El concejal de Ushuaia cuestionó duramente la gestión del relleno sanitario y apuntó tanto contra el Municipio como contra la Provincia por la falta de planificación, controles insuficientes y auditorías que consideró “pobres e incompletas”. Reveló que tuvo que iniciar acciones judiciales para acceder a información pública, advirtió sobre riesgos de contaminación en el río Olivia y sostuvo que la ciudad sigue sin una estrategia seria para resolver un problema ambiental y sanitario que afecta a toda la comunidad. “No hay reglas claras, no hay una nueva licitación y seguimos improvisando sobre un sistema que ya muestra señales de agotamiento”, alertó.
Ushuaia.- La situación del relleno sanitario de Ushuaia volvió a quedar en el centro del debate público luego de las recientes denuncias y cuestionamientos sobre su funcionamiento, sus controles y el impacto ambiental que genera.
En ese contexto, el concejal Vladimir Espeche brindó una extensa entrevista a Radio Provincia en la que expuso una serie de irregularidades que, según aseguró, viene denunciando desde el inicio de su mandato.
El edil sostuvo que el problema excede una coyuntura puntual y responde a años de falta de planificación, controles deficientes y decisiones postergadas por parte de las autoridades responsables. Además, afirmó que debió recurrir a la Justicia para acceder a información que, a su criterio, debía estar disponible de manera pública y transparente.
“Desde que asumí entendí que el relleno sanitario era uno de los problemas más importantes que tiene la ciudad. Realicé diversos pedidos de información y en un primer momento incluso nos negaron el acceso al predio. Después seguí haciendo presentaciones y pude observar que uno de los principales problemas era la falta de auditorías serias por parte de la Secretaría de Ambiente de la Provincia”, señaló.
Cuestionamientos a las auditorías y sospechas de acuerdos políticos
Uno de los puntos más duros de las declaraciones de Espeche estuvo dirigido hacia el rol de los organismos de control provinciales, particularmente la Secretaría de Ambiente.
El concejal aseguró que “las inspecciones realizadas durante los últimos años no tuvieron el rigor técnico necesario para abordar una problemática de semejante magnitud, creo que había un acuerdo entre FORJA y el PJ donde las auditorías se hacían en cierta medida como diciendo ‘es un amigo mío’, y no con la seriedad con la que se tenían que llevar adelante”, afirmó.
Según explicó, ante la falta de respuestas debió iniciar acciones judiciales para obtener documentación e informes, para lo cual, manifestó que “tuve que accionar judicialmente contra la Secretaría de Ambiente para que me entregaran información. Recién después de los reclamos y de las acciones judiciales se llevaron adelante auditorías que estaban incompletas”, sostuvo.
Espeche fue particularmente crítico con los informes elaborados durante 2024, para lo cual, dijo que “si uno analiza la auditoría realizada, parece más una hoja de infracción o un acta de tránsito que una auditoría ambiental seria sobre un problema que afecta a toda la ciudad y a toda la provincia”, cuestionó.
En ese sentido insistió en que la “falta de controles rigurosos impide conocer con precisión cuál es la situación real del predio y cuáles son las medidas urgentes que deben adoptarse, las auditorías que yo vi fueron muy pobres. Cuando uno controla y tiene un diagnóstico cierto puede tomar medidas rápidas para preservar y cuidar el ambiente. Sin información seria eso es imposible”, remarcó.
“Se siguen haciendo parches sobre parches”
Para Espeche, uno de los problemas centrales es la ausencia de una estrategia integral para el manejo de los residuos urbanos.
El edil sostuvo que “durante los últimos años se han tomado medidas temporales sin resolver las cuestiones estructurales, lo que veo es que se vienen haciendo parches sobre parches y nunca se avanza en una solución de fondo”, afirmó.
En esa línea recordó que el “Concejo Deliberante prorrogó en su momento una renegociación contractual, pero advirtió que la situación continúa sin definiciones, por lo cual, hay que establecer reglas claras, determinar dónde se va a ampliar el relleno sanitario, cuáles van a ser las medidas que se van a tomar y hacia dónde vamos a ir, hace tres años que viene dando vueltas el pliego de licitación y seguimos sin resolverlo”, expresó.
Asimismo, alertó que la “actual prórroga vence a fin de año y que nuevamente podría plantearse una situación de urgencia”.
“Vamos a llegar a diciembre y otra vez van a decir que no llegaron a tiempo. Pero esto ya no puede seguir pasando porque estamos hablando de la basura de toda la ciudad y de un problema sanitario muy serio”, manifestó.
Falta de planificación y ausencia de una política a largo plazo
Durante la entrevista, Espeche cuestionó la falta de previsión respecto del futuro del sistema de disposición final de residuos.
Según explicó, incluso la nueva celda que se “proyecta habilitar tendría una vida útil limitada, la propia Secretaría de Ambiente reconoció que la nueva celda tendría una proyección de apenas tres o cuatro años. Eso demuestra que seguimos pensando en el corto plazo”, señaló.
