El abogado y referente local advirtió sobre la falta de representatividad, criticó el contexto económico en el que se impulsa la reforma y habló de “actos de traición” por parte de la dirigencia. También puso el foco en el manejo de fondos públicos y el descrédito de la política.
Río Grande. -En el marco del debate por la reforma constitucional en Tierra del Fuego, el abogado Raúl Aciar trazó un diagnóstico crítico sobre el contexto político y económico, y cuestionó la oportunidad del proceso.
Por Radio Provincia, manifestó que “yo quisiera hablar más como ciudadano que como abogado. La gente está preocupada por el precio de los fideos. La política está preocupada por la reforma de la Constitución”.
Según sostuvo, esa diferencia evidencia “una distancia muy grande de actitudes y de situaciones. La situación es cercana al quebranto económico. La provincia viene, en lo que va del año 2026, pidiendo plata para pagar gastos corrientes. Esto es crítico, es grave y es serio”.
“Además, está latente el viejo truco de pedir plata, endeudarse y después aumentar los impuestos. La plata que se pide la termina pagando la gente, los contribuyentes”, indicó.
Asimismo, comentó que “acá no hay de dónde sacar plata para pagar las deudas. Y, a su vez, se está desviando lo que debiera ser la actividad política en una cuestión que le interesa solamente a la política, que es, efectivamente, esta reforma de la Constitución”.
“Hay que decir que todos sabemos que esta situación no es lo mismo que hace dos años cuando se legisló la ley que declaraba la necesidad de la reforma de la Constitución. Todos consumimos menos de lo que consumíamos hace poco tiempo, hace dos años”, precisó.
Por su parte, declaró que “la política está dedicada a ser política para la propia política y no para la gente”.
Reforma constitucional y falta de representatividad
Aciar cuestionó con dureza la legitimidad del proceso de reforma, diferenciando entre el poder constituyente y el poder constituido. “El poder constituyente es el pueblo que decide modificar su Constitución. El poder constituido son las autoridades que ya están en funciones. Y acá hay que tener mucho cuidado porque es muy probable que la gente no elija esto”, señaló.
En ese sentido, apuntó que “no hay representatividad. Los legisladores no consultan con la gente que los votó. Responden a sus partidos, pero no a la ciudadanía”.
“No estamos en épocas de credibilidad de la clase política. Han habido muchos actos de ocultamiento, diría de traición”, agregó.
En la misma línea, marcó coincidencias con el pedido de Chispita Fadul en derogar la ley, “hay que obligar a los legisladores a que digan qué es lo que están haciendo con ese proyecto. Qué van a hacer con esto y cuál es el interés de la gente que los votó”.
El conflicto del puerto y las decisiones del Ejecutivo
Por otro lado, analizó la situación del puerto y las decisiones del gobierno provincial. “Lo que se conoció últimamente sobre el puerto, la intervención y los antecedentes, son cosas que no se dijeron. ¿La gente votó a este gobierno para eso? No, definitivamente no. Ese es el acto de traición. No se blanqueó lo que se tenía que blanquear”, afirmó.
Además, cuestionó la contradicción en la postura oficial e indicó que “a mediados de enero el gobernador hablaba de la independencia de la provincia frente a la intervención federal. Y en marzo presentó un proyecto para convertir el puerto en una sociedad anónima privada. ¿Qué lo motiva a tener esa conducta?”.
Para Aciar, este tipo de decisiones refuerzan la desconfianza social y manifestó que “son actos ocultos, son actos de traición. Ahora con la reforma de la constitución puede pasar lo mismo”.
“Ya no hace falta decir que todo el mundo sabe que acá existe la segunda intención de perpetrarse en el poder. Aunque en realidad las condiciones generales no dan”, señaló.
Una reforma “fuera de tiempo”
En relación con el debate constitucional, Aciar fue categórico en que “hoy es un dislate, una pérdida de tiempo y de energía. No es posible en este momento. Es casi una falta de respeto a la población”.
También advirtió sobre posibles modificaciones sensibles, como el artículo vinculado a la intangibilidad de los fondos previsionales y sostuvo que “no se pueden descuidar los viejos, los enfermos, como tampoco a los niños. Y esto es lo que está pasando”.
“Se hace política para la política. Se juega con las instituciones y eso es patético”, opinó.
Fondos públicos, FAMP y cuestionamientos estructurales
El abogado también puso el foco en el manejo de recursos, particularmente en el Fondo para la Ampliación de la Matriz Productiva (FAMP). “Es plata de la provincia que la provincia no administra. Es algo tirado de los pelos”, cuestionó.
Asimismo, mencionó que “ahora resulta que el intendente de Río Grande, con sano criterio, dice ‘esa es plata de la provincia, ahora que estamos en crisis y si es para la ampliación de la matriz productiva yo quiero que venga para acá porque vamos a ampliar la matriz productiva, crearemos nuevas fuentes de trabajo, haremos cosas nuevas’. Pero no se puede porque es plata de la política para la política, al revés de lo que hacen los estados serios donde los fondos que se crean con plata del estado son para las clases más bajas, son para las necesidades básicas de todo sistema de gobierno”.
“Acá se hizo algo que es plata para la política y para los más ricos. Y no lo administra ningún ente oficial, sino un fideicomiso. Después el Estado Nacional dijo que también podía usar esos fondos para obras públicas. ¿Esto se hizo a sabiendas o por inoperancia? En cualquiera de los dos casos es darle la espalda al pueblo”, resaltó.
Advertencia sobre el proceso electoral y participación ciudadana
Finalmente, el abogado planteó dudas sobre la participación en un eventual proceso de reforma: “Puede ser que la gente no vote nada, o voten muy pocos. Entonces los que vayan no van a representar a nada, a un porcentaje muy pequeño”.
En esa línea, interpretó que existe un aprovechamiento político “ese es el abuso. Como subsiste la idea de que hay que ir a votar, la gente va, pero sin saber qué es una reforma constitucional”.
“Esto no le arregla a la gente la posibilidad de comprar comida. Esa es la realidad que hay que poner sobre la mesa”, cerró.

