendo, no creo que aporte a la solución, honestamente. Aporta al problema nada más”.
Más sectores afectados: del turismo a los camioneros y la estiba
Uno de los aspectos que más preocupa al titular de FEDECATUR es que el conflicto comenzó a impactar sobre actividades que hasta ahora habían logrado mantener cierta continuidad operativa.
Explicó que “históricamente siempre ha sido el más dañado el turismo porque es el más sensible, porque tiene actividades y programas mucho más acotados en el tiempo, controlados”, explicó.
En el caso de los buques portacontenedores, la operatoria habitual permitía que las tareas continuaran aun cuando existieran dificultades en los accesos al puerto y según detalló, la “descarga se realiza directamente desde el barco hacia el puesto fiscal y puede extenderse durante varios días, sin que necesariamente se requiera el ingreso permanente de camiones desde el exterior”.
Sin embargo, la modalidad de los bloqueos modificó ese escenario y sostuvo que “en este caso han cortado el puerto justo sobre la llegada del portacontenedor, impidiendo que ingresen los camiones que tienen que hacer el alijo de la carga”, describió.
“Tenés afectados a los camioneros que tienen que esperar a hacer su trabajo de transporte de los contenedores, tenés afectados a los estibadores que se quedaron sin trabajo porque al no poder trabajar, obviamente no se los contrató. Vamos aumentando. Lo único que se ha hecho es aumentar el espectro de los damnificados por esta medida”, sostuvo.
El reclamo de adhesión y los encuentros con los trabajadores
Durante la entrevista, el presidente de FEDECATUR también se refirió a los cuestionamientos que recibieron las cámaras empresariales por no acompañar las medidas de fuerza impulsadas por los trabajadores portuarios.
Brisighelli explicó que “existieron distintas instancias de contacto, pero negó que las reuniones hayan tenido como objetivo un diálogo abierto sobre las consecuencias del conflicto. Según su reconstrucción, hubo tres momentos de acercamiento”.
El primero fue un correo electrónico enviado por representantes de los trabajadores, que, según afirmó, “no contenía una invitación a debatir posiciones sino un pedido de adhesión a su reclamo, en realidad no era una invitación a una conversación, sino que nos invitaban a adherirnos a la posición de eso”, señaló.
Posteriormente, indicó que “recibieron un llamado de representantes sindicales vinculados al ámbito gubernamental para concretar una reunión, donde, desde la Cámara, aseguró, aceptaron la “propuesta y ofrecieron realizar el encuentro en sus propias instalaciones, con un grupo reducido de representantes de ambas partes y sin exposición pública”.
Sin embargo, aseguró que “nunca recibieron una confirmación sobre la fecha para concretar ese encuentro”.
El tercer episodio estuvo relacionado con un video que circuló públicamente y que, según Brisighelli, fue presentado de manera equivocada, donde, aclaró que “no habían concurrido a conversar con el conjunto de los trabajadores, sino que intentaban mantener un intercambio con Murcia”.
En ese momento, explicó, los “trabajadores se encontraban en el lugar porque se desarrollaban las medidas de bloqueo y el clima era de fuerte tensión, entraban a la reunión extremadamente excitados, es decir, no había forma de conversar”, describió.
“Si vos vas a conversar con una persona que sabe que tiene una opinión contraria a la tuya y te dice que ya tiene una opinión contraria a la tuya, en definitiva, y te enojás y te vas, no hay una conversación”, manifestó.
En esa línea, consideró que “el pedido de adhesión de las cámaras de turismo a las medidas de fuerza es una demanda que se repite históricamente, pero aclaró que la posición institucional de FEDECATUR no consiste en tomar partido por ninguno de los sectores enfrentados, este es un problema político. Nosotros estamos afuera del problema político, lo tienen que solucionar. Nosotros no tomamos partido por ninguna de las dos partes”, afirmó.
Y precisó que “no estamos del lado de AMPIN ni del lado de la DPP, ni de los trabajadores de la DPP, ni de los sindicatos ni de ninguno. Somos usuarios del puerto y lo que necesitamos es que el puerto funcione, que preste servicio a sus clientes, entre ellos nosotros”.
“Estamos poniendo en riesgo una actividad industrial genuina”
Más allá de las dificultades inmediatas, Brisighelli puso el foco en el riesgo que representa la continuidad del conflicto para la estructura económica de Tierra del Fuego.
En su análisis, el funcionamiento del puerto resulta fundamental para sostener una actividad turística que lleva décadas de desarrollo y que genera una importante cantidad de puestos de trabajo directos e indirectos.
“Estamos poniendo en riesgo una actividad industrial genuina en Tierra del Fuego que es casi la única que va quedando, que lleva 50 años de desarrollo y que la podemos perder de un día para el otro porque es extremadamente sensible”, advirtió.