Y agregó que “no existe una planificación seria a veinte años sobre dónde va a estar el nuevo relleno sanitario o cómo se va a gestionar el crecimiento de la ciudad, eso es lo que falta por parte del Municipio”.
Para el concejal, la falta de planificación compromete no sólo a la actual administración sino también a las futuras gestiones.
“No podemos seguir afectando a las próximas intendencias por no tomar decisiones hoy. La gestión tiene que ser clara, planificada y con visión de futuro”, sostuvo.
El río Olivia y una preocupación ambiental creciente
Uno de los aspectos más preocupantes señalados por Espeche fue el impacto ambiental que tendría el funcionamiento del relleno sanitario sobre el río Olivia, considerado una fuente estratégica para el abastecimiento de agua potable de Ushuaia.
El concejal recordó que presentó denuncias formales por la presencia de residuos dispersos y por problemas vinculados al sistema de drenajes y efluentes.
“A principio de año denuncié las voladuras y la contaminación del río Olivia. A partir de eso se realizaron algunas tareas de limpieza, pero todavía queda mucho trabajo por hacer”, indicó.
Según explicó, las propias autoridades ambientales reconocieron la necesidad de implementar medidas correctivas.
“Se planteó levantar el cerco perimetral, colocar cartelería, limpiar canales de desagüe y mejorar distintos aspectos del funcionamiento del relleno. Algunas cosas se hicieron, otras todavía siguen pendientes”, aseguró.
El edil volvió a remarcar la gravedad del problema al recordar que el río Olivia constituye una “reserva estratégica para el crecimiento de la ciudad, estamos hablando de la segunda fuente de agua potable de Ushuaia. Hoy esa fuente está siendo afectada y eso debería preocuparnos a todos”, enfatizó.
Falta de controles sobre los residuos y accesos al predio
Otro de los cuestionamientos apuntó al control sobre los ingresos al relleno sanitario.
Espeche sostuvo que “actualmente existen debilidades importantes en la fiscalización de los residuos que llegan al lugar, una de las medidas que se recomendaba era colocar cámaras y mejorar los controles de acceso porque muchas veces cualquiera ingresa y arroja cualquier tipo de residuo”, afirmó.
Incluso recordó que él mismo no pudo acceder al predio cuando intentó inspeccionarlo junto a la concejal Diana Freiberger, para lo cual, dijo que “nos acercamos como concejales para recorrer el lugar y no nos dejaron ingresar. Después nos dijeron que teníamos que presentar una nota. Entiendo las normas de seguridad, pero nosotros tenemos facultades de contralor y no somos personas ajenas al funcionamiento del Estado”, cuestionó.
Compactadoras fuera de servicio y crecimiento descontrolado del relleno
Entre las falencias detectadas, Espeche también destacó problemas operativos que, según afirmó, tuvieron consecuencias directas sobre la capacidad del relleno sanitario.
Particularmente mencionó la situación de la compactadora conocida como “pata de cabra”.
“Durante mucho tiempo la compactadora no funcionó y eso tuvo un impacto directo sobre el volumen del relleno. Por eso se observa un crecimiento mucho mayor del que debería tener, porque faltó compactación”, explicó.
Aunque indicó que actualmente el equipo estaría nuevamente operativo, consideró inadmisible que una situación semejante se haya prolongado durante tanto tiempo.
“Eso no puede volver a pasar porque afecta directamente la capacidad operativa del relleno sanitario”, sostuvo.
Críticas al Municipio y a la Provincia
A lo largo de la entrevista, Espeche distribuyó responsabilidades tanto en el ámbito municipal como provincial.
Por un lado, cuestionó la falta de acciones concretas por parte del Ejecutivo municipal para resolver la situación de fondo.
“Es una responsabilidad muy seria del gobierno municipal definir qué va a hacer con el relleno sanitario y hacia dónde va a avanzar la ciudad en materia de residuos”, afirmó.
Por otro lado, criticó la debilidad de los controles provinciales al sostener que “inicié tres acciones judiciales contra la Secretaría de Ambiente porque tuve que recurrir a la Justicia para que me entregaran información. El poder de policía en materia de control ambiental fue muy débil”, denunció.
A su criterio, el área ambiental provincial se encuentra “sobrecargada de funciones, el Ministerio no puede ocuparse al mismo tiempo de comercio, industria y ambiente. Está desbordado y debería haber una mayor prioridad para las cuestiones ambientales”, señaló.
Una advertencia sobre el futuro
Finalmente, Espeche insistió en que la situación requiere decisiones urgentes y un cambio profundo en la manera de abordar la problemática.
“Mi objetivo es que el relleno funcione correctamente, que la comunidad esté protegida y que se preserve la salubridad pública. Si esto no se controla adecuadamente, estamos frente a un foco infeccioso de enorme gravedad”, advirtió.
Y concluyó con una definición que resume el eje de sus cuestionamientos: “Hoy se responde a los pedidos de información, pero faltan controles reales, sanciones efectivas y una planificación seria. Lo que no puede seguir ocurriendo es que año tras año continuemos improvisando mientras el río Olivia se contamina y el problema ambiental sigue creciendo”.

