“El reclamo es legítimo, pero el método es ilegal, no influye en nada y termina perjudicando a toda la ciudad”

El referente turístico y ex titular del Ushuaia Bureau describió el impacto directo del corte en San Martín, cuestionó la pasividad del Estado, advirtió sobre el daño a la imagen de los docentes y aseguró que la medida “se naturaliza en la gente, pero no mueve un centímetro al gobierno”.

Ushuaia.- En el marco del conflicto docente que mantiene al Sindicato Unificado de Trabajadores de la Educación Fueguina (SUTEF) con un acampe y corte total sobre la calle San Martín, a la altura de los bloques legislativos en Ushuaia, el referente del sector turístico Marcelo Lietti trazó un diagnóstico crítico, amplio y con matices sobre la situación, poniendo el foco tanto en la legitimidad del reclamo como en el fuerte rechazo al método de protesta.

En una extensa entrevista con Radio Provincia, Lietti, ex presidente de la Agencia de Desarrollo Ushuaia Bureau, dejó en claro desde el inicio que su mirada está atravesada por una experiencia personal directa con la docencia, lo que le permite, según remarcó, comprender en profundidad la problemática salarial y estructural del sector.

“Para nosotros, para mí en lo particular, es un poco triste y de sensaciones encontradas”, comenzó señalando. 

“Yo estoy casado con una docente, convivo hace 38 años, sé lo que significa para un docente su remuneración, su falta de reconocimiento, inclusive las condiciones edilicias durante muchos años”.

En ese mismo sentido, reforzó su cercanía con la realidad educativa al sostener que “con esto quiero decir que conozco muy bien la situación de los docentes. Su mamá es docente, ella ama lo que hace, dejó farmacia para dedicarse a la docencia, así que lo vivo de cerca”.

Esa comprensión, sin embargo, no le impidió cuestionar con firmeza el formato de la protesta y al respecto sostuvo que “estoy totalmente de acuerdo en las dos partes, en que no está bueno lo que está sucediendo y en la falta de reconocimiento histórico de la gente que trabaja en salud, en la docencia y en seguridad”, mantuvo, aunque rápidamente marcó un límite, señalando que “no me parece que esté bueno el método que utilizan”.

Para Lietti, el acampe en plena arteria céntrica no “solo es inadecuado sino también ilegal”. “Utilizan un método que está totalmente prohibido por todas las normas y leyes vigentes y ordenanzas, no está bueno que la imagen de un educador sea eso”, afirmó, y agregó un dato relevante al marcar que “de hecho, en su gran mayoría, cuando hablás con los docentes, no están de acuerdo”.

El empresario recordó además antecedentes similares en la ciudad, señalando que “ya lo tuvimos un tiempo frente a Casa de Gobierno, después estuvieron acá unos días, eso fue tristísimo de ver, inclusive por las condiciones en las que está la gente ahí, no me parece que sea necesario”.

 

Impacto directo en el turismo: “Todos los días se nos van pasajeros”

 

El núcleo más contundente de sus declaraciones estuvo centrado en el impacto concreto que el corte genera sobre la actividad turística, particularmente en los establecimientos ubicados sobre la calle San Martín, eje neurálgico de Ushuaia.

“Hace prácticamente una semana que está cortada la circulación y es permanente, no es como otras protestas que están unas horas y se van”, explicó.

Desde su experiencia directa, relató situaciones que evidencian el nivel de afectación, diciendo que “todos los días se nos han ido turistas, tuvimos un caso de cinco personas que pidieron irse porque necesitaban descansar, llegaron en un vuelo complicado, sin dormir, y no podían hacerlo por los ruidos”.

En ese punto, desmontó uno de los argumentos más frecuentes sobre la incomodidad logística. 

“El tema de las valijas te diría que es lo menos complicado, en muchas ciudades no llegás hasta la puerta del hotel”, aclaró, al tiempo que agregó que “el problema es otro, el ruido, la imposibilidad de descansar, la convivencia”.

Y ejemplificó con una situación puntual al describir que “la otra noche, a las 3 de la mañana, estaban cantando con bombos, festejando un cumpleaños, tuvimos que mandar a alguien a pedirles que paren, es totalmente innecesario”.

