La ministra de Salud, Judith Di Giglio, advirtió un escenario crítico, con deuda del programa SUMAR, cierre de Remediar, escasez de vacunas obligatorias y un sistema público cada vez más exigido por la caída de prepagas y la crisis económica. En contraste, manifestó que “la campaña de vacunación antigripal sí se encuentra en marcha, con una alta demanda, en apenas dos semanas, más de 5 mil personas se vacunaron, lo que generó una rápida rotación de dosis, no obstante, aclaró que estas vacunas continúan llegando al país y están garantizadas”.
Río Grande.- La situación del sistema de salud en Tierra del Fuego atraviesa un momento de fuerte tensión. Así lo expuso la ministra Judith Di Giglio en diálogo con Radio Provincia, donde describió un “escenario complejo atravesado por la falta de financiamiento, el incremento sostenido de la demanda y la interrupción de programas nacionales clave”.
“No solo da miedo, da tristeza”, resumió la funcionaria al referirse al panorama actual, marcado por múltiples factores que presionan simultáneamente sobre el sistema sanitario.
Un sistema bajo presión creciente
Di Giglio explicó que “el sistema de salud enfrenta una ‘presión’ multidimensional, financiera, por la caída de recursos; humana, por la necesidad de más profesionales; y estructural, por los cambios demográficos de la población”.
En ese sentido, señaló que “la provincia registra un aumento en la expectativa de vida, con más personas mayores de 60 años, y, al mismo tiempo, una caída del 50% en la natalidad en los últimos cinco años, este cambio obliga a repensar el modelo sanitario y la formación de recursos humanos”.
A esta transformación se suma un dato clave como es “el crecimiento de la demanda en el sistema público”, que, según detalló, “cada vez más personas abandonan las prepagas o pierden cobertura, lo que las empuja a atenderse en hospitales y centros de salud estatales”.
Más pacientes, menos recursos
Uno de los ejemplos más concretos que brindó la ministra fue el funcionamiento del programa SUMAR, destinado a personas sin cobertura médica y en este sentido puntualizó que “actualmente, más de 50 mil fueguinos están inscriptos en este sistema”.
“Solo en febrero, más de 12 mil personas utilizaron el sistema público de salud, lo que refleja el nivel de demanda, sin embargo, el financiamiento resulta claramente insuficiente”, dijo.
Di Giglio explicó que “el programa aporta alrededor de 25 millones de pesos mensuales por hospital, mientras que el gasto en medicamentos para personas sin obra social ronda los 400 millones de pesos por mes, es una ayuda mínima”, sostuvo.
Además, denunció que “el programa mantiene una deuda de aproximadamente un año con varias provincias, entre ellas Tierra del Fuego, no son sumas enormes, pero en este contexto ayudan”, remarcó.
Vacunas faltantes y retroceso sanitario
Uno de los puntos más críticos señalados por la ministra fue la falta de vacunas obligatorias del calendario nacional, una situación que calificó como inédita.
“Es la primera vez que pasa”, afirmó, al confirmar que “actualmente no hay stock de vacunas contra la varicela y el HPV (Virus del Papiloma Humano), fundamentales para prevenir enfermedades graves, incluido el cáncer”.
Si bien dijo que “algunos centros de salud aún cuentan con dosis limitadas, la falta de stock general genera un problema serio, se pierden oportunidades de vacunación, especialmente en adolescentes, donde la adherencia ya es más difícil”.
En contraste, manifestó que “la campaña de vacunación antigripal sí se encuentra en marcha, con una alta demanda, en apenas dos semanas, más de 5 mil personas se vacunaron, lo que generó una rápida rotación de dosis, no obstante, aclaró que estas vacunas continúan llegando al país y están garantizadas”.
El impacto del cierre de programas nacionales
La ministra también cuestionó decisiones del Gobierno nacional que impactan directamente en el sistema, como el cierre del programa Remediar y la reducción en la provisión de medicamentos.
Al respecto, mantuvo que “estas medidas, sumadas a la caída de la recaudación y los problemas de coparticipación, agravan la situación financiera de las provincias, que deben absorber mayores costos sin recursos suficientes”.
Hospitales desbordados y crisis del sistema
El sistema público no solo atiende a quienes no tienen cobertura, sino que también absorbe cada vez más pacientes provenientes de obras sociales y prepagas en crisis. Incluso, Di Giglio destacó que “el hospital atiende diariamente a más personas con cobertura que sin ella”.
“A esto se suma la situación de la obra social provincial (OSEF), que sigue sin resolverse y genera una mayor presión sobre el sistema público”, expuso.
“El sistema está pinzado”, explicó, al describir cómo los tres subsectores, público, obras sociales y privado, dejaron de funcionar en equilibrio, hoy ninguno está en armonía”, advirtió.
La sobrecarga no es solo en términos de atención, sino también financiera. El límite, según indicó, está dado por la “infraestructura disponible y la cantidad de profesionales, pero también por la capacidad de sostener económicamente el sistema”.
Recomendaciones y alerta sanitaria
Frente a este escenario, la ministra hizo un fuerte llamado a la población a completar los esquemas de vacunación, especialmente en grupos de riesgo.
Recordó que la vacuna antigripal es obligatoria para “Niños hasta 2 años, Mayores de 65 años, Mujeres embarazadas y Personas entre 2 y 64 años con factores de riesgo”.
Además, adelantó que “durante abril se desarrollará la Semana de Vacunación de las Américas, con operativos territoriales para reforzar la cobertura y controlar calendarios”.
Un sistema que necesita respuestas urgentes
El diagnóstico de la ministra es claro, el sistema de salud está funcionando al límite, con más demanda, menos recursos y dificultades crecientes para sostener prestaciones básicas.
La combinación de falta de vacunas, programas desfinanciados, crisis de las obras sociales y aumento de la población sin cobertura configura un escenario delicado que, según advirtió, “requiere respuestas urgentes”.
“La salud es una responsabilidad indelegable del Estado”, sostuvo, dejando en claro que el desafío no es solo sostener el sistema, sino garantizar el acceso y la calidad de atención para toda la población, especialmente los sectores más vulnerables.