El dirigente cuestionó especialmente que “las medidas de fuerza no estén dirigidas hacia los organismos y gobiernos que tienen responsabilidad directa en la resolución de la controversia, los reclamos, estas medidas de bloqueos, de daño, de complicarle la vida, no se le están haciendo a ninguno de los dos jugadores que son los responsables de la situación o por lo menos los que tienen que solucionarla, que es el Gobierno provincial y el Gobierno nacional”, sostuvo.
En esa línea, señaló que “las protestas y los bloqueos terminan perjudicando a terceros que no tienen ninguna posibilidad de modificar las decisiones sobre la intervención portuaria”.
“No están quejándose en la Casa de Gobierno porque Melella no negocia una solución del puerto y no se están quejando en AMPYN, en Buenos Aires, porque AMPYN tiene el puerto intervenido. Están generando inconvenientes a terceros que no tienen ninguna capacidad de generar respuestas al problema de la intervención del puerto”, cuestionó.
Críticas a la falta de respuestas de nación y provincia
Brisighelli también manifestó su preocupación por la ausencia de respuestas de las autoridades con capacidad de intervenir en la resolución del conflicto.
Recordó que “nosotros tuvimos una reunión con el gobernador hace bastante, ya por el inicio de los conflictos, y después hemos pedido otras reuniones, pero nunca nos recibió”, afirmó.
“Hemos solicitado las reuniones a nivel nacional con la gente de ANPYN, hemos solicitado distintos instrumentos a nivel nacional que pensamos que pueden tener algún tipo de injerencia o de asistencia política como para, de alguna forma, influir en ANPYN para la solución”, detalló.
Sin embargo, aseguró que “tampoco encontraron respuestas positivas en ese ámbito, es decir, aquellos que de alguna forma o de la otra pueden ayudar a solucionar el problema, que tienen capacidad real de solucionar el problema, no nos atienden, ninguno de los dos lados”, manifestó.
“Pareciera que nadie está haciendo nada o hay algún tipo de conversación por canales muy discretos que no hay ningún tipo de filtración, cosas que hoy ignoramos por completo nosotros, o nadie está haciendo nada. Ese pareciera ser el escenario hoy y es lo más preocupante, porque sea el problema que sea, si no se hace nada, el problema no se va a solucionar”, advirtió.
El verdadero riesgo: las próximas temporadas de cruceros
Brisighelli explicó que “las empresas navieras trabajan con una planificación de largo plazo y que modificar los itinerarios y la operatoria de sus embarcaciones no es una decisión que se tome de un día para el otro”.
Por ese motivo, consideró que “aunque durante la temporada actual puedan registrarse dificultades, las consecuencias más importantes podrían aparecer recién en el próximo ciclo turístico”.
“Para las empresas de cruceros, independientemente de los problemas que puedan generársele en esta temporada, es muy difícil pensar en hacer cambios en su programación este año”, explicó.
Incluso sostuvo que “es posible que al finalizar la temporada actual todos los barcos hayan cumplido sus escalas en Ushuaia, pese a las dificultades operativas. Pero advirtió que esa circunstancia no debe interpretarse como una señal de que el conflicto no tendrá consecuencias”.
“Este año podrán llegar al fin de la temporada y decir: bueno, al final, con todos los problemas que tuvo el puerto, todos los barcos vinieron. Y eso va a ser verdad, los barcos van a venir independientemente de los problemas. El tema va a ser cuántos barcos van a venir la temporada que viene. Ahí está el riesgo”, remarcó.
El dirigente explicó que “las compañías navieras necesitan tiempo para reorganizar sus operaciones, evaluar costos y definir nuevos destinos. Una modificación de esa magnitud implica trasladar infraestructura, reorganizar servicios y establecer acuerdos operativos con otros puertos”.
“Los tiempos que tiene la industria no son los tiempos de una manifestación política. No es hoy tenemos una manifestación, mañana cambio. Se toman decisiones muy profundas, como cambiar toda la operación de una empresa que ya está montada con muchos años de experiencia a otro destino”, señaló.
“Si vos tomás la decisión de cambiar porque tuviste problemas, te vas a otro lado y en el otro lado te atienden bien, no tenés ningún motivo para volver”, advirtió.
“Hay un viejo axioma comercial que dice que es mucho más caro recuperar un cliente que conseguir uno nuevo”.
Punta Arenas y la Competencia por el Negocio Antártico
La preocupación por la continuidad de los cruceros también está relacionada con la competencia regional. En particular, Brisighelli señaló que Chile tiene una aspiración legítima de captar una porción mayor del movimiento turístico y portuario vinculado a las operaciones antárticas.
En ese escenario, mencionó el “crecimiento de Punta Arenas como destino alternativo y advirtió que los problemas que atraviesa Ushuaia pueden terminar favoreciendo a los puertos chilenos”.
“Es una aspiración legal de Chile obtener parte del negocio. Es una regla de la competencia”, sostuvo.
“Si los barcos se van a Chile, no es solamente por mérito de Chile. El mérito de que se vayan va a ser en parte o mucho nuestro”, afirmó.