Pese a los intentos de mitigación, como reubicar huéspedes hacia habitaciones internas, el “problema persiste porque pasamos a la gente al contrafrente, pero igual se escucha perfecto, es muy complicado convivir así”, remarcó.

 

“No influye en el gobierno, solo jode a la gente”

 

Más allá del perjuicio económico, Lietti fue especialmente crítico respecto a la eficacia política de la medida al manifestar que “no ayuda en nada, porque no le influye en nada al gobierno”, sentenció.

En esa línea, fue aún más directo al marcar que “al gobierno le importa tres pitos que acampen de acá hasta fin de año, no les importa nada”.

Para el referente turístico, el acampe “no genera presión real sobre las autoridades y, en cambio, desplaza el conflicto hacia la sociedad”.

“Lo único que hace es joder a la gente. ¿En qué influyó hasta ahora? En nada. Hace más de una semana que están y no cambió nada”.

Incluso planteó que “este tipo de acciones terminan siendo absorbidas socialmente sin generar reacción, la gente naturaliza las medidas de fuerza, es como un chorrillo de agua, lo tapás por un lado y sale por otro, la gente se acostumbra, lamentablemente”.

 

Crítica a la dirigencia política: “Nadie quiere pagar el costo”

 

Otro de los ejes centrales de su análisis fue la falta de respuesta del Estado, para lo cual, dijo que “ninguno quiere asumir el costo político”, disparó.

“Como el 90% de los políticos piensa en las próximas elecciones, a ver si me votan, a ver si no, entonces no hacen nada”, cuestionó. 

A su entender, esta “lógica electoralista termina perpetuando conflictos sin resolución”.

También hizo referencia a la inacción frente a posibles irregularidades, señalando que “esto está prohibido y tienen que sacarlo, hay ocupación ilegal de la vía pública, manipulación de alimentos, combustible, un montón de situaciones”.

Y añadió que “la municipalidad no tiene poder de policía para desalojar, pero sí puede hacer denuncias, hay responsabilidades compartidas”.

 

Un reclamo justo, pero mal canalizado

 

Pese a sus críticas, Lietti fue reiterativo en separar el contenido del reclamo del método elegido. “El reclamo de los docentes es totalmente justo”, afirmó.

“Docencia, salud y seguridad deberían tener salarios acordes al servicio que prestan, eso no debería ni discutirse más”, agregó.

Sin embargo, insistió en que “el formato de protesta termina debilitando esa misma causa, esto les da una muy mala imagen, la gente se enoja con los docentes por este formato y se termina empañando el reclamo”.

En ese sentido, propuso alternativas que, a su entender, podrían generar mayor impacto. “¿Por qué no hacen como en salud en CABA, que salieron a atender en la calle? Eso visibilizó el problema y obligó al gobierno a negociar”.

“Esas son las medidas inteligentes, las que menos molestan a la sociedad y más presión generan”, sostuvo.

 

Turismo, crisis y efecto derrame

 

El empresario también contextualizó la situación en el marco económico actual de la provincia, marcando que “después de la pandemia, la sociedad entendió que del turismo vive muchísima gente”, explicó.

Y fue más allá al considerar que “hoy, con la crisis de la industria electrónica, el turismo es el principal empleador”.

Por eso, advirtió sobre el impacto en cadena, “el turista es el que viene a dejar dinero, que después genera ingresos, trabajo y tributos, no se puede minimizar eso”.

En esa línea, pidió “mayor empatía entre sectores, hay que entender a todos, yo entiendo el reclamo, pero también hay que entender que esto está afectando a otros”.

 

El punto de equilibrio

 

Finalmente, Lietti planteó la necesidad de encontrar un balance entre derechos. “¿Está mal la protesta? No, es normal y natural. Todos los días hay marchas que pasan por San Martín y se detienen en la Legislatura, eso no es grave”.

Pero marcó una diferencia clara, “esto sí es muy grave porque es permanente, porque corta la circulación y porque afecta directamente a la gente”.

“Lo que dice el sector es: estoy de acuerdo con tu reclamo, pero no lo hagas así porque me estás pegando a mí”, sintetizó.

Y concluyó con una definición que resume su postura al señalar que “hay que encontrar el equilibrio, el reclamo es justo, pero este método no funciona, no sirve y termina perjudicando a todos”.

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