Brisighelli explicó que “el puerto de Ushuaia conserva ventajas operativas importantes para los cruceros que realizan viajes hacia la Antártida. Por sus características, ofrece condiciones que pueden resultar más prácticas, eficientes y económicas que las alternativas chilenas disponibles actualmente o proyectadas para el corto plazo”.
No obstante, advirtió que “las compañías evalúan todos los factores antes de definir dónde operar: ventajas geográficas, infraestructura, servicios, costos y previsibilidad, todos los pros y los contras se ponen en una balanza y eso da un resultado o un costo operativo final, y ese es el que se decide”, explicó.
En consecuencia, señaló que “si los problemas portuarios comienzan a generar costos adicionales suficientemente importantes como para compensar las desventajas de otros destinos, la decisión de trasladar las operaciones puede volverse comercialmente conveniente”.
“En la medida en que todas estas cuestiones impliquen mayores costos y en la medida en que esos mayores costos terminen compensando las desventajas que puedan tener Puerto Williams o Punta Arenas, la decisión no es muy difícil de tomar”, advirtió.
“Van a recibir un puerto vacío”
En otro tramo de la entrevista, Brisighelli cuestionó la posibilidad de que la continuidad de las medidas de fuerza termine deteriorando la propia actividad que los trabajadores buscan preservar.
Al referirse al reclamo por la devolución del puerto, planteó que una terminal sin movimiento comercial ni actividad turística difícilmente pueda sostener su estructura de funcionamiento.
“Si siguen con estas medidas, lo que van a recibir del puerto van a ser cenizas. Van a tener un puerto vacío, con dos pesqueros y un portacontenedor, y eso no va tampoco a alcanzar para darle los sueldos a todos los empleados que tiene la DPP”, expresó.
En ese sentido, contrapuso la cantidad de trabajadores vinculados a la administración portuaria con el universo laboral que depende de la actividad turística fueguina.
“Ni a esos 140 empleados ni a los 12 mil que viven del turismo en Tierra del Fuego. Nosotros estamos cuidando esos 12 mil puestos de trabajo”, afirmó.
Obras portuarias: el muelle de catamaranes sigue sin definiciones
Brisighelli manifestó que “el muelle de catamaranes continúa parcialmente desarmado desde hace aproximadamente dos meses y que, hasta el momento, no observan avances concretos que permitan conocer cómo se organizará la operatoria de la temporada, el muelle catamaranes está ahí, como se lo ve desde las costas, desarmado parcialmente, y ahí quedó”, señaló.
“El famoso trabajo de reflote del dique de la Armada está hundido del otro lado, en el sector 1. El dique sigue ahí también. Desde mayo están diciendo que lo van a reflotar y sigue ahí sin que lo refloten”, cuestionó.
El dirigente aclaró que “desconoce si los trabajos no se están realizando o si existen dificultades técnicas para concretarlos, pero sostuvo que el resultado visible es que la estructura continúa en el mismo lugar”.
“Es lo único que se está haciendo. No hay más movimiento que ese, por lo menos que sea visible”, describió.
Noviembre, el momento de mayor presión operativa
Brisighelli advirtió que “el problema podría agravarse en el corto plazo, cuando comience a intensificarse el movimiento de buques y las operaciones turísticas dentro del puerto”.
“Todavía no empezamos la parte más álgida de la temporada en movimiento, volumen. Tampoco sabemos qué va a pasar cuando empiecen a llegar todos los barcos con la operatoria de los catamaranes, porque tampoco han definido qué va a pasar con eso”, señaló.
“Esto va a ser mucho más cerquita, es ahora en noviembre. Estamos hablando quizás de la semana que viene”, advirtió.
Una visión pesimista y un reclamo que apunta a la responsabilidad política
Al finalizar la entrevista, el presidente de FEDECATUR volvió a insistir en que el conflicto necesita una solución política y que las medidas de fuerza no pueden continuar trasladando sus consecuencias a sectores que no tienen capacidad de resolver la disputa.
El reclamo de la entidad turística apunta tanto al Gobierno nacional como al provincial, a quienes considera los actores con capacidad efectiva para encontrar una salida institucional.
La preocupación no se limita a los inconvenientes que puedan producirse durante las próximas semanas. El riesgo central, según Brisighelli, es que la falta de previsibilidad termine modificando las decisiones comerciales de las compañías navieras y afectando la competitividad de Ushuaia como principal puerta de acceso marítimo a la Antártida.
La posibilidad de perder escalas, servicios y operaciones en favor de otros destinos representa una amenaza que excede la temporada actual y que podría repercutir sobre miles de trabajadores y empresas vinculadas al turismo.
En ese contexto, el dirigente reconoció que la perspectiva para los próximos meses es desfavorable si no aparecen señales concretas de negociación.
“En este momento, desgraciadamente, es bastante pesimista la visión al futuro”, concluyó.
